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https://www.youtube.com/watch?v=Her6JolZw9o Desde el Microestadio dentro del Espacio para la Memoria del predio donde funcionó el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio Mansión Seré, la despedida a Nora Morales de Cortiñas. 0:00 Comienzo de la transmisión.3:00 Leonardo Petris, de Radio Casona.7:00 Ingreso al Microestadio Diego Maradona dónde se realizó el velatorio.10:17 Guadalupe Godoy, abogada querellante en juicios por crímenes de lesa humanidad, integrante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH) y Unión por los Derechos Humanos.16:50 Agustín Lecchi, Secretario General del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).19:23 Iris Pereyra de Avellaneda, sobreviviente del último genocidio, Presidenta de la LADH y madre del Negrito Floreal Avellaneda, joven de 16 años desaparecido.24:25 Patricia Rinderknecht, Asociación Seré por la Memoria y la Vida.30:55 María del Carmen Verdú de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI).37:00 Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga, joven de 16 años desparecido en 2009 en democracia.40:58 La llegada de Elia Espen, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.51:38 Las palabras escritas por Elia para despedirla.54:55 La multitud canta La Cigarra por pedido de Elia.1:11:05 Entrevista con Elia Espen.1:22:45 Myriam Bregman, diputada nacional por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad (FIT-U). 1:26:38 Martín Scharples, atleta militante.1:29:30 Margarita Pinto, integrante de Herman@s. 1:38:45 Las ofrendas que la gente le dejó a Norita en su despedida.1:43:00 Norita Fútbol Club.1:59:28 Ana María Careaga, hija de Esther Ballestrino, una de las 3 Madres de Plaza de Mayo víctimas de Vuelos de la Muerte.2:20:49 Nuestro último adiós.

Lo dijo Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). En diálogo con el programa radial Estás muteadx, el dirigente social habló acerca del impacto de la crisis económica y social en los sectores populares. Además, criticó al Gobierno nacional y planteó que “hay una clase política que no toma el toro por las astas y que debería tener posiciones más firmes, con más valentía”.  Entrevista: Pedro Ramírez Otero/Julián BouvierRedacción: Nicolás RosalesEdición: Pedro Ramírez OteroFoto: Antú Divito Trejo / La Retaguardia El dirigente social Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), se refirió al contexto actual en medio de la persecución a los movimientos sociales: “Estamos en medio de una crisis civilizatoria a nivel mundial. Un cambio de paradigma que por lo tanto (Javier) Milei, si bien tiene algún hilo conductor con lo que fue el menemismo y el macrismo, hay claramente un objetivo de venir a instalar un nuevo modelo de dominación, una cultura civilizatoria distinta”.  El dirigente de la UTEP continuó con su análisis y planteó el rol de los medios tradicionales de comunicación: “Está claro también que hay una guerra cognitiva y comunicacional, la guerra de la cuarta generación. Son uno de los instrumentos de esta tiranía de Milei y (Patricia) Bullrich, que muy lejos de analizarse por los personajes, estos muñecos de torta que son los que aparecen, hay que ver claramente los intereses globales que están detrás. Así que, sin ninguna duda estamos viviendo un momento muy fuerte. Una asimetría muy grande con los sectores populares y un ataque a los movimientos populares y a los movimientos del sindicalismo combativo. Porque tienen claro que para aplicar esto en medio de una situación donde ya está roto el contrato social y no hay Estado de derecho, no va a haber ni paz ni democracia”. Borello planteó que “este nivel de hostigamiento, criminalización, y estigmatización”, tanto de dirigentes como de las organizaciones, no tiene antecedentes. “Tenen muy decidido que va a ser una Argentina con una macroeconomía perfecta, impecable y hasta saludable. Pero con una economía local nacional con el 60% de pobreza. Podemos tener como modelo a Perú también con una reluciente economía, pero con el 70% de su población bajo la línea de la pobreza. Acá hay un diseño calculado y previsto. Una decisión de ir al galope hacia una Argentina miserabilizada para poder facilitar el saqueo”, dijo.  En los barrios “Nos están enviando a la desesperación. En los barrios ya no existe posibilidad de hacer reparto autogestivo de alimentos. No se están pudiendo sostener ollas populares que hace un par de meses atrás habían sido una alternativa. Están cortando los alimentos en las escuelas, en aquellas que tienen doble turno”, sostuvo Borello. Además, explicó que hay una situación difícil muy lejos de lo que se ve en la superficie, en el barrio o territorio profundo. “Están habiendo niveles realmente de angustia y desesperación. La verdad que uno no aspira a que explote porque siempre pagamos los platos rotos los sectores populares, pero se está haciendo muy difícil la subsistencia diaria. Y no es que no lo ven. Están dispuestos a seguir profundizando esa situación. A seguir llevando a la miseria a los territorios y a que vaya elevándose el nivel de la violencia social porque está claro que se rompe el tejido social. Realmente ya no sabemos cómo expresarnos. Y hay una sordera, una hipoacusia del gobierno, donde ha cortado todos los canales de comunicación”, agregó.  Acerca de la falta de trabajo, expresó: “Es absoluta la decisión de enviarte a una marginalidad. A una política de descarte en la que no hay ninguna posibilidad de querer trabajar, de querer inventarnos el trabajo, como tantas veces el Papa Francisco nos decía. Te dejan afuera. No hay manera de tratar de encontrar algún espacio en donde llevar adelante un trabajo”. También se refirió puntualmente al caso de las cooperativas de trabajo: “Están en un momento acuciante, porque muchas con el aumento de los servicios también se ven impedidas de sostener los gastos fijos, los gastos habituales de cualquier desenvolvimiento prácticamente la totalidad de las cooperativas. Sin ninguna duda no les interesa generar alguna forma alternativa al capitalismo salvaje que te deja afuera. No dejan ningún resquicio para que el que intente trabajar pueda hacerlo. Por lo tanto, es una decisión marginalizante tener políticas de descarte como estas”.  La política El secretario de Derechos Humanos de la UTEP contó que están haciendo reuniones de intercambio con otros sectores de la sociedad: “No solamente con los partidarios en lo político, sino también algunos sectores de la Iglesia y de algunas religiones que están en los barrios. Se vienen teniendo reuniones con sectores de pymes también. Pero está claro que también hay una clase política que no toma el toro por las astas y que debería tener posiciones más firmes, más tajantes, con más valentía. Sin embargo se ve un coqueteo permanente para seguir en una lógica donde por ahí no se va a conseguir nada”. También planteó que no ven una forma de mejorar o de ponerle algún arreglo a leyes y decisiones de políticas públicas que son “claramente antinacionales y absolutamente antipopulares” en contra de una nación. “Nos están exponiendo al saqueo permanente. Tenemos tropas extranjeras y naves extranjeras en nuestro país como si nada fuera. En los 40 años de democracia jamás se ha tenido el nivel de injerencia extranjera en nuestro territorio donde sabemos que en el marco de una guerra mundial que se está desarrollando en partes vienen al saqueo de nuestros recursos naturales”, agregó. La mirada en la Ciudad de Buenos Aires Borello analizó cómo impacta la crisis en la Ciudad: “Avanza el plan de gentrificación en toda la Ciudad, ya no hacia los sectores populares sino también para expulsar a la clase media de esta ciudad. Aun aquellos que teniendo departamento o casa en algunos barrios típicos de clase media, no están pudiendo sostener

Cuando Néstor Del Vigo tenía 18 años, durante la dictadura, hizo el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento 7 de Infantería de La Plata, en 19 y 51, lo que ahora es la Plaza Islas Malvinas. En la última audiencia del Juicio 1 y 60-Comisaría Octava, narró todo lo que vivió allí dentro. Contó que, cuando era soldado, lo bautizó Monseñor Plaza, le entregó la nómina de integrantes del Regimiento 7 a la Justicia y fue contundente: “Los soldados éramos poco menos que esclavos”. Cobertura en juicio: Fernando Tebele (LR) / Ramiro Laterza (Pulso Noticias) Durante el Servicio Militar Obligatorio, Del Vigo fue fusilero, estafeta y radio operador en el Regimiento 7 de Infantería. Con el tiempo, ascendió: pasó a ser asistente del suboficial sargento 1° Jorge Lázaro Moreno: comenzó a trabajar con él, a hacerle el mate, a lustrarle los zapatos. Lázaro Moreno tenía un cargo alto: estaba a cargo del Casino de Oficiales junto con Raimondi. El jueves, Del Vigo fue a declarar a la audiencia 33 del Juicio que está investigando lo que sucedió durante la dictadura cívico militar en el Regimiento 7, lo que ahora es el Centro Cultural Islas Malvinas, la comisaría 8va y el edificio de 1 y 60, en La Plata. En su declaración Néstor contó cómo era ser soldado, el último escalafón de la cadena de mandos durante la dictadura. Contó que se sorprendía cuando veía a los militares sin los uniformes: “A veces llegaban de noche y venían de civil. Cosa que yo nunca los veía de civil. Yo siempre los veía uniformados. Y a mí me llamaba la atención. Pero bueno, me decían ‘Retírese’, y me tenía que retirar”. Era práctica habitual en algunos regimientos que las patotas realizaran los operativos sin sus uniformes. Néstor contó que en 4 y 55, en el edificio de los oficiales, vivían Roque Carlos Alberto Presti (padre del actual jefe del Ejército), coronel del 7º de Infantería, y el teniente coronel Pablo Biloni. “Yo tenía un compañero en la Compañía B que estaba en el Centro de Operaciones y Tareas y sabían los futuros movimientos que se iban a hacer. Mi compañero me cuenta que iba a haber requisas en las pensiones donde vivían estudiantes. Yo tenía una amiga en una pensión y le avisé”. Néstor no volvió a ver a su amiga hasta tiempo después. Ella le contó que avisó a sus compañeros y compañeras, pero muchos no le creyeron que iba a haber un operativo. “No sé dónde están ahora”, le dijo su amiga. ―Yo sí sé dónde están, porque sé lo que les pasó. Se los llevaron ―señaló Néstor durante su testimonio. Secuestrar música, libros y allanar hoteles alojamiento Del Vigo detalló cómo eran los operativos que realizaban en disquerías y librerías para secuestrar material prohibido. “Para que vean lo desequilibrada que estaba esta gente, buscaban libros que hablaran de alguna revolución o sobre lo que ellos denominaban subversivos. Teníamos que ir a las disquerías a incautar los discos de María Elena Walsh, desde Manuelita la tortuga hasta lo que se le ocurra. No podíamos dejar pasar los libros de Rodolfo Walsh u otros autores que para nosotros era cualquier hombre de letras. Nosotros leíamos Selecciones del Reader porque no podíamos tener libros. Se perseguían las librerías, las disquerías. Había operativos nocturnos”. En su testimonio, el excolimba relató las incursiones genocidas en habitaciones de hoteles: “Hasta incluía la aberración de ir a hoteles alojamiento. Y eso me tocó vivirlo, porque yo salí en un operativo y tuve que participar. No se pedían las llaves de la conserjería y se ingresaba por la fuerza buscando que no se encontrara personas en esa situación… Era muy incómodo para nosotros. Éramos pibes de 18 años, era una cosa de otro planeta. Ellos sabían, tenían sus motivos. Un día lo escuché al sargento primero Moreno: ‘Lo que pasa es que los zurdos se están juntando en los hoteles’. Cuando desaparecía la patrulla con la Ford doble cabina, los colimbas sabían que no iban al cuartel. “Iban al Pozo de Arana, a la comisaría 8va, a 1 y 60, a Melchor Romero, donde tenían alguna cosa que ver”. El chofer de la Ford era un soldado como Néstor. “El Negro Tula me lo dijo: ‘Estos tipos están matando gente; ¿ustedes no se dan cuenta?’’. Al Negro Tula lo estaqueaban, lo maltrataban. El cuartel La gente llegaba a la entrada de 19 y 51 para averiguar por el paradero de sus familiares, de sus hijos e hijas. “En la guardia lo que nosotros decíamos era que no atendíamos a nadie. Si alguien hacía una consulta, el oficial de servicio se encargaba de atenderlo. Nosotros estábamos ahí a cinco metros. Los derivaban a otro lado, a La Tablada, a Mercedes. Un día llegó una señora y me abrazó: ‘Quiero saber dónde están’, me decía, y lloraba. Eso me costó una semana de calabozo. Esa era la forma en que ellos, digámoslo de alguna manera, le hacían ver a uno lo que nos podría pasar si no hacíamos las cosas como correspondía, y yo no hice absolutamente nada, porque ni la toqué a la pobre mujer. Pero bueno, son cosas que he vivido”, señaló algo conmocionado. Durante la audiencia Néstor mostró un afiche que debía pegar en la salida de los colegios, en las paradas de los colectivos y en la terminal. Era un comunicado que le hablaba a “los subversivos”: les decía que si se presentaban en el Regimiento iban a tener un juicio justo. “Lo traje porque me parece importante dejarlo en el expediente. También le pegábamos en los autos que requisábamos una calcomanía que decía ‘Los argentinos somos derechos y humanos’”, declaró. La curia Néstor entregó a la Justicia un documento con todos los integrantes del Regimiento. “Nosotros éramos poco menos que esclavos. Lo entrego porque sé que a mucha gente le puede servir para esclarecer lo que le pasó. El Coronel era Presti”, y volvió a señalar al padre de Carlos Presti, actual jefe del

Una semana después del acto reivindicatorio de la Armada realizado por un grupo de personas en plena plaza central de la ESMA, el ministro de Defensa, Luis Petri, se pronunció sobre el tema avalando la acción. Redacción: Fernando TebeleEdición: Pedro Ramírez Otero  Son argentinos que cantaron la marcha de la Armada Argentina en el día de la Armada, rodeando un mástil con la bandera Argentina! 🇦🇷La Armada que hizo tanto por la independencia y la libertad de nuestra Patria con el Almirante Brown a la cabeza! Mis felicitaciones a la Armada… https://t.co/jB5KtkMYHR — Luis Petri (@luispetri) May 24, 2024 En su tuit en respuesta a la preocupación que había señalado el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el ministro de Defensa, Luis Petri, redobló la apuesta del gobierno minimizando el último genocidio o reivindicándolo, según la ocasión. “Son argentinos que cantaron la marcha de la Armada Argentina en el día de la Armada, rodeando un mástil con la bandera Argentina!”, indicó el ministro, sin reparar en al menos un par de cuestiones importantes: la primera y fundamental es que ese predio no pertenece más a la Armada argentina. Desde 2004, cuando el gobierno de Néstor Kirchner decidió mudar la escuela y darle otro uso al lugar, en su gran extensión hay edificios de organismos de derechos humanos, el Museo de Malvinas, por supuesto el Museo de la ESMA que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y hasta la propia Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Pero nada de la Armada. Hay muchos lugares donde homenajear a la Armada. Elegir hacerlo donde funcionó un campo de concentración y luego reivindicarlo se agrega a la lista de decisiones que están destruyendo las políticas públicas de memoria. El Ministerio de Defensa está al frente de esta decisión,… https://t.co/ieWwVz7MMI — CELS (@CELS_Argentina) May 24, 2024 La segunda razón es más que obvia: funcionó en ese lugar el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio más emblemático del último genocidio. Realizar un acto reivindicatorio de la fuerza perpetradora, parece más una provocación, una demostración de una posible nueva correlación de fuerzas, que un simple acto en el Día de la Armada. El ministro lo sabe. Y con esta declaración, aporta otra marca a la posición cada vez más inocultable del gobierno: la dictadura les incomoda, pero cada vez que pueden la reivindican con mayor o menor sutileza.El respaldo de Petri se suma a su decisión de desarticular el área del ministerio que se ocupaba de cruzar datos de documentos para aportar información fundamental como pruebas en los juicios. Esta misma semana, en el alegato de la querella unificada, el abogado Adrián Krmpotik señaló que parte importante de su acusación estaba basada en documentación aportada por ese área que ya no funciona.

“El lavado de dinero es un delito permanente”, dijo el juez de Mar del Plata al momento de dar a conocer el veredicto del primer juicio realizado por lavado de dinero de propiedades y dinero robado a personas secuestradas durante el último genocidio. Fueron juzgados 3 hijas y 1 hijo de Leonardo Miguel Save, quien era parte de la patota de la SIDE que comandaba Aníbal Gordon. La pena fue de multa, pero se ordenó el decomiso de la propiedad para emplazar un Espacio para la Memoria. Redacción: Camila Cataneo / Fernando TebeleGráfica: Eugenia Otero Este miercoles finalizó el primer juicio realizado por lavado de dinero de propiedades y dinero robado a personas secuestradas durante el último genocidio. Allí se juzgó a 4 hijas e hijo de Leonardo Miguel Save, quien era parte de la patota de la SIDE que comandaba Aníbal Gordon. Save murió impune, sin llegar al juicio que se hizo por los crímenes ocurridos en Automotores Orletti en el marco de la Operación Cóndor.  En este juicio se investigó la compra de una propiedad en la que la patota se había apropiado del operativo de secuestro de Alberto Cecilio Mechoso Méndez, militante uruguayo del Partido por la Victoria de Pueblo (PVP). Marcelo Leonardo, María Natalia, María Eugenia y Ana María Save quisieron “legalizar” la compra del terreno con el dinero que también había sido robado en ese momento, y que pertenecían al PVP. La última audiencia comenzó a las 10 de la mañana. Se escucharon las últimas palabras de las 4 personas acusadas, que no hicieron más que declararse inocentes. En el caso de María Eugenia, la que más se explayó, dijo también que era una prueba de inocencia “estar acá”, como si atenerse a derecho fuera de por sí un motivo a considerar en favor de las personas imputadase. Luego, el juez de Mar del Plata llamó a un cuarto intermedio y unos minutos después de las 12 dio a conocer el veredicto.  El juez Roberto Falcone se tomó un tiempo para comentar los argumentos del veredicto, tal cual lo estipula el nuevo Código Procesal Penal; lo que sería un adelanto de la sentencia. Por un lado, planteó que es “imposible atender la tesis de la defensa” y que los imputados “compraron terrenos de manera irregular”. También manifestó que “se sublevaron ante el derecho” y que “no pueden alegar desconocimiento” y que “debían desistir (de la operación de lavado de dinero), pero siguieron adelante”. Por otro lado, aseguró que “la SIDE tenía bolsos de dinero y armas” cuando realizaron la compra, según testigos del hecho, con lo que desbarató la estrategia de la defensa, que decía que los terrenos se habían comprado con dinero de la venta de un parador del que Save era socio y que tenía un nombre por lo menos llamativo para un integrante de una patota de características nazis: El Águila Negra. El juez agregó que “el lavado de dinero es delito permanente”. Al finalizar, aclaró que “deberán abonar 43 millones de pesos” y que los inmuebles deben ser decomisados para convertirse en sitio de la memoria. Por lo tanto, Marcelo Leonardo, María Natalia, María Eugenia y Ana María Save, fueron condenados a pagar una multa de 10.832.981,25 pesos y se quedaron sin el predio de Chascomús, que deberá convertirse ahora en un Espacio para la Memoria administrado por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

Lo dijo Laura Coronel, a cuatro años del asesinato de Mauro Coronel. El joven fue detenido a golpes y llevado a la seccional décima del barrio Autonomía, de Santiago del Estero, conocida en la zona como “la comisaría de la muerte”. Su familia todavía reclama justicia mientras los policías siguen en libertad.  Entrevista: Luis AngióRedacción: Carlos RodríguezEdición: Pedro Ramírez Otero Es desgarrador el relato de Laura Coronel.  A cuatro años del homicidio de su hijo, Mauro Coronel, de 22 años, sigue reclamando justicia, mientras los policías involucrados en el crimen se pasean impunemente por las calles de su barrio. Mientras tanto, el Poder Judicial local juega al sordomudo-ciego.  El 30 de abril de 2020, luego de una discusión con su esposa por la tenencia de sus cuatro hijos, Mauro fue detenido a los golpes en la casa de su madre y llevado a la seccional décima, conocida en la zona como “la comisaría de la muerte”, por tener gravísimos antecedentes de violencia institucional.  “Vino la policía, lo agarran a mi hijo, le pegan muy mal, lo golpean, lo patean, uno de los policías le puso la rodilla en la espalda, sobre el cuerpito de mi hijo”, relató Laura. A Mauro lo cargaron en una camioneta “como si fuera una bolsa de papas”. También hicieron tres disparos, para amedrentar a los vecinos del barrio Santa Rosa de Lima que presenciaron el procedimiento policial.  El 1 de mayo, en la comisaría, Mauro fue sacado al patio, semidesnudo, descalzo y lo dejaron atado a un poste, luego de mojarlo con agua fría. Una fotografía y hasta un video, son prueba fehaciente de la forma en la que fue torturado en esa comisaría.  “Cada media hora lo sacaban de la celda y lo llevaban al patio. No dejaban que ninguno de los otros detenidos le prestaran una colcha, o que le dieran un colchón, a mi hijo lo tenían mojado, tirado sobre el piso frío”, contó la madre. Laura se quiebra cuando habla del dolor que siente al ver hasta donde han llegado, porque su hijo “era una persona sana”. Mauro estuvo desaparecido dos días, hasta que Laura lo escuchó gritar dentro de la comisaría décima. Luego le dijeron que había muerto de una neumonía. “Pero yo sé que estuvo vomitando sangre por los golpes que había recibido”, dijo. Walter, el papá de Mauro, lo encontró cuando estaba internado en el Hospital Interzonal Ramón Carrillo.  “Nadie nos dijo nada sobre dónde estaba Mauro, nos enteramos por una vecina que vio cómo lo llevaban unos policías. Mi hijo casi no podía caminar” por las torturas sufridas durante su permanencia en la seccional. “Hasta hay un video, que una persona subió al Facebook, donde se ve cómo la policía tortura a mi hijo”, relató Laura.  A pesar de los testimonios y de las pruebas existentes, “desde hace cuatro años vengo recorriendo las fiscalías, pero nadie hace nada porque en Santiago del Estero no hay justicia”. Laura denuncia que los fiscales “nunca” la pueden atender. El primer abogado que tuvo la familia fue Emiliano Aguirre, pero él y su hijo dejaron de ayudar a la familia de Mauro “porque dicen que tenían miedo que les pasara algo” por investigar a la policía santiagueña.  Laura señaló que solo es “una madre que pide justicia para un hijo, pero ha pasado demasiado tiempo y nadie hace nada” para castigar a los responsables. Además, contó que llegó a escuchar los gritos de su hijo mientras era torturado en la comisaría, pero sus autoridades le decían que él no se encontraba en ese lugar. “Mi hijo gritaba ‘sáquenme de acá que me están matando’”, recordó. La voz de Laura se quiebra entre sollozos.  Por la información de una vecina, supieron después que Mauro estaba en el Hospital Carrillo, pero al principio las autoridades también negaron su presencia en el lugar. Walter, el padre, finalmente lo pudo encontrar, vestido con un buzo de Boca Juniors que le había prestado uno de los detenidos en la comisaría décima.  El joven tenía la cara desfigurada por los golpes, tenía quemaduras en el cuello y “vomitaba sangre porque le habían reventado los pulmones, las costillas, el hígado y tenía una pierna quebrada”.  Mauro falleció en el Hospital Carrillo el 5 de mayo de 2020. Los policías que serían los responsables de las torturas seguidas de muerte son Pablo Enrique del Valle Palacios Giménez, Matías Nahuel Paz, Marcelo Sebastián Giménez, Carlos Eduardo Salvatierra, Manuel Rafael Brandán Serrano y Marcelo Soria.  Una causa fantasma “Hay una certeza absoluta de que Mauro fue torturado hasta la muerte durante su detención, pero la Unidad de Coordinación en Violencia Institucional no imputó a ninguno de los efectivos policiales”, dijo Ignacio Fernández Camillo, el abogado de la familia Coronel, en declaraciones a la prensa de Santiago del Estero.  En 2021 Amnistía Internacional tomó el caso y denunció las irregularidades en la causa judicial, y desde entonces acompaña el reclamo de Laura Coronel. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) afirmó en un informe que las comisarías de la capital de Santiago del Estero “suman desde hace años reiteradas denuncias de violencia institucional”. Sin embargo, “a pesar de las arbitrariedades cotidianas, la investigación judicial es ineficaz y lenta” porque “los poderes Ejecutivo y Legislativo no avanzan en mecanismos de prevención de la tortura ni en el control de las fuerzas de seguridad”. En ese marco “la comisaría décima del barrio Autonomía cuenta al menos con dos casos de suma gravedad, anteriores al asesinato de Mauro Coronel”.  Esos casos fueron por las torturas sufridas por Ramón Vázquez y Darío Ricardo Pérez. El CELS sostuvo que “a esos casos se agregan presuntos suicidios, muertes dudosas y denuncias por violencia institucional cuya investigación suele recaer, cuando se realizan, en las mismas policías”.  En noviembre de 2018, en los barrios Belén y Bosco II, se produjeron arbitrariedades como consecuencia de la intervención policial por una pelea entre vecinos en la que fue agredido un uniformado.  Esto derivó en la intervención de la Dirección de Investigaciones de

En el juicio que se lleva adelante en Rosario, y que toma casos ocurridos en San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero y Pergamino, los primeros testimonios fueron de la familia Berg. José Berg tenía 11 años, y fue secuestrado al igual que toda su familia, que incluyó a su padre y madre, militantes del Partido Comunista, a todos sus hermanos y a su hermana, que iban desde los 4 meses a los 18 años. Si bien sobrevivieron, las secuelas del genocidio son inocultables. José nos hizo de guía por ese entramado familiar. Entrevista: Fernando Tebele / Lucrecia Raimondi   https://www.youtube.com/watch?v=AguWIu8suEA

Luego de 38 años de denuncias judiciales sin resultados positivos, Nancy Noemí Saavedra pudo demostrar que su esposo, Alejandro Fabián Rodríguez Cernadas, fue asesinado en un caso de gatillo fácil policial. El fallo judicial sólo sirve para confirmar que fue un crimen alevoso, pero nadie irá preso porque los responsables ya fallecieron. Redacción: Carlos RodríguezEdición: Pedro Ramírez Otero   El 13 de junio de 1986, Nancy Noemí Saavedra tenía 18 años y su esposo 24. En la madrugada de ese día, Alejandro había ingresado saltando una reja a la deshabitada casa de su padre, porque había olvidado las llaves. Un vecino denunció en forma anónima un robo inexistente, tres policías llegaron y uno de ellos ejecutó de tres disparos a un joven que ni estaba robando, ni tenía armas que pusieran en peligro a los uniformados. Además, era una casa a la que la víctima iba con frecuencia y era conocido por los vecinos y vecinas.Alejandro Fabián Rodríguez Cernadas, estaba en el techo de la casa de su padre, cuando el agente bonaerense Gustavo José Di Giulio le pegó un primer tiro en el mentón y luego lo remató con otros dos disparos a quemarropa. “Debería estar feliz por el fallo, después de tanto tiempo, pero no lo estoy porque el fallo no repara nada, salvo que se sepa que Alejandro no era un delincuente, como afirmaba la versión policial”, dijo Nancy. La Retaguardia la conoció hace unos años, cuando se tramitaba en los Tribunales de Lomas de Zamora el juicio por la Masacre de Wilde, un emblemático caso de gatillo fácil que estuvo impune casi 30 años. Aunque en ese caso condenaron a siete policías, todavía todos siguen sin ir a la cárcel. El asesinato de Rodríguez Cernadas ocurrió un día que había paro general. El caso ocurrió en Lanús e intervino la comisaría segunda de esa localidad. Del operativo participaron tres policías, pero el único que disparó fue Di Giulio, quién a pesar del crimen cometido, llegó al grado de comisario y a la jefatura de la seccional de Luis Guillón. El policía murió años después en un operativo. En su declaración ante la Justicia, el policía asesino sostuvo que la víctima tenía un arma y que les disparó, pero en la escena del crimen sólo había vainas de la 9 milímetros de Di Giulio. “Como es habitual, la policía ‘plantó’ la supuesta arma que nunca tuvo mi esposo”, explicó Saavedra, quien, en junio de 1986, quedó viuda a los 18 y con un hijo de 3 años. Cuando Nancy y su suegro se presentaron en la comisaría de Lanús, llevaron la escritura de la casa en la que ocurrió el asesinato. “Di Giulio llegó a decirme que ‘lamentaba’ que mi esposo haya sido sorprendido ‘cometiendo un delito, porque estaba robando’”, contó. Ante tamaña mentira “les dijimos que no estaba robando, que estaba en la casa de su padre, lo que provocó que todos los policías se alteraran, que comenzaran a entrar y salir de las oficinas, fue muy impresionante lo que pasó en ese momento”, ante el dato clave que confirmaba un nuevo caso de gatillo fácil. Se abrió una causa judicial contra los policías involucrados y uno de los jueces que intervino, Tristán Rodríguez, le prometió a Nancy que “se haría justicia, pero no la hubo porque el Poder Judicial no administra justicia”. Después de un largo peregrinar, llegó la tardía resolución del juez de Garantías 3 de Lomas de Zamora, Gustavo Gaig, en la que se corroboró que Alejandro Fabián Rodríguez Cernadas “fue víctima de un homicidio doloso, que para lograr la impunidad de los autores se falseó un sumario y el trámite judicial se limitó a brindar cobertura a la versión policial, sin realizar, pese a las evidencias, ningún esfuerzo investigativo”.Con la complicidad de sus compañeros, Di Giulio plantó en la escena del crimen un revólver calibre 22 largo, marca Pasper Bagual, al lado de la víctima. Luego, los jefes de la comisaría de Lanús crearon un sumario falso en el que se armaba que fue un caso de “legítima defensa”. Con posterioridad, sin investigar a fondo un caso de fácil resolución, varios jueces dictaron sobreseimientos y el caso fue archivado. Nancy hizo más de 20 presentaciones judiciales, hasta que en 2023 se contactó con el abogado Ciro Annicchiarico, el mismo que intervino en la causa por la Masacre de Wilde. Lo que se logró fue un juicio por la verdad, como los que se realizaron a partir de los 90, en la Cámara Federal de La Plata, como respuesta a los familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado. Annicchiarico, con el acompañamiento de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), lograron el fallo del juez Gaig, a pesar de que la causa penal ya estaba prescripta “por el tiempo transcurrido y por el fallecimiento de todos los posibles imputados”. En el fallo, el juez Gaig dejó constancia que “no se puede establecer cuál fue la convicción” de los magistrados intervinientes para cerrar el proceso sin disponer condena alguna para los policías que intervinieron y los que fraguaron el sumario. El fallo hace responsable al Estado provincial “por incumplir con sus obligaciones derivadas de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. También requirió a la Suprema Corte de Justicia bonaerense la colocación de una placa conmemorativa en el patio central de los Tribunales de Lomas de Zamora en memoria de Rodríguez Cernadas “indicando su carácter de víctima de violencia institucional” porque “su homicidio no fue debidamente investigado en su momento”. Ciro Annicchiarico consideró que el fallo es importante porque “no hay antecedentes en la Provincia de Buenos Aires de declaración al derecho a la verdad en un caso de gatillo fácil, en un hecho que no está vinculado con los crímenes cometidos por la dictadura” cívico-militar.

Jorge Luis Guarrochena, exintegrante del Servicio de Inteligencia Naval fue parte de la ESMA durante la última dictadura. Su rostro fue fotografiado por el sobreviviente Víctor Basterra durante su cautiverio. Esa foto se convirtió en la prueba fundamentaldel juicio. Cobertura del juicio: Fernando Tebele / Camila Cataneo / Carlos Rodriguez / Natalia Bernades / Eugenia Otero / Oscar Stumpfs / Pedro Ramírez Otero.  Redacción: Camila Cataneo / Fernando TebeleGráfica: Pedro Ramírez Otero Este miércoles finalizó el juicio contra Jorge Luis Guarrochena, integrante del Servicio de Inteligencia Naval (SIN). Fue condenado a prisión perpetua por su participación en delitos de lesa humanidad en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio ESMA durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica Las y los sobrevivientes lo reconocieron como “Raúl”, su nombre de guerra.  El fallo fue leído por el presidente del Tribunal Oral Federal en lo Criminal 5 de la CABA, Fernando Canero, quien integró el TOF junto a Daniel Obligado y Adriana Paliotti.  Al poco tiempo de la vuelta a la democracia, el sobreviviente Víctor Basterra declaró el 17 de octubre de 1984 ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Allí informó que un capitán de Corbeta, al que conocían como “Raúl”, había estado en el sector de Inteligencia desde principios de 1982 hasta mediados de 1983. En ese entonces, comentó que mientras estuvo en cautiverio pudo fotografiarlo, pero desconocían su nombre real. Fue una de las 65 fotos de genocidas que Basterra entregó a la Justicia.  Años después se supo que era Guarrochena. La fotografía forma parte del archivo en el que se identificaron a más de 65 genocidas de ese centro clandestino.  El sabor amargo que dejó la lectura del veredicto fue que no se hizo mención alguna al pedido de varios sobrevivientes acerca del futuro del Campo de Deportes de la Armada, cedido al Club Atlético River Plate. En ese lugar se cremaban los cuerpos de personas que llegaban ya muertas tras los operativos o que eran asesinados durante las torturas.  Los jueces y la jueza estuvieron en la audiencia de modo virtual, lo que fue repudiado por el Fiscal General Félix Crous: “Es una desconsideración hacia las partes”, señaló en la previa de la transmisión en vivo de La Retaguardia.  En este juicio declararon sobrevivientes, testigos y familiares de víctimas que estuvieron en cautiverio en la ESMA. Por otro lado, se realizó una inspección ocular en el excentro clandestino. Allí participaron Ana María Soffiantini y Ricardo Coquet, sobrevivientes del genocidio, quienes guiaron a las partes del séptimo tramo del juicio. “Vos te crees que la Gaby (Norma Arrostito) está muerta, ahora te la traigo, está viva” Algunos de los testimonios que estuvieron presentes en este juicio   Ana María Martí, sobreviviente, habló sobre cómo fue su secuestro y que sucedió con sus hijos.    Osvaldo Barros, sobreviviente, cuenta cómo estaban organizados los represores en la Esma.    Lisandro Cubas, sobreviviente, sobre cómo funcionaba el Servicio de Inteligencia Naval.   María Lucia Onofri, sobreviviente, sobre su secuestro. Ana María Soffiantini, sobreviviente, cuenta cómo impactó el secuestro en sus hijos.  Ricardo Héctor Coquet, sobreviviente, sobre su secuestro y cautiverio   Jorge Allende Iriarte, testigo, sobre el secuestro de Marcelo Dupont Jorge Ibañez, amigo de Marcelo Dupont, sobre el momento de la desaparición Eugenio Alejandro Holmeberg, hermano de Elena María Josefina Isla Casares, sobreviviente, cuenta sobre cómo afectó a su familia   Marcelo Isla Casares, sobreviviente, continúa contando cómo fue el día del secuestro de la familia María del Huerto Milesi, sobreviviente, cuenta su secuestro. Ella estaba exiliada en México   Rosario Quiroga, sobreviviente, cuenta cómo fue su secuestro María Paula Herrero, hija de Rosario, sobre el dia que tienen que cambiarse de casa María Elvira Herrero, hija de Rosario, recuerda cuando estuvo en la ESMA   Liliana Pellegrino, sobreviviente, sobre su cautiverio   María Elina Bertella, sobreviviente, cuenta cuando la liberaron Clementina Normanda Diaz, sobreviviente, cuenta sobre su secuestro y cautiverio   Horacio Henriquez Gerest, testigo   Maximo Cargnelutti, sobreviviente, sobre su cautiverio Norberto Daniel Bruno, sobreviviente, cuenta sobre su secuestro María Elena Santos, sobreviviente, sobre lo que pasó antes de su secuestro Cuando pide justicia   Mercedes Carazo, sobreviviente, sobre su secuestro   Carlos Lordkipanidse, sobreviviente sobre el campo de deportes Luis Guillermo Onofri, sobreviviente. Nació en cautiverio   Mario Eduardo Coutoné, sobreviviente  

Mientras se realizaba la indagatoria a Horacio Luis Ferrari, quien está siendo investigado por delitos de lesa humanidad que ocurrieron en el Centro Clandestino de Tortura y Exterminio de la ESMA, el abogado querellante Ariel Noli le consultó si había compartido carrera con alguien que hubiera estado en los grupos de tareas. Al responder, Ferrari tuvo un fallido que sorprendió a quienes lo estaban escuchando. El imputado niega haber estado en la ESMA. El documento clave del área del Ministerio de Defensa ahora desmantelada Entrevista: Fernando TebeleRedacción: Camila Cataneo / Fernando Tebele Edición: Pedro Ramirez Otero El documento aportado por el área de Defensa que muestra cómo Ferrari fue asignado a la ESMA el 28 de enero de 1977 El lunes se llevó adelante la última audiencia de ampliación de indagatoria a Horacio Luis Ferrari en el juicio donde se investigan los crímenes que cometió durante la última dictadura. Allí habló por tercera vez y respondió preguntas del abogado querellante Ariel Noli.    Noli le consultó a Ferrari si “a lo largo de su carrera naval coincidió con alguna persona que estuvo asignada al grupo de tareas de la ESMA”. En ese momento, el abogado Guillermo Jesús Fanego, interrumpió la pregunta diciendo que era inconducente porque está referido a personas que pudieron estar involucradas en estas causas o estén condenados o no hayan participado.     Ferrari dijo que no tenía problema en responder y Noli repitió la pregunta. El represor consultó: “¿Antes o después? Y el abogado respondió: “¿Antes o después de que?” El imputado respondió con firmeza: “Antes o después de estar en la ESMA?”. Ante la sorpresa, porque Ferrari niega haber estado en el centro clandestino, el represor respondió con total soltura: ¿Antes o después de haber estado en la ESMA?” Días más tarde, Ariel Noli fue entrevistado por La Retaguardia para saber por qué la querella sostiene que el marino fue parte del centro clandestino.  ―Para ustedes, ¿Ferrari es Pantera? ―Sí, indudablemente. Ante la contundencia del documental que hay en el expediente y todo lo que se viene ventilando, a esta altura no tengo ninguna duda de que él estuvo en la ESMA.  Si se hizo llamar ‘Pantera’ en algún momento o si se hizo llamar ‘El oso’ en algún otro o se hizo llamar ‘El colibrí’, da igual. No hay ninguna duda de que el hombre estuvo ahí. A pesar de todo su esfuerzo de tratar de demostrar que él estuvo en otro lado, no surge eso, ni de lo documental ni de ningún testimonio. De la certeza que uno puede tener, me parece que lo más importante y lo más contundente es lo que surge de la causa.    ―¿Este parte que mostraste en la audiencia y sobre el que le preguntaste a Ferrari, qué es? ―Es el parte Mensual de Novedades del Personal Naval Superior del Buque Rosales. Este documento fue acompañado por el expediente, a diferencia de lo que él señaló en la audiencia, por el Ministerio de Defensa, el 19 de abril del 2023. Es uno de los libros de navegación del buque. Así como está el libro de navegación que tantas veces hizo referencia en la indagatoria. También está este libro al que no hizo referencia porque obviamente no le conviene.  En estas épocas donde el negacionismo ya no es un intento, sino que es un hecho. Si vos ves a lo largo de la indagatoria, no solo él no desmintió determinadas cosas, sino que además justifica determinadas otras. Yo puedo entender eso desde lo jurídico y desde lo político, pero lo que no puedo comprender es la incoherencia y la cobardía de no hacerse cargo. El hombre dice que hubo una guerra. Habla de delincuentes terroristas y después dice: “Yo no fui, Yo no estuve”. Entonces eso llama la atención. ¿Cuál sería el motivo de generar tres audiencias de dos horas para defenderse de no haber estado convalidando determinada situación o justificando situaciones que están acreditadas en innumerables expedientes judiciales?  Ahora, se puso a investigar para su defensa sobre el funcionamiento de la ESMA. A tal extremo de decir que conocía más del funcionamiento de la ESMA que el propio Tribunal. Eso, si vos lo buscas en la primera audiencia, lo vas a encontrar. Pero cuando vos le preguntas por los niños apropiados, el hombre no sabe nada, solo conoció un caso. Cuando se sabe que hay muchos más.  Ferrari estaba siendo juzgado en la causa ESMA IV. Llegando a la recta final del juicio, una instancia superior convalidó la solicitud de su abogado, Guillermo Jesús Fanego, quien había recusado al tribunal por haber sido anteriormente jueces de otros tramos de la megacausa. Ahora, Ferrari es juzgado por un TOF especialmente armado para su caso: los jueces Fernando Machado Pelloni y Enrique Méndez Signori, más la jueza Sabrina Namer. En este juicio, el tribunal impide el ingreso de La Retaguardia a la sala de audiencias por pedido del abogado defensor, que en general maltrata a los jueces y a las juezas, pero en este caso se maneja con delicadeza y respeto. Habrá que ver cómo los trata luego del veredicto. Miren quiénes se quejan de la actividad de los equipos de relevamiento de Defensa y acusan a sus integrantes de actuar con las querellas. Sí, los imputados. Éste es Horacio Luis Ferrari.Los argumentos son muy similares a los que invoca Petri para justificar el desmantelamiento pic.twitter.com/2TQMnjr29M — Luciana Bertoia (@LucianaBertoia) April 13, 2024