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El Gobierno intenta mostrar a Villarruel pateando el último penal y corriendo a celebrar la victoria desde un lugar épico.La realidad también puede leerse de otro modo: les costó sudor, lágrimas y algunos cargos alcanzar la sanción de la ley en el lugar más conservador de la institucionalidad. Nuevamente las y los senadores le dieron la espalda al pueblo; no sorprende.Pero afuera pasó otra cosa. Durante toda la jornada, decenas de miles de personas se movilizaron para rechazar las políticas del gobierno. Aun a sabiendas de la represión que se ejecutaría, salieron a la calle, arrastrando incluso a los dirigentes más perezosos. Las fuerzas de seguridad avanzaron contra la gente con gases lacrimógenos y balas de goma. Más de 20 personas fueron detenidas en las calles. Y mientras Villarruel festeja a lo Montiel, está bueno celebrar también que afuera se venció al miedo. Porque no es poco ante un gobierno que utiliza la fuerza como factor de poder. A la tristeza por la derrota, habrá que sumarle también ese dato positivo. Fotos: Emiliano Rojas Salinas / Antú Divito Trejo Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de La Retaguardia (@laretaguardia)

Es el Día D de un gobierno asfixiante (literal). La joven de la foto tuvo que ser sometida a una traqueotomía para recuperar la respiración. El gobierno de Milei ahoga con el ajuste, pero también con la represión. Mientras definen el poroteo voto a voto, bien en modo casta, una masiva movilización de protesta se realiza frente al Congreso. Como siempre, un toquecito de represión para evitar que se sume más gente a la marcha. Todo de manual. Foto: Antú Divito Trejo

En la búsqueda desesperada de su hijo Gustavo, Norita ingresó en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio Mansión Seré. Carlos Alberto García, El Gallego, quien estaba secuestrado allí, la escuchó. En ese diálogo entre ellos a través de 47 años está basada esta crónica, que se construyó con los relatos de Norita sobre aquella incursión, una entrevista realizada esta semana por LR y algo —muy poco— de ficción.  Redacción: Fernando TebeleEdición: Eugenia Otero / Pedro Ramírez OteroTextuales: Valentina Maccarone / Nicolás RosalesFoto: Archivo Natalia Bernades / La Retaguardia 1977 Es difícil saber cómo, pero Norita ya está frente a la vieja casona, un palacio de estilo francés construido por Leocadia Seré a pedido de su padre, Jean, en un gran predio de Castelar. La escena es de una película de terror a la que solo le falta un relámpago cayendo sobre la construcción; pero no es una película. Nora Cortiñas ingresa al predio y se acerca a la casona. Sus pasos se tornan veloces por el movimiento acompasado de sus piernas tan cortas como incansables. El viento no consigue despeinarle su prolija cabellera sellada con spray. Los anteojos de sol ocultan tenuemente su mirada desesperada de madre. Golpea tres veces las palmas: —Hola, ¿hay alguien? La pregunta es una formalidad. No solo está segura de que sí; cree que su hijo Gustavo, secuestrado meses atrás, el 15 de abril de 1977, podría estar en ese lugar. Su percepción de Madre tiene un primer acierto. Efectivamente eso es lo que ella cree que es: un Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio. Aunque faltan años todavía para que se lo conozca con esa denominación. La casona tiene 9 habitaciones. La Fuerza Aérea Argentina la utiliza como parte de su circuito de campos de concentración. En una de esas habitaciones, Carlos Alberto García, el Gallego, ya no sabe dónde hallar algo de esperanza. Odia esa palabra, pero la necesita. Y en ese festival del horror su cuerpo grita basta. Está flaquísimo. Piensa en que si pudiera verse frente a un espejo, no se reconocería. Está secuestrado desde el 4 de octubre de 1977. —¿Hay alguien? —repite Nora alzando un poco más la voz. Respira agitada por los nervios. Siente que el corazón le estalla. Se sobresalta al escuchar el ruido de la persiana que se levanta.—¿Qué pasa señora? —responde alguien al fin. Tiene el pelo recién mojado, peinado para atrás. Camisa celeste de mangas cortas. Por supuesto su tono es castrense. —¡Señor! —dice Norita simulando alegría en la respuesta. En realidad tiene miedo. Mucho miedo. Pero, ¿qué más puede perder?—Señora, ¿qué hace acá? Este es un lugar privado.—Sí, ya lo sé. Pero me mandaron de la Municipalidad. Estoy buscando un lugar para poner un asilo para ancianos. ¡Y esta casa es preciosa! Su tono de voz es fuerte. Está gritando. No está tan lejos de quien no sabe qué hacer con su presencia y se ruboriza cada vez más. Pero ella no está hablando con él. Su conversación es con el silencio por detrás. Son dos gestos desesperados que se sientan a dialogar: el suyo, de Madre que ya no sabe adonde ir para encontrar a Gustavo; del otro lado del muro también hay desesperación. Carlos quisiera responderle, pero sabe que si lo hace es el final. Además siente que su debilitada voz no podría llegar muy lejos. Sí está seguro de que ese tono agudo, gritón, que sube por la ventana y se mete en el primer piso en el que el hedor de la carne abandonada se torna insoportable, es de alguien que los está buscando. Afuera hay un grito que se pega de bruces con el silencio al pasar el muro. Aunque ella no lo sepa todavía, su mensaje llegó, aunque no sean los oídos de Gustavo. ——————– 2015 No hace tanto que Carlos García regresó de su exilio en España. La fuga de la Mansión Seré junto a otros 3 compañeros fue a través de aquella misma ventana por la que entró la voz de Norita. Ya fue libro (Pase Libre, de Claudio Tamburrini, uno de los protagonistas de la huída), también película (Crónica de una fuga, de Israel Adrián Caetano). Aún así había preferido no volver. Hasta que un día, manejando su auto en las afueras de Barcelona, rompió en llanto y decidió que era el momento del regreso. Lo esperanzaba el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, aunque todavía odiaba esa palabra. Ahora ingresa al Gorki Grana, el extenso polideportivo que el Municipio de Morón construyó en el predio de la Mansión Seré. La casa fue demolida luego de la fuga, cuando cayeron en la cuenta de que no iban a recuperar a la idea de lugar inexpugnable.Hace calor cuando Carlos ingresa al lugar, como cada 24 de marzo, para participar de una actividad por la memoria. Está junto a Guillermo Fernández, compañero de fuga, que vive en Francia pero está de paso por el país. Los convocan en tanto sobrevivientes a la radio abierta en manos de FM en Tránsito, la radio comunitaria de Castelar. Lo que desconoce, hasta que la ve, es que va a compartir aire con Nora Cortiñas. Casi 40 años después, el Gallego no tarda en contarle que ellos la escucharon en aquella excursión a las puertas del infierno. —Nosotros te escuchamos Norita. Y nos dimos cuenta de que no eras una compradora ingenua —le dijeron casi a dúo. Norita dibujó su mejor sonrisa. La misma que la hacía ser una hermosa mujer a sus ochenta y tantos.—¡Mirá vos! —les dijo con inocultable alegría. —Yo sabía que ahí había gente. Por lo menos me escuchó alguien. Se entiende el “por lo menos” como un “no me escuchó Gustavo, que era lo que yo quería”, pero igualmente celebra la noticia que tardó décadas en llegar. Desde ese momento, cada vez que vuelvan a cruzarse, sucederá el mismo diálogo: —Vos fuiste uno de los que estaban ahí, pero no me acuerdo tu nombre —dirá soltando una dulce carcajada mientras lo

El próximo 25 de junio Norita, la película que narra la historia de Nora Cortiñas, será estrenada a nivel mundial en el Festival de Cine Dances With Films 2024 de Los Ángeles. El film codirigido por el australiano Jayson McNamara y Andrea Tortonese es una maravilla de principio a fin, que podrá verse en nuestro país recién cuando termine la ronda de festivales. Mirá el trailer oficial. Redacción: Fernando Tebele Edición: Eugenia Otero La última vez que vimos a Nora Cortiñas fue hace algunas semanas, cuando le mostraron el corte final de la película que narra su historia de vida y de lucha. Se la notaba contenta por el resultado artístico. Norita, la película de Jayson Mc Namara en codirección con Andrea Tortonese, tiene producción de Gustavo Santaolla, Jane Fonda, Melissa Daniels, Sarah Schoellkopf y Francisco Villa, quien sobresale en la dirección de fotografía. Sin dudas el documental está a la altura de su protagonista. El mismo día de su partida, Mc Namara anunciaba en sus redes sociales el estreno mundial: “Murió Norita a sus 94 años. Se fue habiendo logrado mucho, menos encontrar a su hijo Gustavo desaparecido desde 1977. Parece irreal que el mismo día de su muerte se anuncia públicamente el estreno mundial de la película que hicimos junto a ella, la que tanto esperó y que felizmente pudo ver hace unos meses en BA. Nos toca una hermosa tarea ahora: gritar su nombre y compartir su historia en todos los rincones del mundo, para fortalecer el ‘Nunca Mas’ por el que tanto luchó”.   En tanto, en el bellísimo portal del film, se conocieron las coordenadas: “NORITA tendrá su estreno mundial en el Festival de Cine Dances With Films 2024 en Los Ángeles, CA. La película se proyectará en el mundialmente famoso Teatro Chino TCL.”. Hace unas horas, Mc Namara, quien ya dejó su huella con El Mensajero, un documental acerca de la vida del periodista Robert Cox, dejó otro mensaje conmovedor: “¡Como le hubiera gustado a Norita estar en la alfombra roja! Charlando sobre los secretos de la peli que aún no podíamos compartir públicamente, se refería a “la Fonda” y “la Klein” (Naomi Klein). Era la comandanta y había que pedirles a las compañeras una firma para solicitadas en contra de la deuda externa. !”. Luego de 5 años de intenso trabajo, que comenzó de manera artesanal y terminó con una producción envidiable, Norita inicia su recorrido por festivales en los que, para participar, la película no puede haber sido mostrada en cines. Habrá que contener la ansiedad y esperar varios meses para el estreno en Argentina. Para cuando eso suceda, el nivel de extrañarla será inocultable, pero aunque sea en las pantallas, volveremos a encontrarla viva, hermosa y brillante.

La amamos porque la amamos, ¿o acaso el amor es algo que se pueda explicar? Pero hay sensaciones que mucha gente debe estar compartiendo en estos momentos de tristeza por la muerte de Norita. Una de ellas, quizá sea que se nos rompió la brújula. Aquella definición que surgió de abajo, la de #ElLadoNoritadelaVida no surgió así nomás. Pocas personas han generado en las últimas décadas esa idea de que hay que ser como ella; o, mejor, que hay que intentarlo, porque poder, no se puede. Escucharla era saber dónde pararse. Y se nos fue la brújula. Muchas de esas personas que habitan ese lado Norita, apenas se enteraron se lanzaron hacia la Plaza de Mayo. Y allí permanecen, y son cada vez más, rondando la pirámide, llorando y riendo al mismo tiempo, porque estamos con angustia, pero la recordamos con una sonrisa. Fotos: Antú Divito Trejo / Bárbara Barros / Emiliano Rojas Salinas Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por La Retaguardia (@laretaguardia)

¿Cómo quedarse en casa ahora? Necesitamos despedirla, haciendo lo que tantas veces Norita hizo: la ronda en Plaza de Mayo. De manera espontánea van llegando personas hasta la pirámide desde que se conoció la noticia del fallecimiento de Nora Cortiñas y se suma a la ronda.Los rostros de quienes se acercan, apenas con un cruce de miradas, lo dice todo: Norita está en la ronda, ahora, en este abrazo colectivo. Fotos: Antú Divito Trejo

Esta mañana explotaron todos los teléfonos de la gente cercana a Nora Cortiñas. Se había viralizado un mensaje que anunciaba su muerte. Como si no alcanzara con esa falsa noticia, un audio atribuído a su hijo Marcelo lo “certificaba”. Ana Careaga, Fabio Basteiro y Leda Berlusconi, el grupo de personas designado por la familia de Norita para enviar comunicaciones oficiales desde que su estado de salud es público, armó un rápido comunicado con la data real. Aunque el audio ya estaba viralizado. “Hola compas, buenas noches. Bueno, quería comunicarles que hace un rato llamaron del hospital… mi vieja ya partió y quería que lo sepan que en esta última etapa de la vida compartimos un montón de cosas y son parte de la mía también. Gracias por toda la fuerza y por preguntar muchos de ustedes como estaba la vieja. Vivió la vida por suerte y ya no está, gracias un abrazo a todos”. El amor por personajes públicos como Norita le puede hacer jugar una mala pasada a mucha gente. Pero a quien armó el audio y lo envió diciendo que era su hijo anunciando la muerte (o tomó un audio real de otro hijo y otra madre), solo lo mueven el odio y la crueldad. Estos sentimientos oscuros, que están de moda, generan cliks, fakes, cosechan votos y hasta ganan elecciones. Podrán incluso cambiar nuestro destino, pero nunca constuirán un mundo mejor. ¡Fuerza Norita!

Lo dijo Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). En diálogo con el programa radial Estás muteadx, el dirigente social habló acerca del impacto de la crisis económica y social en los sectores populares. Además, criticó al Gobierno nacional y planteó que “hay una clase política que no toma el toro por las astas y que debería tener posiciones más firmes, con más valentía”.  Entrevista: Pedro Ramírez Otero/Julián BouvierRedacción: Nicolás RosalesEdición: Pedro Ramírez OteroFoto: Antú Divito Trejo / La Retaguardia El dirigente social Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), se refirió al contexto actual en medio de la persecución a los movimientos sociales: “Estamos en medio de una crisis civilizatoria a nivel mundial. Un cambio de paradigma que por lo tanto (Javier) Milei, si bien tiene algún hilo conductor con lo que fue el menemismo y el macrismo, hay claramente un objetivo de venir a instalar un nuevo modelo de dominación, una cultura civilizatoria distinta”.  El dirigente de la UTEP continuó con su análisis y planteó el rol de los medios tradicionales de comunicación: “Está claro también que hay una guerra cognitiva y comunicacional, la guerra de la cuarta generación. Son uno de los instrumentos de esta tiranía de Milei y (Patricia) Bullrich, que muy lejos de analizarse por los personajes, estos muñecos de torta que son los que aparecen, hay que ver claramente los intereses globales que están detrás. Así que, sin ninguna duda estamos viviendo un momento muy fuerte. Una asimetría muy grande con los sectores populares y un ataque a los movimientos populares y a los movimientos del sindicalismo combativo. Porque tienen claro que para aplicar esto en medio de una situación donde ya está roto el contrato social y no hay Estado de derecho, no va a haber ni paz ni democracia”. Borello planteó que “este nivel de hostigamiento, criminalización, y estigmatización”, tanto de dirigentes como de las organizaciones, no tiene antecedentes. “Tenen muy decidido que va a ser una Argentina con una macroeconomía perfecta, impecable y hasta saludable. Pero con una economía local nacional con el 60% de pobreza. Podemos tener como modelo a Perú también con una reluciente economía, pero con el 70% de su población bajo la línea de la pobreza. Acá hay un diseño calculado y previsto. Una decisión de ir al galope hacia una Argentina miserabilizada para poder facilitar el saqueo”, dijo.  En los barrios “Nos están enviando a la desesperación. En los barrios ya no existe posibilidad de hacer reparto autogestivo de alimentos. No se están pudiendo sostener ollas populares que hace un par de meses atrás habían sido una alternativa. Están cortando los alimentos en las escuelas, en aquellas que tienen doble turno”, sostuvo Borello. Además, explicó que hay una situación difícil muy lejos de lo que se ve en la superficie, en el barrio o territorio profundo. “Están habiendo niveles realmente de angustia y desesperación. La verdad que uno no aspira a que explote porque siempre pagamos los platos rotos los sectores populares, pero se está haciendo muy difícil la subsistencia diaria. Y no es que no lo ven. Están dispuestos a seguir profundizando esa situación. A seguir llevando a la miseria a los territorios y a que vaya elevándose el nivel de la violencia social porque está claro que se rompe el tejido social. Realmente ya no sabemos cómo expresarnos. Y hay una sordera, una hipoacusia del gobierno, donde ha cortado todos los canales de comunicación”, agregó.  Acerca de la falta de trabajo, expresó: “Es absoluta la decisión de enviarte a una marginalidad. A una política de descarte en la que no hay ninguna posibilidad de querer trabajar, de querer inventarnos el trabajo, como tantas veces el Papa Francisco nos decía. Te dejan afuera. No hay manera de tratar de encontrar algún espacio en donde llevar adelante un trabajo”. También se refirió puntualmente al caso de las cooperativas de trabajo: “Están en un momento acuciante, porque muchas con el aumento de los servicios también se ven impedidas de sostener los gastos fijos, los gastos habituales de cualquier desenvolvimiento prácticamente la totalidad de las cooperativas. Sin ninguna duda no les interesa generar alguna forma alternativa al capitalismo salvaje que te deja afuera. No dejan ningún resquicio para que el que intente trabajar pueda hacerlo. Por lo tanto, es una decisión marginalizante tener políticas de descarte como estas”.  La política El secretario de Derechos Humanos de la UTEP contó que están haciendo reuniones de intercambio con otros sectores de la sociedad: “No solamente con los partidarios en lo político, sino también algunos sectores de la Iglesia y de algunas religiones que están en los barrios. Se vienen teniendo reuniones con sectores de pymes también. Pero está claro que también hay una clase política que no toma el toro por las astas y que debería tener posiciones más firmes, más tajantes, con más valentía. Sin embargo se ve un coqueteo permanente para seguir en una lógica donde por ahí no se va a conseguir nada”. También planteó que no ven una forma de mejorar o de ponerle algún arreglo a leyes y decisiones de políticas públicas que son “claramente antinacionales y absolutamente antipopulares” en contra de una nación. “Nos están exponiendo al saqueo permanente. Tenemos tropas extranjeras y naves extranjeras en nuestro país como si nada fuera. En los 40 años de democracia jamás se ha tenido el nivel de injerencia extranjera en nuestro territorio donde sabemos que en el marco de una guerra mundial que se está desarrollando en partes vienen al saqueo de nuestros recursos naturales”, agregó. La mirada en la Ciudad de Buenos Aires Borello analizó cómo impacta la crisis en la Ciudad: “Avanza el plan de gentrificación en toda la Ciudad, ya no hacia los sectores populares sino también para expulsar a la clase media de esta ciudad. Aun aquellos que teniendo departamento o casa en algunos barrios típicos de clase media, no están pudiendo sostener

Lo dijo Laura Taffetani, integrante de la Gremial de Abogados y Abogadas, acerca de la modificación de la ley penal para la que el Gobierno nacional ya presentó un proyecto en el Congreso. En diálogo con el programa radial Estás muteadx, Taffetani habló sobre la cuestión de fondo del tema y abordó cuestiones como la problemática en los barrios, la pobreza, y la falta de decisiones estructurales por parte del Estado argentino. Entrevista: Pedro Ramírez Otero / Julián BouvierRedacción: Agustina Sandoval LernerEdición: Pedro Ramírez OteroFoto: Archivo Colectivo de Medios Populares El 15 de mayo, en su presentación ante el Senado de la Nación, el ahora exjefe de Gabinete Nicolás Posse, habló de un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad, en el que estaría trabajando el Ministerio de Justicia. Hace algunos días, el diputado mendocino por La Libertad Avanza, Álvaro Martínez, presentó en el Congreso un proyecto de ley para que un pibe o piba de 12 años sea punible. La actualidad de la imputabilidad en Argentina El sistema penal juvenil actual está regulado por el Decreto Ley 22.278/1980, y sumodificatoria 22.803/1983, sancionado durante la última dictadura cívico militar, que estableció el Régimen Penal de Minoridad, y fijó la edad de imputabilidad a partir de los 16 años, prohibiendo la imputación a personas menores de edad. Esta norma establece que tampoco es punible el adolescente que “no haya cumplido dieciocho (18) años, respecto de delitos de acción privada o reprimidos con pena privativa de la libertad que no exceda de dos (2) años, con multa o con inhabilitación”. Los y las adolescentes de entre 16 y 18 años no son juzgados como personas adultas. Sólo son punibles quienes cometen delitos con penas mayores a dos años, pero comienzan a cumplir pena privativa de libertad a los 18 años, porque durante ese tiempo se estipula que deben estar en centros de recepción y contención de menores. Acerca de las personas menores de 16, y según si se encuentra en situación de pobreza o vulneración social, la ley establece que el juzgado podrá disponer de forma tutelar del adolescente. Esto significa, por ejemplo, establecerlos en centros especializados de aprehensión durante el tiempo que se crea necesario, dejando a la persona sin una especial protección jurídica. Lo que ocurre con esta política que apunta a la penalización y aprehensión de las personas menores de edad, es que fija a determinada población como el problema e instala en la sociedad el discurso de que las personas en situación de vulnerabilidad son las más propensas a delinquir. La discusión está puesta sobre el delito en sí, y no se piensa a fondo cuál es la situación que lleva, a los pibes y las pibas, a cometer infracciones penales. Incomoda mucho ―demasiado, tal vez― abrir el tema, y la respuesta siempre es la misma: bajar de la edad de imputabilidad. “Venimos de esto que es señalar siempre como enemigo a quien sufre esa política. Entonces cuando yo coloco el dedo acusador en un sector de la población, lo que hago es desviarlo y que quede fuera del sector de población que yo deseo, como es en este caso, los que tienen el verdadero poder y dominio sobre todos los bienes de nuestra patria”, dijo Laura Taffetani, de la Gremial de Abogados y Abogadas. Lo arbitrario de fijar una edad El Código Civil y Comercial de la Nación de nuestro país establece el principio de capacidad progresiva de los niños, niñas y adolescentes, situándolos como sujetos de derecho y no objeto de protección. Regula la edad de 16 a 18 años como una categoría intermedia dentro de la adolescencia, con especial importancia para el ejercicio de ciertos derechos personalísimos. La capacidad progresiva implica que depende de las condiciones de madurez efectivas de cada sujeto que va adquiriendo progresivamente hasta alcanzar la mayoría de edad, donde se adquiere la plena capacidad. Aunque la norma civil distingue edades, el foco se encuentra en lo progresivo, y en el ejercicio de derechos, en sintonía con la normativa internacional de derechos humanos. La norma penal no sigue un parámetro ni principio en materia de derechos humanos. La edad fijada para la imputabilidad es arbitraria y deja bien en claro qué clase de política punitiva quiere implementar. “El Estado establece una edad, que en realidad no es una edad para decir cuándo alguien es consciente de que comete un delito, sino es una edad para decir hasta acá el Estado se responsabiliza absolutamente por lo que ese pibe hizo o no hizo, en función de lo que no hizo el Estado”, explicó Taffetani. Esto se reduce a ver hasta dónde el Estado brindaría una respuesta de protección, y cuándo va a penalizar o a establecer cierta responsabilidad del pibe o la piba que se encuentra sujeto a una respuesta penal. “Es ahí donde tenemos que discutir seriamente. No hay posibilidad de que alguien que ha vivido cosas sumamente inhumanas, pueda tener valores humanos. Por eso me pregunto: ¿En Puerto Madero pasan estas cosas? Por supuesto que no, porque en realidad lo que ha ido pasando es que el sistema fue empujando a los pobres a barrios, cada vez más grandes, con una desigualdad tremenda “, planteó la abogada. La solución es estructural Acerca de qué se debe hacer para solucionar el conflicto de los y las jóvenes con la ley penal, Taffetani aseguró que “hay que cambiar absolutamente el sistema hacia la promoción de la igualdad en la gente, y no esta desigualdad tremenda y esta dominación y explotación”. Y agregó: “Es difícil que salga desde el Estado, porque esto está armado para que siga así. Sí creo que en la sociedad tenemos que ver cómo encontramos este tipo de políticas diferentes a desarrollar, apropiarnos de ciertas políticas comunitarias, con los pibes y las pibas que lo necesitan”. La abogada sostuvo que tampoco se soluciona poniendo un patrullero en cada esquina: “Es lo contrario, es volver a ganar la calle, lo público, ser parte de poder participar. Este es

Javier Milei presentó su libro en el mítico estadio porteño. Cantó. Críticó al kirchnerismo y al socialismo, explicitó su intención de disputar la batalla cultural, nombró al aborto como una aberración y apuntó nuevamente contra el Estado, entre otras cosas. Como siempre, su discurso por momentos no tenía coherencia pero la gente aplaudía igual. La Retaguardia estuvo presente. Compartimos un fotoinforme. Fotos: Antú Divito Trejo