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Guardamuebles


La primera declaración del día fue la de la abogada Luciana Milberg. Lo hizo por su tío, Raúl Milberg, uno de los militantes de la Contraofensiva que permanecen desaparecidos. Luciana ya participó en juicios de lesa humanidad, pero lo hizo desde otro lugar, como abogada querellante. (Por Fabiana Montenegro para El Diario del Juicio*) Foto de  portada: Luciana Milberg al finalizar su testimonio, con la foto de su tío y la rosa tejida. (Fabiana Montenegro/DDJ) “Raúl Milberg es el número 7 en las caídas de febrero de 1980”, cuenta su sobrina, Luciana, en una de las mañanas más frías de las audiencias que se llevan adelante por la causa Contraofensiva. Es la primera en declarar, y enseguida la sala se caldea cuando el defensor oficial, Lisandro Sevillano, intenta desestimar su testimonio: “Está alegando”, señala. —No le voy a hacer ninguna observación —responde el presidente  del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers—. Lo que le voy a contestar al caso es que usted bien lo sabe que todas las personas tienen una deformación profesional. Los abogados —dice en referencia a la profesión de Luciana Milberg, quien, entre otras causas, participó en el juicio por los crímenes cometidos en El Vesubio, como parte de la querella del CELS— tendemos a la reconstrucción a partir de documentos, y la señora lo primero que dijo fue que es abogada y que hizo una reconstrucción familiar a partir de documentos. No veo motivo alguno para llamar la atención. Usted dice “Yo no sé qué va a decir”. Yo tampoco. Hay que dejarla seguir.—Yo quiero aclarar —dice Milberg— que voy a centrarme en la reconstrucción que hice a través de estos documentos. Lamentablemente todos los integrantes de este grupo están desaparecidos. No tengo información personal. Es gracias a estos documentos que voy a comparecer en el caso de mi tío. Milberg lleva en su pecho la imagen de Raúl y la flor roja tejida a mano, como muchos de los que han testimoniado hasta ahora, aunque a veces le resulta difícil separarse de su rol de abogada. “Es llamativo la forma cómo funcionaba el circuito de la inteligencia –reflexionará más adelante en relación con uno de los documentos que involucra a Raúl en el atentado contra Guillermo Walter Klein, por entonces Secretario de Programación y Coordinación Económica del equipo de Alfredo Martínez de Hoz-.  Esto no lo vamos a saber porque no le ofrecieron un juicio ni a Raúl ni a los compañeros, como el que gozan los imputados. Pero he sabido a través de notas del juicio y demás, que hay una defensa que viene interrogando acerca de lo que los compañeros pudieron o no haber hecho; sé que el tribunal, la fiscalía o la defensa, le han hecho saber que no es algo que tenga que ver con el objeto procesal de esta causa. Pero no es que la defensa lo desconozca, hacen preguntas que no son inocentes, ni inocuas, preguntas que son lanzadas al aire sobre personas que no están acá para defenderse, tratando de reflotar la teoría de los dos demonios para justificar el accionar represivo. Yo no soy quién para juzgar la estrategia de la defensa, pero… —Está alegando —la interrumpe el juez, esta vez dándole la razón a Sevillano.—Como familiar quiero decirle al defensor que ojalá, daría cualquier cosa yo, y el resto de los familiares, porque ellos estuvieran en este momento siendo juzgados. Esto no es posible porque en lugar de ofrecerles un juicio, fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos. No solo están los apodos en los documentos sino que está consignada la vida y obra de estas personas. En el caso de Raúl, la información que obtuve, a partir de comentarios de compañeros, sobre su militancia, en el documento de inteligencia está plasmada a la perfección,  no hay error. Es algo que solo pudieron obtener a partir de un interrogatorio directo a Raúl”, cuenta y solicita leer algunos párrafos: “NG (nombre de guerra) Ricardo y el teniente, NL (nombre legal)  Raúl Milberg. Funcionaba en el grupo TEI a asentarse en la zona 4. Fue detenido el  28 de febrero de 1980, a raíz de un procedimiento en una casa alquilada por miembros de la BDT (banda de delincuentes terroristas). Fue militante de la agrupación territorial de la JUP, zona oeste de Capital Federal. Salió del país en octubre del  ‘77 siendo subteniente. Queda vinculado a la Secretaría de la estructura militar en el exterior. Hace comunicaciones de la misma durante los atentados del Mundial 78 desde España. Es trasladado a México, vinculado a la Secretaría Técnica de la BDT. Pasa a hacer instrucción militar en el Líbano en abril ‘79 hasta mayo ‘79.  Ingresa al país con el grupo 1 TEI (Tropas Especiales de Infantería). Según se consigna acá, habría participado en el atentado contra Klein. Sale del país y regresa con el grado de teniente el 5 febrero del ’80. Fue secuestrado el 28 en una casa alquilada por la BDT Montoneros”. Operación guardamueblesEl 21 de febrero de 1980, tras el secuestro de Ángel Carbajal en el guardamuebles de la calle Malaver al 2800, en Olivos, se sucedieron otras caídas en cadena, como cartas de un naipe que se desploma: Julio César Genoud, Mariana Guangiroli y Verónica Cabilla, el 27; Ernesto Emilio Ferré,  Miriam Antonio y Raúl Milberg, el 28; Ricardo Marcos Zúcker, Marta Libenson y Matilde Rodríguez, el 29.—Estas operaciones en los guardamuebles —pregunta el Juez—, ¿eran habituales o fue en ese caso puntual?—No. La orden de operaciones de inteligencia del ejército explica que, a partir del hallazgo de un guardamuebles donde se encontraron armamentos, se dispuso la inspección de todos los guardamuebles existentes en las distintas jurisdicciones porque suponían que debía haber más. Y, justamente, es en el de Malaver, donde va Carbajal y la Inteligencia ya estaba. Milberg pudo saber más acerca de este episodio gracias a la investigación que realizó Ana María Ávalos, mamá de Verónica Cabilla.  Supo así, por las cartas que Verónica le enviaba a su madre, que Raúl se instaló con ella, Ángel Carbajal y su pareja Matilde Rodríguez, en una