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Las compañeras que formamos parte de La Retaguardia nos propusimos abordar el 8M hablando de nosotras. Escribir una nota colectiva para contar las desigualdades y las violencias, pero no las de las otras, como siempre lo hacemos, sino las propias. Compartimos esta serie de relatos, sin releerlos demasiado, sin maquillaje. Son algunas cosas que nos pasaron, pero que le podrían haber sucedido a cualquier otra. (Por La Retaguardia) ✍️ Redacción: Agustina Sandoval Lerner/Natalia Bernades/Cristina Varela/Graciela Carballo/Irene Antinori/Daniela Cormick/Valentina Maccarone/Eugenia Otero/Bárbara Barros. 📷 Foto de portada: Archivo Natalia Bernades/La Retaguardia Queríamos que todas nuestras voces estuvieran presentes. El ejercicio abrió puertas y reflexiones: “¡Qué mal que todas tengamos esos relatos grabados en los cuerpos!”.  Tantas vivencias transformadas en mandatos, que portamos en silencio. En nuestros intercambios lo descubríamos: varias situaciones narradas jamás habían sido dichas.  “Y todas tenemos más cosas que contar”. Muchas más. El patriarcado nos dejó sobradas muestras de su crueldad escritas en la piel, para perpetuar su dominio. Pero creemos que pensar, sentir y hacer juntas rompe el hechizo y suelta ataduras. Ahora estamos juntas. No nos callamos más. ….. Tenía 12 o 13 años. Viajaba en colectivo una tarde, no muy tarde porque todavía era de día. Tan intacto en mi memoria, que recuerdo por qué avenida circulábamos, y qué esquina habíamos cruzado. Yo ya había tocado el timbre y estaba preparada para bajarme junto a la puerta del fondo, del bondi casi vacío. Un tipo grande, de traje, de unos ¿treinta y pico?, me metió la mano entre las piernas, muy adentro, con firmeza y sin ningún apuro. Todo eso, mirándome a los ojos seguramente con la certeza de que yo no iba a animarme a gritar. Me bajé corriendo. Llegué a casa con mucha vergüenza, pensé que había sido mi culpa. Nunca lo conté. ….. Fui a una consulta médica por un control de rutina. El médico, varón, joven, con quien no me había atendido previamente siguió los pasos habituales de una consulta. En un momento, me pidió que me siente en la camilla para tomar la presión y que me saque la remera para auscultarme. Lo hice, como siempre, desde mi lugar de obediencia y confianza con les profesionales de la salud en su rol. Luego me pidió que me acueste para revisarme, pasando sus manos de una manera suave, que no parecía el modo de otras revisiones, ni entendía qué sentido tenía. Me preguntó si tenía lunares en las piernas y me propuso sacarme el pantalón para revisarlos. Le dije que hacía mi control con dermatología anualmente y que no era necesario. Me levanté y me vestí mientras él me hacía algunas órdenes de laboratorio o indicaciones a las que ya no presté atención. Salí de ahí sintiéndome incómoda, culposa, angustiada y sin saber identificar el porqué. Tardé en caer, en darme cuenta, y me enojé conmigo por mi silencio, mi aceptación sumisa de la situación, mi incapacidad de frenarlo, de quejarme al salir o denunciar. Le conté tiempo después, con mucha vergüenza, a una amiga. Me entendió, me contuvo y trató de calmar mi sensación de bronca e impotencia. Tenía alrededor de 30 años: profesional, trabajadora de salud, conocedora de las lógicas de poder de la biomedicina, ninguna niña indefensa. Pero, en palabras de mi amiga: “A todas nos pasó”. ….. Un día siendo muy pequeña acompañé a mi mamá a la peluquería. Ella quería ayudar a una mujer muy joven que había tenido un bebé y el marido los abandonó (al menos esa era la versión en el barrio) para poder seguir adelante esta chica puso una peluquería en la casa, quedaba a la vuelta de la mía. Fuimos y mientras que a mi mamá le cortaban el pelo, aparece un señor que me dice que vaya a conocer a su nieto que está durmiendo en la otra habitación. Mi mamá asiente que vaya. Cuando llego a la habitación contigua, este señor muy mayor, abuelo, me abraza fuertemente y me besa en la boca, puedo sentir su gusto a café en la mía. Mientras me forzaba me preguntaba si mi papá no me besaba así. Trato de apartarme y, cuando lo logro, corro adonde se encontraba mi mamá. Sorprendida porque el señor me llamaba desde la otra habitación y yo me negaba a ir.  Termina su trabajo la peluquera y cuando salimos me pregunta qué pasó. Le cuento y me pide que le prometa que no se lo iba a contar a mi papá. ….. Tenía quince años cuando salí con mi hermana a bailar y a encontrarme con un chico en el mismo lugar. Un chico mayor de edad. En el lugar, me separé de mi hermana y me ofrecían muchas cosas para tomar, todas diferentes. Recuerdo aceptar sólo algunas y hasta con cautela. Pero bueno, a esa edad no entendía mucho de la vida.  Me encontré con el pibe, pero casi no podía mantenerme en pie. Me sentía mal, cansada y no veía bien, todo por el nivel de alcohol en sangre. Me dijo: “Salgamos un rato así tomás aire”. Le dije que sí, porque realmente pensaba que me iba a descomponer. Una vez que salimos y me repuse un poco, el patovica no quería dejarme entrar: “¿No ves el estado en el que estás? Yo así no te puedo hacer pasar de nuevo”. Me puse muy nerviosa y tenía mucho miedo porque mi hermana estaba adentro.  El pibe me dice: “Vamos al auto de mi amigo que está acá a la vuelta y nos quedamos ahí”. Al día de hoy, sigo sintiéndome culpable por decirle que sí, por confiar en él. Me llevó, casi a rastras porque no podía caminar. Me metió en la parte de atrás del auto y empezó a manosearme y besarme. Yo no quería, se lo dije, pero no tenía fuerzas ni para resistirme. Estuvo así un rato. Recuerdo que mi hermana me llama al celular. Siempre le voy a agradecer eso. Me pregunta dónde estoy, con quién, super angustiada y nerviosa. El pibe escuchó los

Dos periodistas de La Retaguardia simularon ser una madre desesperada y una hija decidida a realizarse un aborto para develar como trabajan las organizaciones antiderechos. Llamaron al teléfono que figuraba en un folleto entregado en mano por una mujer junto a un banquito verde y violeta a metros de un CeSAC porteño. En esa “Consejería” les transmitieron información falsa y les ofrecieron realizar una ecografía en forma gratuita para que desistieran de abortar. La Red Latinoamericana de Centros de Ayuda para la Mujer, vinculada a la Iglesia Católica, es la organización que milita activamente para convencer a las personas de que el aborto es una práctica peligrosa e infundirles temores sin fundamento con el objetivo de evitar interrupciones de embarazos. De la felicitación porque “vos ya sos mamá” a las fotos de los “bebés rescatados del año”. (Por La Retaguardia)   🔎 Investigación periodística: María Eugenia Otero y Agustina Sandoval    ✒️ Redacción: María Eugenia Otero 🖥️ Edición: Fernando Tebele 📷 Foto: Rolando Andrade Stracuzzi —Quizá te llame la atención que sea un hombre el que te llama. Por supuesto produjo impacto que fuera un varón quien devolviera la llamada, que antes había ya sido “filtrada” por una telefonista que pidió nuestro número primero, y por otra mujer que nos explicó que íbamos a ser llamadas por “un especialista”, después. Es impactante pero no causa sorpresa que sea un varón quien se pone al frente de la lucha contra el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. —Me dijeron que me iba a llamar un especialista, ¿sos vos, sos médico? —No soy médico, soy especialista del CAM. La sigla significa Centro de Ayuda para la Mujer, y forma parte de una red que trabaja en toda Latinoamérica. Es una organización con personería jurídica que se presenta en su página como sin fines de lucro, y “comprometida a defender la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, de conformidad al Magisterio de la Iglesia Católica Apostólica y Romana”. Un Centro de Ayuda para la Mujer (CAM), según indican, busca ayudar a la mujer embarazada que ha decidido abortar, para que “opte libremente por la aceptación de su maternidad, a efecto de proteger y preservar su dignidad”. —Mi hija tiene 20 años. Está embarazada y no lo quiere tener. Ella está reconvencida. Estuvo averiguando y pensando cómo resolverlo. Así empezó la conversación, luego de que el “especialista” nos ofreciera ayuda y nos asegurara que solo quería brindarnos tranquilidad. A pesar de su promesa, intentó sembrar el miedo transmitiendo información falaz acerca de los “terribles peligros” del aborto con medicamentos y las consecuencias del “síndrome postaborto”. El Misoprostol provoca un desprendimiento uterino La información que brindan estos militantes antiderechos acerca del procedimiento de interrupción de embarazo con medicamentos está dirigida a convencer a las personas de que no aborten por temor a lo que pueda pasarles: ”El Misoprostol, además de estar instalado como un comercio liso y llano, es una droga que no es para aborto. Produce el aborto como efecto secundario. Se creó para úlceras gástricas. Por eso provoca como efecto secundario un sangrado. Sí o sí es un desprendimiento uterino. Lo que hace es el desprendimiento del embrión. El problema de eso es que no sabemos lo que puede pasar, ni ellos tampoco saben lo que puede pasar, con esto que te ofrecen tan libremente. El sangrado puede ser cinco minutos, como puede llegar a terminar en una cirugía. Porque es incontenible. Según el grado de gestación que tenga el bebé hay dos opciones: que sea más o menos naturalmente, o tenga que ser a través de una cirugía. Un legrado u otro tipo de cirugía más compleja aún”. La médica generalista Viviana Mazur, referente de Interrupción del embarazo en la Coordinación Salud Sexual, Sida e ITS de la CABA, sonríe entre la ironía y la bronca al escuchar las supuestas consecuencias de la práctica que realiza desde hace décadas acompañando a mujeres a llevar adelante sus decisiones. “La verdad es que me llena de indignación escucharlos decir semejantes barbaridades solo para amedrentar… Pasan todos los límites”, afirma, y pasa a explicar: “El Misoprostol se usa desde hace décadas en medicina para interrumpir embarazos así como para ayudar en partos, y también para frenar hemorragias postparto. Justamente por este último uso fue incluido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como uno de los 200 medicamentos esenciales. Es verdad que también se usaba como protector gástrico asociado al Diclofenac en los tratamientos crónicos para el dolor particularmente en ancianos (el Oxaprost) pero justamente eso es muestra de lo conocido que es el medicamento y de su comprobada inocuidad y no de lo contrario”. Mazur señala que “lo que se vio hace muchas décadas con su uso es que provoca contracciones uterinas que en personas embarazadas generan el desprendimiento y expulsión del saco gestacional, tal como sucede con un aborto espontáneo. Y que por su efecto ‘retractor’ hace que el útero quede contraído luego de la expulsión del saco y no se produzcan hemorragias. El Misoprostol es uno de los tratamientos de elección cuando alguien tiene una hemorragia luego de un parto ¿Por qué no dicen eso en la información que dan? ¿Por qué no respetan el derecho a la autonomía en las decisiones? Tienen que ocultar, engañar y asustar para tratar de torcer una decisión consciente basada en un deseo (o en no deseo, al menos de maternar)”. “Miente, miente, que algó quedará”, ironiza Ruth Zurbriggen, de la Colectiva Feminista La Revuelta de Neuquén. “La estrategia de mentir es tan autoritaria como extendida en los grupos fundamentalistas de toda la región y en todos los países donde ocurrieron procesos de despenalización y legalización del aborto”, dice. Con el objetivo de “salvar vidas del aborto en toda América Latina”, esta organización capta a las mujeres que han decidido abortar ofreciéndole Consejerías que propician “todo lo contrario al aborto, porque la idea nuestra es que vos conozcas algunas opciones para que decidas más libremente que lo que te ofrece la

La abogada feminista de 91 años, una de las históricas luchadoras por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, dialogó con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. A horas de que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se debata en el Senado, Minyersky desmintió las posiciones de los y las antiderechos y contó sus expectativas: “Yo creo que vamos a ganar”, expresó. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: María Eugenia Otero/Fernando Tebele ✍️ Redacción: Nicolás Rosales/Pedro Ramírez Otero 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/María Eugenia Otero “Estamos expectantes, largando ondas verdes, pensando a ver cómo llegamos a esas cabezas tan antiguas, tan duras, tan vengativas. Cuando escucho a algunas personas como el senador (Carlos) Menem, como (Rodolfo) Barra, digo: ‘cómo puede ser que todavía se consideren con derecho a decidir sobre otras personas, otras ciudadanas’”, comenzó la abogada y militante feminista Nelly Minyersky. Y continuó desmintiendo a los y las antiderechos: “Siguen manteniendo ese mismo discurso falso, un slogan marketinero como es el de las dos vidas. ¿O acaso ellos aceptarían morir para que sobreviva un embrión y se implante que a lo mejor va a ser un ser humano? Es una falsedad total, es un discurso que, basado según dicen en grandes ideales de sus creencias, nos materializan. Porque ahora no pueden hablar de creencias o del alma, porque sería contrario a nuestra Constitución, inclusive a la función que tienen como senadores. Inventaron que como tenemos el mismo genoma humano desde que se realiza la concepción, nacemos, y como nacimos seguimos siendo exactamente lo mismo. Es falso, eso es lo más anticientífico. Ni los biólogos te dicen que somos nada más que un producto de genes”.   Además, declaró: “Esto la verdad es que me causa mucho dolor, y me deja estupefacta. Cómo puede ser que yo me considere con derecho a decir cuántos hijos vas a tener vos, o que tenga el poder de decir entre tener hijos o un programa de vida. O perdés tu beca, o no querés, no deseas. ¿Querés tener hijos? A lo mejor sí, a lo mejor no. Entonces me cuesta. Y eso de que no entiendan que cuando ampliamos derechos no obligamos a nadie. Son modelos de vida de sociedad patriarcal. Es un discurso totalmente hipócrita. En realidad se empezó develar en el Senado, que da vergüenza ajena las cosas que se dicen sin ninguna dosis científica, y en algunas intervenciones (del debate en Diputados/as) se demostró que no les importan los tratados de derechos humanos. Porque ellos siempre arreglan los tratados, suprimen la mitad, desconocen lo que dicen los tratados de Viena, los internacionales. Entonces, repiten siempre un leitmotiv. Apareció con toda claridad, así como lo sostiene el presidente de la Corte Suprema de Justicia, (Carlos) Rosenkrantz, que los tratados de derechos humanos no obligan a los gobiernos”. La abogada explicó que mientras el país esté adherido a los tratados, tiene que cumplir sus normas. “Se imaginan la vergüenza internacional que sería para la Argentina que ahora diga que sale de la convención de derechos de la mujer, o de los derechos del niño. Se olvidan que al estar en la Constitución ya los obliga. Tendría que haber, según mi modesta opinión, una reforma de la misma, entonces está rodeado de interpretaciones sesgadas, antiguas, antiquísimas. Cómo pueden seguir opinando gente de 80, 90 años tradicionalmente conservadora sobre el destino de nuestras niñas y nuestras jóvenes”, añadió. “Yo creo que vamos a ganar” Minyersky recordó que en 2018, en la votación en la Cámara de Diputados/as, a las seis de la mañana recibió un llamado de una conocida periodista: “Me dice ‘me voy porque perdemos’. Yo me acuesto, y al minuto digo ‘si perdemos yo tengo que estar ahí’. Me visto y llego justo cuando se aprueba. Yo creo que vamos a ganar. Tenemos que pensar que estamos bien. Salieron los tres dictámenes, que no era nada sencillo. Hay uno, creo yo, que pide un cambio, y que posiblemente conlleve como todo en la vida, una transacción. Lo importante es que salga la ley. Después, en las cosas que no estamos muy de acuerdo como la objeción de conciencia, está todavía el paso de la reglamentación que es muy importante. Sin desnaturalizar la ley ver cómo nos asegura mecanismos para su aplicación”, expresó. “Seguimos peleando, porque esta ley no puede quedar en letra muerta. Tenemos que presionar, acompañar, exigir para que esta ley se aplique, se conozca, y lentamente cambiaremos estas mentes tan atrasadas. Y como toda ley de ampliación del derecho, cuando su cumplimiento no transforma nuestra sociedad en algo caótico como nos quieren hacer creer, como fue con el divorcio, el matrimonio igualitario y tantas otras leyes. Les ciudadanos no somos tontos, no somos personas que esperamos una ley para ir corriendo. Seríamos muy absurdos. Que las mujeres se embarazan a propósito para abortar. No se dan cuenta que si ponemos esto dentro de la normalidad, del cumplimiento, las mujeres que vayan al hospital no pensando que a lo mejor las van a poner presas sino con un derecho, van a obtener prevención, medidas para elegir la anticoncepción, para que no vuelvan a embarazarse si no lo desean. Eso en realidad sí es salvar vidas, no lo que dicen los antiderechos”, aseveró la militante de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.  Del 2018 al 2020: “Como un curso acelerado” Por otro lado, planteó: “En estos dos años que esperamos y la seguimos peleando avanzamos mucho con la ILE (Interrupción Legal del Embarazo), y durante la pandemia la red de profesionales de la educación, de docentes, hizo seminarios para enseñar la ESI (Educación Sexual Integral) que tuvieron casi 10 mil inscriptos. Vamos a seguir peleando, no olvidemos que Uruguay tuvo que hacer tres intentos también. Primero obtuvo la ley, la vetaron, después perdieron y recién en la tercera oportunidad lograron la ley. Seguiremos avanzando, porque los derechos humanos son irreversibles, se articulan entre ellos. No podemos admitir que se retroceda. En algún momento esto va a ser. Porque el aborto sigue

En diálogo con el programa radial La Retaguardia, la médica generalista, referente de Acceso a Interrupción Legal del Embarazo en la Coordinación Salud Sexual, SIDA e ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) de la Ciudad de Buenos Aires y coordinadora del Postítulo en Educación Sexual Integral del Profesorado Joaquín V. González explicó lo que implican los cambios en relación a la objeción de conciencia en el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo que se debate hoy en Diputados/as. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: María Eugenia Otero/Fernando Tebele ✍️ Redacción: Nicolás Rosales/María Eugenia Otero 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Bárbara Barros La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo obtuvo dictamen en comisiones y se está tratando hoy en la Cámara de Diputados/as. A partir de las últimas modificaciones, el proyecto contempla la objeción de conciencia institucional en el ámbito privado.    La médica generalista Viviana Mazur se refirió a este cambio: “Yo creo que implica una negociación que sabemos que es necesaria. Sabemos que no es la ley perfecta la que pueda salir votada, pero es muchísimo, es un avance enorme”, expresó.  “Para quienes se vienen haciendo los distraídos, yo hoy estuve lidiando e intentando resolver el acceso de varias mujeres junto con el equipo con que venimos trabajando, y muchas de ellas tenían obras sociales privadas como OSDE, el Británico, GALENO, OMINT, Luis Pasteur, y tuvieron que recurrir al sistema público para garantizar el acceso. Te estoy hablando solo de hoy. Porque en todos esos lugares directamente las ningunean. Hoy una mujer me comentaba que hasta un médico hematólogo le dijo que si la consulta que ella hacía por un problema de coagulación de sangre tenía que ver con la interrupción del embarazo, él no se lo iba a resolver el problema, no la iba atender. Eso es lo que viene sucediendo”, contó la coordinadora del Postítulo de ESI del Profesorado Joaquín V. González. Y finalizó: “Que haya un cambio que diga que si esos sectores se niegan de última van a tener que garantizar que otros lo hagan y que van a tener que pagarlo, es un avance. No es lo ideal, lo ideal es que todas las personas puedan acceder donde quieran, pero es un paso importante. Nos deja en mejores condiciones para pelear una mejoría en el acceso, pero por sobre todo para que las personas que cursan un embarazo hasta las 14 semanas, no les tengan que dar explicaciones a nadie. Que no tengan que pedir ni permiso, ni  por favor, ni perdón cuando deciden interrumpir un embarazo”.

El Ministerio de Educación no autorizó aún el comienzo de la cohorte 2020. Solicita modificaciones al proyecto y cuestiona el enfoque, por ejemplo lo que considera el predominio de temas vinculados al género. Mientras se sigue dilatando la decisión, cientos de alumnos y alumnas continúan esperando comenzar la cursada de primer año.Ante esta nueva avanzada del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires contra el Postítulo de Educación Sexual Integral del Joaquín V. González, María Eugenia Otero y Mariela Sarlinga, integrantes del Consejo Académico participaron de Hasta que vuelvan los abrazos, el programa matutino de Radio La Retaguardia, para explicar la situación. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff/Fernando Tebele ✏ Redacción: Rodrigo Ferreiro 💻 Edición: Fernando Tebele ✏ Ilustración: Ro FerrerEl 21 de septiembre de 2019 el auditorio del subsuelo del Profesorado Joaquín V. González desbordaba de gente. El Postítulo de ESI cumplía diez años. Es probable que, en plena euforia, las y los docentes hayan tenido tiempo para pensar que poco tiempo después iban a tener que estar discutiendo, otra vez, la renovación de un postítulo que crece cada año, pero que tiene que estar pendiente de su aprobación por el Ministerio de Educación cada dos años; cada vez con mayores obstáculos. En paralelo a esa discusión, más de 2000 personas se inscribieron para las tan sólo 200 vacantes. Las personas que pudieron conseguir su lugar en la cursada, no han podido comenzarla porque el Ministerio todavía no aprobó la cohorte 2020. María Eugenia Otero y Mariela Sarlinga son parte del Consejo Académico de Postítulo de Educación Sexual Integral, y visitaron La Retaguardia para comentar la situación, preocupadas por el desgaste al que están sometidas en plena pandemia. —La Retaguardia: ¿Qué pasa con el Postítulo? —María Eugenia Otero: Bueno, el Postítulo de Esi del Joaquin siempre está en peligro. Es un espacio en riesgo, no tiene estabilidad, no hay una decisión del Estado que plantee que este postítulo se va a quedar hasta que las y los docentes estén formados en ESI. Todo el tiempo aparecen situaciones que lo ponen en riesgo. —LR: Por eso cada dos años tienen que esperar una nueva resolución del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires —Mariela Sarlinga: Sí, pero la precariedad no apunta solamente a esa renovación por dos años sino a la precarización laboral que sufrimos en el equipo de trabajo. —EO: Sí. Nosotras como trabajadoras no tenemos estabilidad, nos hacen contratos de Altas y Bajas, cuando empiezan y al terminar las clases. Y eso no cuenta momentos de laburo por fuera de ese período, como por ejemplo los exámenes. Por otro lado, cada dos años hay que renovar el proyecto, y en los últimos tiempos las autoridades lo toman cada vez que se presenta como un proyecto nuevo, sin tener en cuenta la antigüedad del postítulo, la experiencia, hace diez años que sostenemos la formación de docentes, con muestras de excelencia académica y resultados en la práctica, con docentes que se comprometen con la ESI y lo aplican en sus escuelas. —MS: No sólo diez años de trayectoria sino de experiencia acumulada, de repensarnos, de diversidad de alumnos y alumnas que aportan a nuestra base teórica. Los enlaces tejidos con organizaciones, activistas, con grupos que trabajan con ESI, en una relación dialéctica, de ida y vuelta, que parece no ser suficiente para el Estado. Nos vemos este último mes sometidas a explicar cada punto del proyecto de presentación que hace pensar que partimos de cero. —EO: Lo más importante es ver que nuestros egresados y egresadas están insertos en las escuelas, están formados, y detectan situaciones de abuso, de violencia, sacando pibas de redes de trata, trabajando con métodos anticonceptivos, previniendo embarazos no intencionales o infecciones de transmisión sexual, comprometidos con los derechos, porque ese es el enfoque de nuestro espacio. —LR: En un momento de todo este mes transcurrido parecía que el Postítulo se daba este año. pero, ¿qué pasó? —EO: Sí, porque nos planteaban que no tenían firma por el cambio de gestión. Eso nos indicaba que estaba el último  paso y sólo dependia de la  voluntad política, y que la presión de las organizaciones, de las cinco mil firmas que se juntaron para que salga la resolución, había resultado. Pero luego descubrimos que no faltaba sólo la firma, sino que nuestro proyecto presentado en tiempo y forma el año pasado, y que debería haber sido evaluadoen octubre, noviembre o diciembre del año pasado, recién ahora nos están sugiriendo modificaciones, es decir, un paso intermedio, porque aún faltan revisiones. Esto nos indica que durmieron el proyecto. Que lo cajonearon, y esto no es inocente. Hay una línea de trabajo nuestra que, evidentemente, al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no le convence. —MS: Sí. La dilatación es evidente. Primero usaron a la pandemia, que había que redireccionar los fondos por el contexto, separando educación de salud, como si nuestro trabajo no tuviera que ver con salud, mientras sí aprobaban otros proyectos, incluso de ESI, que no tienen la misma orientación que la nuestra. Luego, comienzan la revisión muy tardíamente, como decía Euge. —EO: Sí, y cuando hablan de revisar nos comentan que nuestro proyecto tiene un marcado predominio de cuestiones de género. Y que temen que esto sea en detrimento de una mirada integral sobre la sexualidad. Y esto es gravísimo. —MS: Esto es grave, sobre todo desde lo constitucional. En el artículo 38 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, de 1994, donde dice que el GCBA incorpora la perspectiva de género en todos sus ámbitos. Que es, en definitiva, lo que plantea nuestro proyecto. No se puede entender las observaciones que nos hacen sin pensar que hay un ensañamiento ideológico con el Postítulo.—LR: ¿Qué quisieron decir con eso? —EO: No sabemos, porque la perspectiva de género atraviesa todo contenido. No es algo suelto. Que los funcionarios del Gobierno de la Ciudad digan eso no es señal de no comprender. Es un posicionamiento político. —LR: ¿Esto deja al descubierto que la ausencia de la

Juan Carlos Escobar, médico a cargo de la Dirección de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud de la Nación, dialogó con el programa Hasta que vuelvan los abrazos acerca de las dificultades que transitan durante el aislamiento los y las adolescentes, brindando algunos detalles referidos a la distancia de sus vínculos, la sexualidad y el exceso de tareas escolares. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Nicolás Rosales/Pedro Ramírez Otero 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero La situación que se vive a nivel mundial con la pandemia del coronavirus pone en foco -puntualizando desde una cuestión etaria- a la población adulta mayor, por tener mayor riesgo frente al COVID-19. La mirada del médico Juan Carlos Escobar invita a pensar cómo afecta el aislamiento social, preventivo y obligatorio a otro sector etario de la población: los y las adolescentes. “Nosotros, desde el Ministerio de Salud, pensamos a la población adolescente en el rango etario que va de los 10 a las 19 años. Por supuesto que como un universo sumamente amplio, esto es una definición que toma la OMS (Organización Mundial de la Salud) pero que obviamente depende muchísimo de los diferentes contextos. Por eso nosotros hablamos de adolescencia, porque no es lo mismo un chico o una chica de 16 años que está en el secundario, que tiene padre madre, o lo que fuera, y determinadas condiciones aseguradas, a un pibe de 16 años que ya es padre, que trabaja. Entonces, el cruce con género, con nivel socioeconómico, con educación, etc., también es clave para saber de qué hablamos cuando hablamos de adolescencia”, comenzó a explicar. “Lo que estamos pudiendo rescatar del los programas provinciales en las diferentes jurisdicciones o de las diferentes consultas que hay es que lo que está pasando con los pibes es, por un lado, que hay cierta dificultad para sostener el aislamiento, sobre todo por el contacto con los amigos, con las salidas o con el mundo externo. Y en contraposición a eso una sobrecarga de tareas escolares. Este es uno de los puntos que está generando mayor conflictiva. En algunas provincias estamos trabajando más fuertemente por algunas situaciones de autolesiones, incluso de suicidios de algunos adolescentes durante la cuarentena. No creo que esté relacionado con el tiempo en sí mismo, el suicidio adolescente es una temática que está bastante instalada, pero me parece que este tiempo particular despierta determinadas condicionantes para que esto se produzca”, expresó Escobar. Nuevas prácticas y lógicas socialesEl responsable de la Dirección de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud de la Nación se refirió a las nuevas formas de relacionarse dentro del aislamiento: “Me parece fundamental poder aprovechar este tiempo donde los pibes están dentro de la casa. Una de las cuestiones   que caracteriza a las adolescencias es lo que nosotros llamamos exogamia, que es la salida del mundo familiar, la interacción con los amigos, el barrio, los pares, la pareja, etc., para poder diferenciarnos de los adultos que forman parte de nuestro núcleo familiar. Esta diferenciación y salida al exterior necesaria en este momento no está siendo posible. Esto genera una mayor situación de estrés por parte de los pibes”, dijo.“Estas nos son vacaciones, no es un tiempo escolar, entonces, habría que inaugurar una nueva rutina dentro de la casa, pensando en este tiempo particular. Para que los chicos puedan ordenarse y organizarse pero con la suficiente flexibilidad de que las horas de estudio se compensen con horas de no hacer nada. Es importante transmitirle a los pibes que está bien no hacer nada en determinado momento del día, incluso si eso se sostiene un par de días. Tenemos como un imperativo de la productividad y sentimos que si no hacemos nada estamos perdiendo el tiempo, producción, dinero. Esto se va a acabar, eso tenemos que tenerlo en el horizonte. Lo otro es pensar que no es una prohibición porque sí, apelando a la solidaridad de los pibes, y ellos lo logran entender sin ser un grupo de riesgo. Se pueden expresar a través de la redes también, algo que hacían antes”, continuó.“Con respecto al tema de sexualidad, los servicios de salud sexual son esenciales, con lo cual nosotros estamos promoviendo fuertemente con asesoramientos virtuales de los equipos de salud hacia pibes o incluso a la comunidad educativa que la provisión de métodos anticonceptivos e interrupción legal del embarazo tienen que seguir garantizándose porque hay pibes que conviven con su pareja teniendo relaciones sexuales”, explicó Escobar. Sexting seguro para adolescentesEl médico habló acerca de las prácticas de sexo virtual: “Creo que no es una cuestión en la que todos nos podamos sentir convocados o convocadas, pero es una opción más. Lo que sí me parece importante es tener ciertas cuestiones o resguardos: hay edades en donde tal vez podemos promover algo de esto y también hay  algunas indicaciones o consejos que ayudan a que esta práctica de sexo virtual sea de manera segura. Es muy importante y a los pibes hay que comentárselo sin temor, hay que informarse porque no es lo mismo mandar una foto por Whatsapp que una foto por Instagram en donde yo tengo la opción de que la pueda ver una sola vez esa persona y la foto se elimina. En Whatsapp la foto permanece. Esto también tiene sus riesgos”, dijo. Y agregó: “Junto con ‘Hablemos de todo’, que es una plataforma de de comunicación para adolescentes y jóvenes del Instituto de Juventud, produjimos algunas placas informativas sobre sexting seguro para adolescentes”. Por último, Escobar destacó  la forma en que se está hablando sobre salud sexual desde el propio Estado: “No podíamos hablar ni siquiera de masturbación y mucho menos pensar en la posibilidad de sexo virtual. Es un gran paso que el Ministerio se posicione en esto frente a dos años atrás, cuando debatíamos la ley de interrupción voluntaria del embarazo que teníamos el movimiento de ‘Con mis hijos no te metas’ donde fuertemente cuestionaban la Educación Sexual Integral. Que hoy el Ministerio de Salud plantee que esto es una realidad y cuál

A pesar de sus 10 años de existencia, su prestigio y la demanda creciente de vacantes, el Ministerio de Educación del GCBA, impide el comienzo de la cohorte 2020 del Postitulo Especialización en Educación Sexual Integral que se dicta en el Instituto Superior del Profesorado (ISP) Joaquín V. González. Las autoridades de la Unidad de Coordinación del Sistema de Formación Docente (UCSFD) afirman que quieren aprovechar el contexto de la pandemia para revisar las propuestas de los postítulos. El equipo docente reclama el inicio de la cursada de primer año la primer semana de mayo, con un comunicado que aquí reproducimos, junto a una entrevista realizada a María Eugenia Otero, integrante del Consejo Académico, en el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. Al final de la nota, se encuentra el formulario de Google para sumar adhesiones. (Por La Retaguardia)✏ Redacción: Equipo Docente del Postítulo de ESI del Joaquín 💻 Edición: Fernando Tebele✏ Ilustración: Ro Ferrer🎤 Entrevista: Fernando Tebele /Giselle Ribaloff En medio de la emergencia sanitaria el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires no firmó las resoluciones que aprueban los Postítulos de Formación Docente de los Profesorados.Las autoridades de la Unidad de Coordinación del Sistema de Formación Docente (UCSFD) afirman que quieren aprovechar el contexto de la pandemia para revisar las propuestas, los contenidos y que no haya superposición de ofertas.Una de estas “ofertas” es la Especialización en Educación Sexual Integral que se dicta en el Instituto Superior del Profesorado (ISP) Joaquín V. González que sostiene desde hace 10 años la formación de miles de maestrxs y profesorxs, en cumplimiento de la obligación del Estado de garantizar la formación docente en ESI, según las leyes 26.150 de nación y 2110 de CABA. A pesar de que el cuerpo docente está trabajando desde el verano para realizar la preinscripción de aspirantes, que este año fueron 2000, en la organización de la cursada y, a partir del aislamiento obligatorio, en la planificación en modalidad virtual, la decisión de las autoridades impidió comenzar virtualmente la cursada de primer año. En el contexto de la pandemia por COVID-19 el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires afirma la importancia de implementar los contenidos de ESI como una de las prioridades durante la emergencia. Sin embargo, ese mismo Ministerio, pese a tener un cuerpo docente solvente y comprometido con el proyecto de formación que ofrece el postítulo, cercena derechos dejando sin la posibilidad de comenzar la Especialización a 200 nuevxs aspirantes que intentan formarse en una disciplina que se considera prioritaria aún en estos contextos. Estas 200 personas, docentxs de todas las áreas y niveles, representan sólo el 10% del total de 2000 inscriptxs que tuvieron que llegar a sorteo debido a la imposibilidad de dar respuesta a semejante demanda. Cada dos años se requiere de una resolución ministerial que  apruebe la renovación  del proyecto, lo que habilita el inicio de la cursada para dos cohortes de este postítulo. A pesar de haber cumplido con todos los requisitos y plazos fijados para que la tramitación se resuelva antes del inicio del año lectivo, las autoridades de la UCSFD interponen en forma sistemática y sostenida, barreras y obstáculos que nos hacen llegar cada año a la fecha de inscripciones en un clima de incertidumbre en lo que respecta a la apertura y puesta en marcha del postítulo. En varias oportunidades hemos iniciado la cursada sin resolución firmada y, como las designaciones de lxs docentes del equipo también dependen de esa firma, dimos comienzo costeando viáticos y materiales sin haber cobrado un centavo del salario que por “derecho” nos corresponde. Además, nuestra labor docente real da inicios en enero para culminar en diciembre. Sostenemos la tarea durante los doce meses del año sin que ese trabajo sea valorado y reconocido, ya que -además de los exámenes por fuera de las fechas de contrato- cursantes y egresadxs demandan asesoramiento y apoyo en situaciones de violencia de género, abuso sexual, embarazos no intencionales de niñas y adolescentes, discriminación por orientación sexual o indentidad de género y otras problemáticas que irrumpen en el aula con relación a la sexualidad. A pesar la sólida trayectoria como formadorxs y de que seamos quienes efectivamente garantizan el acceso a la ESI, las condiciones de contratación del equipo docente continúan siendo precarias y no garantizan estabilidad laboral ni derechos. Cada año se interponen excusas burocráticas y administrativas que operan como pantalla y que, advertimos con indignación, son una apuesta al desgaste y denigración de nuestra tarea docente. Este año no ha resultado excepción. La Sra. Ministra de Educación Soledad Acuña durante el 2018 asumió públicamente un compromiso con la ESI, expresado en un informe final de la Legislatura Porteña en el que claramente manifiesta la decisión de respetar y dar cumplimiento de manera efectiva a los acuerdos y recomendaciones indicados por un grupo de expertxs convocadxs por el ex legislador oficialista Maximiliano Ferraro, quien por entonces presidía la Comisión de Educación -hoy diputado Nacional por CABA. No alcanzamos a comprender las razones que motivan a la Gestión a compromisos públicos, por un lado y a la implementación de Políticas Públicas que los denostan y tiran abajo dejándolos sin efecto, por otro. Cabe preguntarse cuál es el verdadero posicionamiento que el Gobierno de CABA asume frente a la ESI. Queda en evidencia que las autoridades gubernamentales no respetan ni cumplen las leyes -paradójicamente algunas impulsadas y aprobadas por ellxs mismxs- que advierten sobre la necesidad y obligatoredad de formación en ESI e incurren en una actitud grave de avasallamiento de derechos de estudiantes y trabajadores. Emergencia sanitaria de por medio, con modalidad virtual obligada, llegamos a fin de abril sin resolución, cuando deberíamos haber comenzado la cursada hace tres semanas. Queda claro que las autoridades juegan a que el tiempo pase negándoles a lxs inscriptxs la posibilidad de cursar. A la incertidumbre de cada año se sumó la emergencia sanitaria pero, a pesar de ello, el equipo docente comenzó la cursada de segundo en modalidad virtual con casi

Lo dijo Florencia Guimaraes García, activista travesti y principal referencia de la Casa de Lohana y Diana, en diálogo con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. Guimaraes se refirió a la realidad que vive la comunidad durante la pandemia de coronavirus y denunció una vez más la situación crítica que atraviesan cada día. (Por La Retaguardia)🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff/María Eugenia Otero ✏ Redacción: Andrés Masotto 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto: Valentina MaccaroneLas palabras de Florencia Guimaraes nunca son ensayadas. Detrás de su verborragia aguda no hay un libreto: es pura elocuencia cocinada al fuego de la lucha en la calle. “La población travesti trans en este momento está en un grito de auxilio. El 90% de las compañeras subsiste de prostitución, entonces el único recurso que tienen es ir todas las noches a buscar el peso a la esquina. Estamos en esta cuarentena obligatoria y lógicamente las compañeras tienen que quedarse encerradas y no pueden ir a buscar esos pesos para sostenerse, para pagar la pieza, el alquiler, simplemente para comer”, apuntó la activista desde el principio.La enumeración de la falta siguió: “Nos encontramos con muchas ausencias. Si bien tenemos el nuevo Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad que ha demostrado que viene trabajando con la población y les han acercado varias cosas a las compañeras, son cosas paliativas y momentáneas. Tiene que haber un Estado presente que tome cartas sobre el asunto. Se están haciendo relevamientos porque las compañeras, al ver que se abren nuevos planes sociales, van desesperadas a anotarse y ahí van teniendo dimensión de la cantidad enorme de compañeras que no tienen trabajo, que no tienen acceso a nada. Y esto también tiene que ver con la ausencia del Estado tantas décadas, tantos años. Cuatro años y medio de una Ley de Cupo Laboral que nunca se llegó a cumplir, que recién se implementó a fines del año pasado, pero nunca se aplicó. Porque si las compañeras hubieran podido acceder a esta ley, muchas situaciones serían diferentes. Porque el acceso al trabajo significa que puedas tener una obra social, que puedas tener algo tan básico como un sueldo fijo y mensual. Todo eso hoy no sucede y está puesta sobre la mesa la situación terrible de las compañeras. Compañeras que a través de las redes sociales piden auxilio, piden una bolsa de mercadería. Están pidiendo comida, en ese punto estamos”. Florencia sabe la importancia del calor de un abrazo a tiempo y por eso se puso al frente de La Casa de Lohana y Diana, un refugio para travestis y trans. Pero la pandemia y la posterior cuarentena preventiva y obligatoria potenció el aislamiento que la mayoría de estas personas padecen históricamente. Acerca de esto, Guimaraes contó: “Es duro porque estábamos acostumbradas a estar dos, tres o cuatro veces por semana juntas, compartir el almuerzo y con eso compartir muchas otras cosas: risas, tristezas, alegría, esperanza, abrazarnos y contenernos entre nosotras. Lógicamente eso se vio interrumpido. Pero nosotras seguimos en contacto con nuestras compañeras a través de las tecnologías. También estamos entregando bolsones de mercadería que hemos podido armar gracias a la ayuda de un montón de personas independientes. Es impresionante la mano que siempre nos ha dado la Asociación Civil Infancias Libres, sumado a lo que mandó el Ministerio de la Mujer y Géneros, y un puchito que pudimos obtener del municipio, pudimos armar unos bolsones bien potentes para patear el hambre de las compañeras”.A la segregación sufrida se le agrega otro factor: la violencia y el abuso de las fuerzas de seguridad sobre sus subjetividades. Violencias que se intentan romper manteniendo fuertes los lazos de solidaridad. “Tenemos que tener en cuenta que nosotras somos un grupo de riesgo por nuestras condiciones de salubridad. Entonces venimos tratando de ir una vez por semana a la casa de las compañeras a acercarles esto porque tampoco queremos que se expongan a salir a la calle por todo lo que está pasando. Además está toda la zona militarizada, que era de esperar. Hace mucho que La Matanza está militarizada, pero ahora más fuerte que nunca. Notamos cómo la policía está reprimiendo constantemente, abusando, torturando, humillando. Entonces para nosotras eso da mucho temor porque estamos acostumbradas históricamente a salir a la calle y tener que pagar con nuestro cuerpo, ser abusadas, pagar coimas a la policía, a la gendarmería o a quien sea del brazo armado del Estado. Entonces las compañeras tienen pánico hasta de salir a un comedor del barrio a buscar un poco de comida porque no sabés qué te puede pasar cuando te cruces con la yuta. Como siempre no estamos ayudando entre nosotras, y con ayuda de personas que donan y nos escriben todo el tiempo. La verdad que el abrazo nosotras lo sentimos desde el primer día como Casa de Lohana y Diana”, expresó. Los cuerpos travestis La comunidad travesti está inserta en una sociedad y un sistema que espera y exige ofrendas a cambio de la pertenencia, pero que no garantiza las condiciones materiales para acceder a servicios básicos como la salud.  “Nuestros cuerpos están intervenidos para encajar en el estereotipo que se espera. Porque como a las mujeres se les exigen cánones y estereotipos de belleza a seguir, a las travas también. Entonces para poder llegar a tener esas corporalidades, para poder ‘parecer’ lo que la sociedad espera, que parezcamos mujeres, para que no molestemos y no tengan que estar pensando ‘¿qué es eso?’. Para intentar llegar a esa ficcionalidad de ser mujer tenemos que recurrir a intervenciones clandestinas: aceite industrial, silicona, aceite de avión. Y en este momento donde muchas estamos en nuestras casas y no podemos salir vemos cómo esos dolores que padecemos todo el año, se incrementan. Por tener que estar sentadas mucho tiempo y que te duelan todas las siliconas, que te duela la cola. Es muy preocupante porque estamos en esta cuarentena y no podés ir al hospital”, explicó Guimaraes.El desborde que sufre actualmente el sistema de salud es anecdótico en comparación

El objetivo de este escrito desordenado es compartir algunas ideas en torno al episodio inédito en nuestras biografías: un aislamiento social obligatorio, un protagonismo de palabras muy pesadas al inconsciente como “pandemia”, “virus” y “cuarentena” y un escenario de sospechas sobre los significados inmediatos y profundos de lo que se enuncia como un antes y un después. La pregunta disparadora tiene que ver con nuestro rol como especialistas en ESI ante esta situación global, a la espera de que nos permitan pensarnos como docentes en un momento de aulas vacías para reafirmar la necesidad inminente y pendiente de que la ESI se naturalice en nuestras prácticas de forma transversal y permanente. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción: Gregoria Cochero*💻 Edición: Rodrigo Ferreiro 📷 Foto: El abrazo. Gustav Klimt ESI vs. el paradigma del miedo Estamos pasando por el cuerpo y en primera persona los efectos del paradigma del miedo. Sería tentador defender la eficacia del miedo como impulsora de hábitos en salud en este contexto en el cual, pareciera, bastaron apenas dos semanas para modificar aspectos idiosincráticos de nuestra comunidad como los saludos, las rondas de mate, los abrazos y las visitas. Sin embargo ¿Cuál es la eficacia real del miedo como respuesta a la necesidad de revisión de prácticas y condiciones de la esfera de la salud pública? Han estado circulando analogías peligrosas que parten de ese mismo enfoque, por ejemplo: “80 mil personas tienen coronavirus y todo el mundo quiere llevar mascarilla: 37 millones de personas tienen vih y nadie quiere ponerse un condón”. No es nuestra intención ir en contra de una oportunidad de generar conciencia sobre el virus del VIH (que siempre es pertinente), pero sí de reconocer que estamos en un momento en que las conversaciones en torno a estadísticas, métodos de prevención y profilaxis se han vuelto omnipresentes, ideal de preguntarnos en torno a los mecanismos que, como docentes, podemos construir para lograr ese cometido sin recaer en un paradigma que, desde la ESI, ha sido advertido y acusado en sus limitaciones ¿Cómo pensar en las políticas del cuidado de la salud y el cuerpo desafiando el lugar nuclear de las causas y las consecuencias? Al afirmar que estamos “pasando por el cuerpo los efectos del paradigma del miedo”, entendemos la oportunidad de esta experiencia que, más allá de la diversidad y desigualdad de formas de estar atravesándola, es común a todas las personas que integran nuestra sociedad. Este punto de empatía debe ser un punto de partida para la exaltación de una conciencia sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, ya que se ha abierto una consigna general que demanda obediencia “no tocar”, “no aproximar”, “no compartir”. Punto de partida o sobre el contagio Si bien el covid-19 tiene vías de transmisión mucho menos específicas que el VIH, se pueden reconocer en este desarrollo varias premisas que tienen puntos en común para explorar desde nuestros marcos teóricos como especialistas.A) La premisa de “familiar”, o proyección del peligro en los otros, manifestada en las primeras semanas en las cuales nos costaba (nos incluyo) aplicar la consigna de saludo social distanciado ya que “es mi hermano/amigue/colega” quien no merece cargar con la sospecha de amenaza.B) la generación de “poblaciones vulnerables” desde el estereotipo y el prejuicio, “enfermedad de chetos” /“enfermedad de orientales”, donde las verdaderas vulnerabilidades por condiciones de estructura quedan veladas y lejos de las poblaciones más afectadas desde lo socioeconómico, el rango etáreo y la pertenencia a grupos de riesgo por condiciones de salud previas. Desarrollo o cuarentena Pasada (en gran parte) esta primera etapa de reconocimiento del riesgo, se logra el confinamiento casi total de la población en sus hogares. Se exacerban las medidas de profilaxis e higiene, donde la asepsia se interioriza como disciplina. El control vecinal se torna protagonista en comentarios de quiénes salen y por qué y quienes sí acatan a rajatabla los comandos oficiales. Los buenos ciudadanos vs. los irresponsables se transforman en dos bandos sin medias tintas, donde, frente a lo incontrolable de la pandemia, se recupera algo de ese control al ejercerlo sobre los pares. La sobreinformación y las noticias se convierten en una entrega total a la mediatización y se activan procesos de consumismo (aunque estén discursivamente nombrados como un pedido al consumir lo necesario), que se evidencia en el atiborramiento y el miedo a la escasez. Deseo consumir. Deseo consumir todo el acervo de salud promocionado: alcohol en gel, lavandina pura, en gel, barbijos, guantes, Netflix, ejercicio por Instagram y rutinas saludables. La salud como integral se encuentra rápidamente ordenada en consignas sobre cómo sostenerla, como un polinomio que, de ser bien resuelto, nos garantiza la continuidad en nuestro lugar de privilegio lejos del virus: higiene+zoom+Instagram+juegos en familia+horarios rutinarios+alimentación suficiente y saludable= Salud ¿Cómo se sostiene este concepto de integralidad agregada cuando la salud sexual queda en segundo plano? Son numerosas las demandas desde diversos sectores de salud para que las consultas en temas de sexualidad y el acceso a anticonceptivos e ILE (entre otras cosas) sean consideradas necesidades de primer orden; la efusividad de estos reclamos es proporcional a su incumplimiento. Por otro lado, se han generado mecanismos para la habilitación de vías de comunicación e intervención sobre situaciones de violencia de género, entendiendo que este confinamiento para muchas mujeres significa un peligro mortal por no tener vía de escape de sus convivientes/agresores (se cuentan oficialmente 7 femicidios desde el comienzo de la cuarentena). También esta situación ha sido escenario para la continuación de reclamos fuertes contra la naturalización de la prostitución como fenómeno preciado del sistema patriarcal, donde grupos de mujeres, trans, travestis piden expresamente que se actúe sobre la vigencia de los prostíbulos (más allá de publicaciones del colectivo AMMAR sobre cómo continuar el ejercicio del trabajo sexual en tiempos de coronavirus). La diversidad como concepto para la descripción poblacional no debe homogeneizar los obstáculos de cada sector según su posición de disidencia, ya que si algo es claro, es que el virus no afecta a todo el mundo de la misma manera

El 8M se realizó un pañuelazo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Convocado por partidos de izquierda con la consigna “La deuda es con nosotras/es, ni con la Iglesia ni con el FMI”.Los ejes principales fueron la ley de aborto legal y gratuito sin objetores de conciencia, separación Iglesia y Estado y aplicación de la ley de ESI y, finalmente, que el ajuste del FMI no oprima más a las mujeres que necesitamos políticas de Estado urgentes. (Por La Retaguardia)📷 Fotoinforme 👉 Natalia Bernades