Canción actual

Título

Artista


Fabricas Recuperadas

Página: 3


El predio ubicado en la Avenida Gaona al 4600 de la Ciudad de Buenos Aires fue recuperado por los vecinos del barrio y varios grupos llevan adelante allí distintas actividades culturales gratuitas y abiertas a toda la comunidad. Sin embargo, el gobierno porteño sin previo aviso formal quiere desalojar el lugar para realizar obras de mantenimiento. En un informe especial, realizado por Catriel Fernández, integrante de La Retaguardia, las agrupaciones del Corralón exigen la creación de una mesa de trabajo y consenso entre todas las partes involucradas para llevar adelante estas reformas y asegurar la continuidad de las actividades. (Por La Retaguardia)Foto: el Corralón de Floresta como sede de la Feria del Libro Independiente (Foto: www.argentina.indymedia.org)Hasta fines de 2001 en el predio de Gaona al 4600 había un basural y un estacionamiento de camiones recolectores. A partir de los sucesos de diciembre de ese año, los vecinos de la zona comenzaron a reunirse. En el barrio, estos hechos incluyeron la llamada Masacre de Floresta, ocurrida el día 29 cuando el suboficial auxiliar de la Federal, Juan de Dios Velaztiqui, asesinó a los jóvenes Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa  en una estación de servicios, en Gaona y Bahía Blanca, porque los había escuchado insultar a la policía al ver imágenes de la represión en la Plaza de Mayo del 19 y 20.Uno de los puntos de encuentro de los vecinos fue el Corralón de Floresta, incluso el gobierno de la Ciudad se comprometió en aquel momento en hacer allí una plaza cultural, una promesa que nunca se concretó. Parte del predio continuó alquilándose a la empresa que estacionaba allí sus camiones, pero en otro sector comenzaron a trabajar distintos grupos de vecinos, entre ellos El Ático, una agrupación circense que desarrolla en el lugar más de quince talleres gratuitos y abiertos a la comunidad, y que además los días domingos realiza shows para los chicos de la zona.El 1 de junio, El Ático llamó a una varieté de emergencia luego de enterarse que el gobierno porteño había contratado a una empresa para llevar adelante una obra en el predio, y que esta compañía había solicitado para el día siguiente el desalojo del lugar por cuestiones de seguridad. Lo que preocupa a las organizaciones es el prácticamente nulo tiempo que se les dio para abandonar el predio además de la informalidad del aviso; afirman que esto no les garantiza que efectivamente puedan volver tras la finalización de los trabajos.Catriel Fernández, integrante de La Retaguardia, recogió los testimonios de Mauro del Colectivo Huerteca y de Leandro de la Asamblea de Floresta sobre esta situación.“Este año hubo un cambio de gestión en la Comuna 10, la anterior usaba el Corralón solo para alquilárselo a una empresa y a un particular para que guarde sus camiones, pero después había como un estado de desinterés, cuando venían para acá no se metían para nada. Tras el cambio de gestión, ahora el nuevo presidente se llama Daniel Dippolito (PRO), hubo otro acercamiento al Corralón. Por ejemplo, vinieron, cerraron una puerta y sacaron a la gente que estaba viviendo acá. Los grupos culturales del Corralón vivimos eso con un poco de temor porque cayeron con policía, cerraron un par de puertas, pero después de eso no pasó nada; arreglaron unas paredes que se estaban por caer, las hicieron nuevas y listo. Nosotros quisimos reunirnos con la Comuna pero ellos nunca activaron la reunión y ahora nos enteramos por gente de la propia Comuna, que nos avisa de manera informal, que quieren cerrar el Corralón y que nos vayamos”, explicó Mauro, integrante de la Huerteca.Según manifestó, quien en realidad está a cargo de estas obras es personal de la Secretaría de Descentralización de la Ciudad: “con la excusa de que es peligroso nos quieren sacar a todos de acá”.En este punto, Leandro de la Asamblea de Floresta especificó: “en realidad lo que hay es un pedido informal de Descentralización, que no tiene jurisdicción sobre el espacio, a la Comuna de desalojar el lugar para hacer estas obras por cuestiones de seguridad. La Comuna viene sosteniendo hasta ahora, de palabra y con algunos gestos, una actitud de diálogo con los distintos grupos que estamos en el Corralón y se está comprometiendo a garantizar la continuidad de las actividades culturales. De todos modos, nos explicitaron claramente que estas cuestiones dependen de Descentralización y tenemos un principio de compromiso, muy informal, de que ellos mañana (jueves 2 de junio) no van a realizar estas medidas de desalojo porque quieren que esto siga armónicamente, pero que nosotros tengamos en cuenta que es Descentralización el espacio desde dónde se toman las decisiones”.Leandro agregó que hasta el momento la única comunicación formal es de Descentralización a la Comuna e implica una nota fechada el 23 de mayo en la que se exige la medida de desalojo para poder comenzar con las obras. Las agrupaciones del Corralón fueron comunicadas informalmente de este pedido recién el lunes 30. “La discusión (con la Comuna) se dio en que nosotros no podemos aceptar irnos en estas condiciones –continuó Leandro–, es decir nosotros no nos vamos de acá como mínimo hasta que haya una mesa de trabajo funcionando en la que se discuta el proyecto. Si se da, ahí veremos, pero en estas condiciones ningún grupo del Corralón está de acuerdo con abandonar el espacio para que se realicen estas obras, que son necesarias pero éstas no son las formas. Además no tenemos ninguna garantía ni certeza de que vamos a volver a entrar. Nuestra idea es recuperar el diálogo y tenerlo en una instancia muy superior que sería la constitución de esta mesa de trabajo”.Al respecto, Mauro agregó que el objetivo es alcanzar una mesa de consenso como la que tiene actualmente el Parque Avellaneda: “allí se logró hacer una mesa en la que los vecinos se hacen cargo junto con el gobierno de la ciudad, y nosotros apuntamos a algo así. Lo que más necesitamos ahora, como siempre, es que todos vengan a activar con nosotros

3 hombres armados ingresaron a la medianoche del viernes a la vivienda container del emprendimiento El Tambo La Resistencia y atacaron a Juan Manuel Lorda, joven militante de 25 años de Ciudad Futura, que vive y trabaja en el tambo hace años. A punta de escopeta lo redujeron contra el suelo, atándole los pies y las manos, le taparon la cabeza con una sábana y lo amenazaron. Desde el Enredando las Mañanas nos comunicamos con el afectado quien nos contó la situación. (Por RNMA)El episodio ocurre horas más tarde de que la jueza del Circuito N°5, Stella Maris Bertune, dio marcha atrás con el desalojo de El Tambo, previsto para el próximo 14 de abril, y convocara a una audiencia para el próximo 27 de abril. -Enredando Las Mañanas: Primero que nada queríamos solidarizarnos desde la RNMA por lo que han vivido, y  que nos puedas contar la situación actual del Tambo La Resistencia.  -Juan Manuel: El viernes pasado fuimos junto con un compañero al Tambo La Resistencia, entre nosotros había un aire de victoria por la situación que vivimos el jueves pasado en el Concejo, cuando durante el día la jueza dio un paso atrás en el desalojo y llamó a las partes a sentarse junto al estado municipal en el medio del conflicto, y eso había sido una gran victoria para todos nosotros, los que pensamos que se tiene que resolver de otra manera la situación, con el llamado para el 27 de Abril a una mesa de diálogo entre las partes del juicio, más representantes del concejo, más la intendenta municipal.Con esas ganas estábamos el viernes, cuando a las 11 de la noche yo estaba solo en el Tambo La Resistencia, entran 3 personas, armadas y con órdenes claras de entregar un mensaje. Están ahí unos 10 o 15 minutos en el Tambo, en el container donde habitamos, dando vueltas todo el container, y con un mensaje claro que repetían: “en una semana se tienen que ir, los vamos a matar”. También tenían en claro con quién hablaban, era continuamente “avisale a (Juan) Monteverde, avisale a (Antonio) Salinas (ambos concejales por Ciudad Futura que grabaron el video con el testimonio de Lorda tras el ataque), que en una semana se tienen que ir”. En ese momento, no hubo violencia física sino que era un claro mensaje mafioso y de apriete que venían a transmitir. -ELM: Juan Manuel, cómo están evaluando ustedes los compañeros de Ciudad Futura y del Tambo para continuar con la protección del Tambo, pero también con la de ustedes mismos, como militantes ¿Tienen sospechas de quiénes han sido? -JM: Si, ahora hay una intervención mucho más rápida de la que se pensaba al estado municipal, entendiendo que este ataque no es solamente contra los integrantes de Ciudad Futura (CF) sino que es también contra una forma de pensar la ciudad, y sobre todo con una intervención favorable que tuvo la intendente en los últimos días. A nuestro entender, es un ataque contra la institución, contra la democracia. Entonces, me parece que la mejor forma de poder descifrar eso y llenar de estipulaciones de los grupos privados, es tomando una actitud mucho más activa en lo inmediato, en esta semana. No esperar ni si quiera hasta el 27 de Abril, sino poder empezar a tejer una respuesta mucho más contundente. Y después, en el territorio concreto, lo que estamos necesitando y pidiendo es que, si bien hay una custodia policial, que se mantenga esa custodia hasta que podamos resolver definitivamente el conflicto. -ELM: Tenemos entendido que para el 14 de abril era la fecha prevista para el desalojo del Tambo. Sin embargo, la jueza llamó a una audiencia a los involucrados. ¿Cuándo sería esta audiencia? -JM: La audiencia sería para el 27 de Abril. Este mes, la idea es convocar a las partes del juicio sobre el desalojo, y sumar como actores a 3 representantes del Concejo Municipal y a la intendenta. Es decir, poniendo al estado en toda su competencia a meterse adentro del conflicto y a tomar una resolución con las partes en el tema.-ELM: Por último Juan, ¿en el marco de qué se pide el desalojo del Tambo? Para contextualizar un poco la situación específica de este proyecto productivo que llevan adelante allí en Rosario. -JM: El Tambo se encuentra en el medio geográfico de las últimas 250 hectáreas que tiene la ciudad de Rosario para expandirse y para trazar una urbanización posible. Y el Tambo, por otro lado, con Oscar que es el “viejo tambero”, está funcionando hace más de 20 años. Lo que ocurrió fue que hace 10 años aproximadamente que empezó un conflicto donde determinada empresa y grupos privados tenían los intereses de quedarse con estas tierras para poder, llegado el momento, construir un Country, o un barrio privado, o emprendimiento privado. En el caso particular del Tambo, lo que nosotros tenemos y que mostramos a lo largo de toda la causa judicial es que tenemos la concesión de las tierras. Porque este conflicto se genera también por distintas maneras que tienen los empresarios, los grupos privados, de ir apoderándose de las tierras.En el caso del Tambo, ellos no tienen una escritura, entonces lo que hay es una estafa completa. Ellos, mediante un comodato que le hicieron firmar al tambero en plena inundación, en la cual el tambero pensaba que eso mejoraba sus condiciones de vida. Con ese simple comodato y todo un entramado, con un equipo de abogados y contadores, quieren hacerse con la escritura y las tierras. Entonces lo que hay es una concesión pacifica del tambero de hace más de 20 años que viene trabajando esas tierras, y un par de vivos, empresarios de la ciudad de Rosario que quieren apoderarse sin ni siquiera tener la escritura. Es una estafa. También en Puerto Norte hace poco salió a la luz una situación similar. -ELM: Teniendo en cuenta que son emprendimientos inmobiliarios, algo tiene que ver la municipalidad. Por eso entendemos que estén también concejales e invitados,

Luego de años de conflicto, la Municipalidad de Rosario se involucró y la orden de desalojo que pesaba sobre el tambo para el 14 de abril se detuvo. La respuesta, sin embargo, fue un violento ataque a un integrante del emprendimiento y militante del movimiento Ciudad Futura en la noche del 8 de abril. La jueza de Circuito N°5, Stella Maris Bertune, había convocado a una audiencia para el 27 de este mes, de ella participarán las partes involucradas en la causa judicial, la intendenta Mónica Fein y 3 representantes del Concejo Municipal. La Retaguardia dialogó con el trabajador de La Resistencia Federico Mateucci, quien aseguró que lo que está en juego es si los rosarinos quieren una ciudad planificada, organizada y construida por privados o una ciudad donde el poder de lo público esté por sobre cualquier especulador inmobiliario. (Por La Retaguardia)Foto: Tambo La Resistencia (Foto: www.marcha.org.ar) “Este no es un conflicto entre particulares, sino un conflicto social y político de Rosario”, vienen diciendo una y otra vez desde hace 10 años los trabajadores del tambo La Resistencia y los habitantes del barrio Nuevo Alberdi. Allí se repite una situación común en todo el país, el Estado pretende regalar tierras para que privados hagan negocios, en lugar de cumplir con las necesidades de la población, ya sean habitacionales o laborales; y en el caso de este emprendimiento se cumplen las 2 instancias.Sin embargo, el jueves 7 de abril el reclamo de La Resistencia comenzó a materializarse tras una reunión en el Concejo Municipal de Rosario, que derivó en la suspensión del desalojo del tambo previsto para el 14 de abril.Un día antes, cuando aún no había nada definido, La Retaguardia dialogó con Federico Mateucci, uno de los 8 trabajadores de La Resistencia.“El tambo está ubicado geográficamente en el centro de las últimas 250 hectáreas que le quedan a Rosario dentro del ejido urbano, hectáreas que están reservadas para una expansión residencial de la zona. Desde que nosotros llegamos ahí, lo que vimos como interés por el lado del municipio y de los grupos concentrados de desarrolladores inmobiliarios, de inversores de la ciudad, es llevar adelante un desarrollo de alta gama. En su momento eran countries, pero nosotros logramos prohibirlos en la ciudad de Rosario; como contrapartida iniciaron un juicio al tambo. Viendo que nosotros no nos íbamos a sentar a negociar con bajo lógica y forma de construcción política, lo que hicieron fue ir por la vía judicial donde se ve que el camino les resultaba más fácil. Nosotros fuimos ante esta corporación judicial dando pruebas, testimonios, mostrando que nadie tenía un papel como para justificar, ni una escritura ni nada de la tierra, pero eso nunca importó en la justicia y llegamos a este punto”, dijo Mateucci a La Retaguardia.Retomando las 250 hectáreas del barrio Nuevo Alberdi en juego, Mateucci señaló: “llama mucho la atención que la política de la ciudad de Rosario no lo quiera discutir de esa manera, son las últimas hectáreas que quedan Rosario, una ciudad que tiene un problema de déficit habitacional como pasa en las grandes ciudades de todo el país, donde no hay lugar para construir viviendas, donde a todos nos cuesta horrores conseguir un lugar donde vivir, alquilar, que nos permita trabajar en el lugar. Esto es algo totalmente factible para pensar en esas 250 hectáreas, y nosotros entendemos que la decisión de desalojar el tambo tiene mucho que ver con la cuestión de poder limpiar la zona, y una vez que se avance contra el tambo que es hoy lo central en esa resistencia del barrio, será mucho más fácil avanzar sobre las 250 familias que viven en esas hectáreas. En el barrio, al tambo se lo conoce como la frontera entre lo que queda de campo y la parte más urbana, y la realidad es que se había empezado a vender la zona, a urbanizar de manera ilegal y cuando llegamos nosotros pudimos poner esta cuestión en discusión, pudimos frenarlo y quedó la vía judicial y ahora se está notando que esa vía está bastante en connivencia con el poder político que ha estado gobernando la ciudad”.En este punto, Mateucci adelantaba que al día siguiente irían al Concejo Municipal en Rosario para presentar el proyecto que declara la zona de interés social, para que no se siga discutiendo, como hasta ahora, como si se tratara de un conflicto entre 2 privados: “entre tamberos y un tipo que compró la tierra, nosotros queremos que se entienda que es una empresa inmobiliaria que viene desalojando vecinos desde que se creó, desarrollando countries en la zona, y del otro lado hay un montón de familias y un montón de rosarinos que podrían hacer uso de esas tierras y que la ciudad las está regalando a un grupo empresario”. Un modelo de salida y alternativa Así autodefinen en el tambo La Resistencia el emprendimiento productivo que llevan adelante: “los tambos en general andan en crisis y el precio del litro de leche nunca cubre los costos reales de los tambos. Lo que nosotros desarrollamos ahí es un tambo integrado entre una unidad productiva que produce leche, una parte de industrialización y la comercialización directa de esa leche a los consumidores siendo que estamos adentro de la ciudad. Ese modelo hoy está pagando el litro de leche más sustentable, estamos muy cerca de los 4 pesos el litro que es lo que vienen pidiendo los tamberos en todo el país, estamos vendiendo los quesos a un precio mucho más barato que lo que se vende en el súper, y estamos demostrando que ese esquema es sustentable y que es una escala que se presenta como alternativa a tener un tambo con 800 vacas y a venderle toda esa leche a una usina láctea que queda a 500 kilómetros del tambo y que esos productos vuelven a la ciudad muchísimo más caros. Para nosotros es un orgullo haber podido demostrar este esquema de pequeña escala, un esquema de autogestión que además articula con la universidad,

Los trabajadores del restaurante de La Aguada, que funciona desde el 16 de junio de 1938 en la ciudad de La Plata, se encuentran peleando para mantener sus fuentes laborales luego de que uno de los dueños anteriores les iniciara un juicio de desalojo. En una de las últimas emisiones del 2015 de Enredando las Mañanas (que regresa en febrero), dialogamos con uno de los trabajadores, Alfredo Almeida, quien brindó más detalles del conflicto. (Por RNMA)“Tenemos un juicio de desalojo por parte de uno de los dueños, esto se llevó a cabo y ahora estamos en una situación posiblemente de algún arreglo, no sé qué es lo que ocurrirá en los días que vienen, pero tenemos una audiencia, posiblemente con los dueños directamente, y vamos a ver en qué situación llegamos”, explicó Alfredo Almeida al comienzo de la charla con Enredando las mañanas.“Los dueños quieren que nos retiremos porque supuestamente no les conviene que sigamos nosotros con la fuente laboral porque ellos tienen otras expectativas, seguramente tienen algún otro negocio que hacer. Ellos quisieran que dejemos el local, pero nosotros lejos de dejarlo queremos seguir trabajando porque es la única fuente laboral que poseemos, muchos de nosotros no se han jubilaron y les faltan muchos años todavía”, agregó el trabajador.Según relató Almeida, los dueños anteriores de La Aguada decidieron cerrar el lugar: “en un momento determinado ellos dejaron de pertenecer a la empresa y nos cedieron a nosotros el lugar como indemnización por nuestros años de trabajo, y luego vinieron los problemas que ocurrieron en todo el país, la crisis y entonces a veces se hace difícil mantener un negocio pero fuimos saliendo siempre adelante; el tema es que uno de ellos no quiere alquilar más, y llegamos a este conflicto. Hay muchas posibilidades para seguir adelante, lo que pasa es que a veces uno no cuenta con los recursos económicos necesarios como por ejemplo para mudarse”.A pesar del conflicto, los trabajadores se encuentran trabajando. En este sentido, Almeida destacó la actitud de los clientes: “el público asiduo, concurrente de tantos años, se ha agolpado, se ha arrimado de una manera masiva que me hace acordar a los mejores años, cuando la Argentina era otro país. Tenemos una respuesta muy amplia, muy favorable del público, esto ha crecido terriblemente gracias a la intervención de la valentía de todos los periodistas que han dado a conocer este episodio y en defensa de nuestra fuente laboral, los periodistas han hecho mucha fuerza en esta cuestión y se ha llegado a los lugares más altos como para ser contemplada esta situación”.El acompañamiento y solidaridad con los trabajadores de La Aguada se vieron reflejados en un abrazo solidario al restaurante, entre otras actividades.La Aguada comenzó sus actividades el 16 de junio de 1938, y al año siguiente pasó a la vereda de enfrente donde actualmente continúa funcionando, en pleno centro de La Plata: Calle 50, entre 7 y 8. Alfredo Almeida describió el restaurante como un emblema de la ciudad: “por aquí pasaron figuras importantes, incluso cuando estudiaban como René Favaloro, un orgullo de la Argentina y de La Plata más que nada, o José María Mainetti, creador de un hospital oncológico que está en Gonnet, y de muchas otras familias de una trayectoria importante en la Ciudad de La Plata. También pasó por aquí toda la muchachada de Estudiantes de La Plata, los de Gimnasia también. Este es un lugar de una trayectoria impresionante a través de los años”.Actualmente 16 trabajadores cubren los dos turnos en los que funciona el restaurante: “somos un poco la continuidad de los dueños anteriores, que han sido nuestros patrones, ellos un día decidieron no seguir y como indemnización nos dejaron que siguiéramos nosotros el negocio, o sea que somos los continuadores de ellos. El vínculo en sí tengo entendido que no se ha roto, sigue vigente”, expresó Almeida.Lo concreto es que el restaurante continúa abriendo sus puertas y que los trabajadores tienen el entusiasmo de aquellos que ven que pueden vivir sin patrones.