radio
Radio en vivo
La Retaguardia

AHORA Y SIEMPRE – 225: VENCER AL MAL

Por LR oficial en Ahora y Siempre, Derechos Humanos, Lesa Humanidad - publicado el 26 octubre 2026

Hay algo profundamente conmovedor en que, cincuenta años después del golpe de Estado, la tierra siga devolviendo los nombres que la dictadura quiso borrar. Esta semana, ocho familias recuperaron la identidad de sus seres queridos, cuyos restos fueron encontrados en Loma del Torito, dentro del predio militar donde funcionó La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del país.

El viernes, en los Tribunales Federales de Córdoba, se conocieron los nombres de Néstor Albino Acosta, Pascual Delfín Ludueña, Claudio Norberto Nardini, Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila, Mónica Protti de Guillén, Mercedes del Valle Ramírez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier. Ocho historias que durante medio siglo permanecieron atravesadas por una pregunta sin respuesta. Con estas identificaciones, ya son 38 las víctimas identificadas a partir de los restos recuperados en ese sector del predio militar.

La noticia llegó de la mano del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que junto con la Justicia Federal, especialistas del Poder Judicial de Córdoba y científicos de la Universidad Nacional de Río Cuarto trabaja desde hace años para encontrar los enterramientos clandestinos. Los restos fueron recuperados durante las excavaciones de 2025 y pudieron identificarse mediante análisis genéticos. La campaña de este año permitió encontrar nuevos fragmentos óseos que todavía deben ser estudiados.

¿Quiénes son las personas identificadas?

Sebastián Soulier tenía apenas unos meses cuando, en agosto de 1976, un operativo represivo irrumpió en su casa y se llevó a su padre, Juan Carlos, y a su madre, Adriana. Él también fue detenido y luego recuperado por sus familiares. Su padre acaba de ser identificado; su madre y su tío Luis continúan desaparecidos. Frente a los periodistas, Sebastián dijo que su familia llevaba cincuenta años buscando y que ahora podía volver a abrazar a su padre. Recordó, además, que las Madres y los pañuelos habían sido el faro de esa búsqueda.

Graciela Pessina habló de su hermana Cecilia, psicóloga, militante y amante de la música. Los investigadores encontraron un pequeño hueso de su mano derecha. Graciela lo llamó «el huesito que habla». Era la mano con la que Cecilia había escrito cuentos, tomado apuntes y tocado obras de Mozart, Schubert y Beethoven. Ese fragmento minúsculo, explicó, era también la prueba material que había buscado durante décadas para demostrar que su hermana había sido secuestrada y asesinada.

Pascual Delfín Ludueña era trabajador de Fiat y delegado sindical. De él encontraron un pequeño hueso del pie. María Luisa Salto tenía 20 años, estudiaba Medicina y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Su familia espera poder llevar sus restos a Cipolletti. Néstor Albino Acosta era ferroviario y militante del PRT. Claudio Nardini trabajaba en SanCor y era dirigente sindical. Mónica Protti, nacida en Río Cuarto, había viajado a Córdoba para estudiar Medicina. Mercedes del Valle Ramírez tenía 22 años, era estudiante secundaria y militante cuando fue secuestrada.

Más info:
Ocho historias que esperaron 50 años para recuperar la identidad — Página/12

Las familias y las nuevas identificaciones — Canal Abierto

El juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, que encabeza la investigación, recordó que en 1979 los militares utilizaron maquinaria pesada y camiones para remover enterramientos clandestinos, en vísperas de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Buscaban borrar las pruebas de los crímenes. Sin embargo, los avances científicos permitieron recuperar información genética incluso de fragmentos óseos diminutos.

Más info: Vaca Narvaja: el plan militar para ocultar los crímenes — Cba24n

En esa reconstrucción tuvo un papel decisivo Guillermo Sagripanti, geólogo formado en la Universidad Nacional de Río Cuarto. A partir del análisis de fotografías aéreas tomadas en 1979, identificó modificaciones en el terreno compatibles con movimientos de maquinaria pesada. Esa información, cruzada con testimonios y otras evidencias, permitió delimitar las áreas de excavación en Loma del Torito.

Más info: El trabajo del geólogo Guillermo Sagripanti — Telediario Digital

Las identificaciones confirman algo que los sobrevivientes y familiares denunciaron desde el comienzo: en La Perla se secuestró, se torturó, se asesinó y se intentó hacer desaparecer hasta las pruebas materiales de esos crímenes. El plan de ocultamiento no pudo borrar todas las huellas.

Y las búsquedas continúan. Los equipos científicos todavía analizan materiales recuperados durante las últimas excavaciones y la Justicia convocó a familiares de personas desaparecidas a aportar muestras genéticas. Hay perfiles de ADN que aún no pudieron asociarse con una identidad. Sin esas muestras, algunos nombres podrían permanecer sin respuesta.

Las ocho identificaciones llegan en un momento en que el negacionismo encuentra espacios de representación política y el Gobierno nacional sostiene una ofensiva contra las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia. En ese contexto, la noticia tiene una fuerza que trasciende a las familias directamente involucradas. Es una demostración de lo que puede conseguirse cuando la búsqueda de la verdad se sostiene durante décadas y cuando la ciencia, la Justicia y los organismos de derechos humanos trabajan para responder a las preguntas que dejó el terrorismo de Estado.

Las búsquedas que siguen

👉🏻 Mendoza: necesitan muestras de ADN para identificar a más desaparecidos

Mientras Córdoba celebra las nuevas identificaciones, en Mendoza los equipos de antropología forense insisten en la necesidad de contar con muestras genéticas de familiares para avanzar en la búsqueda de personas desaparecidas. Sebastián Giannotti, coordinador del Equipo Mendocino de Arqueología y Antropología Forense, explicó que sólo alrededor de la mitad de las personas desaparecidas en la provincia cuenta con muestras de familiares incorporadas al banco genético. En el Cuadro 33 del Cementerio de Mendoza se exhumaron más de cien cuerpos y hasta el momento se lograron cuatro identificaciones. El especialista participará este lunes de un conversatorio en la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de San Rafael para informar sobre las investigaciones y convocar a nuevas familias. La toma de muestras es gratuita y confidencial. La posibilidad de encontrar respuestas depende también de que las familias conozcan que todavía pueden contribuir a esas búsquedas.

Más info: Antropología forense: buscan identificar a desaparecidos en Mendoza — Diario San Rafael

👉🏻 Tucumán: otra identidad recuperada en el Pozo de Vargas

La identificación de Carlos Rafael Medina, estudiante universitario de 20 años secuestrado el 15 de abril de 1976 en Tucumán, permitió reconstruir un episodio de la represión conocido como la Noche de los Lápices tucumana. Aquella madrugada, grupos de tareas secuestraron al menos a seis jóvenes, muchos de ellos estudiantes de Bioquímica y Química de la Universidad Nacional de Tucumán. Los restos de Medina fueron recuperados del Pozo de Vargas, en Tafí Viejo, y pudieron identificarse gracias a las muestras genéticas aportadas por sus hermanos. Con este hallazgo, ya son 122 las personas identificadas en esa fosa clandestina, utilizada por el aparato represivo para ocultar los cuerpos de las víctimas. La investigación permitió recuperar también las identidades de otros estudiantes secuestrados aquella noche, entre ellos Ramón Oscar Bianchi, Julio Arnaldo del Castillo y los hermanos Jorge Luis y Roberto Julio Romero Toledo. Todavía quedan restos de al menos 27 personas sin identificar.

Más info: La Noche de los Lápices tucumana: los estudiantes que recuperan sus nombres — Ámbito

La semana en juicios

La semana que pasó comenzaron dos juicios muy importantes en el proceso de juzgamiento a genocidas de la última dictadura:

Mercedes-Benz: el exgerente acusado de colaborar con la dictadura se presentó como protector de los trabajadores