TEZANOS PINTO SOBRE CRISTINA KIRCHNER: «EL ODIO ES DEMASIADO PRECIOSO PARA DÁRSELO A ALGUIEN CON QUIEN NO TENGO VÍNCULO”
Por LR oficial en Intento de magnicidio CFK - publicado el 11 julio 2025
La vecina del piso de arriba de CFK en el momento del atentado, admitió que realizaba reuniones en su casa con jóvenes de Revolución Federal, cuyo líder recibió millones de pesos por fabricar mesitas de luz para la familia Caputo. Tezanos Pinto se mostró desafiante. Su amistad con Delfina Wagner.
Redacción: Carlos Rodríguez
Edición: Pedro Ramírez Otero
El testimonio de Ximena de Tezanos Pinto, la exvecina de Cristina Fernández de Kirchner, llegó al podio entre los más controvertidos e insólitos que se escucharon en el juicio por el intento de magnicidio de la exvicepresidenta de la Nación.
Tezanos dijo primero que sólo conocía “por chat” la existencia del grupo de ultraderecha Revolución Federal, pero luego admitió que se reunía en su casa con algunos de sus máximos referentes: Leonardo Sosa y Gastón Guerra.
En el caso de Guerra, la testiga lo reivindicó como a un héroe: “Era muy admirable la garra que le ponía, la convicción que tenía para andar buscando algo mejor” en política. Guerra es parte de un grupo que quería a los kirchneristas “presos, muertos o exiliados”. Además de estar sospechado de haber tenido relación con los imputados por el intento de magnicidio de CFK, Guerra está procesado por participar en varios hechos de violencia.
En esa causa, junto con otros integrantes de la agrupación, están imputados por querer “imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor”.
En su testimonio, Tezanos habló sobre su relación con Delfina Meza —conocida como Delfina Wagner—, la comunicadora que se hizo famosa en las redes por compartir y fomentar las ideas de grupos de extrema derecha. Tezanos y Delfina fueron denunciadas por los abogados de CFK para que se investigue su posible vinculación con el atentado.
Una perla del testimonio de Tezanos fue cuando dijo que no sabe quién es Florencia Retamoso. En 2021, Tezanos fue fiscal general en las elecciones legislativas en las cuales Retamoso fue elegida diputada por el PRO. Es imposible que no sepa quién es Retamoso y mucho menos, que ella es la esposa de Gerardo Milman, el legislador sospechado de ser el instigador del intento de magnicidio por el que son juzgados Fernando Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo.
Una linda amistad
“Delfina estuvo viviendo bastante tiempo en mi casa, porque le alquilé una habitación”, dijo en su declaración. Esto ocurrió después del atentado contra CFK, en octubre de 2022. Delfina vivió allí desde octubre de 2022 hasta “agosto o septiembre” de 2023.
A Delfina la conoció “una vez que se hizo en mi casa una reunión de pibes libertarios”, antes de septiembre de 2022.
Aunque no se precisó en la audiencia, esa reunión fue organizada por Hernán Stuchi, dirigente de ultraderecha fundador y coordinador del grupo Pibes Libertarios, alineado detrás de la figura de Javier Milei.
Tezanos dijo desconocer si Delfina había tenido contactos personales con Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte. Una semana después, en el juicio, Delfina dijo que estuvo con ambos el día que Sabag y Uliarte fueron a los estudios de Crónica TV, donde la joven participaba como panelista en un programa.
Fue el día en que Brenda, quien en las redes era conocida como Ambar, reivindicó su trabajo vendiendo “copos de nieve” y defenestró a los que cobraban planes sociales, aunque ella también los había cobrado alguna vez. Además, hasta tenía una falsa credencial que la acreditaba como “discapacitada”, cuando no lo es.
Tezanos dijo que antes y después del atentado contra Cristina Kirchner, con Delfina solo hablaban “sobre el liberalismo, sobre cómo buscar una cosa más democrática, con gobiernos transparentes, para que no se robe, que no haya corrupción”.
Ante preguntas de la fiscala Gabriela Baigún, la exvecina de CFK aseguró que nunca habló con Delfina sobre su intercambio de mensajes con la imputada Brenda Uliarte, hecho que ocurrió un día después del intento de magnicidio.
Delfina le envió a Brenda un mensaje por Instagram porque estaba “preocupada” por su situación, cuando la hoy imputada todavía no había sido relacionada públicamente con el atentado.
Sobre el porqué de la fuerte relación entre ambas, Tezanos dijo que a ella la conmovió el “talento para comunicar” que tenía Delfina, aunque pensaba que “no estaba utilizando esos talentos en su totalidad”.
Tezanos dijo no saber si Delfina era integrante de Revolución Federal, pero reconoció que sí lo era Luján Romero, amiga de la exvecina de CFK. Luego trató de amenguar sus dichos al señalar que “Luján estaba en un montón de grupos, había infinitos grupos” de extrema derecha que comenzaron a trabajar en conjunto durante la pandemia.
Tezamps insistió en que nunca participó en actos violentos. Agregó que no estuvo de acuerdo y que no participó de la marcha en la que Jonathan Morel, líder de Revolución Federal, llevó la guillotina con la que iban a decapitar —en forma “simbólica”, se supone— a Cristina Fernández de Kirchner.
Ese día, las consignas de R. F. fueron explícitas respecto de su postura frente a los kirchneristas: “Hay solución (…) y es yendo a buscarlos. No tienen que poder caminar en la calle en paz”. El objetivo final era que terminaran “todos presos, muertos o exiliados”, según la leyenda que se exhibía desde la guillotina creada por Morel.
Tezanos admitió que participó en eventos donde estuvieron presentes Martín Almeida y Hernán Carrol, el político de ultraderecha que en esos tiempos era novio de su talentosa amiga Delfina Wagner.
Hay un “desorden” abajo
Ximena de Tezanos Pinto, en su declaración testimonial, consideró que la semana anterior al atentado contra Cristina Kirchner había sido “agitada” por la “vigilia” de los militantes que apoyaban a la entonces vicepresidenta de la Nación.
Según la testiga “hubo una serie de situaciones” derivadas de “una mezcla de murga, de comparsa, de barras bravas”. Su discurso parecía influenciado por la prédica de Patricia Bullricha cada miércoles, cuando se refiere a las marchas de los jubilados.
Aunque dijo que era “una situación de mucho desorden en la calle”, reconoció que ella entró y salió de su casa “tranquilamente todas las veces que necesite”.
Cuando la querella le preguntó si conocía la existencia de Revolución Federal, sorprendió con su respuesta: “Es un grupo de chat, hasta donde tengo entendido”.
Esa vaga referencia entró en franca contradicción cuando admitió que conocía personalmente a Leonardo Sosa, uno de los líderes de R.F.
Sosa estuvo en la casa de la testiga, participando con ella en “una iniciativa popular para sacarle el nombre de Rodolfo Walsh” a la estación de la línea E de la red de subterráneos, para reemplazarlo con el de René Favaloro.
Sosa fue a su casa con Luján Romero, amiga personal de Tezanos Pinto. Cuando el querellante Marcos Aldazabal quiso saber el nombre de otros asistentes a esa reunión, Tezanos intentó negarse a responder, pero la presidenta del Tribunal, Sabrina Namer, le dijo que tenía que hacerlo.
Tuvo que admitir que en ese encuentro estuvo también Gastón Guerra, lo que contradijo sus dichos en el sentido de que hasta donde ella “entendía”, la organización de ultraderecha era un “grupo de chat”. A los principales referentes del grupo ella les abría las puertas de su casa.
Dejó en claro su simpatía por Guerra cuando lo definió como “un chico que cuando (Sergio) Massa fue nombrado superministro y bajó las escalinatas del Congreso como si fuera Superman”, el referente de Revolución Federal “le tocó la ventanilla (del vehículo en el que iba Massa) con mucho enojo y mucha fuerza”. Justificó el accionar de Guerra diciendo que había ido “a protestar por la situación de inseguridad en Moreno”, localidad bonaerense en la que vive Guerra.
Por esa actitud, Guerra estuvo preso en octubre de 2022, un mes después del intento de magnicidio de CFK. El ataque al auto de Massa no fue en el Congreso sino en la Casa Rosada, el día en que el líder del Frente Renovador asumió como ministro de Economía.
Guerra sigue procesado por decisión de la Cámara Federal porteña. Se lo acusa por la agresión contra Massa y por “amenazas” contra el periodista Lautaro Maislín, de C5N.
Esto forma parte de una causa que involucra a otros referentes de Revolución Federal como Leonardo Sosa, otro asiduo visitante a la casa de Tezanos Pinto.
La causa contra Guerra y otros es por “incitación a la violencia” e incluye agresiones en el Congreso y en el Instituto Patria, dirigidas en esos casos a Cristina Fernández de Kirchner.
Tezanos negó formar parte de Revolución Federal, aunque admitió haber participado en protestas en las que coincidió con la presencia de integrantes de ese grupo político. La testiga dijo que conoce “por referencias” a Jonathan Morel, líder de R.F., pero aseguró “no recordar” si alguna vez estuvo de visita en su casa.
Con Guerra tuvo una relación cercana: “Lo fui a visitar a su casa y una vez vino a mi casa a pegar unos azulejos en el baño porque es albañil”. Guerra ya había estado antes en la casa de Tezanos, en la reunión del grupo Pibes Libertarios.
Tezanos sostuvo que se acercó a Guerra porque “lo estaban persiguiendo los periodistas (por las amenazas al notero de C5N) y con denuncias truchas”. Una amiga de la testiga, Gladys Hegui, es la abogada de Guerra. La testiga dijo que le pidió a su amiga que le presentara a Guerra porque le pareció “muy admirable la garra que le ponía, la convicción que tenía para andar buscando algo mejor”, aunque eso lo llevara a protagonizar hechos de violencia política.
Precisó que lo “admirable” es “que se atreviera, que se viniera de Moreno a manifestarse ante el Congreso para mostrar su repudio y su desencanto por el nombramiento de Massa como ministro para seguir gastando plata en el gobierno, en lugar de arreglar las cosas en la República”. También admira a Guerra por “estar pidiendo seguridad por su hija en Moreno”.
El arreglo de los azulejos fue después de ocurrido el intento de magnicidio de Cristina Kirchner. Reconoció que hablaron con Guerra sobre ese hecho, pero “él jamás me dijo que haya tenido que ver con eso”. Lo que no dijo la testiga, y tampoco se lo preguntaron en la audiencia, es por qué razón, cuando Guerra fue a su casa como “albañil”, intentó ingresar mostrando un documento falso. Cristina Kirchner todavía vivía allí y Guerra intentó preservar su identidad ante la guardia que había dispuesto la Policía Federal, como prevención tras el intento de magnicidio. Rara la actitud de un simple “albañil” que venía a realizar una changa.
Tezanos siguió defendiéndolo y ella misma se consideró “víctima de la persecución” derivada de la denuncia de Cristina Kirchner para que se investigue a los integrantes de Revolución Federal por su posible vinculación con el atentado.
“Hoy día Gastón sigue con tobillera (electrónica) y de esas cosas hemos hablado bastante”. Según ella, el grupo Revolución Federal “se terminó de desarmar” cuando el juez Marcelo Martínez de Giorgi dispuso la detención de cuatro de sus integrantes, el propio Gastón Guerra, Jonathan Morel, Leonardo Sosa y Sabrina Basile.
Luego fueron liberados, pero ellos y otros integrantes del grupo siguen siendo investigados.
De Milman, ni hablar
Marcos Aldazabal, uno de los abogados querellantes, le preguntó a Tezanos Pinto si conocía a Florencia Retamoso. El posible vínculo tiene que ver con el hecho de que Tezanos fue fiscala general por Juntos por el Cambio en las elecciones legislativas realizadas en 2021, en el distrito de Almirante Brown.
Retamoso es la esposa de Gerardo Milman, el legislador señalado como presunto instigador del atentado contra CFK. En esas elecciones, Retamoso fue elegida diputada provincial por Juntos por el Cambio, pero luego rompió con el bloque y se unió al sector Pro-Libertad, más afín al gobierno de Javier Milei.
Aunque Tezanos fiscalizó para la lista en la que estaba Retamoso, dijo que no la conocía “en absoluto”. Y recalcó: “Si en la lista había una chica llamada Florencia Retamoso, no me enteré”. Para rematar un “olvido” insólito, sostuvo que a Milman sólo lo conoce “por la televisión, personalmente jamás”. A Milman solo lo ve por la tele y a Revolución Federal por chat.
Ante una pregunta de José Manuel Ubeira, el otro abogado de CFK, la testiga confirmó que le envió a la exvicepresidenta una tardía carta solidarizándose con ella por el atentado, acompañada por “una planta que quedó marchitándose por ahí”.
Tezanos aseguró que en una entrevista que le hicieron, después del atentado, recién comprendió que debe ser muy feo tener “una pistola cerca de la cabeza”, como le pasó a CFK. Por eso, cuando a ella se la señalaba por su presunta relación con el atentado, decidió enviarle la carta y la planta que se marchitó. Dijo que lo hizo porque ella no tiene “ningún encono personal” con la expresidenta y vicepresidenta de la Nación.
Afirmó que no siente odio por Cristina Kirchner porque “el odio es algo demasiado precioso como para dárselo a una persona con la que no tengo ningún vínculo”.


