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DE LA ESCUELA AL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS: TRUMP Y EL REGRESO DE LA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL

Por LR oficial en Donald Trump, Internacionales - publicado el 7 abril 2026

El presidente de EE.UU. conduce a la región hacia una versión recargada de la Doctrina de Seguridad Nacional. Milei acepta sin reparos.

Donald Trump, con el apoyo obediente de 12 mandatarios latinoamericanos ―Javier Milei entre ellos―, impuso un acuerdo continental llamado Escudo de las Américas. Con la excusa de combatir el narcotráfico, Trump abrió todas las puertas para intervenir militarmente en los países aliados y en los que se oponen a sus políticas. El Escudo de las Américas significa implantar de nuevo La Doctrina de la Seguridad Nacional, con disfraz democrático. 

Los fundamentos de la nueva doctrina fueron anunciados a fines del año pasado por el gobierno de Estados Unidos y este es un primer paso en ese sentido. 

Décadas atrás, para someter a los gobiernos de América Latina, los yanquis formaban militares golpistas y torturadores en la Escuela de las Américas. Hoy no necesitan, al menos por ahora, apelar a los golpes de Estado: basta con ordenarles subordinación y entrega a presidentes títeres que dicen “sí” antes de recibir la orden. 

Los analistas internacionales confirman que con el Escudo de las Américas se consolida la estrategia de Trump de invocar la lucha contra el narcotráfico y el “terrorismo” para irrumpir militarmente en Venezuela, Irán, Cuba, México, Colombia o cualquier otra nación del mundo que se oponga a sus políticas de dominación. 

Los principales objetivos expuestos por Trump son: “enfrentar a los carteles de la droga asociados con el terrorismo de Irán y la constante ofensiva comercial de China”. 

Lo grave del Escudo de las Américas es que combina la acción diplomática con un acuerdo militar firmado por el Pentágono con 20 países de la región, incluyendo a los 12 que estuvieron en el lanzamiento.

Los medios de prensa, sumisos como los presidentes que firmaron el acuerdo, afirman que Trump quiere ponerle fin a “la profunda relación que une a los carteles de la droga de América Latina con las células encubiertas del grupo terrorista Hezbollah, que operan en la región por cuenta y orden de Teherán”. La cita es textual de una nota publicada en Infobae. Es lo mismo que repiten, desde Israel, periodistas argentinos que dan por cierta la fábula de que Nicolás Maduro era el líder de un Cartel de los Cielos que no existe, según lo corroboró la Justicia de Estados Unidos. Eso, al margen de las críticas que se puedan hacer a Maduro. 

El periodismo tradicional está repitiendo lo mismo que hizo durante la dictadura militar. El problema era “la subversión”, aunque la guerrilla nunca apeló al terror, ignorando a sabiendas la existencia de un Terrorismo de Estado que cometió un genocidio. Ese mismo Terrorismo de Estado que ejercen hoy en el mundo Estados Unidos e Israel. 

En el discurso de presentación del Escudo de las Américas, Trump hizo alusión directa a Irán, Cuba, México y Venezuela, como supuestos ejes del mal.  

El mandatario estadounidense, cuya política exterior e interior es cuestionada hoy por millones de norteamericanos en marchas multitudinarias, afirmó que durante décadas “los líderes de esta región han permitido que grandes extensiones de territorio en el hemisferio occidental caigan bajo control directo de las pandillas transnacionales”. 

Trump advirtió: «No vamos a permitir que eso suceda. Los ayudaremos a enfrentar a los carteles sanguinarios que imponen su voluntad mediante el asesinato, la tortura, la extorsión, el narcotráfico, el soborno y el terror”. Todo eso se podría decir hoy del propio Trump. 

La solución, según el presidente de EEUU, es “derrotar a estos enemigos desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar el suyo».

Los 12 presidentes escucharon el discurso sin decir ni mu. Ciegos, sordos y mudos, como los monos supuestamente sabios, acataron la orden y firmaron: Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Tito Asfura (Honduras), Mohamed Irfaan Alí (Guyana), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Kamla Persad Bissessar (Trinidad y Tobago). 

Donald Trump y Marco Rubio durante la primera sesión de la iniciativa Escudo de las Américas, (Miami, Estados Unidos)

La arquitectura diplomática y militar del Escudo de las Américas fue diseñada por Marco Rubio, secretario de Estado, y por Pete Hegseth, secretario de Guerra. 

Los analistas internacionales recordaron que el Escudo es un paso destinado a materializar la Doctrina de la Seguridad Nacional que Washington hizo pública en diciembre de 2025. Con esa doctrina, el gobierno de EEUU busca “restaurar su preeminencia en el hemisferio occidental». Allí se señalaba como “depredadora” a la política económica de China. Trump quiere frenar la influencia China y en el acto de lanzamiento expresó su preocupación por el avance del país asiático en sus acuerdos comerciales con Argentina. 

El retorno de la Doctrina de la Seguridad Nacional

En las décadas del 60 y 70, los sucesivos gobiernos de Estados Unidos planificaron y ejecutaron golpes de Estado en los países de América Latina. Lo hicieron en complicidad con los Martínez de Hoz, los Benegas Lynch y otros empinados representantes de la burguesía cipaya de los países del Tercer Mundo. En Argentina, la Doctrina de la Seguridad Nacional fue aplicada, a partir de 1966, por la dictadura de Juan Carlos Onganía, que continuó luego con Roberto Levingston y Alejandro Agustín Lanusse. 

En esas décadas, no era fácil doblegar a las organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles y sociales que soñaban con construir una sociedad equitativa. 

Para doblegarlos era necesario apelar al poder de las armas, a través de los ejércitos y las fuerzas de seguridad. Los jefes de esas organizaciones criminales eran formados en la Escuela de las Américas, que funcionó con esa denominación entre 1946 y 1984. 

La “escuela” era un organismo dependiente del Ejército de los Estados Unidos y su función era formar ideológicamente a los jefes militares de los países de América Latina. 

Se enseñaban doctrinas de “contrainsurgencia militar latinoamericana” para inculcar a los jefes castrenses una ideología “anticomunista”. La estrategia era evitar la reproducción de procesos revolucionarios como el ocurrido en Cuba. 

Entre los alumnos de la “escuela” figuraron personajes detestables como los generales argentinos Juan Carlos Onganía, cabeza del golpe de Estado de 1966, y Leopoldo Fortunato Galtieri, pieza importante del golpe de 1976 y descerebrado conductor de la Guerra por las Malvinas, en 1982. 

A lo largo de su historia, en la Escuela de las Américas se graduaron 70 mil militares y policías de 23 países. Sus alumnos tuvieron especial relevancia en crímenes de lesa humanidad. 

Otro de los alumnos fue el dictador panameño Manuel Noriega, quien trabajó para la CIA, tuvo vinculaciones con el narcotráfico y gobernó su país con mano dura desde 1983 hasta 1989. 

Socio de EEUU durante todos esos años, fue derrocado en 1989 como resultado de la invasión de Panamá por parte del ejército de los Estados Unidos. Es un clásico: los yanquis son como el doctor Frankenstein, primero crean el monstruo y después, cuando ya no les sirve, lo mandan a matar.  

Otra joya de la “escuela” fue Vladimiro Montesinos, espía y asesor del ex presidente de Perú Alberto Fujimori. Recién en junio de 2026 Montesinos podría recuperar su libertad, luego de cumplir la condena que recibió por crímenes de lesa humanidad y corrupción. 

Montesinos fue noticia hace poco tiempo porque a través de sus contactos difundía mensajes desde la cárcel por TikTok, postulándose como candidato en futuras elecciones por un partido inexistente que él denomina Por Amor al Perú. Los videos incluían mensajes amenazantes para los jueces electorales. 

La instrucción en la “escuela” incluía la enseñanza de métodos de tortura, asesinatos encubiertos y operativos de represión política y social. 

La historia de la Escuela de las Américas fue tan cruenta que periodistas e historiadores la llamaron Escuela de Asesinos. 

Sus alumnos fueron los que luego organizaron escuadrones de la muerte o encabezaron golpes de Estado en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, entre otros países del continente. Ellos fueron los ejecutores del Terrorismo de Estado. 

La institución militar estadounidense se llamó primero Escuela del Caribe y en 1963 pasó a denominarse Escuela de las Américas. Hoy sigue vigente, pero tiene nombre de “cobertura” como los espías: se llama Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation, WHINSEC, es su denominación en inglés).