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AHORA Y SIEMPRE – 226: LA FÁBRICA, LOS SECUESTROS Y EL SILENCIO

Por LR oficial en Ahora y Siempre, Derechos Humanos, Lesa Humanidad - publicado el 2 noviembre 2026

Durante más de cuarenta años, Héctor Ratto señaló a Juan Ronaldo Tasselkraut, exgerente de Producción de Mercedes-Benz en Argentina, como uno de los responsables de haber facilitado su secuestro durante la última dictadura. Declaró en el Juicio a las Juntas de 1985, participó de otros procesos judiciales y sostuvo su denuncia durante décadas. El jueves pasado, finalmente, pudo contar su historia frente al tribunal que juzga al exdirectivo de la automotriz por su presunta participación en el secuestro de dos trabajadores. Ratto habló durante más de dos horas. Su declaración no terminó y continuará en la próxima audiencia.

El juicio se desarrolla ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín y tiene como acusado a Tasselkraut por los secuestros de Héctor Aníbal Ratto y Diego Eustaquio Núñez, ocurridos en agosto de 1977. Ambos trabajaban en la planta de González Catán y habían participado de la organización sindical que enfrentó a la empresa por los salarios y las condiciones laborales. Entre 1976 y 1977, 18 obreros y delegados de Mercedes-Benz fueron secuestrados por las fuerzas represivas; solamente tres sobrevivieron. Núñez continúa desaparecido.

Para reconstruir cómo llegó a aquella oficina de la fábrica donde se consumó su entrega, Ratto comenzó por contar cómo era trabajar en Mercedes-Benz antes del golpe. Había ingresado en 1967 como operario en el sector donde se fabricaban las tapas de cilindros. Las malas condiciones de trabajo y los reclamos salariales dieron lugar a un conflicto que se profundizó en 1975, cuando la empresa despidió a 117 trabajadores después de un cese de tareas. La respuesta fue una huelga y la toma de la fábrica, de la que surgió una comisión interna combativa.

Después del golpe de Estado, la persecución se intensificó. Según relató Ratto, la empresa incorporó policías que se infiltraban entre los trabajadores y comenzaron los secuestros de integrantes de la comisión interna y de obreros que habían participado de las protestas. En agosto de 1977, el grupo de tareas fue a buscarlo a la fábrica. Primero intentaron que abandonara su puesto con distintas excusas: le dijeron que había recibido un llamado de su casa, que tenía autorización para retirarse y que debía acompañar a otra persona hasta el sector de vigilancia. Ratto desconfió y se negó.

Fue entonces cuando intervino Tasselkraut. El gerente lo convocó a su oficina y le reconoció que no había existido ningún llamado familiar: dos hombres de civil habían llegado para detenerlo. Según el testimonio del sobreviviente, el directivo le explicó que quería evitar un alboroto dentro de la planta y le aseguró que no permitiría que se lo llevaran si no se presentaba personal militar uniformado. Finalmente, Ratto fue secuestrado dentro de la fábrica y trasladado primero a una comisaría de Ramos Mejía y después al centro clandestino de detención El Campito, en Campo de Mayo. Allí fue interrogado y torturado. Recuperó la libertad 19 meses después.

En su declaración, Ratto también reconstruyó el secuestro de su compañero Diego Núñez, ocurrido en esos mismos días. El juicio busca establecer si Tasselkraut colaboró deliberadamente con el aparato represivo para facilitar ambas detenciones. En la audiencia anterior, el exgerente había intentado presentarse como alguien que protegía a los trabajadores frente a los militares. El relato de Ratto permite confrontar esa versión con la experiencia de quien fue secuestrado.

La declaración tiene una importancia que excede los dos hechos que se juzgan. Vuelve a colocar en el centro la persecución de la organización obrera y la responsabilidad de los sectores empresariales durante el terrorismo de Estado. Los trabajadores de Mercedes-Benz no fueron secuestrados al margen de los conflictos que atravesaban la fábrica. Habían participado de reclamos colectivos, cuestionado a la conducción sindical y disputado mejores condiciones de trabajo.

Más info: El testimonio de Héctor Ratto — Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires | «Ahora caíste»: el sobreviviente relató el momento de su secuestro — Litigio

La semana en juicios

Hubo testimonios importantes en los tres juicios que se sumaron recientemente a la agenda de juzgamiento a represores por los crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura:

👉🏻 Juicio Gutiérrez: testimonios sobre las torturas y la represión en Río Cuarto

En la segunda audiencia del juicio por crímenes de lesa humanidad de la causa Di Santo-Gutiérrez, declararon Daniel Olartecoechea, abogado de la Comisión Municipal de la Memoria, y David Andenmatten, primera víctima en prestar testimonio. Olartecoechea reconstruyó la violencia de la Triple A en Río Cuarto antes del golpe de 1976: recordó que fue detenido, torturado y amenazado, que atentaron con explosivos contra la casa de sus padres y que debió exiliarse en España en 1975. Andenmatten, detenido en mayo de 1976, relató los interrogatorios bajo tortura, los 71 días que permaneció incomunicado en la Jefatura de Policía de Río Cuarto y su posterior paso por distintas cárceles. Recordó especialmente el traslado de un centenar de presos a La Plata en 1978, donde fueron brutalmente golpeados y murió su compañero Alberto Pinto. La audiencia también estuvo atravesada por una decisión del tribunal: aunque rechazó la recusación presentada por uno de los acusados, autorizó a los represores a seguir el juicio de manera remota, pese a la oposición de las querellas.

Más info: Una de cal y otra de arena — Revista El Sur.

El juicio es oral y público. Una de las asistentes a las audiencias es Adriana Britos, hija del excomisario Hugo Cayetano Britos, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Integrante de Historias Desobedientes, el colectivo de familiares de represores que repudian los crímenes cometidos por sus parientes, Britos relató que durante su infancia presenció reuniones de integrantes del Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2) en su propia casa y escuchó conversaciones que con los años pudo relacionar con la represión ilegal. Ahora, Adriana busca contribuir al esclarecimiento de los crímenes y cuestionar el silencio sostenido por quienes participaron del aparato represivo y sus entornos familiares.

Más info: «Vengo a romper el pacto de silencio»: el relato de Adriana Britos — Puntal

👉🏻 Molinos: un expolicía explicó cómo se vigilaba a los trabajadores

En el juicio por la complicidad empresarial de Molinos Río de la Plata en el secuestro de tres trabajadores, un expolicía reconstruyó los mecanismos de vigilancia interna que funcionaban dentro de la fábrica. Su declaración aportó elementos sobre la circulación de información acerca de los obreros y la intervención de personal policial en el control de sus actividades. El proceso tiene como acusado al exdirectivo Emilio Parodi y busca determinar las responsabilidades empresariales en la persecución de trabajadores de la planta de Avellaneda durante los años previos al golpe de Estado. También declararon dos exoperarios.

Más info: Un expolicía reveló cómo funcionaba la vigilancia interna de los trabajadores — La Retaguardia

👉🏻 Chaco: un exfiscal y un exjefe penitenciario reconocieron su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad