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Autor: contraofensiva

Página: 5


Primera parte del alegato unificado de las querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a través de Ciro Annichiarico, y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, a través de Verónica Bogliano.

Después de seis intensas jornadas, finalizó el alegato de la querella mayoritaria representada por Pablo Llonto. El abogado y periodista tomó los últimos 4 casos de los 36 que representó en este juicio. Comenzó con Daniel Cabezas. Continuó con Luis Fleitas y Hugo Vocouber, integrantes de las Ligas Agrarias. y finalizó con Alcira Machi. La segunda mitad fue para identificar las tareas y roles de cada imputado. En el cierre, apelando a toda su emotividad para llegar a los jueces y la jueza, pidió condenas a prisión perpetua para los 6 imputados, de cumplimiento efectivo en cárcel común. La semana próxima será el turno de las querellas de las Secretarías de Derechos Humanos de la Nación y la Provincia de Buenos Aires. (Por El Diario del Juicio*) 📷 Fotos: Natalia Bernades ✍️ Textos 👉 Fernando Tebele 💻 Edición: Martina Noailles ☝ Foto de Portada: Un gesto muy característico de Pablo Llonto durante estas seis jornadas: con su dedo señala la pantalla en la que se ven imágenes que acompañan a sus palabras.  👆 👆 El caso de Daniel Cabezas dio lugar, en el comienzo de la última jornada de alegatos de las querellas particulares, al relato de las caídas en secuencia de las tres parejas que tenían, entre otras, la tarea de impresión de un libro de Montoneros que, no casualmente, el imputado Apa mostró durante su indagatoria, sin poder explicar cómo lo había conseguido. Cabezas y su compañera Nora Hilb sobrevivieron, al igual que Aixa Bona. En tanto, el compañero de Bona, Gervasio Guadix, y la pareja conformada por Graciela Álvarez y Alfredo Lires, fueron víctima fatales de la dictadura genocida.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆El índice de Llonto señala en la pantalla mientras se ve una foto de integrantes de las Ligas Agrarias, entre quienes estaban Luis Fleitas y Hugo Vocouber. El juicio fue revelador en torno de esa organización, no sólo de la represión que los alcanzó, sino también de la tarea que llevaron adelante en el Noreste y el Litoral, junto al campesinado explotado.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆 Entre las fotos de las personas desaparecidas en las sillas, ícono visual de las audiencias durante la pandemia, se puede ver a Alcira Enriqueta Machi, quien pasó por Campo de Mayo y fue llevada a la ESMA. Allí pudo dialogar con Víctor Basterra, quien falleció hace unos meses pero alcanzó a dar el que fue su último testimonio en un juicio por crímenes de lesa humanidad. Llonto se detuvo especialmente en el aporte de Basterra a la memoria colectiva vinculada al genocidio, que también marcó a fuego este juicio, no solamente por aquel diálogo con Machi, también por el aporte documental que el sobreviviente consiguió rescatar de la ESMA.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆 Margarita Vich tiene en sus brazos a María José Luján Mazuchelli, en una de las tantas fotografía de época en la que las y los militantes sostienen a hijas e hijos de sus compañeras y compañeros como si fueran propios.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆 El foco puesto en Sol Benítez, la hija de Ángel Servando Benítez. Más cerca está Joaquín Frías, el hijo de Federico Frías. En el fondo Martín Mendizábal, hijo de Horacio Mendizábal y Susana Solimano.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆 En el cierre de la jornada se escucharon los primeros aplausos desde que las audiencias del juicio se reanudaron de manera virtual. El cierre emocionante de Pablo Llonto, con la frase que titula este informe, conmovió a las personas presentes, y también a quienes siguieron la transmisión a través del canal de YouTube de La Retaguardia.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio 👆 El video muestra la mirada intimidante del imputado Eduardo Eleuterio Ascheri. Sus ojos no se posan en la cámara que lo registra, sino en los ojos de quien lo está filmando.  Natalia Bernades/El Diario del Juicio *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Declara Verónica Almada convocada por la defensa.

Finaliza el alegato del abogado de la querella mayoritaria, y también de Abuelas de Plaza de Mayo.

Convocado por la defensa, declara Roberto Cirilo Perdía.

Quinta parte del alegato del abogado querellante Pablo Llonto

Comenzó ante el Tribunal Oral Federal N°4 de San Martín un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad por la represión a la Contraofensiva Montonera. Tiene un solo imputado, el ex integrante del Destacamento de Inteligencia 201 del Ejército de Campo de Mayo, Mario Guillermo Ocampo, quien estuvo prófugo más de seis años y goza del privilegio de la prisión domiciliaria. (Por El Diario del Juicio*)  ✍️ Redacción: Paulo Giacobbe 💻 Edición: Martina Noailles/Fernando Tebele 📷 Foto 👉  Captura de pantalla de la transmisión en vivo de La Retaguardia —Buenas tardes, doctor —respondió Ocampo al saludo del presidente del Tribunal, Esteban Rodríguez Eggers.  —Le cuento, le informo —comenzó Eggers— que durante todo el debate usted puede dialogar con su abogado, a través de los medios técnicos que tenga. Si necesita hacer una solicitud en ese momento para poder tener una conversación y estar atento a esa charla, la puede hacer. En cualquier momento del proceso puede pedir la palabra, si usted quiere hacer alguna manifestación, una expresión, lo puede hacer, y por último le digo que preste especial atención a la lectura que va a efectuar la señora secretaria en razón de que ahí se van a circunscribir los hechos por los cuales usted es traído a este tribunal, a esta audiencia oral y pública. ¿Está claro? Una cortina azul tapa la ventana del cuarto pintado de blanco. Afuera se adivina un lugar arbolado. Adentro una lámpara también blanca permanece apagada. Ocampo, de prolija camisa a cuadritos celeste y blanca, pasea sus inquietos ojos por su monitor y sus anteojos de marco fino reflejan una luz celeste. “Está claro, doctor”, responde a Eggers y afirma levemente con su blanca cabeza. En ese acto no se le mueve ni un pelo de su peinado. Quien vemos en pantalla estuvo prófugo desde noviembre de 2012 hasta febrero de 2019. El cuarto que vemos de fondo es su domicilio en Mendoza, donde también está acusado por crímenes de lesa humanidad. “Ocampo había sido indagado en 2011 por la desaparición de Félix Ordenes, y al año siguiente fue requerida su declaración por los hechos que alcanzaron a Marco Antonio Valdez y Lucio Olmedo. En esa oportunidad se solicitó su detención y desde entonces se encontraba prófugo”, explicaron desde el sitio Fiscales al dar la noticia de su arresto.  Sobre su paradero pesaba una magra recompensa de $500.000. Desde el sitio Fiscales contaron que “el Ministerio Público Fiscal constantemente solicitó medidas de pruebas a fin de dar con su paradero”. Se pidió a la Policía Federal Argentina identificar las direcciones de IP de los correos electrónicos de Ocampo y su esposa y se determinó que “se encontraba en el country Bermudas, ubicado en el Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires”. Pero no lo encontraban. En 2017 intervino la Policía de Seguridad Aeroportuaria, “dando resultado positivo, lo que permitió la detención del Coronel retirado”. Estaba en el country.  Imputación   “Tiene una imputación concreta de no todas las víctimas por su periodo de actuación”, explica el abogado querellante Pablo Llonto a La Retaguardia. “Es un caso distinto al de otros imputados. Es un juzgamiento respecto de estos hechos, más parcial”, en comparación con otros represores que están siendo juzgados en otro tramo de la represión a la Contraofensiva Montonera.  “Tenía el cargo de Alberto Daniel Sotomayor y Marcelo Cinto Courtaux, es un represor de la misma jerarquía”, compara Llonto a Ocampo con otros jefes de Destacamento 201 de Inteligencia dependiente del Comando de Instituto Militares de Campo de Mayo.  Ocampo “había sido integrante entre el 21 de diciembre de 1979 y el 31 de noviembre de 1981, a nosotros nos toca imputar la parte de 1980. Era jefe de la II Sección de Ejecución del Destacamento 201 de Inteligencia del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo”, finalizó Pablo Llonto.  Privación ilegal de la libertad, tormentos, homicidios y desapariciones forzadas contra las víctimas de la Contraofensiva Montonera es el juicio que tiene por delante Mario Guillermo Ocampo.  Por consejo del abogado defensor Esteban Rodríguez Eggers realizó algunas preguntas de carácter identificatorio. Ocampo dijo ser argentino, dijo su lugar y fecha de nacimiento, dio el número de su Documento Nacional de Identidad y dijo que sus padres habían fallecido.  —¿Su estado civil? —Casado. —¿Su profesión? —Militar. —Actualmente está detenido cumpliendo prisión domiciliaria. ¿Antes de caer detenido desarrollaba alguna actividad? —Ninguna. —¿Cuántos eran sus ingresos al momento de la detención? —Al momento de la detención ninguno, porque estaban retenidos mis haberes. —¿Y cómo definiría sus condiciones de vida? —Por la ayuda de mi señora y mis hijas. —¿Pero cómo la definiría? ¿Buena, mala, regular? —Regular —fue la respuesta de quien estuvo escondido de la justicia en un country en Pilar. Luego se le preguntó si tenía sobrenombres o apodos, el ex integrante de inteligencia dijo que no. Cuando fue interrogado por sus antecedentes penales tuvo que reconocer una “causa en proceso en Mendoza por el delito de lesa humanidad”.  —Señor Ocampo, ¿va a declarar? —preguntó Eggers.   —No, por consejo de mi defensor no voy a hacer uso de declarar en este momento. Así finalizaba Ocampo su participación frente al tribunal siguiendo los consejos de su abogado, Lisandro Sevillano, que también es defensor oficial de otros represores acusados de crímenes igual de bestiales.  El juicio continuará todos los jueves a las 14 y se puede seguir de manera presencial o por el canal de YouTube de La Retaguardia. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Su ausencia se hizo notoria en la reanudación del juicio tras la feria judicial. Jorge Norberto Apa, el único imputado que ya tiene una condena anterior, fue operado por un tumor en la zona abdominal. En la certificación, su abogado Hernán Corigliano acompañó la presentación con fotos del abdomen de Apa suturado y hasta del mismísimo tumor, lo que no es habitual y generó molestias por lo innecesarias. El informe médico también denota que tuvo Covid-19 en noviembre pasado. El 15 de ese mes, el imputado amplió su indagatoria y respondió preguntas de todas la partes. Discutió la cifra de los 30 mil y se desentendió de cualquier delito. Mostró libros propios y también algunos de Montoneros, secuestrados durante los operativos. (Por El Diario del Juicio*)  ✍️ Texto 👉 Paulo Giacobbe💻 Edición  👉 Fernando Tebele/Martina Noailles 📷 Fotos 👉  Capturas de pantalla de la transmisión en vivo de La Retaguardia —La declaración indagatoria es el eje central del esquema de defensa. Con lo cual es la oportunidad que tiene usted para explicar aquellas cuestiones que crea conveniente en relación a los hechos que se le imputan. Esta situación constitucionalmente le plantea la posibilidad de que usted no está obligado a decir la verdad. Si responde preguntas puede omitir responder la pregunta, puede decir “no contesto”. Y nada de ello hace presumir cuestión alguna en su contra. Puede ser asistido por un abogado, como está, ya lo veo con el Doctor Corigliano al lado suyo. Si usted llegara a responder preguntas, cuando haya una pregunta directa no puede consultarlo al Doctor Corigliano sino que debe responder o no responder, ¿Está claro? —pregunta el presidente del Tribunal al comienzo de la jornada.  —Está claro —contesta el represor Jorge Norberto Apa, quien ingresó a la sala virtual en una habitación con luces estratégicamente dispuestas para iluminar un pizarrón blanco a su espalda. El efecto lumínico proyecta sombras sobre su cara y hombros. Los anteojos rectangulares que tiene puestos para leer parecen de sol y le ocultan parte del rostro, dejando, por momentos, percibir su mirada. Peinado a la gomina y de camisa azul. Todo es sombra y oscuridad en ese cuarto donde Apa dice tener claro el derecho constitucional que fue negado sistemáticamente a las víctimas del Terrorismo de Estado.  Reproche —Yo hace seis años que estoy detenido en mi domicilio sin ninguna causa que amerite tal situación —comenzó diciendo Norberto Apa, quien goza del beneficio de la prisión domiciliaria y fue condenado a prisión perpetua por el secuestro y asesinato de Ana María Martínez, militante del Partido Socialista de los Trabajadores—. Por lo tanto voy a empezar diciendo cuál es el reproche y dice que es haber arbitrado los medios necesarios para reunir información relativa a presuntos grupos u organizaciones subversivas, procesarla, proporcionarla y difundirla a sus superiores y subalternos para la ejecución del plan de represión implementado por el entonces gobierno militar, puntualmente en este caso, para actuar en lo que se denominó la contraofensiva montonera entre los años 1979 y 1980. Ese es el reproche —lee el represor, mira a su abogado y se para. La cámara deja de captar su ensombrecido rostro. Son veinte segundos de incertidumbre entre los concurrentes.  —No, es que tenía los papeles… porque cambiamos de lugar… —explica entonces Apa y no se sabe que está haciendo— Dios mío… pero che… —busca algo, una hoja, un documento, podría ser cualquier cosa, no queda claro si lo encuentra y se sienta. Consulta a su abogado en un murmullo. Se vuelve a parar y con lo que parece una antena de radio portátil va señalando y explicando el cuadro sinóptico de la organización represiva que incluye un pequeño mapa de Argentina dividido en zonas de distinto color, dibujado en la pizarra.  “Arriba están las cinco zonas…”, señala el militar y nombra al Batallón 601 y el despliegue del Ejército hasta llegar a su división que, dice, se llamaba “situación subversiva” y luego “situación subversiva terrorista”, pero anteriormente se había llamado “división mediano plazo” porque había una que se llamaba corto plazo. “En esta división el último lugar donde está la situación subversiva, en el último escalón estaba yo, acá, en la situación subversiva. Todo esto tenía como misión asesorar y asistir al comandante por medio del estado mayor, en este caso también por medio del J II,” intenta despegarse Apa y distingue “dos elementos de distinta naturaleza: el Estado Mayor era para asesorar y asistir y el Batallón 601, que era el mayor elemento para hacer reunión de información”.  La primera pregunta de la jornada llegará pronto y será realizada por el abogado querellante Pablo Llonto:  —¿De dónde sacó este gráfico? —Este gráfico está en toda la documentación del caso, creo que usted lo debería conocer —es la respuesta del imputado Norberto Apa.   —Pero la marca del punto negro que usted puso abajo, ¿quién la puso? —La puse yo para significar donde estaba. —¿Y el otro punto? —¿Cuál otro punto? Este es el único punto que hay, que significa que yo estaba destinado en esta División, que es la última división del Estado Mayor en la parte de Inteligencia. —contesta Apa, tratando de disimular al otro punto.  —Yo veo otro punto, pero puede ser porque la imagen se ve difusa —insiste Llonto. —Usted ve otro punto acá. Este dice que en el año 79 yo era Auxiliar en esta División y en el año 80 era Jefe. Y le digo esto porque hay un error en todo el sumario que dice que yo en el año 79 y 80 era el efe.  —Por eso, usted hizo dos agregados al menos a ese gráfico. —Aclaraciones, no agregados, aclaraciones —se le ocurre contestar al represor luego de un silencio prolongado.  Jorge Norberto Apa observará “un enorme y profundo desconocimiento por parte de la fiscalía respecto de la estructura militar”. Va a decir que las víctimas no fueron integrantes de “presuntos” grupos u organizaciones subversivas porque “nada tenían de presuntos”, que fueron declarados ilegales y sediciosos por gobiernos constitucionales. Dirá que su División, llamada Situación Subversiva Terrorista,

En la jornada más extensa desde que comenzaron los alegatos, Pablo Llonto abordó la secuencia de secuestros en Perú (Raverta; Gianetti de Molfino; Frías y Ramírez, por quien no querella). La operación incluyó el viaje a Lima de un secuestrado de Campo de Mayo (Frías), obligado por la patota del Batallón de Inteligencia 601 que llevó adelante la redada. Antes se había referido a las caídas de Enrique Pecoraro y Lía Mariana Guangiroli. El alegato de la querella de 36 del casi centenar de casos del juicio continuará la semana siguiente. La particularidad de la jornada fue que después de la extenuante audiencia, comenzó un nuevo juicio por la represión a la Contraofensiva. (Por El Diario del Juicio*)  📷 Fotos: Natalia Bernades ✍️ Textos 👉 Fernando Tebele 💻 Edición: Fernando Tebele/Martina Noailles ☝ Foto de Portada: María Fernanda Raverta estuvo en la sala de manera presencial para observar la cuarta parte del alegato que incluyó el secuestro y desaparición de su madre, María Inés Raverta, abordado sobre el cierre de la jornada. La actual Directora del ANSeS ya había estado en el juicio para ver la declaración testimonial de su hermana, Ana María Montoto Raverta, quien estuvo presente esta vez de manera virtual.  ☝️ El primer caso de la cuarta jornada del alegato de Llonto fue el de Enrique Quique Pecoraro. El abogado hilvanó el relato a través de los testimonios que dieron durante el juicio Ana Pecoraro, la hija de Quique; y Alicia Ruszkowski, su compañera, quien estuvo secuestrada en la ESMA.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ La toma aérea general de la sala de audiencias lo muestra al único imputado que viene asistiendo de manera presencial, Eduardo Ascheri, detrás de Llonto, El abogado está acompañado por el sobreviviente y querellante Daniel Cabezas. 📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ Tras Pecoraro vino la historia de Lía Mariana Guangiroli. Toti, como le decían en la militancia, cayó junto a su compañero Julio César Genoud y Verónica Cabilia. Si bien no querella por estos dos últimos casos, Llonto resaltó que la caída fue durante el mismo episodio. El abogado tomó en este caso, fundamentalmente, los relatos de la hija de Guangiroli, Victoria del Monte, y el de su padre, Hugo Guangiroli, quienes viajaron especialmente desde Brasil para participar del juicio el día de sus testimonios. 📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ El resto de la jornada fue para los episodios de Perú. Primero fue desde la mirada de Federico Frías. No es habitual encontrar en otros casos el nivel de conocimiento que se puede encontrar en la secuencia ocurrida fuera del país. Hay tres razones para eso: el libro Muerte en el Pentagonito, del periodista peruano Ricardo Uceda (también fue testigo del juicio); allí, Arnaldo Alvarado, una de las patas peruanas de la patota, entregó lujo de detalles escabrosos. La segunda razón tiene rostro de sobreviviente y es Gustavo Molfino. La tercera es el brillante trabajo entre periodístico y personal que realizó Joaquín Frías (en primer plano en la foto), viajando a Perú y entrevistando a Uceda y Alvarado.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ Gustavo Molfino dejó su cámara durante (casi) toda la jornada. Ayer no fue fotógrafo de este Diario del Juicio, sino el hijo de Esther Gianetti de Molfino, su mamá. Como relató el día de su testimonial, pudo observar el secuestro de su madre y llegó incluso a entablar una última conversación telefónica en la que intentó avisarle que llegaba la patota. Con la mano de su compañera Florencia Tajes Albani sobre el hombro y su sobrino Guillermo Amarila Molfino, nieto recuperado, quien también brindó su aporte en una de las jornadas de este juicio histórico.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ De izquierda a derecha, Susana Brardinelli, quien sigue asistiendo junto a su hija Virginia Croatto aún cuando ya pasó “su” parte en el alegato; Joaquín Frías, María Fernanda Raverta, Gustavo Molfino y Florencia Tajes Albani.📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio ☝️ El único integrante del TOF Nº4 que asiste a la sala es el Presidnete del Tribunal, Esteban Rodríguez Eggers. Junto al juez Matías Mancini y la jueza María Clauda Morgese, deberán escuchar luego del alegato de Llonto, el de las Secretarías de derechos humanos de Nación y Provincia de Buenos Aires (será unificado), y luego será el turno de las defensas. Se presume que los jueces y la jueza deberán tener un veredicto para abril. 📷 Natalia Bernades/El Diario del Juicio *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Cuarta parte del alegato de la querella mayoritaria. Se recorrerá la serie de secuestros en Perú y el caso Pecoraro.