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Sheraton IV


El Tribunal Oral Federal N° 1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conformado por los jueces Ricardo Ángel Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg, condenó a prisión perpetua a Alejandro Salice y Roberto Sifón. Los exmilitares estaban imputados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “Sheraton” o “El Embudo”. Las últimas palabras y el veredicto. La opinión de las víctimas.  Texto: Paulo GiacobbeEdición: Pedro Ramírez OteroCobertura del juicio: Fernando Tebele / María Eugenia OteroFotos: Transmisión de La Retaguardia Los jueces Ricardo Ángel Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg, del Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de la Ciudad de Buenos Aires, condenaron a prisión perpetua al exoficial de Logística del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela, Alejandro Salice; y al exjefe del Servicio de Finanzas y exjefe del Servicio de Administración de la misma unidad militar, Roberto Sifón. Los exmilitares fueron juzgados en esta causa p or los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Comisaria de Villa Insuperable, en La Matanza, Provincia de Buenos Aires, donde funcionó el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “Sheraton” o “El Embudo”. Para los jueces Basílico y Michilini los crímenes de lesa humanidad “fueron cometidos en el marco del genocidio perpetrado en la República Argentina entre los años 1976 y 1983”. El 6 de diciembre de 2023 se conocerán los fundamentos.  Tanto Salice como Sifón escucharon el veredicto desde sus casas, ya que han sido beneficiados con la prisión domiciliaria, situación que será analizada. Desde la sala virtual, cuando Salice escuchó la condena pareció quedarse congelado, apenas unos parpadeos o el movimiento leve de sus ojos de un lado para el otro daban cuenta de que no se trataba de una falla técnica.  Sifón, en cambio, escuchó su condena con los ojos cerrados y cuando Basilico dijo “prisión perpetua”, los abrió y tragó saliva. También un suspiro para mirar a los costados cada tanto. Sus anteojos reflejaban una luz natural delante suyo, un brillo que podría ser de un ventanal.  Tanto Salice como Sifón se habían declarado inocentes y, a lo largo del debate, hablaron en varias oportunidades, pero sin aportar ningún dato significativo para sus víctimas o para las y los familiares que buscan a sus seres queridos que están desaparecidos y desaparecidas. En sus últimas palabras Alejandro Salice dijo que es hipoacúsico y que lo perdonen si levantaba la voz al hablar, pero no la levantó. “Todo lo que he escuchado son conjeturas sin sustento. Se me quiere condenar sin haber comprobado ningún hecho ilícito, solo han sido suposiciones”, señaló. Por su parte, Roberto Horacio Sifón se quejó de su detención en mayo de 2018, “sin saber por qué y llevado esposado a la vista de mi familia y todos mis vecinos”. Se quejó de la cantidad de camionetas que fueron a detenerlo y dijo que le resultó “traumático” el fichaje de sus impresiones digitales y que le tomaran fotografías. Esa vuelta Sifón pudo evadir la justicia ya que la Cámara Federal dispuso su libertad. “Finalmente, el 5 de enero de 2021 me impusieron arresto domiciliario y la causa fue elevada a juicio oral”, repasó. Dijo que su acusación es injusta y que vive una “tremenda pesadilla junto a su familia”, que se siente “humillado y avergonzado” y sostuvo que en cada audiencia su salud se ha ido deteriorando. Quizás advirtiendo lo que ocurriría horas después dio cuenta de una serie de tratamientos médicos que lleva adelante.   En la sala, al cierre de la audiencia se escuchó el presente por los y las 30 mil compañeros y compañeras detenidas desaparecidas, y un canto popular recorrió el estrado: “Como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”. La fiscala, una parte de la querella y las víctimas dialogaron con La Retaguardia. “Ha costado mucho que este juicio pudiera llegar a realizarse”, dijo la fiscala general Ángeles Ramos. “Es la primera vez que llegamos al juzgamiento de un oficial de plana mayor,  integrante de la jefatura de personal, es un buen antecedente desde el punto de vista técnico”, agregó. Ramos explicó que  “siempre asociamos el plan sistemático (de exterminio) a los grupos de tareas, a la logística y demás, pero hay que verlo de forma integral, los documentos y toda la prueba que se ventiló en este juicio demuestra que el terrorismo de estado no estuvo integrado solamente por un sector”. En la misma línea, Sol Hourcade, integrante de la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), calificó a la sentencia como “muy buena y novedosa”.  “Nos trajo hasta acá todo lo que hemos podido saber a partir del trabajo de relevamiento documental en las fuerzas armadas, cómo funcionaba el aparato represivo. Acá nos encontramos con dos oficiales, en su momento, del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela, que tenían funciones específicas en la lucha contra la subversión y que sus tareas en aquella época se orientaban a implementar ese plan sistemático de represión y exterminio”, dijo Hourcade. “Estamos en una unidad militar que tenía a su cargo un área militar específica y bajo ese área se encontraban varios centros clandestinos de detención y todos los oficiales de ese grupo de artillería hicieron diferentes aportes para la comisión de los hechos, esto es importante que se reconozca y estaría bueno se traslade a otras investigaciones, donde finalmente los que son procesados son las personas que son identificadas por las víctimas”, explicó la querellante del CELS, al tiempo que resaltó la militancia sostenida de las víctimas: “Hace 40 años vienen denunciando y haciendo todas las declaraciones que pueden, todos los reconocimientos que pueden, es hora de que el Poder Judicial y los operadores de justicia nos tomemos el trabajo de procesar toda la información acumulada en este largo proceso de justicia en Argentina para llegar a estos responsables que están más bien ocultos dentro del aparato represivo”. Daniela Klosowski, es hija de Héctor Daniel Klosowski y de Norma Mabel Sandoval. Ambos fueron secuestrados, torturados y

Cierre del juicio realizado por 28 víctimas contra 2 imputados: Alejandro Salice y Roberto Sifón. 1:05 Comienzo de la transmisión. 3:27 Extracto del testimonio de Marcela Patricia Quiroga. 5:45 Extracto del testimonio de Verónica Castelli. 11:20 Extracto del testimonio de María Dolores Aragón. 16:51 Extracto del testimonio de Daniela Klosowsky. 24:12 Extracto del testimonio de Ana María Diberto. 33:47 Extracto del testimonio de Valeria Taramasco. 45:10 Extracto del testimonio de María Inés Sánchez. 51:24 Recuerdo para el actor y teatrista Hugo Álvarez, quien participó en todas las películas del grupo de cine de liberación y falleció esta semana. 52:45 Extracto del Testimonio de Paula Ogando. 55:00 Comienzo de la audiencia. 56:05 Lectura del veredicto. 58:03 Condena a perpetua para Alejandro Federico Salice. 1:01:57 Condena a perpetua para Roberto Horacio Sifón. 1:10:12 Saludos de las personas que asistieron al veredicto. 1:13:07 Entrevista con Ángeles Ramos, Fiscal General. 1:16:21 Entrevista con Sol Hourcade, querella del CELS por la familia Carri/Caruso. 1:20:13 Entrevista con Daniela Klosowsky. 1:22:00 Entrevista con María Dolores Aragón. 1:23:15 Entrevista con Verónica Castelli. 1:31:30 Entrevista con Valeria Taramasco y Ana María Diberto.

Alejandro Federico Salice y Roberto Horacio Sifón, los dos imputados de este juicio, tendrán la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras antes de escuchar el veredicto del tribunal, que se podrá ver en el siguiente link https://youtube.com/live/wKwmydNZJp8? 0:40 Comienzo de la transmisión. 6:35 Segmento del testimonio del exconscripto Carlos Elizondo sobre el rol de Alejandro Salice. 25:53 Comienzo de la audiencia. 27:29 Últimas palabras del imputado Alejandro Salice. 31:10 Últimas palabras del imputado Roberto Horacio Sifón. 43:16 Cierre de la audiencia. 44:08 Cierre de la transmisión.

Como todos los juicios, Sheraton IV ha dejado historias impactantes y conmovedoras, donde las hijas e hijos ocuparon un rol central para contar lo sucedido con sus familias. Aquí un repaso estremecedor solo por algunas de ellas, con las hijas e hijos en un rol central. Este viernes a las 9 serán las últimas palabras de los dos imputados, y a las 12 se conocerá el veredicto. Todo se podrá ver en La Retaguardia.  Redacción: Paulo GiacobbeEdición: Pedro Ramírez Otero / Fernando Tebele Luego de Lola Aragón declaró Daniela Klosowski, hija de Héctor Daniel Klosowski y de Norma Mabel Sandoval. Al comienzo de tu testimonio, relató el secuestro de su padre, ocurrido el 2 de febrero de 1977 en una obra en construcción donde estaba trabajando, en Ranelagh, Partido de Berazategui, Provincia de Buenos Aires. No eran las 11 de la mañana cuando el Ejército Argentino lo cercó. Daniel estaba con su hermano, Osvaldo Luquez, de 16.Cuando Daniel se vio acorralado intentó suicidarse tomando una pastilla de cianuro, pero un disparo certero a la mano se lo impidió. Daniel fue atrapado con vida, con heridas de arma de fuego en la mano y en la espalda. Osvaldo logró huir y fue quien contó lo ocurrido a la familia. Héctor Daniel Klosowski fue curado en el Hospital Militar y, se sabe por sus propios dichos, que estuvo secuestrado en Sheraton. Está desaparecido.  A las 11.30, la madre de Daniel, Zenaida Luquez, le contó a Norma del secuestro tal como se lo había relatado Osvaldo. Norma sabía que también la estaban buscando  y pensó que sus dos hijas, Norma de casi 7 años y Daniela de 2 años y medio, corrían peligro de ser secuestradas. Luquez se llevó a las nenas a su casa.   Norma no perdió el tiempo, pasó por la casa de su padre, cargó todo el material comprometedor en un bolso y lo arrojó a un río en Berazategui. Después se escondió en la casa de su hermana Zulema. Pensaba que ese era un lugar seguro, pero antes de la medianoche escucharon ruidos. Personal de civil y personal militar la secuestraron. Cuándo irrumpieron en la habitación donde dormían las dos hermanas, preguntaron cuál era Norma. Ninguna de las dos dijo nada.  —¡Nos llevamos a las dos! Entonces Norma dijo que su hermana no tenía nada que ver. Se puso un pantalón y salió de la casa descalza, con las manos atadas y los ojos vendados. La metieron en el piso del asiento de atrás de uno de los seis autos que estaban en la puerta. En el asiento de otro auto estaba su padre, Dionisio Sandoval.  Daniela Klosowski no se refirió a las torturas y vejámenes que sufrió su madre cuando estuvo desaparecida. En 2020 Norma declaró en el tercer tramo del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio El Vesubio. Fue en ese momento cuando Daniela se enteró de que ella y su hermana también habían sido secuestradas y torturadas.    “Nos llevaron a un centro clandestino con motivo de utilizarnos para torturar a uno de nuestros progenitores o a ambos. Yo no lo recuerdo porque tenía dos años. Es lo que declaró mi mamá. Lo que puedo aseverar y recuerdo es que tengo por momentos como flashes y sensaciones; sin que uno las llame y en determinadas circunstancias que las detonan, vienen a mi memoria. Sí tengo presente el estar suspendida en el aire y que una persona del sexo masculino me tenía de los tobillos y amenazaba con reventarme contra una pared. El vértigo… la sensación del vértigo que esto produce”, dijo Daniela.  “Este recuerdo de escuchar el llanto de mi hermana y esa sensación de estar a merced de otro y la amenaza esa que te fueran a estampar contra una pared como si fueras un insecto”, agregó. Daniela no sabe en qué centro clandestino ocurrió eso. Pero sí tiene presentes esas sensaciones que cada tanto la dominan. De repente se detona el recuerdo y pierde el control, sufre ataques de pánico y tiembla. No puede salir a la calle. Su bienestar emocional y psíquico y el de su entorno y sus familiares se ve afectado por esas sensaciones. Se pone paranoica con sus hijos, tiene miedo de que un grupo de tareas los secuestre. También tenía temor a declarar. “Cuando me ha tocado acompañar a mi mamá a declarar o en alguna audiencia que pidió cárcel común para un represor, no duermo la noche anterior”, dijo. Entra en estado de alerta.  En 1977, Daniela y su hermana Norma habían quedado al cuidado de su abuela, Zenaida Luquez, en la casa de Ranelagh. Un grupo de tareas irrumpió en la casa. Lo que no rompieron se lo llevaron. Golpearon a su abuela y a su hermana. “Estaban buscando algo que no sabría precisar”, explicó.  A Héctor Daniel Klosowski lo dejaron reunirse dos veces con su familia en el parque de la cervecería de Quilmes, que era de concurrencia pública. Fue él mismo quien confirmó estar secuestrado en El Embudo, como también le decían al Sheraton. Daniela no tiene recuerdos de ese encuentro. La segunda vez que lo vieron, le contó la madre que lo vio abatido, cansado física y emocionalmente. Daniel les dijo que había decidido colaborar con los militares y que le habían prometido liberarlo a fin de año. “Ya estaba más desmejorado que la primera vez. Y sobre todo abatido. Resignado”, contó. “Mi hermana, producto de los golpes y las lesiones, perdió la vida unos años después, cuando yo tenía cuatro años. Mi hermana, con la salud deteriorada y desmejorada, me hizo prometer que si papá volvía, por más que estuviera malherido, lo íbamos a recibir igual con amor. Porque ella señalaba esto, que lo había visto vendado, malherido. Y mi mamá también señala lo mismo”, relató. Cuando Daniela era chica encontró en el galpón del fondo de la casa una carta de su padre. Su hermana ya había fallecido. En la carta

Las partes podrán responderse a situaciones nuevas que hayan surgido de los alegatos. Es la última instancia antes de las palabras finales de los dos imputados y la lectura del veredicto. 1:29 Comienzo de la transmisión. 39:30 Comienzo de la audiencia. 45:49 Réplica del Ministerio Público Fiscal a través de la fiscala auxiliar Nuria Piñol. 1:12:20 Réplica de la querella de la familia Carri-Caruso a través de Sol Hourcade. 1:19:51 Adhesión de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación a las réplicas de la fiscalía. La realizó Macarena Farías. 1:24:40 Cierre de la audiencia y de la transmisión.

Se acerca el final del juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino Sheraton, en la Comisaría de Villa Insuperable. En esta compilación inicial de historias, el foco está puesto en las infancias, que también sufrieron secuestros y torturas. Texto: Paulo GiacobbeEdición: Pedro Ramírez OteroCobertura del juicio: Fernando Tebele/María Eugenia Otero El 25 de noviembre de 2022 comenzó el cuarto tramo del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “Sheraton” o “El embudo”, donde funcionaba la subcomisaria de Villa Insuperable, en la Provincia de Buenos Aires. Pasadas las 11.30 se constituyó el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su presidente Ricardo Basílico fue saludando a las partes con un buenos días. El tribunal también lo conforman los jueces José Michilini y Adrián Grunberg.  Dos exmilitares del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela son los acusados: el exoficial de Logística, Alejandro Federico Salice y el exjefe del Servicio de Finanzas y exjefe del Servicio de Administración, Roberto Horacio Sifón. Se trata este juicio de 26 casos de privación ilegal de la libertad y tormentos y 3 homicidios. Durante 2022 hubo cuatro audiencias que en total duraron apenas cien minutos. La agenda apretada del tribunal solo permitió la elevación a juicio, confirmaron que no había cuestiones preliminares, hicieron algún ordenamiento administrativo y los dos imputados se negaron a declarar.  “Me reservo el derecho de hacerlo oportunamente”, dijo Salice en relación a sus palabras. Cuando fue consultado sobre su estado de salud respondió: “Satisfactorio”. Roberto Sifón, en cambio, se declaró inocente y enfermo: “Permanezco aturdido, con mi salud afectada por causas de esta injusta imputación, espero sea debidamente aclarada y se me pueda desvincular de hechos horrorosos de los que no participé y mancillan mi reputación y honorabilidad”. Tanto Sifón como Salice se encuentran detenidos en sus casas. Este último está representado por un compañero de armas: Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, un exmilitar condenado por crímenes de Lesa Humanidad por la Masacre de Capilla de Rosario, ocurrida en 1974 en Catamarca, pero fue absuelto por la Sala III de la Cámara de Casación Penal en 2016. El fallo fue apelado y será la Corte Suprema del 2×1 a los genocidas quien defina. Mientras tanto, Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores recorre los tribunales como abogado defensor.   El 8 de febrero de 2023 comenzaron las testimoniales que finalizaron el 21 de abril del mismo año. Algunas víctimas ya habían declarado en otros tramos de esta causa y, a fin de evitar sus padecimientos al relatar nuevamente hechos muy dolorosos, esos fragmentos se incorporaron por lectura. En esos testimonios, lo expuesto quedó acotado a los hechos nuevos de este juicio.  Marcela Patricia Quiroga pidió no tener visual de los dos imputados. Solo Salice estaba conectado y apagó su cámara. Quiroga fue secuestrada por el Ejército Argentino el 6 de septiembre de 1977 en un operativo realizado en Villa España, partido de Berazategui. Tenía 12 años. En la casa estaban su hermano Sergio, de 10 años, y su hermana Marina, de un año y medio. Había dos adultos, su madre María Nicasia Rodríguez y Arturo Jaimez. A María y Arturo los acribillaron a balazos y los desaparecieron; militaban en Montoneros. El cuerpo de María fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2007. Sergio y Marina fueron rebotando por distintas comisarías hasta que su familia pudo recuperarlos. Marcela fue trasladada al Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio Vesubio y luego al Sheraton. Marcela Quiroga hizo un esfuerzo por recordar a todos los compañeros y compañeras que la cuidaron en esos lugares: Héctor Germán Oesterheld, Héctor Daniel Klosowski, Silvia Angélica Corazza, Adela Esther Candela de Lanzillotti, Enrique Horacio Taramasco, Josefina Lorenzo Tillard, Juan Marcelo Soler Guinard, Elena Alfaro, Pablo Bernardo Szir, Roberto Eugenio Carri, Ana María Caruso de Carri, Graciela Moreno, María del Pilar García Reyes, Juan Marcelo Soler Guinard, José Rubén Slavkin. Advirtió que no recuerda a todos y todas. A algunas de esas personas ya las conocía de antes, de la militancia de su madre. Por eso los represores la obligaron a señalar gente desde un auto. A sus compañeros y compañeras de cautiverio que no conocía de antes las pudo reconocer muchos años después. Mirando fotos en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) y en juzgados.  Después de un tiempo en Vesubio, Marcela había entrado en confianza con el grupo de secuestrados/as. Cuando le dijeron que la trasladaban no se quería ir. Se puso a llorar. Ella se quería quedar con Silvia y con Elena, las dos estaban embarazadas. Entonces Silvia le explicó que se iba a un lugar mejor, que iba a dormir sola y que la comida era mejor. Marcela llegó al Embudo acompañada de Héctor Oesterheld.   “En El embudo había muebles, yo venía de la ‘Sala Q’ que era un pabellón con las camas marineras y todos en el mismo recinto. Con los años entendí que era un pabellón de detenidos, solo que estaba cerrado con una reja y adentro  ese lugar estaba amoblado simulando una casa, las habitaciones que teníamos eran celdas, las camas eran de cemento, pero el pabellón principal tenía como una mesada y un calentador, pero nosotros solíamos calentar la merienda”, contó Marcela.  En otra habitación había una cama donde dormían y la usaban de asiento: “Había una mesa, un sillón y un módulo con varios libros… una radio de aquella época, mediana”. Y un archivo con tres máquinas de escribir y tres escritorios con asientos giratorios. Una oficina. A ese lugar concurrían algunas personas secuestradas de Vesubio a realizar trabajo esclavo. Cumplían horario de oficina, desde la mañana hasta la tarde. Ahí, en ese lugar, fue que se enteró del asesinato de su madre. Marcela jugaba en el archivo con las máquinas de escribir, mientras dos secuestradas “trabajaban”. Una le dictaba a la otra, que escribía a máquina nombres y apellidos de una lista, con números

Alegato de la defensa del imputado Alejandro Federico Salice, a cargo del abogado Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores. 7:04 Comienzo de transmisión18:51 Comienzo de alegato de la defensa del imputado Alejandro Federico Salice.

Segunda jornada de alegatos de la defensa del imputado Sifon.

Segunda jornada de los alegatos de las defensas de los imputados Salice y Sifón.

Alegato de la defensa del imputado Sifón.