UNA CONDENA IRRISORIA PARA EL POLICÍA QUE ASESINÓ A JUAN ENCINA
Por LR oficial en gatillo fácil, Otras, policía bonaerense, Policías a juicio - publicado el 22 abril 2026
El policía de la Bonaerense Ernesto Montero fue condenado a 6 años y medio de prisión por el asesinato de Juan Ignacio Encina, ocurrido en Burzaco, en agosto de 2023. Montero era vecino del joven, y le disparó porque lo confundió con un ladrón.
Redacción: Carlos Rodríguez
Archivo: Natalia Bernades / La Retaguardia
“Es una vergüenza”, fue lo que alcanzó a decir Nora Barrera, la madre de Juan Ignacio Encina, luego de escuchar la irrisoria pena que el Tribunal Oral 9 de Lomas de Zamora le impuso al policía que asesinó a su hijo. “Seis años y seis meses” de prisión para el teniente de la Policía Bonaerense Ernesto Jorge Montero, quien mató de un balazo a Juan, que era su vecino y a quien conocía desde que el joven tenía 2 años. Dijo que creyó que era un ladrón.
Quebrada por el llanto, Nora Barrera afirmó que seguirá luchando para revertir el fallo y tener “un poco de justicia”. Estuvo acompañada, entre otras personas, por Emilia Vassallo, madre de Pablo «Paly» Alcorta, y por Eugenia Vázquez, hermana de Andrea Viera, otras dos víctimas de la violencia institucional.
“El monto de la pena es inconcebible, le dieron menos de lo que pidió el fiscal”, le dijo a La Retaguardia Lía Solange Barros, la abogada que representa a la mamá de Juan.
La sentencia será apelada por la querella y seguramente también por los abogados defensores de Montero, que habían pedido su absolución alegando que su representado actuó en “legítima defensa”. El policía dijo que creyó que Juan era cómplice de dos jóvenes que habían intentado robarle, según sus dichos. El hecho fue registrado en detalle por las cámaras de seguridad del municipio de Burzaco y en ningún momento se observa el presunto intento de robo. Además, está claro que la vida de Montero nunca estuvo en riesgo, como para justificar el uso de su arma reglamentaria contra su vecino.
La abogada Barros señaló la contradicción entre la calificación del delito por parte de los jueces —homicidio agravado que tiene una condena a perpetua— y los seis años y medio de la pena.
Los jueces Victoria Ballvé, Georgina María Retamales y Juan Manuel Rial, en forma unánime, tomaron como atenuante del crimen “la imprevisibilidad o la falta de previsibilidad del resultado” de la agresión. Es increíble pensar que Montero, con 30 años de servicio en la Bonaerense, no tuviera conciencia de que su vecino podía perder la vida luego de que le diera un disparo en el cuerpo, desde corta distancia, con su arma reglamentaria. “Absurdo”, dijeron la abogada y la mamá de Juan, en referencia al argumento de los jueces. La abogada confía en revertir la sentencia en Casación, pero esto supone imponerle a Nora Barrera una larga vigilia de uno o dos años, hasta que el caso se resuelva en forma definitiva.
Mientras tanto, Montero seguirá gozando de su libertad. Ya no vive en Burzaco, en la casa vecina a la de quien fue su víctima. Ahora vive en la calle Tunez al 700 de la localidad de Monte Grande. Es de esperar que sus nuevos vecinos sigan gozando de buena salud.
En su alegato, la defensa argumentó que minutos antes de asesinar a Juan Encina, el policía se había enfrentado con dos presuntos delincuentes que se movilizaban en una moto. Montero había sacado su pistola reglamentaria y realizó un disparo contra el piso. Eso provocó la fuga de los presuntos agresores.
Segundos después, apareció en escena la víctima, en su moto, con la que había llevado a su novia hasta la estación de Burzaco.
Montero, como vecino de Juan, conocía a la víctima desde que el joven tenía 2 años.
A pesar de ese conocimiento, le disparó porque, según Montero, creyó que Juan era “un soporte” de los supuestos “motochorros”.
El crimen quedó registrado por las cámaras de seguridad del municipio y fue prueba central de la acusación.
El homicidio de Juan Encina ocurrió el 5 de agosto de 2023, a las 7.30 de la mañana, esto es a plena luz del día, lo que facilitaba la identificación del vecino que nada tenía que ver con su supuesto intento de robo.
El hecho ocurrió a metros de los domicilios de la víctima y del victimario, en la calle Estrecho de Beagle, casi esquina España, en Burzaco. Los domicilios están sobre una cortada por la que circulan, por lo general, sólo los vehículos de los vecinos del lugar, algo que Montero, que vestía de civil, al parecer no tuvo en cuenta.
La bala mortal disparada por el policía ingresó por el brazo izquierdo de la víctima y le provocó gravísimas heridas en la zona del pecho.
Aunque estaba herido de gravedad, Juan pudo caminar hasta su casa y golpear la puerta para pedirle ayuda a su madre, Nora Barrera, con quien vivía. Juan Encina era padre de Amelie, una niña que hoy tiene 9 años.
Nora Barrera recordó, en declaraciones a La Retaguardia, que Juan le pedía: “Abrí que me dispararon”. El joven tuvo fuerzas, todavía, para sacarse el abrigo que llevaba puesto y su madre vio horrorizada que se estaba desangrando.
Un detalle insólito es que, detrás de Juan, ingresó a la casa el propio Montero, llevando en sus manos los cascos que usaban en la moto, la víctima y su novia. Montero, incluso, le dijo a la mamá de Juan si quería que entrara su moto a la casa. Nunca dijo, en ese momento, que él le había disparado la bala que finalmente provocó la muerte del joven.
Otro vecino, ajeno al hecho y en alerta por los disparos, fue el que llevó a Juan, en una camioneta, al hospital Lucio Meléndez. Con posterioridad, Juan fue derivado al hospital Arturo Oñativia, donde ingresó al quirófano en estado crítico.
Mientras esperaba novedades sobre el estado de su hijo, Nora Barrera recibió un llamado de la comisaría de Burzaco. Recién en ese momento supo que Montero había sido el que atacó a su hijo. El policía, con posterioridad, dejó constancia a través de sus abogados defensores que se había entregado y que, luego de la agresión que fue mortal, trató de asistir a su víctima. Desde ese momento empezó a buscar atenuantes para su beneficio.
El relato de Nora
“Montero era un vecino nuestro, no hay lógica, cómo no lo va a reconocer a Juan, cuando lo vio crecer porque lo conocía desde que mi hijo tenía dos años. Los hijos de Montero iban al mismo jardín donde iba mi nieta”.
Nora recordó que el día del hecho “me dejó los cascos y se fue atrás de Juan sin decirme nada. Lo asistió después cuando se dio cuenta que era su vecino y lo hizo como si tratara de buscar atenuantes frente a un crimen horrendo que había cometido”, sin ninguna explicación posible.
Hasta el juicio, Montero sólo estuvo detenido unos pocos días, desde el 5 de agosto hasta el 7 de septiembre de 2023.
El juez de Garantías número 5 “lo dejó en libertad por entender que había actuado en legítima defensa”. Nora luchó hasta llegar al juicio oral y ahora seguirá luchando, a pesar de todo.


