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La Retaguardia

“TRASLADAR LA RESPONSABILIDAD A LAS VÍCTIMAS TERMINA REAFIRMANDO LA HIPÓTESIS DE LA DICTADURA DE ‘ALGO HABRÁN HECHO’”

Por LR oficial en Femicidios, Generro y diversidad - publicado el 3 octubre 2025

Así lo decía una referenta de la Red de Docentes, Familias y Organizaciones del Bajo Flores acerca del triple femicidio de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez. En diálogo con el programa radial La Retaguardia, la entrevistada hizo foco en la responsabilidad e inacción del Estado y reflexionó acerca de la problemática del narcotráfico en los barrios populares y sobre el papel del feminismo como una construcción colectiva plural.

Morena, Brenda y Lara estaban desaparecidas desde el viernes 19 de septiembre. Desde el hallazgo de los cuerpos en una casa en Florencio Varela, los medios tradicionales de comunicación no tardaron en abordar el caso sin la menor perspectiva de género ni cuidado hacia ellas o sus familias, siempre responsabilizándolas de sus actos y poniendo como puntapié el ejercicio de la prostitución y el vínculo de las víctimas con el narcotráfico. 

Una de las referentas de la Red de Docentes, Familias y Organizaciones del Bajo Flores habló acerca de la grave problemática del narcotráfico en los barrios populares, de la inacción del Estado y reflexionó acerca de lo que este triple femicidio produjo en la organización: “La verdad es que estamos absolutamente conmocionadas, angustiadas, preocupadas. La modalidad en la que se produjo el triple femicidio es un salto en una lógica que nosotros venimos denunciando hace ya diez años. De hecho, los titulares de algunos medios de comunicación ponían» ‘narco-femicidio’. Hay algo en el orden de cómo se fueron tejiendo las lógicas hacia el interior del territorio, sino además  niveles absolutamente espeluznantes de complicidad política, judicial y estatal. Es imposible que perviva durante tanto tiempo el blindaje que tiene el narcotráfico en el Bajo Flores. No solamente hay ceguera, no solamente hay invisibilización, no solamente hay complicidad, sino que a esto se le suma la connivencia”. 

Acerca de la desidia y de la falta de políticas públicas y protección a las organizaciones que trabajan dentro de los barrios, indicó: “Es absolutamente preocupante porque deja a la intemperie a las compañeras y compañeros de las organizaciones sociales trabajando en el territorio absolutamente desamparados. No es menor lo que sucedió. Nosotras este año cumplimos diez años en el territorio y todos los 8M marchamos hacia el interior del barrio y en esas caravanas la idea de la red siempre fue recuperar el territorio que había ganado el narcotráfico, que eso incluye no solamente el control territorial, sino el control sobre los cuerpos de las pibas y la utilización de esos cuerpos como objetos de lujo. La verdad es que esto podría haber sido evitado con despliegues de políticas públicas de acompañamiento, de cuidado. Y en ese sentido nosotras decimos que el Estado es responsable y los gobiernos también, porque esto viene de larga data”. 

Sobre el triple femicidio, la entrevistada dijo que en este “crimen atroz y espantoso”, los medios de comunicación siguen poniendo el foco en las víctimas, “en lo que se equivocaron las víctimas”, como si fuera su culpa. “Nosotras lo que decimos es que las víctimas siempre son pobres, son mujeres pobres, son mujeres marrones que vienen de abajo, que no tuvieron ningún tipo de acceso a todas las políticas de cuidado”, agregó.  

—En la mayoría de los casos de femicidios suele pasar que se apunta a la víctima, los medios tradicionales muestran detalles sobre su vida y se trata de culpabilizar acerca de lo que pasó.

—Es grave. Cuando salíamos a buscar a las pibas, nos decían «estará con su noviecito», «seguro quería salir de joda», esto era lo que anidaba en el sentido común. Y fuimos desarmando un poco esa lógica, pero fue una pelea cuerpo a cuerpo. Lo que vemos acá con los grandes medios de comunicación es que no solamente anidan en el sentido común de las grandes mayorías, sino que además generan monstruos. Estos grandes periodistas de alguna manera empiezan a chirriar deshumanización y falta de total y absoluto compromiso con la vida.  

—No querer reconocer que fue femicidio también se vincula con la actualidad de un Estado que mira hacia otro lado, como el presidente Javier Milei queriendo eliminar la figura de femicidio del Código Penal.

—Yo creo que si nosotros fuimos capaces de construir este monstruo, porque Milei es un monstruo que construimos todos, debemos poder destruirlo. También creo que fallamos todos en poder coordinar acciones, poder coordinar un frente, que no sea solo un acuerdo en términos estructurales o súper estructurales, sino que tenga algún tipo de capilaridad en el territorio y en los territorios de las provincias. Eso cuesta un montón. Yo creo que hay una gran responsabilidad nuestra en los dos aspectos, en la creación del monstruo y en la absoluta falta de estrategia reales para poder destruirlo.  

—¿Qué es lo que ven hacia adentro del barrio a partir del femicidio de Brenda, Morena y Lara?  

—Estamos con un nivel de conmoción importante porque es algo que venimos denunciando hace mucho tiempo. Nuestra consigna desde hace diez años es «ni encerradas ni desaparecidas, con vida y derecho todas las pibas». Y la verdad es que hay un enlace entre las desapariciones de las pibas y con la lógica narco. Lo veníamos diciendo, lo veníamos explicitando. No es que nadie le había puesto palabras a este espanto, por eso digo que nadie intervino antes. Se equivocan en todos los allanamientos. ¿Cómo es posible? No sé. En el barrio se vende paco y tussi con total normalidad, en cada esquina. ¿Nadie lo ve? ¿Nadie ve que están los boliches dentro del territorio hace una eternidad? ¿Nadie ve que cada vez que libran una orden de allanamiento, todos están avisados antes, entonces resulta que nunca encuentran al que tienen que encontrar? Y esto pasa hace 20 años. Es muy doloroso constatar que esto que ahora aparece con unos niveles espeluznantes de horror podría haberse evitado si en algún momento alguno de los gobiernos hubiese puesto el oído en esa comunidad.  

—Se ha corrido el eje de la cuestión y se habla de una “venganza narco”. No se habla de la problemática del narcotráfico en los barrios, tampoco de la problemática de los femicidios y de las pibas que terminan siendo arrojadas a la prostitución. 

—Sí, esa es una estrategia que funciona muy bien. Lo mismo que sucedía en la dictadura: algo habrán hecho, por algo les pasó. Y funcionó. Trasladar la responsabilidad a la víctima es un acto absolutamente desdeñable. Ahora es más o menos lo mismo. ¿Te metiste con los narcos? Jodete. ¿Quién te mandó? ¿No sabías dónde te estabas metiendo? Y la realidad es que nadie se imagina el poder que tienen y ahora lo están demostrando. Porque incluso te puedo garantizar que el chabón que ideó todo este espanto nunca va a caer preso. Entonces con esos niveles de impunidad, que son los mismos que manejan las fuerzas policiales, es fácil como estrategia inundar absolutamente todos los medios de comunicación acerca de ellas y de que una madre no ha visto que su nena se prostituía. Porque trasladar esa responsabilidad a las familias y a las víctimas termina reafirmando la hipótesis de que algo habrán hecho.  

Para terminar, la referenta de la red habló sobre las convocatorias por parte del movimiento feminista sobre el triple femicidio e indicó cuál es la importancia de una construcción de un movimiento dentro de los barrios: “Se me ocurría hacer esta marea caminando por los pasillos de la villa. Me parece que el movimiento feminista tiene que asumir también la diversidad en toda la dimensión del término. Por eso nosotros hacemos la caravana hacia el interior de la villa a las 8M, porque entendemos que hay particularidades, sufrimientos, padecimientos, que son propios del feminismo marrón, que son propios de los sectores populares, que son propios de las mujeres pobres. Sí claramente celebramos esto que pasa cuando ponemos en el centro de la discusión que no hay vidas que son descartables, que todas las vidas son importantes. Yo creo que no se esperaban que el feminismo reaccionara igual ante la muerte de Morena, Brenda y Lara por su condición de clase, por su condición de vida. Pensaron que bajo una serie de etiquetas iban a lograr que el feminismo no tomara las calles. Y a pesar de todo eso, el feminismo toma las calles igual. Eso habla de una construcción colectiva plural que se celebra siempre”.