TORMENTA NEGRA: LA AVENTURA VILLERA DE JORGE MACRI
Por LR oficial en CABA, represion - publicado el 1 octubre 2026
El Gobierno de la Ciudad realizó en los últimos meses varios operativos policiales en villas porteñas. Con reminiscencias de las razzias de la dictadura, parecen más operativos que apuesta al disciplinamiento social que a resolver delitos que afectan a toda la población, pero especialmente a quienes viven en los barrios populares.
Redacción: Sergio Zalba
Foto de portada: imágenes publicadas por Tiempo Argentino
―A las seis de la tarde, maso, se viene otra tormenta
―¿Estás seguro?
―Segurísimo. Guarden todo y rajen. Lo sé de primera mano.
El WhatsApp, que salió del entorno oficial, se multiplicó a la velocidad de la luz. Cuando cerca de las 18 horas, antes de que empiece a caer el sol, los ingresos a varias villas de la Ciudad estaban taponados de vehículos policiales y los uniformados se prestaban a ingresar con sus mejores rostros de perros salvajes, no quedaba nadie que pudiera ser detenido por delitos de gravedad.
Alejandro “Pitu” Salvatierra, legislador de la Ciudad de Buenos Aires y criado en Villa 20, lo posteó en sus redes con todas las letras antes de que se levante el telón del escenario: “En minutos el Gobierno de la Ciudad va a hacer un operativo tipo tormenta negra en la Villa 20, los vecinos y vecinas lo saben hace horas. También lo saben los que tienen algo que esconder, que a esta altura ya se pudieron ir del barrio. Estos operativos afectan a gente honrada que quiere vivir cada día mejor. Si está anunciado hace horas es poco probable que sirva para combatir la delincuencia, solo queda pensar que es otro show de Jorge Macri”.
Y así fue. Con las últimas luces del jueves 24 de septiembre se inició un nuevo operativo de saturación en los barrios populares conocido oficialmente como “Tormenta Negra”, parafraseado como “Tormenta Antinegra” por Federico Pita, activista afroargentino militante contra el racismo.
Los videos caseros que prontamente circularon en redes son claros en dos aspectos: en mostrar la brutalidad de los uniformados y en que no se descubrieron ratoneras de ningún tipo. Sólo se ven agresiones y despojos contra personas que padecen su situación de calle dentro de las villas. Ni siquiera los videos oficiales publicados por el Gobierno de la Ciudad, pueden dar cuenta de importantes hallazgos delictivos o situaciones de violencia provocadas por los mismos habitantes de los barrios. Da vergüenza ajena ―si es que eso existe― ver a robustos policías ataviados de tortugas ninja apretando jóvenes contra la pared y revisándoles los bolsillos. ¿Qué pueden encontrar en el bolsillo de un pantalón enmohecido por la miseria y por la exclusión? ¿Armas de guerra? ¿Libretas con contactos mafiosos? ¿Niños secuestrados escondidos en el forro del pantalón?
Pero no hace falta especular demasiado. Ese operativo contó con más de 1.500 efectivos, móviles, motos, helicópteros y todo tipo de parafernalia policial; por varias horas avasalló sin piedad la vida de más de 400 mil personas; operativo carísimo que pagan con sus impuestos los vecinos de la Ciudad. Ese operativo tuvo resultados completamente irrelevantes que fueron publicados por el mismo gobierno: 17 detenidos por tenencia y/o comercialización de estupefacientes.
Sin ser especialistas en cuestiones de seguridad, podemos sospechar que si se necesita semejante movilización de fuerzas para capturar un puñado de fumones o de pequeños dealers barriales, hay algo que no funciona. Salvo que su objetivo principal no sea el de capturar delincuentes, que sólo se busque denigrar a los más empobrecidos.


