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juicio brigadas

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Dan testimonio: Rosario Isabella Valenzi, Nancy Rizzo y Alicia Galeano.

Se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento en cautiverio de Rosita, una beba que el ex médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Jorge Bergés, robó a la secuestrada Silvia Valenzi y que aún no recuperó su identidad. El colectivo Quilmes Memoria Verdad y Justicia realizó un trabajo militante en el barrio donde vive Bergés y colocaron carteles en la puerta de su casa. El propio genocida salió y los arrancó. El próximo martes declara en el Juicio Brigadas Rosario Valenzi, tía de Rosita. La semana pasada conmovió la declaración de las hijas e hijo de Adriana Calvo, quien vio a Valenzi en los Pozos de Quilmes y Banfield. (Por La Retaguardia) ✍️ Redacción: Paulo Giacobbe 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Fotos: Colectivo Quilmes Memoria Verdad y Justicia Al genocida Jorge Bergés la semana pasada tuvo que haberle resultado un poco incómoda. Aunque es difícil saber si el ex médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, torturador, violador y ladrón de bebés, condenado por crímenes de lesa humanidad, tiene sentimientos que le atraviesan el estómago. Quizás lo único que le importe sea seguir gozando del beneficio de la prisión domiciliaria.  El testimonio de Adriana Calvo en el juicio a las juntas es de esos que estremecen. En el traslado de un centro clandestino a otro, en el asiento de atrás en un auto en movimiento, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados, tuvo que parir a su hija. “Exactamente frente al Laboratorio Abbott, en el cruce de Alpargatas”. La beba se había caído del asiento y lloraba, los represores se burlaban y no se la alcanzaban. Adriana llegó hasta el Pozo de Banfield desnuda, ensangrentada y con su beba colgando. La dejaron en el asiento del auto con las puertas abiertas, al frío de la madrugada, hasta que “bajó o llegó el médico, el doctor Bergés, cortó el cordón y se fue inmediatamente”. Gracias a las mismas secuestradas que formaron una muralla humana cuando quisieron robarle a la beba, es que Adriana pudo salir del centro clandestino con su hija Teresa.  El 29 de marzo, en el juicio que actualmente se está desarrollando por los crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención tortura y exterminio Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y el Infierno de Avellaneda, que tiene como uno de los imputados a Bergés, declararon las hijas y el hijo de Adriana Calvo y Miguel Laborde: Martina, Teresa y Santiago.  “Bergés le sacó la placenta a golpes (a Adriana) y me parece inadmisible que ese señor esté sentado en su casa”, dijo Teresa, y fue Martina quien describió el sentimiento que nos atraviesa: “Después de 46 años seguimos acá, exigiendo justicia que llega tarde y en cuentagotas. La virtualidad me hizo ver en el living de su casa a estos soretes como Bergés y se me revolvieron las tripas. Una se los imagina en un cuartito oscuro. Sabe que están en prisión domiciliaria, sabe, pero la cabeza no lo quiere aceptar. Te lo imaginás detrás de los barrotes, pero están sentaditos en el living de su casa tomándose un vinito mientras nosotros declaramos”.  Pero la pasada semana, que incluyó los últimos días de marzo y finalizó el 2 de abril, le depararía una sorpresa más al siniestro ser que se llama Jorge Antonio Bergés.    Rosita Se cumplieron 45 años del nacimiento de Rosita y su apropiación a manos de Jorge Bergés, y desde el colectivo “Quilmes Memoria Verdad y Justicia” fueron hasta su casa a colocar carteles para recordárselo, y a charlar con los vecinos. “Acá vive un genocida” colocaron en la reja de la casa de Quilmes, que conserva dos placas con el nombre incorrecto: “Magallanes 1441 ex 723” y “Magallanes 723”. La calle se llama “Madres de Plaza de Mayo” desde mediados de 2001, pero en esa vivienda no son afines a los pañuelos blancos.  “Bergés ¿Dónde está Rosita?”, “Bergés apropiador de bebés en dictadura” y “Rosita, te seguimos buscando” eran las consignas de algunos de los carteles que desde el “Colectivo Quilmes Memoria Verdad y Justicia” pegaron en la casa y en el barrio. También pidieron permiso a los vecinos de la cuadra para colocar pañuelos de las Madres en las casas de la cuadra. Algunos vecinos ya sabían quién era ese hombre que toma sol en el frente de su casa. Es que desde hace varios años lo vienen denunciando y la recepción fue buena, aceptaron los pañuelos, excepto las dos vecinas linderas al ladrón de bebés.   Pero la sorpresa mayor llegaría sobre el final de la jornada. “Fuimos hasta la casa de Bergés pegando pañuelos para conmemorar el nacimiento de Rosita y pedir su ubicación, pedimos permiso para pegar esos pañuelos, algunos nos dijeron que sí, nos ayudaron, y otros no nos abrían, no querían dialogar, nada”, contó a La Retaguardia Zoe, integrante del espacio quilmeño. “Bergés estaba con unos pantalones azules, con saco bordó, agarrado de un bastón de tres patas, se caminó hasta su reja y arrancó uno de los carteles que habíamos pegado”.  Bergés sabe Cuando el 24 de marzo de 2021, desde el consejo del Sitio para Memoria ex Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio Pozo de Quilmes realizaron una caravana recorriendo el territorio, también pasaron por la casa del ex médico. Cantaron “Como a los nazis/les va a pasar/adonde vayan los iremos a buscar”, y preguntaron “¿Dónde está Rosita?”.  En esa oportunidad, Viviana Buscaglia, integrante del Colectivo Quilmes Memoria Verdad y Justicia, contó a La Retaguardia la historia de Rosita: “El caso de Rosita es emblemático para Quilmes. Cuando en diciembre de 1976 secuestran a Silvia Mabel Isabella Valenzi la llevan al pozo de Quilmes, en febrero de 1977 la reconoce María Kubik Marcoff, que estaba presa ahí y tenía a su hija también ahí, ella dice que estuvo con Silvia y que estaba embarazada. El 2 de abril la llevan a Silvia a parir al Hospital de Quilmes y atiende el parto el Doctor Blanco. Da

Declaran Teresa Laborde, Martina Laborde y Santiago Laborde, hijas e hijo de Adriana Calvo;

Dan testimonio Alejandra Mobili, Martín Bonetto y Ana Julia Bonetto.

     Dan testimonio Mónica Huchansky y Martín Cañas.

Dan testimonios Roberto Tedoldi y Sergio Alberto Maly.

En el juicio Brigadas, Fernando García, sobreviviente del Pozo de Quilmes, aportó un dato desconocido hasta aquí. Ubicó en ese lugar a Beatriz Alicia Lenain, de quien no se tenía registrado que estuviera embarazada. Lenain tenía otra pequeña hija que ahora emprende una búsqueda inesperada junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. (Por La Retaguardia/Pulso Noticias) ✍️ Entrevista y redacción: Fernando Tebele (La Retaguardia)/Julia Varela (Pulso Noticias) 📷 Foto de portada: Captura Transmisión La Retaguardia/Pulso Noticias   Fernando García estuvo detenido en el Pozo de Quilmes desde mayo de 1977 y esta mañana declaró en la audiencia 55 del Juicio unificado de las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús.  Mientras fumaba sin parar, entre su relato apareció el nombre de una persona que nunca había sido escuchado con anterioridad en este juicio. García, quien dio testimonio a través de la convocatoria de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEED), contó que compartió cautiverio Carlos Eduardo Garak, a quien le decían El Largo. Y que se enteró de que la esposa de El Largo estaba ahí y era hija de un coronel. En reconstrucción con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), supo que la compañera de El Largo se llamaba Beatriz Alicia Lenain y estaba embarazada.  La declaración de García aporta un dato sustancial para que la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) pueda cruzar perfiles genéticos con los de la familia de Beatriz y empezar una nueva búsqueda de un nieto o nieta apropiado por la dictadura, ya que el caso no estaba denunciado ante Abuelas de Plaza de Mayo.  En el cierre de la audiencia, Emanuel Lovelli, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, solicitó al tribunal que se informe a la CONADI para que se certifique si la familia de Lenain dejó muestras en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Ricardo Basílico, presidente del TOF N°1 de La Plata, respondió que lo harían “de manera urgente”. Lovelli explicó que hay 12 mil personas que se acercaron en algún momento a cotejar su muestras de ADN y no encontraron a sus familiares. Pero a partir de esta declaración, la CONADI tiene un perfil genético más a cotejar que hasta este momento no tenía en cuenta. De haber nacido en el cautiverio de su madre, esel nieto o nieta podría ser una de las 12 mil personas que se acercaron a cotejar su muestra de ADN y cuyo resultado ha sido negativo.  Beatriz tenía una hija de poco más de un año cuando la secuestraron junto a su compañero y ya se acercó al EAAF a dejar su muestra genética para poder identificar a una posible hermana o hermano.  Consultada por La Retaguardia y Pulso Noticias, Ana Oberlin, fiscal auxiliar, dijo: “este tipo de testimonios son muy importantes, porque a veces surgen cuestionamientos en cuanto a la continuidad de estos juicios. Que sigan apareciendo este tipo de datos tan trascendentes, porque estamos hablando de un nieto o nieta de quien no teníamos noticia, lo certifica. Seguramente habrá ahora una investigación especial del tema. Y eso surge a partir de uno de estos juicios y de la convocatoria de este testigo”.  Beatriz era trabajadora del estado, militante peronista y vivía en Lanús. Cuando la secuestraron tenía 27 años. García también ubicó en el Pozo de Quilmes a Omar Gedario Suárez, El Chino, uno de los responsables de Montoneros en Zona Sur. De Suárez también se ignoraba a qué centro clandestino había sido llevado antes de su desaparición.

Declaran Fernando García, sobreviviente del Pozo de Quilmes; y Diego Genoud Santucho, por su mamá, Manuela Santucho, quien permanece desaparecida.

Declara Pedro Cerviño.