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El tribunal rechazó un pedido de revocatoria de la prisión domiciliaria del imputado Eduardo Ascheri, quien fue fotografiado por Gustavo Molfino en un bar de las cercanías del juzgado. Para los jueces, la secuencia de fotos publicadas ayer por El Diario del Juicio no alcanzan para verificar el permiso que se dio Ascheri para tomarse un cafecito en el bar antes de ir al juicio, como lo haría cualquiera de nosotros/as.Además de esta controveria, hubo tres testimoniales. Graciela Galarraga, Benjamín Antonio Frerichs y Olga Benítez. Y la renovación del tribunal: ya no está más Alejandro de Korvez. Su lugar lo ocupa María Claudia Morguese Martín. Desde la próxima semana, el juicio se realizará todos los jueves. (Por Gustavo Molfino para El Diario del Juicio*) ☝ Foto de portada: El abogado querellante Pablo Llonto presentó al comienzo de la jornada un pedido para revocar la prisión domiciliaria de Eduardo Ascheri, que fue fotografiado por Gustavo Molfino en un bar ubicado a 250 metros del juzgado. 📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Por la llegada de la nueva jueza, el inicio de la audiencia se demoró cerca de una hora. Recién a las 10:07 comenzó el debate. Antes, se dio una particularidad: el público asistente se quedó con las pancartas en alto durante varios minutos.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ En las anteriores audiencias pudo notarse cómo los imputados miran al piso cuando entran y salen de la sala. Esta vez, se encontaron con un camino de fotos de personas desaparecidas en el suelo. Como puede verse, Ascheri, en esta ocasión, eligió no mirar al suelo.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Esta es una de las fotografías que el abogado Pablo Llonto utilizó para pedir, con el respaldo del resto de las querellas y de la fiscal, la revocatoria de la prisión domiciliara de Eduardo Ascheri. Esta secuencia fue registrada el martes pasado, minutos antes del comienzo de la audiencia 19. El bar se llama Petit Plaza, y queda a 250 metros del juzgado.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ El presidente de tribunal, Esteban Rodríguez Eggers, observa las fotografías. A su lado, la jueza María Claudia Morguese Martín, escucha la argumentación de Llonto. “Es habitual en los casos de lesa humanidad que cuando los imputados llegan al debate creen que tienen via libre para ir a tomar un café, para dar una vuelta por los negocios cercanos… pero están con prisión domiciliaria, no se modificó nunca su situación y no hay ninguna resolución de prisión domiciliaria que establezca que usted tiene media hora para tomar un café en la previa. Es de la casa al tribunal y del tribunal a la casa. Y él quebrantó la orden del tribunal”, dijo luego el abogado a El Diario del juicio. El tribunal dejó su resolución para el final del día, cuando comunicaron que no consideraban constatada la violación de la domiciliaria. Sin embargo, Rodríguez Eggers le dijo al abogado de Ascheri, Hernán Silva que le recomendara “tomarse el cafecito en su cada antes de venir”, lo que daría cuenta de que para el juez, la situación ilegal existió. 📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Eduardo Ascheri estuvo presente en la sala (como el resto de los acusados) mientras se dio el debate tras su paseo.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ La jueza Morguese tuvo un rol mucho más activo que su antecesor de Korvez. Pidió aclaraciones de nombres y apodos a las personas que dieron su testimonio.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ La primera testigo fue Graciela Galarraga. Declaró por su compañero, Julio César Ramírez, uno de los militantes de Montoneros que fueron secuestrados en el operativo del Batallón de Inteligencia 601 en Lima, Perú. Las otras dos personas secuestradas y desaparecidas en esa secuencia fueron María Inés Raverta y Noemí Gianetti de Molfino.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Benjamín Antonio Frerichs declaró por su hermana Miriam. Tiene guardadas una treintena de cartas que Miriam le escribió a su padre.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Ciro Annicchiarico, abogado querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de La Nación, dialoga durante el cuarto intermedio con Rodolfo “Tojo” Ojea Quintana y su compañera, Graciela Cecilia Imaz. 📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ El último turno fue para Olga Benítez. Declaró por su hermano y su sobrino desaparecidos. Su hermano era Ángel Servando Benítez. Jorge Oscar Benítez, sobrino de ambos, también está desapareccido. Tenía 16 años.  📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Benítez llevó atado en su cuello el pañuelo blanco símbolo, ya más que de las Madres de Plaza de Mayo, de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia. 📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Olga recibió el abrazo, entre otras personas, de su hija Luz, que habitualmente asiste al juicio. 📷 Gustavo Molfino/DDJ ☝ Entre el público, estuvo presente la diputada nacional Silvia Horne (cuello de camisa a rayas). 📷 Gustavo Molfino/DDJ *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Otra intensa y larga jornada se dio este martes. Asistimos al testimonio de Nora Hilb, secuestrada y salvada por la diplomacia alemana; Lía Martínez y Solana Guangiroli, madre y hermana de Mariana Guangiroli, desaparecida en la represión a la Contraofensiva; y el de Ana María Ávalos, militante y además mamá de Verónica Cabilla, otra de las mujeres desaparecidas. Las cuatro mujeres entregaron diferente información que agrega pruebas a la responsabilidad de los integrantes del Batallón de Inteligencia 601. Desde un mensaje de Whatsapp en el teléfono de Hilb, hasta una docena de papeles recopilados por Ávalos, se agregaron a la causa en este día que repasamos en imágenes. (Por Gustavo Molfino para El Diario del Juicio*) Foto de Portada: Nora Hilb compartió un mensaje de Whatsapp que le envió un amigo suyo al que no vio nunca. La voz de Adalberto Herrera, que estuvo en Campo de Mayo y vio allí a Hilb, aportó otra prueba de los vuelos de la muerte desde Campo de Mayo. “A mí me dijeron: estos dos van al río (por Hilb y su pareja por entonces: Daniel Cabezas)  y uno sabe que cuando decían eso… por eso me volvió el alma al cuerpo cuando me dijeron que te comunicaste”. Hilb sostenía el teléfono con una mano, mientras se secaba las lágrimas con la otra. (Gustavo Molfino/DDJ) Ya una costumbre. Los imputados se van con la mirada al piso, sin poder ver las fotos de sus víctimas.(Gustavo Molfino/DDJ) Volvió el Dr. Hernán Silva, defensor oficial de 6 de los imputados. Su rol en el juicio es mucho más activo que el de sucompañero Lisandro Sevillano. Silva recibió el casi infaltable reto de Esteban Rodríguez Eggers, el presidente del tribunal,que lo frena cada vez que intenta incomodar a quienes dan testimonio con preguntas en general poco relevantes.(Gustavo Molfino/DDJ) Hilb estuvo secuestrada en Campo de Mayo junto a su pareja por entonces, Daniel Cabezas, que declaró en las primeras  jornadas del juicio. Eran parte de un grupo de prensa. Encuadernaban y distribuían clandestinamente libros. A Hilb la blanquearon por demanda diplomática de Alemania, ya que ella es ciudadana de ese país, y fue presa legal durante 4 años. Al finalizar su testimonio, estalló en un llanto incontenible y sonoro, que sonó a explosión de alivio. (Gustavo Molfino/DDJ) Solana María Lía Guangiroli declaró por su hermana mayor Lía Mariana. El cartel que pide silencio, se condice con la historia de esta familia. Solana contó cómo aprendieron a negar a la mayor de 7 hermanas/os. Finalmente, fueron recuperando la historia. Solana leyó cartas de su hermana, muy conmovida. (Gustavo Molfino/DDJ) Guangiroli relató también la historia de Víctoria, su sobrina, que quedó en la Guardería de La Habana. Fue entregada por Montoneros a su abuelo, Hugo Guangiroli, un psicólogo que vive en Brasil. Victoria se crió en ese país, regresó luego a Argentina. Entre otras ciudades vivió en Andalgalá, donde luchó contra la megaminería. Hoy reside otra vez en Brasil.(Gustavo Molfino/DDJ) Guangirlo también recibió consultas de los abogados defensores. (Gustavo Molfino/DDJ) Luego de Solana, ingresó su mamá, Lía Emma Martínez. La mujer contó cómo la pequeña Victoria tuvo que crecer con documentos falsos, aunque conociendo su identidad, porque en Argentina a ella le decían que tenía que ir o su papá o su mamá, ambos estaban muertos por la acción represiva. (Gustavo Molfino/DDJ) Muy emocionadas, ambas se abrazaron al terminar la declaración. A la izquierda se acerca Ana Montoto Raverta. También las acompaña, con una carpeta en la mano, una de las psicólogas del centro de asistencia Fernando Ulloa, que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. (Gustavo Molfino/DDJ) Ingresa a la sala Ana María Ávalos. Sus papeles en la mano dan cuenta de una declaración con documentos, cartas y fotos para mostrar. La acompaña una de las secretarias del juzgado, mientras dos abogados defensores se acomodan para continuar. (Gustavo Molfino/DDJ) Ávalos declaró como militante, pero además por su hija Verónica Cabilla, que está desaparecida. En primera fila estaba su hijo Horacio. Aquí vemos al joven emocionado al mismo tiempo que su madre, mientras relataba cómo se enteró del secuestro de Verónica y sus compañeros y compañeras, a los que conocía por su propia militancia. (Gustavo Molfino/DDJ) Ávalos aportó documentación y fotos. Contó cómo fue accediendo a esos papeles. En su condición de militante de Montoneros, dio una visión particular de la desaparición de su hija que la que dan otras mamás que no eran parte de la militancia. Por supuesto todas las madres dan cuenta del tremendo dolor que les significó el secuestro y desaparición de hijos o hijas y sus consecuencias. (Gustavo Molfino/DDJ) Entre las copias que aportó, hay una carta que Verónica Cabilla escribió para su hermanito Mariano (que no estaba en la sala). Antes de irse, Verónica le propuso dibujar el contorno de su piecito, y le dijo que allí le escribiría una carta, cosa que finalmente hizo. “La despedida fue muy triste”, aseguró su madre. Aquí la observa el abogado defensor Silva.(Gustavo Molfino/DDJ) Aquí el momento en el que Verónica Cabilla toma el contorno del pie de su hermanito.(Gentileza de Ana María Ávalos) También mostró un ejemplar del libro Montoneros, el camino de la Liberación, que se encuadernó y distribuyó desde la casa de Villa Luro (en la calle Virgilio) en la que fueron secuestrados Hilb y Cabezas. “El libro se lo quiero regalar a Luli (Dolores Guadix), que es la hija de Paco (Gervasio Guadix) y Aixa Bona”. En la casa que ellos habitaban se editó el libro.(Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar su testimonio, Ana María se abrazó con el nieto recuperado Guillermo Amarilla Molfino. Ávalos había relatado que fue la primera persona que recibió de la sobreviviente Silvia Tolchinski la noticia de su posible nacimiento en Campo de Mayo. (Gustavo Molfino/DDJ) Ávalos recibió el abrazo apretado de Daniel Cabezas, que escuchó toda la jornada desde la última fila, como su ex compañera relataba sus caídas, y también toda la secuencia de caídas del grupo del que eran parte. (Gustavo Molfino/DDJ) *Este diario del juicio

En una extensa jornada, se escucharon testimonios que aportan a abrir nuevas historias en el juicio. Las dos primeras fueron Alicia Ruszkowski y Ana Pecoraro, esposa e hija de Enrique Pecoraro. Ruszkowski relató además su secuestro en la ESMA. Luego testimoniaron Arturo Helman y Dalia Canteloro, una pareja de sobrevivientes que repasaron la convocatoria y la preparación para la Contraofensiva. El cierre estuvo marcado por la interrupción que sufrió la testigo Ana María Lazarini. Especialmente llegada desde Barcelona para declarar, en el medio de su declaración el juez Alejandro de Korvez abandonó la sala para asistir al médico. Luego de estudiar variantes legales, los jueces Rodríguez Eggers y Matías Mancini repararon el desplante y continuaron la audiencia con el acuerdo de todas las partes y el aporte de la cuarta jueza. Cuando pudo, Lazarini se refirió al secuestro de Antonio Luis Tovo, ocurrido el 4 de junio de 1980 en Rosario. (Por Gustavo Molfino/Julieta Colomer/ Fabiana Montenegro/Fernando Tebele para El Diario del Juicio*)  Los imputados se retiran de la sala de audiencia. Como la semana anterior, la primera testigo, Alicia Ruszkowski, los mira.La respuesta es la mirada al suelo. Lo mismo ocurre con las fotografías de las víctimas en esta causa.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Ruszkowski dio testimonio por su compañero, Enrique Pecoraro, que fue asesinado, y por su propia situación, ya que fuesecuestrada y llevada a la ESMA.  La sobreviviente narró su secuestro en Mar del Plata, su traslado a la ESMA y la posterior libertad vigilada a la que fuesometida durante dos años. (Gustavo Molfino/DDJ) En primera fila la observan su hija, Ana, junto s sus hijos. La nieta de Ruszkowski lleva la pancarta de su abuelo asesinado,Quique Pecoraro. (Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar, recibió el abrazo de su hija, Ana Pecoraro, que declaró inmediatamente después. Cuando finalizó su testimonio, su mamá le devolvió el abrazo anterior. Ambas estaban muy emocionadas. Quique Pecoraro apretado por la rosa roja tejida (un símbolo que llegó a los juicios lesa humanidad para quedarse).La foto cuelga del cuello de uno de sus nietos. Una de las nietas de Enrique Pecoraro, esbozando la misma sonrisa que su abueloen la foto inmortal. (Fabiana Montenegro/DDJ) Arturo Helman participó de la Contraofensiva. En su testimonio dio cuenta de cómo fue la convocatoria y la preparación.(Gustavo Molfino/DDJ) Aquí Helman responde una de las preguntas de la defensa oficial, mucho menos activa que en las primeras audiencias.  El cuarto turno fue para Dalia Canteloro, también militante de Montoneros. Es la compañera de Helman. Su hermana, GloraCanteloro, ya fue testigo en el juicio. (Gustavo Molfino/DDJ) La familia de Dalia Canteloro en la primera fila, que siempre es ocupada por los afectos de la persona que testifica.(Gustavo Molfino/DDJ) Ellos y ellas, que no han podido, entre otras cosas, ser testigos en este juicio,están presentes en todas las jornadas a través de las fotos, de los testimonios yde cada recuerdo silencioso. (Gustavo Molfino/DDJ) El último testimonio, ya pasando las 15 horas, fue el de Ana María Lazarini, que llegó especialmente desde Barcelona. Elesfuerzo de quienes viajan y no utilizan la videoconferencia, tiene que ver con que claramente no es lo mismo estar allí quea través de la fría imagen de una tv. Pero el testimonio de Lazarini fue interrumpido por un imprevisto insólito: uno de losjueces se tuvo que ir. (Grupo de Familiares/DDJ) El juez Alejandro de Korvez dijo que se tenía que ir al médico, ya que arrasta un problema en la vista: “de hecho renuncié aljuzgado”, anunció para sorpresa de todos y todas allí, mientras caminaba hacia la salida. (Gustavo Molfino/DDJ) El presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers y el otro juez, Matías Mancini, intentaron reparar la situación. Luegode buscar otras variantes de días (la testigo regresa el lunes a Barcelona), le ofrecieron a Lazarini y a las partes que continuara con el relato, sumando a la cuarta jueza para la ocasión. Todas las partes estuvieron de acuerdo en continuar deesa manera. (Grupo de Familiares/DDJ) Lazarini continuó con su testimonio, con la particularidad de la silla del juez vacía. Se refirio al secuestro de Antonio Luis Tovo, padre de sus dos hijas, que también viven fuera del país y son querellantes en la causa.(Fernando Tebele/DDJ) Sobre la mesa, los cuerpos del expediente instruido para llegar a este juicio oral. La fiscal Gabriela Sosti le pregunta aAna María Lazarini. (Fernando Tebele/DDJ) Al cierre de la jornada, la primera testigo, Alicia Ruszkowski, y la última, Ana María Lazarini,se dieron un emotivo abrazo. Dar testimonio, además de aportar datos para la causa judicial,implica para quienes han sobrevivido una reparación histórica difícil de explicar, pero queresulta notoria en cada final. (Grupo de Familiares(DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Gonzalo Cháves, Aída Gabriela Chicolla, Teresita González, Juan Carlos Villalba y Mariano Amarilla (desde Suecia), fueron las cinco personas que dieron testimonio en esta jornada. Cháves puso en contexto la conflictividad sindical de aquel momento. Chicolla se refirió a la desaparición de Juan Carlos Silva, que vivía en su casa. González y Villalba dieron asilo en Perú a Gustavo Molfino después del secuestro de su mamá Noemí Gianetti de Molfino. Por último, desde Suecia, Mariano Amarilla contó sus recuerdos de niño. Fue uno de los cinco niños/as secuestrados en el operativo en el que también capturaron a su papá, Rubén Amarilla y a su tía, Marcela Molfino. (Por Gustavo Molfino para El Diario del Juicio*) Foto de portada: Los genocidas se retiran de la sala. Fue la primera vez que lo hicieron con un testigo ya sentado para declarar. Mientras Gonzalo Cháves -militante montonero durante la Contraofensiva, actualmente tiene 80 años- los mira al pasar, los imputdados miran al piso hasta que quedan de frente con sus defensores (Fernando Tebele/DDJ) Los imputados esperando el permiso para retirarse de la sala. Esta vez lo hicieron cuando el primer testigo, Gonzalo Cháves,(adelante del cerco de madera) ya estaba preparado. (Gustavo Molfino/DDJ) Los imputados se retiran. Para hacerlo, pasan por al lado de Cháves. Sus miradas al piso sólo se levantan cuando quedande frente a sus defensores. Entre la gente que levanta las pancartas, y ante el testigo, las miradas se clavan en el suelo.(Gustavo Molfino/DDJ) En su testimonio, Cháves dio cuenta de la conflictividad sindical de la época. Dio números de conflictos y trabajadores/asafectados; mostró volantes de la época y un cable de la Agencia de noticias Télam que nombra a las empresas que seplegaron al paro nacional que la CGT lanzó en 1979. (Gustavo Molfino/DDJ) Con la rosa roja tejida en el pecho, la hija de Cháves observa el testimonio de su padre. (Gustavo Molfino/DDJ) Gabriela Chicolla tenía un taller de cuadros (pictóricos, no políticos) en el barrio porteño de Palermo. Juan Carlos Silva vivíacon ella. El secuestro del militante ocurrió cuando salía hacia Brasil en el marco de la Contraofensiva. Luego, Chicollarecibió una visita inesperada en búsqueda de una caja que Silva le había pedido que no entragara a nadie. Esa secuenciafue la base de su testimonio. (Gustavo Molfino/DDJ) Paula Silva Testa, que ya fue testigo en la causa, es la hija de Juan Carlos Silva. Acompañó a la amiga de su padre.(Gustavo Molfino/DDJ) Chicolla recibió preguntas de los defensores, que están mucho menos participativos después de la feria judicial.(Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar el testimonio, Chicolla se abrazó con Silva Testa y posaron juntas paraEl Diario del Juicio. (Gustavo Molfino/DDJ) Teresita González estaba en Perú, mimetizada con la sociedad en Lima. Junto a su compañero, que declaró después, mantenían las relaciones políticas locales. En su casa fue recibido Gustavo Molfino después del operativo en el quesecuestraron a su mamá Noemi Gianetti de Molfino. Contó cómo le tiñieron el pelo y le proveyeron documentos para quesaliera del país. (Gustavo Molfino/DDJ) Juan Carlos Villalba, pareja de Teresita, relató cómo vivieron ellos los operativosinesperados en Perú. Su tarea de mimetización social les impidió asistir a la conferenciade prensa en la que Roberto Perdía denunció los secuestros. Sin embargo, trabajaronpolíticamente ese evento con intensidad. (Gustavo Molfino/DDJ) Villalba escucha las preguntas de la fiscal Sosti (de saco a rayas). Detrás del testigo, de frente a la cámara, los abogadosdefensores de los integrantes del Batallón de Inteligencia 601. (Gustavo Molfino/DDJ) Teresita observa la declaración emotiva de su compañero desde la primera fila. (Gustavo Molfino/DDJ) Sosti mira a Villalba, que tuvo que detener varias veces su relato para quitarse los lentes y secarse las lágrimas.(Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar su aporte en el juicio, Villalba era esperado por Gustavo Molfino, esta vez fotografiado.(Paula Silva Testa/DDJ) Desde la embajada argentina en Suecia declaró Mariano Amarilla. Tenía 4 años cuando fue testigo del secuestro de su padrey su tía. Él tambien fue secuestrado junto a su hermana y 3 primos. (Gustavo Molfino/DDJ) Su mamá, Susana Hedman, la única sobreviviente adulta del operativo, dio su testimonio la semana pasada. Esta vez le tocóver a su hijo desde Estocolmo. Aquí, registrando el momento. (Gustavo Molfino/DDJ) Amarilla aportó fotos de una visita que realizó en 1994 a la casa de San Antonio de Padua donde todo ocurrió. Fue el primero en regresar al lugar después del operativo del 17 de octubre de 1979. Las fotos serán remitidas al tribunal por laembajada, pero Mariano quiso mostrarlas durante su declaración. (Fernando Tebele/DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

El eje de esta audiencia fue, otra vez, la familia Amarilla-Molfino. En este caso declararon Marcela Susana Hedman y los hermanos Mauricio Amarilla y Guillermo Amarilla Molfino. Hedman fue la compañera de Rubén Darío Amarilla, y consiguió huir del operativo en la casa de San Antonio de Padua donde fueron secuestrados Rubén Amarilla, Marcela Molfino y los cinco niños de entre nueve meses y cinco años de edad que se encontraban en la casa. Los niños/as sobrevivieron luego de haber permanecidos secuestrados varias semanas. Uno de ellos, Mauricio, hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Molfino, era el mayor y fue testigo presencial del operativo. Guillermo Amarilla Molfino, hermano de Mauricio y nieto recuperado, habló de su historia, la de sus padres desaparecidos y de sus apropiadores del Batallón de Inteligencia 601. Sus testimonios fueron muy emotivos y sirvieron para comprobar lo ocurrido el 17 de octubre de 1979. Guillermo Amarilla, secuestrado un rato antes en la calle, Marcela Molfino y Rubén Amarilla, permanecen desaparecidos. También declaró Haydeé Mabel Quiroga, hermana de Jorge Quiroga. (Por Gustavo Molfino para El Diario del Juicio*)  Foto de portada: Amarilla Molfino se va. En su mano derecha lleva, entre otras cosas, una agenda  telefónica que le robó a su apropiador: “Si me robaron a mí, cómo no voy a poder robar una agenda”, dijo. En su mano izquierda lleva hecha un bollo una foto donde se lo veía de niño junto a sus apropiadores. (Foto Gustavo Molfino/DDJ) La imagen repetida de cada jornada: cuando los genocidas entran y salen de la sala, el poco tiempo que permanecen en ella,son acompañados por las fotos en alto de las personas desaparecidas o asesinadas durante la Contraofensiva de Montoneros.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Haydeé Mabel Quiroga es la hermana de Jorge Quiroga, una de las víctimas de la represión a la Contraofensiva en 1979 y 1980.Fue el primer testimonio de la jornada, y también el más corto del juicio hasta aquí. En 15 minutos, contó lo querecordaba sobre la militancia de su hermano. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) El segundo turno fue para Marcela Susana Hedman. Fue la única habitante de la casa de San Antonio de Padua que pudosobrevivir. Lo hizo trepando un muro del fondo de la vivienda con la ayuda de un vecino. Los dos niños de Hedmansecuestrados allí, Mariano y Valeria, fueron luego devueltos a la familia. Susana se exilió y desde allí denunció el genocidio.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) El tercer turno lo ocupó Mauricio Amarilla. El hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Molfino (ambos desaparecidos), era uno de los cinco niños/as que fueron secuestrados el 17/10/80 en la casa de San Antonio de Padua. Su padre fue secuestrado  ese mismo día, pero en la calle, tras haberse despedido de él con la promesa de traerle sus obleas favoritas. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Amarilla realizó un croquis de la casa a la que fue llevado. Por la descripción que realizó, podría tratarse de la Brigrada femenina de la Policía bonaeranse en San Martín, a la que fueron conducidos, por lo menos, Martín Mendizábal y Mariana González. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar la testimonial de Mauricio, su hermano Guillermo se acercó para darle el primer abraza. Minutos después,  Guillermo estaría ocupando el lugar del testigo, bajo la atenta mirada de Mauricio. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) El cierre fue para el nieto recuperado Guillermo Amarilla Molfino. Casi siempre con una sonrisa en su rostro, relató su apropación tras el nacimiento en la maternidad clandestina de Campo de Mayo. (Foto: Gustavo Molfino) En la primera fila asoma Diego, un amigo que permanece al lado de Guillermo desde aquella infancia robada. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Amarilla Molfino aportó fotos, papeles y agendas de su apropiador. Sobre la foto que seve debajo de su mano, en la que está, pequeño, junto a sus apropiadores, dijo que despuésde mostrarla al tribunal, la rompería, cosa que finalmente hizo.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Su testimonio, como el del resto, fueron seguidos con especial atención. Aquí Adriana Taboada, de la Comisión por la Memoria de Zona Norte. Más allá, Pablo Verna, hijo del genocida Julio Verna y que ya declaró en esta causa. En el centro su compañera, la cantautora Mariela Milstein. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Amarilla Molfino mostró fotos de sus apropiadores: “las fotos de nuestros compañeros son conocidas y ya están en la historia. Es hora de ponerles rostro a los malos”, dijo. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Tatiana Sfiligoy (Ruarte Britos), nieta recuperada y Gabriel Eduardo Corvalán Delgado, que busca a su hermandoapropiado, junto a los hijos de Amarilla y Molfino. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Quienes dieron testimonio ayer junto al abogado Pablo Llonto, al cierre de la jornada. Con mochila al frente y celular enmano, Gustavo Molfino, el autor de todas estas fotos, salvo esta, registrada por su compañera.Molfino es el tío de Mauricio y Guillermo. (Foto: Florencia Tajes Albani/DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Finalizado el receso invernal, el martes 6 de agosto se reanudó el Juicio Contraofensiva Montonera en el Tribunal Nº 4 de San Martín. En la audiencia, dio testimonio Susana Diez de los Ríos, concuñada de Juan Carlos Silva y la última en verlo con vida. Luego lo hizo  Mariano Goicochea y su tía Mabel Riveiro, encargada de criarlo tras el secuestro de su madre, Adriana Teresita Riveiro.Germán López fue el último en declarar  por la desaparición de su padre, Dalmaso “la chancha” López -integrante de la JTP del cordón industrial rosarino-. Germán junto a sus dos hermanos también padeció el secuestro durante 15 días hasta que fueron entregados a la comisaría de J. C. Paz. Su madre, Elsa Roldán de López, fue secuestrada hasta que la legalizaron en Devoto. Pero antes de su declaración,  a raíz de una mención que Mabel Riveiro hizo sobre Diana Schatz, Fito Bergerot, quien ya había declarado en audiencias anteriores, y se encontraba en la sala, fue invitado a hacerlo nuevamente. (Por Gustavo Molfino para El Diario del Juicio*) Foto de portada: Custodiadas por el tiempo y la memoria, Mabel Riveiro muestra a los miembros del Tribunal, a los abogados querellantes y a la fiscal, las fotografí­as tomadas a compañeros en el exterior. El rollo lo reveló 20 años después de su ingreso al paí­s.   Mabel Riveiro, oriunda de Mercedes, es la hermana de Adriana Teresita y la encargada no solo de la crianza de Mariano Goicochea sino de transmitirle su historia. (Gustavo Molfino/DDJ) Entre sus manos, las fotos de Jorge Villar (petiso Lucas) y Jorge Gullo. Ambos cayeron, víctimas de la represión. (Gustavo Molfino/DDJ)  Susana Diez de los Ríos ingresa a la sala portando la foto de su concuñado, Juan Silva. (Gustavo Molfino/DDJ)  Paula Silva, junto a su compañero, escucha el testimonio sobre su padre. Ella lo hizo en audiencias anteriores. (Gustavo Molfino/DDJ)  Paula y Susana se saludan al finalizar la declaración. (Gustavo Molfino/DDJ)  Mariano Goicochea relató el secuestro de su madre, Adriana Teresita Riveiro, en el que estuvo presente. Atrás, sus hijas lo escuchan con emoción. (Gustavo Molfino/DDJ)  Mariano Goicochea responde a las preguntas de la fiscal Gabriela Sosti.(Gustavo Molfino/DDJ)  El emotivo abrazo de Mariano con su hija. (Gustavo Molfino/DDJ)  Fito Bergerot ya había declarado pero fue invitado a hacerlo nuevamente a raíz de la mención que hace Mabel vinculándolo con Adriana. (Gustavo Molfino/DDJ)  Mariano espera a su tía para saludarla luego de la declaración. Miradas que lo dicen todo, miradas por donde respira el alma. Y cerca, su hija para continuar la lucha. (Gustavo Molfino/DDJ) Germán López es hijo de Dalmaso, la chancha, López (desaparecido). Germán permaneció secuestrado junto con sus hermanos. Quince días después fueron entregados en la comisaría de José C.Paz. (Gustavo Molfino/DDJ)    Germán se retira de la audiencia con la alegría del deber cumplido y la imagen de su padre en el pecho. (Gustavo Molfino/DDJ) Como cada martes, familiares y compañeros muestran los rostros de las víctimas de la represión a la Contraofensiva Montonera. (Gustavo Molfino/DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Desde Barcelona, Gustavo y Francisco Tolchinsky relataron recuerdos, memorias de relatos, historias de vidas marcadas por el horror. El secuestro de su papá Bernardo Daniel Tolchinsky y su mamá Ana Wiesen. Eran niños pequeñitos cuando también se los llevaron a ellos. Cuando, días después, los dejaron en la casa de su abuela. En la misma audiencia, Sylvia Schulein recordó su noviazgo con Daniel Tolchinsky, el reencuentro en México, su desaparición. También se escuchó la voz de Florencio Gabriel Quiroga, su dolor por la desaparición de su hermano Jorge, el espanto de encontrar cuerpos lanzados desde aviones y traídos por el mar a las orillas del Partido de la Costa, donde era bombero. Por último, testimonió Blanca del Vigo, quien fuera policía de la Brigada Femenina de San Martín, donde mantuvieron secuestrados a varios niños y niñas, hijos de desaparecidos. Ella contó que estuvo allí hasta 1978 y dibujó un croquis del lugar, tal como lo hizo semanas atrás Martín Mendizábal. (Por Luis Angió para El Diario del Juicio*) Foto de portada: Daniel Tolchinsky en las manos de Sylvia Schulein. Tenía apenas 13 años cuando se pusieron de novios (Luis Angió/DDJ). Con el escudo y la bandera celeste y blanca como telón de fondo, Francisco “Pancho” y Gustavo, hijos de Daniel Tolchinsky, comparten sus recuerdos desde Barcelona. (Luis Angió/DDJ y Virginia Croatto/DDJ) Los tres jueces del Tribunal miran y escuchan atentos la transmisión, de un lado y otro del salón, que trae el testimonio de “Pancho” Tolchinsky desde el otro lado del océano. (Luis Angió/DDJ) Sylvia Shulein atesora fotos, como instantes en su corazón. Aquí la familia Tolchinsky en México, donde vivieron el exilio. (Luis Angió/DDJ) “El vacío de las ausencias es irrecuperable, pero lo que sí tenemos es derecho a conocer la verdad”, exige, con dolor, Shulein. (Luis Angió/DDJ)   Desde Mar de Ajó, Florencio Gabriel Quiroga con la foto de su hermano Jorge, desaparecido. A la familia Quiroga también le falta Mariana, otra de las hermanas de Florencio. Fue secuestrada junto con su hija, quien fue recuperada un año después, en 1977. (Luis Angió/DDJ) Blanca del Vigo fue policía en la Brigada Femenina de San Martín hasta 1978. Contó que vio mujeres detenidas ilegalmente, atadas y vendadas, traídas por el Ejército. Y también hubo niños. (Luis Angió/DDJ)      Del Vigo dibuja la distribución de la Brigada Femenina de San Martín, donde trabajó como policía hasta 1978. (Luis Angió/DDJ) Como cada martes, las imágenes blanco y negro de las víctimas de la represión a la Contraofensiva Montonera rodean el tribunal a la espera de que se haga justicia. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

Otra audiencia que será difícil de olvidar. La declaración de Pablo Verna, hijo del genocida Julio Verna, aportó sin dudas un costado especial. Además, se escucharon los testimonios de Luciana Milberg, sobrina de Raúl Milberg; Verónica Seisdedos, quien a los 18 años fue secuestrada junto a su hermano Manuel Fernández, y a los niños Benjamín Ávila y Diego Mendizábal; y María Montserrat Suárez Amieva, hija de Julio Suárez, una de las personas en cuyo asesinato participó el padre de Verna, según lo que contó este martes ante la justicia, por primera vez. (Por Luis Angió, Fabiana Montenegro y Julieta Colomer para El Diario del Juicio*) Foto de portada: El presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers, junto a los abogados querellantes (Pablo Llonto a la izq. y Ciro Anicchiarico de la Sec. de DD.HH. a su lado), la fiscal (Gabriela Sosti, de espaldas) y el abogado defensor del genocida Muñoz, se acercan para ver y escuchar como Verónica Seisdedos explica dónde estuvo secuestrada. Jorge Eligio Bano (izq.) y Roberto Bernando Dambrosi (der.) cruzan miradas, quizás alguna palabra.(Luis Angió/DDJ) Bibiana Reibaldi, hija de Julio Reibaldi, parte del Batallón de Inteligencia 601,como varios de los imputados, presente en el juicio, del lado de quienes buscanverdad y justicia. (Luis Angió/DDJ) Luciana Milberg es abogada. Como parte del CELS participó en juicios de lesa humanidad. Esta vez fue diferente. Estuvo en el lugar de quienes dan testimonio. Lo hizo por su tío Raúl Milberg.  En esa muñeca izquierda se huele el perfume de la memoria. (Luis Angió/DDJ) Milberg refirió en su testimonio a la reconstrucción histórica que Hernán Confino realizó para su tesis, que tuvo como fuente a Marcelo Larraquy, que a su vez tuvo como fuente a Roberto Baschetti. La fiscal Sosti pidió en el cierre de la jornada quese convoque a declarar a Baschetti. En la foto, Confino presenciando la audiencia. (Fabiana Montenegro/DDJ) Milberg finalizó su testimonio y salió con una sonrisa y la foto de su tío. (Fabiana Montenegro/DDJ) Compartió el después y las sonrisas, entre otras con Analía Kalinec (en el centro, de Historias Desobedientes) y Ana Montoto Raverta (a la derecha).  Verónica Seisdedos es parte habitual del público en el juicio. Ayer le tocó dar testimonio. Tenía 18 años cuando la secuestraron junto a su hermano y a dos de los hijos de Horacio Mendizábal. Ella no era militante. En el momento de lafoto, comienza a dibujar la casa en la que la mantuvieron cautiva. Su mama, Elena Kristal y su padrastro Héctor Rafael Fernández, están desaparecidos. El abogado de la querella, Pablo Llonto, jugó ayer un rol esencial al argumentar por qué el tribunal debía permitir que Verna declarara: “Ha llegado el momento para la justicia argentina de resolver el caso Verna. Lo que aquí se decida hoy marcará el camino en los juicios de lesa humanidad en todo el país”, dijo. (Fabiana Montenegro/DDJ) Verónica Seisdedos y la caricia protectora para su hijo Fausto.  Antes del testimonio de Pablo Verna, las defensas solicitaron que no se le tomara testimonio, por el art. del Código Penal queimpide a un familiar declarar contra otro, salvo que sea víctima directa. El encargado de argumentar fue el defensor oficial,Lisandro Sevillano. (Fabiana Montenegro/DDJ) Escribiendo la historia. Durante las audiencia se ve a muchas personas apuntando. No solo periodistas, también historiadores, e incluso familiares y/o querellantes, que no pierden nada de vista. El presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers, escuchó los argumentos junto a sus colegas Mancini, y de Korvez.Luego dio un cuarto intermedio de 20′ (por lo menos fue de 30′: la justicia siempre se demora un poco, para no perder la costumbre). Al regreso, resaltó el nivel del debate que habían tenido las partes respecto del tema. (Luis Angió/DDJ) Sevillano ante lo inevitable: el juez ya adelantó que Verna podrá declarar. (Luis Angió/DDJ) Rodríguez Eggers hace el anuncio. Dice que el fallo fue en mayoría, junto a Matías Mancini. Alejandro de Korvez votó endisidencia.  El juez de Korvez leyó unas líneas explicando su voto en contra de la declaración de Verna. (Fabiana Montenegro/DDJ) Pablo Verna, listo para declarar. Estuvo años argumentando por qué debían permitirle aportar información sobre los delitosde su progenitor, el médico militar Julio Verna, que inyectaba a la personas que luego serían arrojadas vivas al mar o al río, para adormecerlas. (Luis Angió/DDJ) A la izquierda, la cantautora Mariela Milstein, esposa de Pablo Verna. Quienes la acompañan son todas integrantes del colectivo Historias Desobedientes, del que Verna también participa. (Luis Angió/DDJ) Mientras Verna iba dando testimonio, el sol se colaba por la ventana. Dentro del recinto, nada pudo eclipsarlo. (Luis Angió/DDJ) Verna y Milstein. Amor y desobediencia. Verna junto a sus compañeras de colectivo. Con el aprendizaje de las Madres, Abuelas, sobrevivientes y familiares, asumieron el estar juntas como una manera de construir identidad propia, lejos de la muerte y la mentira. Cuando ya quedaba menos gente. el testimonio de María Monserrat Suárez Amievafue conmovedor. Relató cómo, con asombro, vio por televisión el relato de Verna.Según le admitió a su hija, Julio Verna adormeció a 4 personas que luego fueron arrojadas al río en un vehículo. Una de ellas era Julio Suárez, el papá de María. También contó cómo las consecuencias del genocidio se sintieron en su familia. Su hermano Julio  se suicidó en 1987. Otro hermano, Emiliano, murió en un accidente de tránsito en 1998. (Luis Angió/DDJ) Verna recibe el gesto cariñoso de Martín Mendizábal, que declaró la semana anterior. Su madre, Susana Solimano, tambiénfue asesinada en aquel Peugeot 504, con la participación del padre de Verna. No es reconciliación: son dos personas delmismo lado, buscando Memoria, Verdad y Justicia. *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

En la continuidad de las audiencias, no baja el grado de intensidad y emoción. Esta vez declararon Martín Mendizábal, que conmovió con su testimonio extenso, ordenado y emotivo. Luego fue el turno de Paula Silva Testa, que declaró por su papá, Juan Carlos Silva, desaparecido durante la Contraofensiva. Luego ingresó a la sala Mariana González, hija de Regino González, que está desaparecido. Finalmente, un sobreviviente, Adolfo Bergerot, aportó desde su propia historia el carácter no forzado de la participación en la Contraofensiva, ya que si bien ingresó al país, luego decidió alejarse y volver al exilio en España. (Por Gustavo Molfino/Fabiana Montenegro, Luis Angió y Julieta Colomer para El Diario del Juicio*) Foto de portada: los tres hermanos, Martín Mendizábal, Benjamín Ávila y Diego Mendizábal, se abrazan para siempre luego de la declaración de Martín. (Fabiana Montenegro/DDJ) Norberto Apa, uno de los dos imputados que tienen condena, mira a Cinto Curteaux, elúnico que está preso en cárcel común. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Norberto Apa dialoga con su abogado Marcelo Botindari. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Martín Mendizábal ingresa para dar su testimonio. Lleva como pancarta una serie dedibujos y cartas intercambiadas entre padres y madres con sus niños/as durante la Contraofensiva. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Mendizábal pidió una pizarra. Allí dibujó la casa de donde fueron secuestrados él y su madre, Susana Chana Solimano.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) También dibujó, más tarde, el lugar en el que estuvo secuestrado durante un mes, junto a otros niños/as. Supo despuésque era una brigada femenina de San Martín. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) Los jueces Rodríguez Eggers y Mancini abandonaron el estrado para ver mejor.Aquí Mancini observa desde la silla de los y las testigos. (Foto: Luis Angió/DDJ) En la primera fila, familiares de Martín. El segundo es Benjamín Ávila, que ya dio testimonio. Volcado hacia adelante seobserva a Diego Mendizábal, el hijo del papá de Martín y la mamá de Benjamín. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Mientras Martín explica, lo observan el presidente del tribunal, Esteban Rodríguez Eggers, sentado delante del defensoroficial Lisandro Sevillano. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) El presidente del tribunal, con su infaltable gaseosa, leyendo el libro que les dejóMartín Mendizábal sobre su trabajo social en el Centro Educativo Isauro Arancibia. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) También aportó una publicación que da cuenta de la muerte de su mamá, Susana Solimano y otros tres militantes. En ella se habla de los asesinatos como de un accidente automovilístico.(Foto: Luis Angió/DDJ) Al finalizar su testimonio, Martín Mendizábal fue aplaudido extensamente. Aquí por sus familiares. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) Mientras Benjamín llora de fondo, Martín se abraza fuerte con Diego. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) El abogado Pablo Llonto observa conmovido el abrazo entre los hermanos. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) ´Martín mostrando el colage con los dibujos (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) Mendizábal y los dibujos entre papás, mamás, hijos e hijas de la Contraofensiva.(Foto: Gustavo Molfino/DDJ) La segunda testigo fue Paula Silva Testa, la hija de Ana Testa (que ya declaró) y Juan Carlos Silva, desparecido durante laContraofensiva. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Silva Testa aportó los pocos recuerdos que tiene de su papá y lo que pudo reconstruir de su secuesstro. Silva Testa culminó su testimonio emocionada y sonriente. Como todas las personas que pasan por esa silla, luego les espera el cariño de sus familiares, amigos y amigas.  El compañero de Silva Testa obsevando atentamente la participación de Paula en el juicio. De fondo se la ve cuando erauna niña. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) Al finalizar su testimonio, recibe el cariño de su compañero Familiares, amigos y amigas de Testa con las fotos de Silva y la pequeña Paula. (Foto: Gustavo Molfino/DDJ) El tercer testimonio fue el de Mariana González, la hija de Regino González, que también fue secuestrado y desaparecido. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) Del pecho de Marina colgaba la foto de Regino.  La fiscal Gabriela Sosti observando una Revista Gente de la época. Faltaba libertad de prensa. Sobraban las falsas noticias.(Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) González recibió las preguntas de los abogados defensores, que ayer tuvieron un día con menor participación.(Foto: Gustavo Molfino) Adolfo Bergerot, militante de la Contraofensiva. Dio cuenta también de su salida de la organización, lo que sirvió comoejemplo de que la participación no era obligatoria. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) Bergerot respondió a las preguntas de los jueces y de todas las partes. (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com

En una jornada extensa, se escucharon tres testimonios que cerraron la historia de lucha y posterior persecución de las Ligas Agrarias. Remo Vénica, Carlos Cremona y Oscar Mathot, repasaron la organización campesina desde su nacimiento hasta la disolución por la represión que sufrieron antes y durante la Contraofensiva. También declaró Oscar Mansilla, testigo ocular del secuestro de Ángela Alicia Salamone. Luego, el estremecedor testimonio del cineasta Benjamín Ávila, director de Infancia Clandestina. El cierre fue con Hugo Fucek, que participó de la Contraofensiva en la Guardería de La Habana, donde era la Tía Porota. (Por Gustavo Molfino/Fabiana Montenegro/Julieta Colomer y Hernán Cardinale para El Diario del Juicio*)  Foto de portada: En el centro, Benjamín Ávila, junto a Diego Mendizábal, su hermano, y Martín Mendizábal, hermano de crianza. Los imputado durante el poco rato que permanecen en el juicio. Con campera marrón y jean, Cinto Courtaux, el único preso en cárcel común. Hoy la Cámara le denegó el pedido para acceder a la domiciliaria como el resto de sus compañeros deandanzas. Cuando lo detuvieron, tenía en su billetera una foto del abogado querellante Pablo Llonto (Gustavo Molfino/DDJ) Cada vez que entran, cada vez que salen, las fotos de los y las que no están les acompañan a cada paso. A veces miran, otrasagachan la cabeza. (Gustavo Molfino/DDJ) Miradas juveniles, portadoras de sueños incompletos, interpelan a quienes nada dicen sobre ellos.  Carlos Cremona, dirigente de las Ligas Agrarias, abrió la jornada de testimoniales. Contó, entre otras cosas, cómo fue lasupervivencia en la selva hasta que pudieron salir del país. (Gustavo Molfino/DDJ) Cremona responde a las consultas de la fiscal Sosti. De fondo, abogados de imputados. Esta vez también participó unaabogada mujer, lo que no es tan habitual. (Gustavo Molfino/DDJ) A la hora de las preguntas de la parte defensora, Cremona se mostró tranquilo y seguro. Cuando le consultaron a qué fueron aBeirut dijo: “hay muchos palestinos ahí, ¿qué mejor que un pueblo en lucha por su tierra para aprender a luchar por nuestratierra?  Una de las personas más nombradas en otros testimonios: Remo Vénica era parte de las Ligas Agrarias. También estuvoescondido en el monte, donde su compañera, Irmina Kleimer dio a luz. (Gustavo Molfino/DDJ) Vénica dio un testimonio con sus modos apasionados, utilizando gestos ampulosos y con su voz en alto. Al finalizar, entre los abrazos, apareció Daniel Benítez, el hermano de Jorge Oscar Benítez, desaparecido en marzo de 1980. El último testimonio sobre la persecución al campesinado fue de Oscar Mathot. Aportó algunos documentos, como este quetrajeron en 1980 para retomar el diálogo con la gente durante la Contraofensiva. (Gustavo Molfino/DDJ) También aportó una foto de integrantes de las Ligas encontrándose en el exilio, antes de volverpara la Contraofensiva. (Hernán Cardinale/DDJ) De izq. a der. los jueces De Korvez, Rodríguez Eggers y Mancini observando los documentos aportados por Mathot.(Gustavo Molfino/DDJ) Mathot observa la foto con sus compañeros y se mete en ella a través de su relato. Pablo Llonto, abogado de la querella mayoritaria, en una jornada de gran intensidad. (Gustavo Molfino/DDJ) Hugo Mansilla fue testigo ocular del secuestro de Ángela Salamone en la frontera y de cómo la utilizaron luego para quecayera Daniel Santilli en Córdoba. (Fabiana Montenegro/DDJ) El momento más apabullante de la extensa jornada fue cuando Benjamín Ávila contó su historia y la de su familia. Casi queno quedó nadie en la sala sin derramar lágrimas. Su madre, Sara Zermoglio desapareció cuando él tenía 7 años. (Fabiana Montenegro/DDJ) Martín Mendizábal, hijo de Susana Solimano y Horacio Mendizábal, escuchó el relato de su hermano mirando sus propias manosla mayor parte del tiempo, casi inmóvil. (Fabiana Montenegro/DDJ) Ávila debió interrumpir varias veces su intervención. En otras, como aquí, se jactó de recordar lugares a la perfección, asícomo Martín recuerda nombres. (Fabiana Montenegro/DDJ) En el centro Benjamín Ávila con la foto de Charo. de izq. a der. Simón (hijo), Lorena Muñoz (madre de sus hijos), Martín (hermano de crianza), Claudia Olrog (amiga de Charo), Antonio (hijo), Alba (su pareja actual), Diego Mendizábal (hermano), Diana Zermoglio (hermana de Charo) (Foto: Fabiana Montenegro/DDJ) El cierre de la jornada estuvo a cargo de Hugo Fucek, que participó de la Contraofensiva desde La Habana, cuidando a los y las niñas que quedaron en la Guardería. Desde ese tiempo lo recuerdan por el personaje de la Tía Porota, con el que alegrabaa quienes esperaban allí el regreso de sus padres. (Fabiana Montenegro/DDJ) *Este diario del juicio por la represión a quienes participaron de la Contraofensiva de Montoneros, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juiciocontraofensiva.blogspot.com