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Contraofensiva I

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Quinta parte del alegato de la representante del Ministerio Público Fiscal, Gabriela Sosti. Comenzará con las imputaciones contra los 6 acusados por delitos de lesa humanidad.*Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Con la presencia en la sala de uno de los imputados, Eduardo Eleuterio Ascheri, se realizó la cuarta jornada del alegato del Ministerio Público Fiscal a cargo de Gabriela Sosti. En más de cuatro horas, repasó entre otros casos, los secuestros del grupo de prensa, tres parejas de militantes que tenían que editar libros y fueron secuestradas; solo sobrevivieron Daniel Cabezas, Nora Hilb y Aixa Bona. Fueron asesinadas las otras tres: Alfredo Lires, Gervasio Guadix y Graciela Álvarez. Sosti también repasó el calvario de Silvia Tolchinsky, el secuestro del cura Jorge Adur y Lorenzo Viñas, entre otros. Ascheri derramó una lágrima cuando escuchó una de las historias. (Por El Diario del Juicio*)  ☝ Foto de Portada   Mientras Sosti desarrolla la historia de Selva Varela Istueta, una lágrima recorre la mejilla de Ascheri. Quienes asistieron a la audiencia y detectaron la situación, coincidieron en señalar que es extraño que alguien que en su ampliación indagatoria no se lamentó por lo que les ocurrió a las víctimas, se sensibilice con la historia de una de ellas. Y dijeron casi a coro: “si le genera alguna sensibilidad, que diga lo que sabe”. Ascheri fue sorprendido durante el juicio, en dos ocasiones, violando la prisión domiciliaria. 📷 Fotos 👉 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio📷 Selección de fotos 👉 Martina Noailles/Fernando Tebele ✍️ Textos 👉 Fernando Tebele/Martina Noailles ☝ En la previa de la audiencia, Daniel Cabezas, sobreviviente del genocidio, coloca las pancartas con las fotos de quienes fueron desaparecidas/os en cada silla. Salvo en una, la que sorprendentemente ocupó Eduardo Ascheri, uno de los imputados. Ascheri quedó rodeado de las fotos interpeladoras. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Ascheri quedó rodeado de rostros. Sus ausencias dicen más que cualquier palabra. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Selva Varela Istueta tenía apenas un año cuando en 1977 secuestraron y desaparecieron a su padre Mario Aníbal Bardi y a su mamá Claudia Istueta, médicos, militantes montoneros de zona sur. Su madre había pedido que, si algo les pasaba, Selva fuera criada por compañeros, no por la familia. Esos compañeros fueron Carlos Karis y Nora Larrubia. El 13 de septiembre de 1980 dormían la siesta cuando entró la patota. Selva tenía 3 años y su hermanito Juan Carlos (hijo de Karis y Larrubia) era bebé. Se llevaron a Carlos y a Nora. A los chicos los dejaron con unos vecinos. Terminaron adoptados por aquella tía que Claudia Istueta había querido evitar. Selva, o Pajarito como la llamaban en la guardería de Cuba, es una de las tantas víctimas de la última dictadura que asesinó a sus madres y a sus padres, a los biológicos y a los del corazón. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Desde la pantalla, el “Negro” Juan Carlos Silva parece clavar su mirada en Eduardo Eleuterio Ascheri, quien fuera jefe de la División Planes del Departamento de Inteligencia del Comando de Instituto Militares y ahora espera sentencia en este juicio. De barbijo negro y prisión domiciliaria, Ascheri asistió a la última audiencia y escuchó en vivo el alegato de la fiscal Sosti. Tiene 86 años. Silva tenía 30 cuando lo secuestraron el 26 de junio de 1980, el mismo día que al padre Adur y a Viñas en Paso de los Libres. Por el caso de Silva, entre otros, se escucharon los testimonios de su compañera, Ana Testa y la hija de ambos, Paula Silva Testa. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Francisco Goya fue secuestrado y desaparecido. Uno de sus hijos, Carlos Goya Martínez Aranda fue apropiado. Recuperó su identidad por el incansable trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo. También declararon Emilio y Juan Manuel, otros de sus hijos, quién relató la cercanía de su padre a las Ligas Agrarias y la relación que lo unía a Quique Lovey, principal referente de esa organización campesina. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ La revista Para Ti tituló “Habla la madre de un subversivo muerto”. Era en realidad una entrevista fraguada que le forzaron hacer a Thelma Jara de Cabezas mientras la tenían cautiva bajo tormentos desde abril de 1979 en la ESMA. Daniel Cabezas, integrante del grupo Prensa de la Contraofensiva, supo así que su madre estaba viva. “Esta es una muestra más de la ‘acción psicológica’ de la dictadura tendiente a construir conceptualmente y adjetivar a ese enemigo a destruir. La función de ese discurso estigmatizante, embustero y artero era paralizar, domesticar a la sociedad, pretendiendo convencerla de la necesidad de ese exterminio. Y de paso instalar el escenario del más ominoso terror”, sostuvo Sosti en su alegato. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ “Lo más determinante es la constancia del interrogatorio bajo tormentos que le hicieron los especialistas de inteligencia que se desplazaron para secuestrarlo”, dijo Sosti cuando tomó el caso de Antonio Tovo, quién tuvo a su cargo la articulación sindical entre Rosario y otros cordones industriales. “El interrogatorio inmediato fue en Rosario. No hace falta aclarar que no había ninguna autoridad judicial ni prevención alguna para evitar las torturas”. Grafica de ese modo, por un lado la tortura como metodología para conseguir información aplicada en todos los casos, sin excepción; por otra parte, la fiscal, al abordar la cuestión de la información obtenida bajo tortura de personas que luego serían desaparecidas, desmitifica en torno de la entrega o no de datos era una de las cuestiones que definía la vida y la muerte de las personas durante el genocidio. La perversión genocida no funcionaba de ese modo.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Desde la foto, Gervasio Martín Guadix, parte del grupo de prensa, junto a Verónica Cabilla, la joven secuestrada al reingresar al país. Sosti repasó las declaraciones de los gendarmes y médicos que participaron del informe oficial que avaló el supuesto suicidio de Guadix en la frontera, sobre todo el de quien lo llevó adelante, Juan Carlos Olari, de quien dijo que esperaba que pronto estuviera imputado por lo que, como se ha visto durante el juicio, fue un secuestro y asesinato.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Aixa Bona era una de las seis personas que

La cuarta jornada del alegato de la representante del Ministerio Público Fiscal, Gabriela Sosti. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

La tercera jornada del alegato de la fiscal Gabriela Sosti repasó entre otros casos de la represión, la serie de secuestros en la base de enlace que Montoneros había emplazado en Perú. Aquellos episodios dejaron en evidencia la impunidad mundial con la que se manejaba la Inteligencia del Ejército. De Campo de Mayo a Perú con un secuestrado (Federico Frías), de Perú a Campo de Mayo con otras 3 personas secuestradas en Lima (María Inés Raverta, Julio César Ramírez y Noemí Giannetti de Molfino). De Campo de Mayo a Madrid, para asesinar allí a Giannetti de Molfino. El montaje de ese crimen y el rol de los medios de comunicación. Las fotos de este informe pertenecen a Gustavo Molfino, sobreviviente de la represión en Lima y además hijo de Mima, como le decían a Noemí. (Por El Diario del Juicio*)  📷 Fotos 👉 Gustavo Molfino📷 Selección de fotos 👉 Martina Noailles ✍️ Textos 👉 Fernando Tebele/Martina Noailles ☝ Foto de Portada: En un cuarto intermedio obligado por los inconvenientes del imputado Eduardo Ascheri para manejar el teléfono celular que lo conecta al juicio, Sosti intenta no perder la concentración. Sosti lee a paso sostenido. Toma agua cada tanto, como única pausa en una lectura de clima denso por el contenido pero no por el ritmo sostenido. Más de una vez, su voz tropieza con la emoción, que está lejos de pretender ocultar. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ “El 19 de marzo de 1980, en otra cita envenenada, lo secuestran a Jorge Oscar Benítez -relata Sosti-. Tenía 16 años. Le decían Jalil, Horacio o Raúl. Había viajado a España en 1978 con su madre y su hermano Daniel, porque allí se había exiliado su padre Oscar. Tiempo después llegó su tío Ángel Benítez y juntos decidieron participar de la Contraofensiva”. En la reconstrucción, la fiscal recupera el testimonio de la madre de Jorgito: “Nélida se desesperó cuando su hijo le comunicó su deseo de volver a Argentina. Pero fue honesta con los principios con los que educó a ese hijo, y respetó su decisión, libre y razonada. Al poco tiempo la quebraría el dolor ante la noticia de su desaparición. Jorgito la había animado prometiéndole encontrarse en la Argentina en la Plaza de Mayo. Ella fue durante años junto a otras madres, a buscarlo”.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio El presidente del TOFC 4 de San Martín, Esteban Rodríguez Eggers, sigue el alegato con atención. En la oscuridad de la sala, con las luces apagadas casi por completo para que se puedan observar con nitidez las filminas proyectadas por la fiscal, el único juez presente en la sala de audiencias no pierde detalle de la recreación histórica de Sosti. El juez Matías Mancini y la jueza María Claudia Morgese Martín hacen lo mismo, pero desde sus casas. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ El apodo de Raúl Milberg era Ricardo. Su familia judía padeció el exterminio generación tras generación. Heredero de esa historia de persecución, militó desde los 12 años por los derechos del pueblo judío, pero también fue interpelado por los movimientos sociales en su país, y siguió esa militancia desde el ERP 22 y luego en la Juventud Peronista de la zona oeste, finalmente dentro de Montoneros. En informe de la CRI está plasmada a la perfección la faceta de su militancia, algo que solamente pudieron obtener a través de un interrogatorio directo de Raúl. Vivió con Ángel Carbajal y Matilde Rodríguez en una casa en Olivos, luego de entrar, también los tres juntos, por Mendoza. Miembro de una TEI, fue secuestrado el 28 de febrero de 1980.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ La fiscal Sosti dio cuenta del secuestro de Horacio Campiglia. Lo hizo de la mano de los documentos de inteligencia, pero también de los testimonios en el juicio de Edy Binstock y Pilar Calveiro, que fue compañero de Campiglia: “Horacio le dice a Pilar que desde la conducción se había decidido su viaje a Brasil. El 7 de marzo de 1980, pasó por su trabajo a despedirse. Fue la última vez que lo vio. Pilar no se había reincorporado a la organización (luego de su secuestro en la ESMA y posterior exilio), por eso no conocía a los compañeros de Horacio, ni las estrategias, ni  las actividades. Horacio era sumamente reservado y extremadamente cuidadoso con la compartimentación de la información. Después, supo que salió de México con Mónica Pinus. El documento que usó, dijo Pilar, estaba a nombre de Jorge Pineda. Primero fueron a Panamá, después Caracas, y finalmente el 12 de marzo de 1980, Río de Janeiro”, donde Campiglia y Pinus fueron secuestrados y conducidos a Campo de Mayo. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio  ☝ Al tiempo que mostraba un registro fotográfico de Mónica Pinus en La Habana, Sosti desarrolló su historia a partir del testimonio de su compañero Edy Binstock, quien sobrevivió, y el de los dos hijos en común. Los tres testimonios se dieron en una misma audiencia, la 24. Dice a través de Binstock: “Instaló un departamento y a partir del 10 de marzo empezó a cubrir la cita (que tendría con Mónica y Horacio). Una, dos veces, a la tercera vez miró desde una cuadra. No estaban. Así supo lo peor. Tenía que irse urgente de Brasil. No tenía contactos y sabía que Mónica entraría a ese país con el apellido Prinsot. Volvió a México, contactó a (Rodolfo) Puiggrós y después a su padre –abogado en  la lucha por los derechos humanos- para hacer las denuncias”.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ En otras de sus paradas históricas reconstruyendo las vidas militantes de quienes se integraron a la Contraofensiva, la fiscal se detiene en el Pato, Ricardo Zucker, el hijo del popular actor de aquellos años, Marcos Zucker. “Lo secuestraron el 29 de febrero en una cita envenenada con un compañero de la organización. Sin duda era una cita ya concertada desde el exterior. También surge el primer interrogatorio que le hicieron, donde le arrancaron datos que solo él les pudo haber dado como por ejemplo que ‘le falta una materia

La fiscal Gabriela Sosti continuará con su alegato acusador contra los 6 imputados en esta causa. En la reconstrucción histórica, la fiscal seguirá recorriendo las historias de las y los integrantes de Montoneros que fueron el objetivo de la represión de alcance mundial desatada por la dictadura y ejecutada por la Inteligencia del Ejército. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

La fiscal Gabriela Sosti continúa con su alegato. En la segunda jornada, volvió a reafirmar que pedirá declarar cumpables a los seis imputados por todos los casos repasados hasta aquí. En otra extensa jornada, con extraordinaria precisión y prolijidad, la fiscal dejó en claro entre los testimonios y los documentos que obran en la causa, alcanza para solicitar condenas. (Por El Diario del Juicio*)  📷 Fotos 👉 Gustavo Molfino📷 Selección de fotos 👉 Martina Noailles ✍️ Textos 👉 Martina Noailles/Fernando Tebele ☝ Gabriela Sosti remarca cada palabra con una entonación particular. En un ir y venir entre testimonios escuchados en el juicio y documentos probatorios que sostienen la causa judicial, las imágenes acompañan el relato. Con sus anteojos grandes que ocupan casi la mitad del rostro observa el pasado con precisión. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ De izquierda a derecha: Luciana Milberg, sobrina de Raúl Milberg; Susana Brardinelli, sobreviviente y esposa e Armando Croatto; Daniel Cabezas, sobreviviente; Florencia Tajes Albani, hermana de Daniel Crosta; y Virginia Croatto, hija de Armando y Susana, asistieron a la audiencia, respetando las distancias físicas, pero a la vez con todo lo que implica regresar a la presencialidad, aunque sea acotada. En el fondo asoma Luis Picoli, primo de Carlos Piccoli. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ En esta segunda parte del alegato, casi al comienzo, Sosti atraviesa con su relato las historias de Armando Croatto (en la foto de la pantalla) y Horacio Mendizábal, quienes cayeron en el mismo operativo en un supermarcado de Munro. Mostró documentos de inteligencia. “Con el numero 4 y 5 del listado de bajas lo mencionan como Petete, Mayor, Primer Secretario de la Rama Sindical. En el informe del GT2 CRI del 15 de octubre 79 anotaron su asesinato. La función de Armando Croatto era netamente política. Desde el exterior denunció las violaciones a los derechos humanos en organizaciones internacionales de trabajadores. Conocemos el legajo del Jefe de la SOE del Departamento de Inteligencia de IIMM el Mayor Eduardo Francisco Stigliano de donde surge con claridad que el operativo de secuestro y asesinato de Croatto y Mendizábal, partió de Campo de Mayo a cargo de la patota del SOE, y sin dudas de las unidades de inteligencia, fueron hasta del 601”,  “La determinación de ese blanco estaba indicada en la orden 604/79. Y su cumplimiento, que incluyó el aniquilamiento de Armando, fue volcada como análisis final en el informe elaborado por la Jefatura II donde hacia sus análisis Apa, para que los rubrique Alberto Valin”, señala. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Entre el público estaba Susana Brardinelli, la esposa de Croatto. Con la foto de Armando en el pecho, más dos rosas rojas, clavadas en sus ropas, escuchó una vez más el relato de cómo lo asesinaron. “Ese día Susana Brardinelli desesperada se cargó sus hijos al hombro y ‘levantó la casa’. El tiempo de llegada de su compañero estaba superado. Debían resguardarse. Susana no sabía aún que habían asesinado a su marido y la atormentaba la idea de que sus hijos fueran usados para arráncale información a Armando. Porque esa también era una práctica de la Inteligencia para sacar información. Para explotar sus fuentes. Torturar a los hijos para que hablen sus padres. No tenían límites”, narró la fiscal. “El 21 de setiembre de 1979 después de una odisea Susana logró salir de la Argentina, con sus hijos”, finalizó sobre el caso. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ En otro documento desclasificado, se desprende que “Viola se jactaba ante el embajador norteamericano Castro, de que Croatto y Mendizábal habían sido eliminados con su autorización, y le garantizaba que otros van a recibir el mismo tratamiento. Y cumplió. Esta es la prueba determinante de que los mataron a todos después de tenerlos cautivos en Campo de Mayo. Viola lo dijo”, asevera con tono firme la fiscal. “Los militares argentinos informándole a la embajada que guardó durante años bajo 7 llaves esta y mucha otra información que en cuentagotas y tardíamente va saliendo a la luz”. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ “El 26 de junio del 2019 Martín fue la memoria de su familia diezmada. Su relato, como el de Benjamín Ávila, es un reflejo de cómo el genocidio atravesó las historias familiares y las clases sociales”, dice Sosti. “Horacio Mendizábal fue miembro de la Conducción Nacional y Comandante Montonero. Y en estos años fue asignado como Secretario de Agitación, Prensa, Propaganda y Adoctrinamiento. Entró a la Argentina como responsable de las tareas de agitación. Fue en marzo de 1979 que se tomó la decisión del retorno. Así se lo anunció a Martín. Y lo consoló cuando su hijo lloró por temor a que lo maten”. En la sala, cierra los ojos Martín Mendizábal. No está dormido. Sostiene su cabeza con la mano entera y deja, seguramente, que sus recuerdos se vayan cruzando sin pedir permiso. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Ella es Adriana Lesgart. Fue secuestrada durante la visita de la Comisión Interamicana de Derechos Humanos, en septiembre de 1979, en la mismísima Av. de Mayo, donde miles de personas aguardaban para poder hacer sus denuncias. En la foto se la ve con su compañero, Héctor Eugenio Talbot Wright, secuestrado y asesinado en 1975.  📷 Gustavo Molfino/El Diaro del Juicio  ☝ “Como una muestra más de las operaciones de tortura psicológica sobre los familiares, para mantenerlos callados, para que no hagan reclamos, para que se queden esperando, fraguaban cartas en las que hacían decir a la persona secuestrada que estaba en el exterior que volvería pronto, que había abandonado la militancia y una sarta de patrañas, que -insisto- le obligaban a escribir de puño y letra desde el centro clandestino donde la tenían cautiva bajo tormentos. En el caso de Adriana (Lesgart), no solamente la forzaron a escribir esto, sino que mandaron estas cartas desde Brasil. Desde dos hoteles de Copacabana donde Adriana nunca estuvo. Esas dos cartas prueban que operaban desde Brasil, pero además demuestran que en diciembre del ‘79 aun la tenían en Campo de Mayo bajo tormentos”, dice Sosti mientras en la pantalla se lee la carta fraguada. 📷 Gustavo Molfino/El Diario

*Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

En la primera jornada del alegato del Ministerio Público Fiscal, Gabriela Sosti sentó las bases de su elaborado trabajo. Definió a lo sucedido en la dictadura como genocidio. Defendió el derecho a la resistencia de los pueblos y comenzó a repasar la represión a la Contraofensiva caso por caso, historia tras historia. (Por El Diario del Juicio*)  📷 Fotos 👉 Gustavo Molfino📷 Selección de fotos 👉 Martina Noailles/Fernando Tebele ✍️ Textos 👉 Fernando Tebele/Martina Noailles👆 Foto de portada  👉 La fiscal Gabriela Sosti lee su alegato. Su rostro se refleja en la computadora en la que esperan su turno las filminas que la ayudarán a reconstruir la historia que este juicio contribuyó a develar. 📷 Foto 👉 Gustavo Molfino ☝ Con un puñado de personas acompañando durante la jornada, antes de la audiencia, así se ve la sala. Aunque las sillas están vacías de público, el modo pandemia no impide que este juicio tenga su impronta cargada de recuerdos y símbolos. De las fotografías a las rosas rojas. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del juicio ☝ A las 9:45, Sosti comienza leer su alegato. Los primeros minutos son conceptuales, un marco para lo que vendrá luego. Allí cita a Simón Bolívar: “’Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho’”. No es frecuente que se mencione esto en los juicios pero el derecho a la resistencia de manera explicita o implícita sobrevoló muchos testimonios. Y se impone reflexionar sobre las razones por las cuales cientos de mujeres y hombres a sabiendas de los extremos riesgos que corrían sus vidas,  eligieron enfrentarlos”, señala.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ La fiscal utilizará durante las jornadas que dure su alegato cerca de ochocientas filminas. La primera es una proclama de Montoneros, con un pliego de consignas que iban desde la “destitución del ministro Martínez de Hoz” hasta “Eliminación inmediata de los procedimientos represivos, que implican la sistemática violación de los derechos humanos, como así también el procesamiento de los inculpados de tortura, secuestros, asesinatos y pillaje”. Después de leerla completa, Sosti asevera: “No venían a tomar el poder por las armas”. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ El presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers fue el único integrante en la sala de audiencias. La jueza Morgese Martín y el juez Mancini utilizaron la plataforma virtual, como el resto de las partes.  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ El primer tramo del alegato es para la persecución contra las y los militantes de las Ligas Agrarias, que ocuparon un buen tramo en el inicio de este juicio: “Conocimos sobre la situación de explotación de esa zona tan rica y productiva, y cómo esos pueblos de pequeños campesinos se fueron organizando para resistir y evitar la expoliación. Esa lucha fue persistente y firme, tanto como la claridad y consistencia de los reclamos y los derechos a defender. Ese (y no otro) fue el motivo que los marcó como un ‘enemigo para quitar del medio’”, indica, mientras se veía una foto de Luis Píccoli, uno de sus dirigentes asesinados. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Lucía es familiar de Horacio García Pérez. Es una de las seis personas que habilitó el tribunal a estar en la sala para preservar la distancia. García Pérez fue secuestrado en marzo de 1980. Lucía acompañó casi todas las audiencias presenciales del juicio. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ En otro segmento, Sosti señala: “Una de las muchas virtudes de este juicio y su singular impronta es que estamos juzgando a funcionarios de la estructura que diseñó, planificó, instrumentó, analizó,  documentó, llevo adelante, es decir hizo posible el mayor de los genocidios que padeció nuestro país.  El Ejercito fue el responsable primario, el que lideró el embate, y la Inteligencia del Ejército fue su nervio y cerebro”. Desde sus casas, Apa, Ascheri, Firpo, Dambrosi, Cinto Coutaux y Bano, escuchan con diferentes grados de atención. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Se proyecta en la pantalla una foto colectiva de parte de las Ligas Agrarias, y la fiscal resalta: “Ligas Agrarias tuvo alrededor de 2000 personas detenidas. Alrededor de 200, fueron torturadas con piñas, patadas, la picana eléctrica, el submarino. Muchos de ellos están desaparecidos”. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Mientras repasa la serie de caídas, se ven en la pantalla fotos de los y las militantes. En este caso, Daniel Crosta: “Era amigo de Regino González y su compañero de militancia. Profundamente peronista, tenía 19 años y fue secuestrado por su militancia, permaneció cautivo bajo tormentos en Campo de Mayo, al igual que sus compañeros, Norma Valentinuzzi, Regino González y su mujer María Consuelo Castaño Blanco, y todos los demás. En el informe que la Jefatura II de Inteligencia elaboró con los datos enviados desde Campo de Mayo, está mencionado como Daniel y su fecha de secuestro 14 de septiembre de 1979”. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ Sosti define el juicio como tardío y exiguo en cuanto a cantidad de imputados: “En este juicio se nos interpuso la impunidad biológica. Carpani Costa, Pianta, Muñoz, Casuccio, Sotomayor fallecieron sin condena, y los militares que juzgamos no reflejan ni mínimamente, la extraordinaria cantidad de recursos con que operó la Inteligencia. Como referencia, el Batallón 601 contó con aproximadamente unos 4000 agentes entre civiles y militares y hoy apenas tenemos sentados a dos”, indica. 📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio ☝ En la pantalla se ve una foto de María José Luján pequeña. La fiscal repasa lo que sufrió aquella niña tras el secuestro de su padre, Jesús María Luján, el Gallego Willy: “María José jugaba en una placita del barrio con otra nena. De pronto llegó la patota en dos o tres Falcon verdes. Estuvo cautiva en un lugar que no puede determinar. Es el recuerdo más oscuro y doloroso de su vida; de lo que le hicieron los responsables de esta masacre cuando tenía apenas 4 años. María José lo resumió diciendo que en su vida los septiembres no son de primavera”, reconstruye Sosti. “Su memoria aterrada solo reservó el recuerdo de dormir sola en

Comienza el alegato del Ministerio Público Fiscal a cargo de la Dra. Gabriela Sosti. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Con citas de Dios y San Martín, el imputado Eduardo Ascheri amplió su indagatoria antes de que comiencen los alegatos. Dijo que no estaba en Campo de Mayo durante la represión a la Contraofensiva. Su legajo lo desmiente, pero él desmintió a su legajo. Fue Jefe de la División Planes del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo. Violó varias veces su domiciliaria durante el juicio y el tribunal le limitó sus salidas a la manzana de su departamento de Belgrano. (Por El Diario del Juicio*)  ✍️ Texto 👉 Martina Noailles💻 Edición  👉 Fernando Tebele 📷 Fotos 👉  Gustavo Molfino y Flor/El Diario del Juicio ☝ ☝ Ascheri lee su declaración durante la ampliación de la indagatoria  📷 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio La cámara del celular enfoca a un hombre de barba candado, morocho, con anteojos, de unos 40 años. Después se ve el techo, sus molduras, una lámpara, el marco de una puerta de madera, dos cuadros. La imagen no se queda quieta y los jueces empiezan a impacientarse. Finalmente, aparece el imputado, aunque sin audio. A Eduardo Eleuterio Ascheri sólo se le ven los ojos; con suerte la nariz. El presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers, le pide que aleje la cámara para verlo mejor. Mientras se acomoda, le recuerda que, como es habitual en las indagatorias, no está obligado a decir la verdad. Es un hombre canoso, de bigotes blancos y una camisa caqui que aparece en primer plano porque la cámara está ubicada en contra picada y a la altura de su panza. Así se lo verá la media hora que le tomará leer lo que preparó para esta audiencia, la número 50 de un juicio oral que ya está llegando al final de su etapa testimonial. Ascheri es uno de los seis acusados por delitos de lesa humanidad que quedan vivos en esta causa. En al menos dos ocasiones se lo fotografió y filmó dando un paseo por el barrio, violando los límites autorizados por la Justicia. Gustavo Molfino también lo cruzó antes de una audiencia tomando un café en un bar cerca del tribunal. Desde entonces, sólo puede salir a caminar alrededor de la manzana en la que transcurre su prisión domiciliaria.  “Excelentísimo tribunal, en primer término voy a hablar brevemente sobre mi formación civil y militar”, comienza con voz áspera el Teniente Coronel retirado Ascheri, en la víspera de su cumpleaños 86. Al igual que en su declaración indagatoria de 2014, las primeras líneas de su relato hacen referencia a sus inicios en la Acción Católica Argentina casi ocho décadas atrás. Desde entonces, dice, las vocaciones religiosa y militar serán el eje de su vida. Incluso escribirá un “decálogo del amor humano” y comprenderá que “todo el mal por más pequeño que se haga al prójimo, se lo está haciendo a Dios, porque él lo manifestó a los hombres”. Mientras Ascheri lee, el chat de la transmisión de la audiencia se carga de frases de indignación de los familiares y los sobrevivientes que presencian el juicio de manera virtual. Según consta en su legajo, Ascheri fue Jefe de la División Planes del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo desde el 16 de octubre de 1978 hasta el 16 de octubre de 1979. En la causa está acusado de 33 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, en 27 de esos casos doblemente agravado, seis allanamientos y 29 homicidios. Durante toda la indagatoria insistirá en que hay un error en su legajo y que, por ende, es inocente.  El Departamento de Inteligencia del Comando de Institutos Militares era la cabeza de las tareas de represión, tal cual lo confirman las sentencias contra Ezequiel Verplaetsen, quien manejaba ese Departamento y, por ende, los centros clandestinos de Campo de Mayo en 1976 y 1977. Las dos divisiones que tenía el Departamento de Inteligencia (División Planes y División Contrainteligencia) fueron relevantes para que pudiera desarrollar la ejecución de las actividades propias de inteligencia, proponer el reclutamiento y despliegue del personal, y para realizar las actividades de investigación que expresamente se le ordenaran. Es decir que ejecutaban los procedimientos para la reunión de información, y para proporcionar refuerzos y apoyo a otras unidades de inteligencia.  Esa División Planes no podía hacer sus tareas sin el aporte y colaboración de la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército, y del Batallón de Inteligencia 601, la que fue canalizada por sus integrantes para que pudieran llevarse a cabo las privaciones de la libertad, torturas o asesinatos y  alojamiento de los detenidos en los centros clandestinos de detención dependientes de Campo de Mayo.  Toda esta información es parte de la acusación que determinó el procesamiento de Ascheri en 2014, por parte de la jueza de instrucción Alicia Vence.  ☝ ☝ Ascheri llegando al juzgado de San Martín en 2014 para dejar un escrito con su primera declaración.  📷 Flor/El Diario del Juicio Porque es un buen compañero El texto que preparó también se encarga de enarbolar el nombore del General José de San Martín. Dos semanas antes, como testigo, el General retirado Heriberto Justo Auel había acomodado la palabra del Libertador para sostener argumentos negacionistas. En este caso, Ascheri compara sus propios principios con los de San Martín a quien “siempre tuve como referente (…) ya que jamás usó las armas contra sus propios hermanos de la patria”. El juez Esteban Rodríguez Eggers lo interrumpe. Es que la cámara de su celular nuevamente enfoca al techo. “Se ve más la luz que usted”, le indica. Ascheri acomoda y sigue. Esta vez, avanza en la disciplina y en la existencia de los Tribunales de Honor que, según su interpretación, “imposibilitan que algún superior o subalterno imparta órdenes que vulneren las leyes militares, nacionales o internacionales, obligando a promover que la justicia militar instruya el sumario correspondiente y se juzgue al imputado ante los tribunales de honor. Ahí comprendí que en la carrera militar nunca existió la obediencia debida” reflexiona y, sin hacerse cargo de la imputación