DOS COSAS, CACHITO FUKMAN
Por LR oficial en cachito fukman, Derechos Humanos - publicado el 9 julio 2025
«Hay que juntar acá a periodistas de medios alternativos y de empresas, porque la batalla es comunicacional».
Intentemos analizar esa frase 9 años después, Cachito. Lamentablemente fue la última que escuchamos de tu boca. Pero para analizarla necesito volver a ese mediodía. Ahí aparecés. Es tan extraño verte sin tu barba larga tan característica. Pasó poco tiempo del accidente automovilístico grave. Se recuperó Enrique Fukman —le cuento a quien nos lea—, pero perdió su barba en la convalecencia. Una gorra completa el cambio de look. Parece haber rejuvenecido 10 años.
Mientras te miro, Cachito, te recuerdo al aire de La Retaguardia riéndote con ganas junto a Basterra, mientras nos cuenta que te confundió con un niño cuando entró secuestrado a la ESMA y te vio ahí, donde llevabas tiempo.
Es jueves, les sigo contando a ustedes. Cachito irá a la Ronda de las Madres. Pero antes decide cruzar toda la ciudad junto a docentes de Tierra del Fuego. No se desvivía por C5N (donde nadie le daba bola, por cierto), él quería traerlos a La Retaguardia.
Cachito lee lo que está pasando como pocos. El macrismo asoma y no hay lugar para otra cosa: debemos enfrentarlo. Con su lucidez habitual, entiende que la comunicación juega un rol central. Y mientras hay quienes apuestan por los Szpolski o los Santamaría, Cachito apuesta a la comunicación popular. Reconoce el esfuerzo de los y las laburantes de los medios comerciales que todavía hacen periodismo. Suma 2 + 2 y dice: «Hay que juntar a periodistas de los medios alternativos y trabajadores/as de medios comerciales». También dice «acá», Cachito. Se refiere a una sala de 8 x 4 que parece arrasada. La pared de las dos habitaciones de 4 x 4 acaba de ser derrumbada. Está en obra para convertirse en una sala más de nuestro medio comunitario. «Dale», le dijimos como siempre que nos sugirió una idea. «Apenas terminamos la obra hacemos la reunión». «No, no, no se puede esperar. Corremos un poco y la hacemos la semana que viene», respondió con seguridad.
Al jueves siguiente lo estábamos despidiendo en un velatorio con micrófono abierto en el que no pudimos pronunciar palabra, pero escuchamos con emoción.
Dos cosas tenemos para comentarte, Cachito querido. La primera: el SiPreBA cumplió 10 años y es un orgullo ser parte y estar construyendo ahí aquello que querías. La batalla comunicacional está más jodida que nunca; hay quienes no aprenden más y continúan apoyando a empresarios inescrupulosos y precarizadores.
La segunda: la sala de los escombros la inauguramos unos meses después. Le pusimos tu nombre. Una foto lo certifica. Te la sacó Eugenia Otero durante la visita ocular a la Isla El Silencio. Estás contando, con tu memoria y con los dedos, a cada compañero/a que estuvo allí.
Ah, Macri era un poroto. Germinó un fascismo raro, que sería gracioso si no nos estuvieran dejando como la sala antes de llevar tu nombre. Queda por ver si aprendimos tu lección comunicacional.


