Quique Pesoa, el periodismo y la dictadura

El reconocido hombre de radio declaró en el juicio por los crímenes de los militantes montoneros Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, un caso del que supo en 1983 mientras trabajaba en LT8 de Rosario y era famoso. Si bien contó el hecho aquella vez, ahora dio testimonio ante la justicia y volcó allí -y en este diálogo- una autocrítica valiente, incómoda y lúcida. Habla de “responsabilidad y no culpabilidad”. Rescata a Magdalena Ruiz Guiñazú y Eduardo Aliverti por sus denuncias de aquellos años y señala con firmeza: “no he escuchado mucho periodista que acepte la responsabilidad que tuvo en aquella época”. Fue durante la emisión de Oral Y Público. (Por La Retaguardia) El 14 de mayo de 1983 Osvaldo Agustín Cambiaso y Eduardo Daniel Pereyra Rossi se encontraban en el bar Magnum de la ciudad santafesina de Rosario, cuando fueron secuestrados. Sus cuerpos baleados aparecieron 3 días después en la localidad bonaerense de Zárate. Desde el Ministerio de Interior de la Nación y la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires aseguraron que habían sido “abatidos en un enfrentamiento” con efectivos del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional de Tigre. Actualmente se está desarrollando el juicio oral por estos crímenes en la provincia de Santa Fe y los distintos testimonios dan por tierra la versión “oficial” del enfrentamiento. Fue en este proceso que Quique Pesoa declaró hace pocos días.“Hace unos 5 o 6 años me llamó Juan Murray, el fiscal de San Nicolás, para que preste declaración en este caso porque en el año ’83, ese sábado 14 de mayo, yo tenía un programa por LT8, una radio de Rosario, que iba desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde, y en un momento dado, vía telefónica y vía una persona que trabajaba en el programa y que había presenciado el hecho, me llega la noticia de que en un bar llamado Magnum, de la esquina de Ovidio Lagos y Córdoba, en la ciudad de Rosario, a través de una violencia inusitada habían secuestrado a 2 individuos que estaban allí. Entonces yo conté esto al aire en ese momento, poquito rato después de que sucedió, e hice un comentario ‘maravillándome’ de que esas cosas sigan sucediendo a pocos meses del recupero de la democracia, porque faltaba muy poco para el octubre de la votación y el diciembre de Alfonsín. Yo hice ese comentario y entonces en esta causa por la que creo que fueron a parar presos (Luis Abelardo) Patti y (Reynaldo) Bignone de paso, me llamó Murray y tuve que declarar. Ahora el que me llamó fue el Tribunal Oral Federal de Rosario para que ratifique lo que había declarado”, relató Quique Pesoa en diálogo con Oral y Público. Los pies y el platoEn este marco, uno de los fiscales le pidió que amplíe su declaración: “con lucidez me dijo ‘bueno, está ratificada su declaración, pero ya que lo tenemos acá nos gustaría que nos cuente un poco el contexto, es decir que nos cuente el estado de los medios de difusión de acuerdo a su visión, cómo estaban, cómo se vivía la dictadura militar’. Me pareció inteligente por parte del tipo aprovechar que una persona que había estado trabajando en esos años pueda brindar un poco de contexto. Entonces yo conté cómo se vivía adentro de la radio en esos años. Se vivía con mucho temor, nadie sacaba los pies del plato, nadie decía nada, los periodistas hablaban de los baches de la ciudad, yo recibía una comunicación del comando del Segundo Cuerpo del Ejército donde se me impedía, se me prohibía hacer escuchar a Víctor Heredia, Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, y recibía una lista, una especie de cuadernillo negro y yo me abstenía como el resto de sacar los pies del plato. Lo que yo le dije al tribunal es que habría que ver las responsabilidades más que las culpabilidades. Me parece que todos fuimos un poco responsables, y creo que cité también a una periodista italiana Oriana Fallaci, que vino en aquellos años y que se la quisieron comer cruda porque dijo algo así como ‘no hay ninguna dictadura que sobreviva sin la anuencia del periodismo’, y por supuesto acá le saltaron a la garganta, pero era absolutamente cierto, el periodismo estaba genuflexo ante el poder de la dictadura, por miedo o por negocios en común. Así que yo conté un poco todo esto, dije que he escuchado a muy pocos periodistas que trabajaron en aquella época hacer una autocrítica”.En referencia a su propia autocrítica, Pesoa afirmó: “yo estaba trabajando en un medio de comunicación, si realmente no podía hacerlo debí haberme ido, pero me quedé y de alguna manera fui responsable porque no declaraba nada, ni denunciaba nada, y seguía trabajando en ese medio acompañando la corriente general. Ahora a esta distancia, yo me pienso y digo que si no me gustaba tendría que haberme ido porque en realidad la ignorancia no exculpa. Si yo ignoraba muchas cosas no exculpa si trabajas en un medio de comunicación, si trabajas en una licorería quizás o en una fábrica de bulones, pero yo estaba trabajando en un medio de comunicación, y de alguna manera creo que hay un grado de responsabilidad al menos en mí y creo que en muchos otros periodistas que pasaron también por esa época absolutamente en silencio. Inclusive en la declaración, ahora se me confunden un poco los tantos, pero creo que cité las 2 únicas voces que habían empezado a hablar algo de este tema durante la dictadura que eran las de Magdalena Ruiz Guiñazú y Eduardo Aliverti. Eduardo ya hablaba de José Capucha y todavía no habíamos llegado a las elecciones. Son excepciones que se produjeron en esa época, el resto… aquiescencia”.Temor y comodidadPesoa explicó que en aquel momento había miedo en el periodismo y en la sociedad, pero no era tal cual como se lo conoce ahora: “yo no militaba en ningún partido político, ni tenía trabajos que hacer con lo que en … Sigue leyendo Quique Pesoa, el periodismo y la dictadura