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Juicio intento de magnicidio CFK -día 2- “Le quiero pedir perdón si ofendí a la señora Kirchner”

Escrito por el julio 4, 2024


En el juicio por el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, Gabriel Carrizo afirmó que es inocente y que dijo “en broma” que era parte del grupo que quería “matar a la puta esa”. Brenda Uliarte pidió declarar, pero luego desistió. El Tribunal desechó un pedido para declararla inimputable y rechazó incorporar un escrito que menciona al diputado Gerardo Milman como presunto instigador. Eso se investiga en otra causa. 

Redacción: Carlos Rodríguez
Edición: Pedro Ramírez Otero

En la segunda jornada del juicio oral por el intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner, los imputados Brenda Uliarte y Gabriel Nicolás Carrizo aceptaron prestar declaración indagatoria y cerraron el controvertido combo abierto una semana antes por Fernando Sabag Montiel. Mientras Sabag confesó su culpabilidad con lujo de detalles, Carrizo lo emuló en cuanto a la extensión de su relato, pero para declararse inocente. Por su parte, Uliarte aceptó declarar, pero desistió abruptamente luego de decir algunas frases incoherentes. 

Carrizo, señalado como el “jefe” de la Banda de los Copitos, el que le daba empleo y le bajaba línea a Fernando y a Brenda, dedicó buena parte de su relato a situarse asimismo entre los seres más desgraciados y vulnerables del planeta Tierra. 

Dijo que estaba alcoholizado y que hacía “chistes” luego del fallido atentado a Cristina Kirchner, a quien le pidió disculpas, con la voz entrecortada por el llanto. 

Las bromitas que disparó desde su celular y que lo llevaron a prisión, fueron frases suyas cuando ya sabía que el intento de magnicidio se había concretado y que no era ninguna broma. 

Estos fueron algunos de sus dichos: “Esto (el atentado) estaba planificado para dentro de una semana” y Sabag “hizo todo mal, es un pelotudo”. En otras de sus bromas telefónicas, afirmó que los integrantes del grupo que parecía encabezar estaban “decididos a matar a la puta esa”. Después del insulto que había dirigido contra Sabag por haber fallado, reconocía que su “amigo” (también lo llamó “empleado”) había estado “a un segundo de convertirse en héroe nacional”. 

Brenda, que sí, que no

La primera en ser invitada a indagatoria fue Brenda Uliarte. La sorpresa fue que dijo que iba a declarar, cuando minutos antes su abogado, Alejandro Cipolla, le había dicho a los y las periodistas que no iba a hacerlo “porque no estaba en condiciones”.  

Los problemas comenzaron cuando la presidenta del Tribunal Oral 6, Sabrina Namer, le solicitó algunos datos personales. Cuando le preguntó con quién vivía antes de su detención, señaló a su novio de entonces, el imputado Sabag Montiel, a quien llamó “ese convicto”, “ese manipulador”. 

La joven que había sorprendido con sus mensajes afirmando que tenía “los ovarios” necesarios para matar a Cristina Fernández de Kirchner, frente al Tribunal se mostró confusa y dispersa. Dijo que tenía 24 años cuando hace dos semanas cumplió 25. Había tardado en precisar la fecha y lugar de nacimiento. Varias veces, antes de responder, le salía un “ehhh”, que daba cuenta de su mal momento anímico. Dijo que tenía secundario incompleto y que había cursado el CBC de Medicina, pero no recordaba si había aprobado alguna materia para el ingreso a la carrera. 

Los problemas de dicción de la imputada se sumaron a fallas técnicas que impidieron el vivo por YouTube de lo que fue, al final, una fallida declaración indagatoria. 

Brenda dijo que trabajaba como “kiosquera” en un lugar que “podría ser” la Capital Federal. En este punto, la fiscal quiso saber si trabajaba también vendiendo “contenido erótico” y ella confirmó: “Sí, he ganado dinero con eso”. 

Ante una consulta de la jueza Namer, respondió que prefería responder preguntas, en lugar de hacer un relato en su defensa. 

La presidenta del Tribunal le dio la palabra al defensor de la joven para que ordenara el interrogatorio. Como una forma de demostrar el estado en que se encontraba su defendida, Cipolla le pidió que dijera la causa del proceso en marcha y qué participación tuvo ella. Brenda respondió: “Partícipe y encubridora, pero no soy ehhh”. Luego la imputada se quedó en silencio por unos minutos y se agarró la cabeza. La fiscal pidió la palabra, pero la jueza Namer llamó a todas las partes para que se acercaran al estrado para hablar en privado.  

Namer le recordó luego a la imputada que la indagatoria es un acto de defensa. “Pero todo lo que usted diga es muy importante, tiene que ser claro, conteste lo que se le pregunta, pero trate de ser lo más clara posible. De lo que usted diga puede haber consecuencias. ¿Le quedó claro?”, dijo la jueza. 

“Sí, me quedó claro, no más preguntas”, fue la respuesta de Uliarte. La jueza le pidió que fuera más concreta y Brenda precisó: “No, no declaro, anulo. No me siento en condiciones de declarar”. 

La fiscal Gabriela Baigún, quiso saber si la defensa ratificaba un escrito que había sido presentado hace tiempo por Carlos Telleldín, cuando era defensor de la joven. En ese escrito, se vinculaba a Sabag Montiel con el entorno del diputado Gerardo Milman. Se decía que le pagaban por generar actos violentos contra el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y de estar vinculado al grupo Revolución Federal. La jueza Namer dijo que eso era parte de otro proceso. 

Luego se produjo una polémica entre Baigún y Cipolla respecto del presunto consumo de “pastillas” por parte de Brenda, antes de concurrir a la audiencia. Cipolla insistió en que se declare inimputable a su defendida, Baigún recordó que dos pericias incorporadas al expediente dicen que tiene “capacidad de juicio y comprender la criminalidad” de los hechos. Luego de un cuarto intermedio, el Tribunal rechazó el pedido de inimputabilidad. Por momentos, la controversia tuvo las chispas de un show televisivo. 

Podés ver la transmisión completa en

Carrizo, el bromista

“Estaba esperando un montón para hablar con ustedes, pensé que esto iba a resolverse antes”, fueron las primeras palabras que Gabriel Nicolás Carrizo dirigió al Tribunal integrado por Namer y los jueces Ignacio Fornari y Adrián Grunberg. 

“Por fin puedo dar mi versión sobre lo que pasó realmente y no lo que se dice en los medios. No quiero que lo que se dijo cree un prejuicio sobre mí”, dijo Carrizo. 

Antes de “aclarar” los mensajes extraídos de su celular que llevaron a su detención, hace un año y nueve meses, Carrizo hizo un pormenorizado relato sobre las penurias que dice haber sufrido desde 2016 hasta la fecha. Precisó que ese año se quedó sin trabajo fijo y consiguió una “changa” en la “recolección de residuos”. En 2021 falleció su papá y tuvo que hacerse cargo del cuidado de un hermano suyo “con problemas psiquiátricos”. También se separó de su pareja, tiene dos hijos y en 2020 no pudo aportar la cuota alimentaria “por la falta de trabajo”. Dio los nombres de algunos amigos y conocidos suyos que van a declarar en el juicio para corroborar sus dichos. 

Para ilustrar los duros momentos que dijo haber vivido desde 2016, aseguró que la única alegría que recuerda es la Copa América ganada por la Selección Argentina en 2021. 

Luego las cosas empezaron a mejorar, encontró amistades, armó un primer grupo de WhatsApp y el lugar de reunión era el boliche Arkham, un reducto metalero. Luego de tener una relación amorosa que terminó mal, rompió con varios integrantes del grupo y creó otro llamado “Giroso”, un nombre “festivo, de gira, de diversión”. Comenzó a organizar fiestas en casas quinta y se hizo muy amigo de Sergio “Checho” Orozco, en cuyo domicilio de la calle Montes de Oca, en Barracas, funcionó el primer lugar donde hacían los famosos copitos de azúcar. En una de esas fiestas multitudinarias, en la vivienda de Montes de Oca, conoció a sus coimputados Brenda Uliarte y Fernando Sabag Montiel. 

“Ellos volvieron a la casa, al día siguiente de la fiesta, porque dijeron que habían olvidado un saco o una campera, que nunca apareció”, afirmó Carrizo. Como detalle al margen, señaló que ese día Brenda y el dueño de casa “entraron a la habitación y tuvieron sexo”, mientras él y Sabag conversaban en otro lugar de la vivienda. 

Finalmente llegó a la noche del 1 de septiembre de 2022 y aseguró que se enteró del atentado contra Cristina Kirchner “por un llamado que nos hizo prender la televisión”. Se comunicó con Brenda para hablar del tema y ella le mintió, le dijo que “hacía dos días que no lo veía a Sabag”. El 2 de septiembre se vieron con Brenda, que trató de ayudarla para que no quedara pegada, porque supo que ella había estado con Sabag en el lugar del atentado. 

Recién allí empezó a explicar el porqué de las frases que lo llevaron a ser acusado de partícipe necesario del atentado. 

“Empezaron a llegar memes por el celular” y en la casa de Orozco estaban tomando fernet porque “el alcohol era una cosa cotidiana”. Completó la idea asegurando que él “estaba entonado” y las barbaridades que dijo en sus mensajes por celular “nunca fueron ciertas, fueron en joda”. 

El jefe de la Banda de los Copitos, sostuvo: “Nunca me lo tomé con la seriedad que tenía que ser”, aunque estaba claro que sabía que había ocurrido un hecho gravísimo en el que, por lógica, terminó involucrado. 

En un momento de su exposición, el imputado llegó a sugerir a los jueces que le hagan una prueba con “el aparato ese que te ponen para decir la verdad”. Hizo referencia al polígrafo, cuyo origen se remonta a la década de 1920, cuando fue creado por un doctor en psicología, en base a una tesis sobre la relación entre los niveles de presión arterial de las personas cuando dicen mentiras. Tal es la credibilidad científica actual de la maquinita en cuestión que el polémico Chiche Gelblung la había convertido en atracción de un viejo programa pseudoperiodístico. 

Con la voz quebrada como varias veces en su relato, le dedicó un mensaje a la ex vicepresidenta de la Nación: “Le quiero pedir perdón si ofendí a la señora Kirchner”. A esta altura de los acontecimientos, con él sentado en el banquillo de los acusados, sus disculpas, por ahora, sólo podrían minimizar los insultos con los que acompañó sus mensajes “bromeando” sobre uno de los acontecimientos políticos más graves de la historia argentina. 

En su celular se encontraron mensajes enviados a su hermanastra Andrea Posadas, donde decía: “Esto estaba planificado para dentro de una semana. (Sabag) hizo todo mal. Es un pelotudo”; “Estamos decididos a matarla a puta esa”; “Cristina tiene miedo. Salió mal, pero tiene miedo”; “Mi amigo estuvo a un segundo de convertirse en héroe nacional”. 

Carrizo pensó, en un momento, que Sabag Montiel había usado en el intento de magnicidio una pistola calibre 22 de su propiedad, pero la misma noche del atentado, supo que llevaba la Bersa calibre 32 que gatilló sin que saliera la bala. 

En relación a esto, Carrizo envió otro mensaje, en este caso a la pareja de su padre: “No sé si es una buena noticia, pero el arma con la que intentó ponerla no es la mía, yo le di un 22 corto… Recién hablé con la novia (Brenda) y la tiene ella, así que mañana la vamos a ocultar y vamos a ir a Crónica a hablar”. El arma que Carrizo dice que entregó nunca se encontró. 

Los primeros testigos 

Finalizadas las indagatorias, declararon los primeros testigos y testigas, militantes kirchneristas, que presenciaron el intento de homicidio que involucra como autor material a Sabag Montiel. 

Chiara Ludmila Altamirano Barreto filmó casi toda la secuencia y el video fue exhibido. La testiga expuso detalles y precisó el momento en el que se escuchó el “click” del gatillo de la Bersa calibre 32 y cuando Sabag Montiel arrojó el arma al piso. 

Matías Larroca Coutinho dijo que además de haber estado en el lugar del hecho, fue testigo del primer intento de extracción de información del celular de Sabag Montiel, en el juzgado de María Eugenia Capuchetti. Eso ocurrió cerca de las 4 de la madrugada del 2 de septiembre. 

“Trataron de conectarlo, pero tenía la carga baja”, recordó. Agregó que al principio no lo podían cargar y por esa razón tuvieron problemas para desbloquearlo”. El aparato no ha sido peritado, aunque existe alguna posibilidad de hacerlo en centros especializados del exterior.


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