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Andrea Massaccesi, médica generalista de Cesac de Bajo Flores e integrante de la Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Hospital Piñero, describió un panorama sumamente complejo en la zona, por la pandemia de COVID-19. Massaccesi, en diálogo con el programa radial La Retaguardia, argumentó sobradamente por qué motivo decidieron salir a desmentir las cifras ofrecidas por la gestión porteña. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero ✏ Redacción: Rodrigo Ferreiro 💻 Edición: Fernando Tebele 🖍️ Ilustración: Lorenzo Dibiase La médica generalista Andrea Massaccesi denota en su voz una mezcla de ansiedad, tristeza y entrega que puede advertirse en estos tiempos en aquellas personas que, como agentes de salud, viven momentos de extrema tensión. En esta charla, desmintió algunas de las cifras que dio el Jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, durante el anuncio de la actual fase de la cuarentena. —La Retaguardia: ¿Es real lo que dice Larreta? —Andrea Massaccesi: Bueno, cada vez que escuchamos las declaraciones oficiales lo primero que sentimos es bronca. Un poco porque lo que sufren las personas que tienen Covid que se acercan a los hospitales no queda reflejado en esos relatos oficiales. Pero, además, porque los números que se dicen se usan de una manera mentirosa. Se hacen promedios, y los promedios dejan de lado las realidades de los barrios más vulnerables. Es indignante leer que están ocupadas el 50% de las camas de terapia intensiva cuando en el Bajo Flores se trata del 80%. —LR: ¿Eso cuántas camas son? —AM: Están destinadas ocho camas en lo que era la unidad de terapia intensiva original. De esas, hay siete ocupadas con pacientes con Covid-19, que tienen respiración asistida; y hay otras siete de cuidados intermedios para las personas que no tienen Coronavirus, con cinco ocupadas, cuatro con respiradores. Entonces, de quince camas tenés ocupadas doce. Eso es el 80%, no el 50% como dice Larreta. Y lo mismo sucede con las camas destinadas a la internación general de Coronavirus. Hay ochenta camas y están ocupadas sesenta y cinco. —LR: Una de las cosas que nos vienen diciendo es que todo este tiempo sirvió para organizarse y ganar camas. Los números que tirás no dan cuenta de eso… —AM: No. Y otra cosa que mencionó Larreta era que se habían cuadruplicado los recursos críticos para Coronavirus y acá hay ocho camas originales para terapia intensiva y siguen estando las mismas ocho camas originales, con el agravante que la mayoría de la población del área programática del Piñero usa eminentemente el sistema público de salud, no tiene obra social o prepaga. Esto no pasa en todos los barrios. —LR: O sea que ese 50%  del que habla Larreta es el promedio con otros hospitales. —AM: Es el promedio con otros hospitales, con otros barrios, con otros lugares donde el recurso de la obra social y el privado se pueden utilizar. Acá no se da eso. —LR: ¿Cuál sería la situación cuando se ocupe el 20% restante? —AM: Que buena pregunta… Yo trabajo en un Centro de Salud, no estoy en el hospital. Los datos los recolectaron compañeros y compañeras que están en la asamblea y sí laburan en el Piñero. Sigue siendo una gran pregunta…, la capacidad que tenemos hoy para pacientes con Covid es porque se frenaron otras internaciones, que por no ser Covid eran menos importantes. Creemos que deberían ponerse al servicio de la población los recursos del sector privado, porque claramente el sector público no ha logrado estar adecuadamente preparado para lo que se viene. Recién ahora, por decreto, el Grierson, que está cerca del Jumbo de Lugano, se convirtió en Hospital General de Agudos, pero es todo a las apuradas, sin recursos, sin personal, tratando de paliar una situación que supuestamente se está previniendo desde marzo. Estamos muy cortos de recursos, la situación va a ser crítica y los trabajadores y trabajadoras no queremos llegar a eso porque es una situación de mucha violencia. Cuando una tiene que poner la cara para decirle a alguien que se tiene que ir a hacer el hisopado, contarle por todo lo que va a pasar, es espantoso. Porque va a estar en un sitio frío, al lado de personas con Covid positivo, mientras ella tal vez no lo es, sin agua, sin comida, sin saber cuándo le van a dar el resultado, sin saber si se va aislar, cómo va a ser el seguimiento, quién la va a asesorar, quién le va a avisar a su familia, es tremendo. Es muy violento. Es una violencia muy grande. Los usuarios y usuarias, junto a los trabajadores y las trabajadoras, nos vemos sometidos a una violencia que genera un deterioro de la salud enorme. Y por lo que estamos viendo esto no va a mejorar. Estamos muy preocupados. Además implementaron los testeos rápidos, que son bastante ineficientes, la primera semana tuvieron que sacar un lote entero porque estaban fallados. —LR: ¿Cómo está la cuestión de los contagios entre trabajadores y trabajadoras de salud? —AM: Bueno, fallecieron dos compañeros enfermeros en dos hospitales, uno de ellos había solicitado la licencia hace tiempo y se la dieron mucho después, quince días antes de fallecer. La circulación de los equipos de protección es aleatoria, escasa, muchas veces de mala calidad.El personal trabajador de limpieza está tercerizado y el Estado no se hace cargo de su protección. Y ellos y ellas, que son fundamentales, quedan sometidos a la arbitrariedad a la empresas que los y las contratan, o sea que a veces pueden estar equipados y a veces no. Y un compañero que no está protegido se contagia… y nos contagiamos todos. Si sigue todo así, los testeos no van a sumar mucho porque lo que importa es lo previo. Los testeos sirven a fines estadísticos, lo que nos cuida de los contagios es contar con las medidas y la cantidad de personal adecuadas. Y esto es algo a tener en cuenta, porque al ser menos estamos cansados, trabajamos más, y el rito de ponerse y sacarse el equipo de protección

Ademys salió ayer a la calle para protestar contra el pago del aguinaldo en cuotas, que en la Ciudad de Buenos Aires regirá para salarios que superen los 50 mil pesos. Se movilizaron en autos desde la Jefatura de Gobierno porteño, pasando por el Congreso, hasta el Ministerio de Educación de la Nación. Marisabel Grau, integrante de la Comisión Directiva del gremio docente en CABA, habló en el programa Hasta que vuelvan los abrazos, en plena manifestación en caravana. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele ✏ Redacción: Diego Adur 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero El Gobierno nacional estableció el pago del aguinaldo en dos cuotas para quienes trabajan en la administración pública, y cada jurisdicción lo aplicará con un piso salarial específico. En la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta dispuso que será para salarios que superen los 50 mil pesos brutos. En reclamo a esta medida, el gremio docente Ademys realizó una movilización hacia el Ministerio de Educación de la Nación, donde los y las docentes porteñas se trasladaron en diferentes vehículos para respetar el distanciamiento social. “Estamos haciendo una caravana en auto. En este contexto de pandemia buscamos la vuelta para llevar adelante nuestras demandas, nuestras protestas y seguir en la calle. Rodríguez Larreta anunció, como lo hicieron el Gobierno nacional y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que van a pagar el aguinaldo en cuotas. Nosotros manifestamos nuestro rechazo total. El aguinaldo es parte constitutiva de nuestro salario. Lo que están haciendo es robarnos descaradamente. Nos oponemos a eso. De la manera que podemos, estamos dando batalla para que eso no ocurra”, expresó Marisabel Grau, integrante de Ademys. Para Grau, esta decisión forma parte del accionar político que lleva adelante el Gobierno de la Ciudad en detrimento de la educación porteña: “Cuando se sancionó la ley de emergencia en la Ciudad de Buenos Aires decíamos que era un ajuste contra las familias trabajadoras. Acá vemos cómo sacan de nuestro salario, y no para invertir en hospitales o alimentación a las familias, sino para poner plata en la acumulación de las riquezas de las grandes fortunas y los negociados de la Ciudad de Buenos Aires, que no paran a pesar de la pandemia. La compra millonaria de armamento para la Ciudad, el escándalo de los barbijos, lo que es el negociado inmobiliario y de tierras en la Ciudad. Esto es en desmedro de las familias más pobres. Esto es una continuidad de la política de Larreta: sacarnos los salarios y quitar recursos de la educación”, denunció. Hubo organizaciones docentes que no acompañaron la protesta y justificaron el pago de aguinaldo en cuotas por la crisis sanitaria que se vive en el país. La docente propuso que esa quita de dinero no sea sobre los sectores trabajadores sino sobre las grandes empresas: “La alternativa no es quedarnos en casa llorando sino tratar de organizarnos y pelearla. No somos un sindicato que tenga una política meramente declamativa. Hay organizaciones que no acompañan estas demandas. Así estamos los trabajadores y las trabajadoras de la Ciudad. Hay organizaciones políticas y sindicales que lo justifican como una necesidad en el marco de la crisis”, dijo, y agregó que la plata debe sacarse de otro lugar y no de las familias trabajadoras. “El impuesto a las grandes fortunas que se iba a sancionar está ahí parado, todavía ni noticias. Nosotros planteamos que se le cobren mayores impuestos a las grandes fortunas. Se ha declarado que la minería es una actividad esencial. Las mineras no pagan ningún impuesto, dejan cero pesos en nuestro país y lo único que generan es contaminación. Están trabajando, están funcionando y siguen saqueando nuestro territorio. No se le puede cobrar a esas grandes corporaciones y se nos saca de nuestro salario. Es una vergüenza y no tiene justificación. Para cobrar impuestos a los ricos parece que no puede funcionar el Congreso, pero para sacar decretos que nos saquen los salarios a nosotros parece que sí”, manifestó Grau. Si bien los montos límites que se establecieron para el pago del aguinaldo en cuotas varían de acuerdo al distrito, la integrante de Ademys insistió en que, en cualquier caso, es injusto para los y las docentes: “En la Ciudad de Buenos Aires es más bajo que en Provincia. Es de 50 mil pesos y en Provincia de 80 mil. Cualquier maestra que tiene dos cargos cobra en bruto más de 50 mil pesos. Es un monto que afecta a la mayoría de la docencia y que, además, no representa tanto dinero. Es salario en bruto, sin todos los descuentos. No queda otra que salir a oponerse”, concluyó.

Durante treinta días -entre diciembre de 2019 y enero de 2020- Vanessa Dourado y Braulio Domínguez, periodistas, recorrieron el territorio cubano y conocieron en territorio la producción agroecológica, presente en todos los rincones de la isla. (Por Vanessa Dourado y Braulio Domínguez para La Retaguardia)💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/Fernando Tebele📷 Fotos: Vanessa Dourado Las huertas urbanas y las fincas agroecológicas son abundantes y es posible comprar frutas y verduras en todo lugar. El kiosco improvisado en el pasillo del vecino, las carrozas desde donde pasan gritando los vendedores entre las calles, en los carritos de madera itinerantes y las verdulerías de las avenidas comerciales. Es una realidad impactante teniendo en cuenta el embargo comercial, económico y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla, que data del año 1960 y que fue agravado a partir del año 1996 con la firma de la ley Helms-Burton. Esta ley, llamada Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, que lleva el nombre de los Republicanos Jesse Helms y Dan Burton, fue firmada por el presidente demócrata Bill Clinton y contempla la internacionalización del bloqueo, dificultando la inversión extranjera en el país entre otras consecuencias. Una de las principales dificultades señaladas por el pueblo es la falta de suministro de alimentos y medicinas. A pesar de la gran cantidad de comida producida en Cuba, por cuestiones climáticas, los productores explican que muchos alimentos no pueden ser sembrados, lo que acota la variedad de la dieta de las personas cubanas. El recrudecimiento del embargo a partir de la administración de Donald Trump también trajo consecuencias importantes a los que se dedican a la siembra. Muchas de las fincas combinan producción agroecológica y turismo, especialmente en las áreas que se dedican a la producción de tabaco. La restricción de vuelos desde Estados Unidos a Cuba ha impactado mucho en la economía de quienes trabajan en la agricultura. La sanción aplicada por el gobierno de Trump a los buques que envíen petróleo a la isla también significa una dificultad más a las personas que producen, que se ven imposibilitadas de trasladar los alimentos a las ciudades, y también dificulta la distribución del agua para las siembras. Además, obviamente, hay otras limitaciones, por ejemplo las sanciones a los cruceros de cualquier país que ingresen a Cuba, lo que genera una merma del turismo, y por lo tanto más dificultades económicas para la población en su conjunto. A pesar de las condiciones dadas, mucho más duras que en otras partes del mundo, es notorio el compromiso de las personas con la producción de alimentos. El trabajo organizado en cooperativas y la tenencia de las tierras juegan un rol importante que posibilita seguir trabajando la tierra. Es lo que cuenta Julia Rosa, Ingeniera Agrónoma coordinadora de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de la ciudad de Viñales, quien muy gentilmente dedicó su sábado de descanso a acompañarnos a recorrer una finca de producción agroecológica. Tal vez es redundante hablar de agricultores pequeños en Cuba, dado que la revolución hizo reforma agraria, eliminando los latifundios. “El auge de la agroecología llegó a Cuba en el ´95 con el período especial. Estábamos muy limitados de insumos, de abonos químicos, de fertilizantes y entonces la vimos como una alternativa. Hoy ya se da agroecología como asignatura dentro de los planes de estudio de los agrónomos que se forman, no así cuando yo estudiaba en los ´80”, dice Julia Rosa.“Si alguien impulsa la agroecología es el Estado. En todo el país, en todas las provincias, existe un coordinador agroecológico. En los municipios, en cada estructura de base, tenemos un facilitador agroecológico, y son los que llevan a los campesinos la agroecología, las experiencias de una finca a otra, por ejemplo”, asegura. Con respecto al panorama mundial, cada dos años se realiza un evento internacional de agroecología del que Cuba es la sede. “Los que nos visitan dicen que nuestro país tiene una agroecología consolidada. Para nosotros es importante que reconozcan nuestro trabajo, pero además es importante si se pueden sumar y lograr lo que nosotros hemos logrado aquí, es un beneficio para todas las poblaciones, de todos los países, porque eliminan los tóxicos”, continúa. ANAP fue creada en el año 1961, durante el segundo aniversario de la Primera Ley de Reforma Agraria firmada el 17 de mayo de 1959 en La Plata, Sierra Maestra, dentro del proceso de la Revolución Cubana. Antes de esta ley, un 80% de las mejores tierras cubanas se encontraban en manos de un grupo de compañías norteamericanas. María del Carmen, Coordinadora Nacional de ANAP relata con entusiasmo el proceso de liberación campesina: “Cuando la revolución triunfa, una de las primeras leyes que Fidel (Castro) dicta es la ley de reforma agraria, que no sólo entrega la tierra a los que la producían, sino que les facilita el mercado donde van a vender sus producciones, además en esos campos y montañas organiza que haya educación y salud”. María del Carmen también cuenta que en esa época el movimiento campesino cubano apenas estaba organizado y que donde más organizado estaba era en la zona oriental, dado el cultivo que tenían desarrollado, que eran los cañeros y cafetaleros. “En la última etapa de la lucha revolucionaria, antes del ‘59, se produce una cuestión muy importante, que es un ‘Congreso campesino en armas’. Por indicaciones de Fidel, Raúl va, se reúne con campesinos de la zona oriental, en Santiago, y definen la estrategia. Porque los campesinos eran los que albergaban y escondían al Ejército Rebelde. Se realiza el Congreso y ahí acuerdan qué es lo que querían los campesinos. Por eso la revolución triunfa el 1 de enero del ‘59 y el 17 de mayo Fidel dicta la primera ley, y va a entregar el primer título de tierra a Baracoa, extremo oriente de la isla. El primer título se lo entrega a una mujer negra, para dar a conocer que el título de la propiedad se entregaría a hombres y mujeres. Esta mujer murió hace unos años”, recuerda. “En esa primera

“Artesanos Unidos de la calle Defensa” de la Feria del Barrio porteño de San Telmo realizaron hace unas semanas una olla popular para que se escuchen sus reclamos. Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio no han podido generar ningún tipo de ingreso. Se trata de un reclamo directo al Gobierno de la Ciudad para pedirle que responda a los petitorios que hicieron desde las distintas ferias regularizadas. En diálogo con el programa Tengo una idea, la artesana y delegada integrante de “Artesanos Unidos de la Calle Defensa al 700”, Sita Ram Díaz Zamorano, explicó cómo fue la reunión, que promesas obtuvieron, y describió la difícil situación que les toca vivir. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Graciela Carballo/Carlos Morchio ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Foto de portada: Archivo Agustina Salinas La Retaguardia El aislamiento social a raíz de la pandemia ha hecho que diversos sectores de la sociedad con trabajos independientes y autogestivos hayan dejado de generar ingresos. A esto se le suma que los reclamos fueran silenciados e invisibilizados. Sin embargo, los y las artesanas de la reconocida y turística Feria de San Telmo, tras la realización de una olla popular y muestra de taller, aún poniendo en riesgo su salud, pudieron por fin ser escuchados por el Director de General de Conservación del Espacio Urbano, Miguel Ángel Estrada, en las puertas del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, en la calle Martín García 346, frente al Parque Lezama.“Lo que hizo Estrada en primer lugar fue dividir a los sectores. Nosotros, como delegados, queremos ir juntos de todas las ferias de la Ciudad de Buenos Aires y ya dividió a las reuniones vía zoom. En primer lugar, les va a tocar a las ferias de sistema, que son las viejas ferias de artesanos de la antigua ordenanza; y, después, nosotros esperamos a ser notificados. Como recién ahora se empieza a hacer una presión desde todos los ámbitos posibles, estamos tendiendo algunas respuestas”, detalló. En mi caso estuve todo el día de hoy (por el martes) ocupada con la entrega de cajas alimentarias para los compañeros. Después de 90 días, no voy a ser una malagradecida, porque no lo soy, pero les puedo contar de qué consta para que se entienda la gravedad del asunto: una lata de choclo de grano amarillo de 200 gramos, una lata de durazno, tres paquetes de bizcochitos de 120 gramos cada uno, un aceite mezcla de 900 gramos, una leche en polvo de 800 gramos, dos chocolates de 170 gramos, una polenta de 500 gramos, un paquete de azúcar y una caja de té de 50 saquitos. Fueron ochenta y cinco de estas cajas vía padrón que les corresponden a los compañeros después de más de 80 días de no haber recibido ninguna notificación”, detalló Sita Zamorano.“Entendemos y creemos que hasta pasado septiembre las Ferias de la Ciudad de Buenos Aires no van a poder volver. Es iluso pensar que la gente pueda tener el poder adquisitivo, que vaya a ir a las ferias, y que la gente vaya a correr el riesgo de ir a trabajar. Tenemos muchos compañeros en edad de riesgo”, vaticinó. “Lo que esperamos es que el Gobierno realmente nos escuche y realmente tenga seriedad en poder tener una mesa de diálogo, porque necesitamos que esta gestión avance un poquito más que con un bolsón de alimentos. Tenemos compañeros que llevan dos o tres meses sin poder pagar el alquiler. Y es completamente falso que el DNU (en referencia al congelamiento de los alquileres) se cumpla porque lamentablemente no toda la gente alquila en blanco, y hay muchos que están siendo desalojados, quedando en situación de calle. Y que le están aumentando el alquiler”, continuó describiendo.Con respecto al alcance de la IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) dijo: “Muchos compañeros lo han recibido, pero si tenés en cuenta que tenés que sustentar a una familia con 10 mil pesos en 90 días, es una medida celebrada pero insuficiente, y ni hablar si uno alquila. La situación es que muchos compañeros no la cobraron por errores que no se entienden; hay un ejemplo de una compañera que, según ANSES, nació en 1901, o compañeros extranjeros que no han podido demostrar sus años de residencia, que están en el sistema, lo que implica que pagan impuestos, que demuestran que están en la rueda económica del país, también alquilan, se alimentan. En nuestro caso, nuestras artesanías, como usamos insumos de acá, somos industria nacional”.“El Gobierno de la Ciudad con nuestro sector ha sido nulo. Se demostró legislativamente con el fallo del juez Gallardo, y ejecutivamente con nosotros cuando nos manifestamos en la calle (se cumplió una año de la represión por parte de Policía de la Ciudad a los feriantes). Esperamos que el gobierno tome cartas en el asunto y traiga soluciones concretas y no dilate las cosas, porque en este momento un protocolo no es algo para discutir,. Queremos soluciones para los compañeros que alquilan, sobre todo para quienes no han recibido la IFE, y una canasta alimentaria razonable”, agregó.Tras la realización de las ollas populares, la semana pasada el Gobierno porteño les dio una reunión. Sita detalló los acuerdos alcanzados: “Conseguimos que se traten seriamente nuestros petitorios, esto habiendo hecho ingreso al hall de entrada del ministerio. Quedamos con el compromiso del Gobierno para entablar la mesa de trabajo y así contener a los compañeros, mejorar los productos de la caja alimentaria y trabajar con funcionarios de otras dependencias como el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, órgano que se encarga del subsidio habitacional. Producto de la reunión previa vía Zoom, llevada adelante con el Director de Conservación del Paisaje Urbano, Miguel Ángel De Estrada, quien también está a cargo de la Gerencia Operativa de Ferias, Gabriel Kuasñosky,  y otros funcionarios del Ministerio de Espacio Público, se comprometieron a seguir entregando la caja de alimentos cada diez días. Además, llevarían adelante las gestiones para el acceso de la ‘Ciudadanía porteña’ (es una tarjeta alimentaria que no es compatible

Lo dijo Marina Joski, referente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) e integrante del Movimiento Popular la Dignidad (MPLD). Las organizaciones sociales habían anticipado lo que sucedería en las villas con la llegada de los contagios de COVID-19 y exigen un protocolo adecuado a las características socioambientales de los barrios. En diálogo con el programa Tengo una Idea, Joski repasó los principales reclamos de las organizaciones para lograr ajustar un trabajo articulado con el Estado, y contó cómo fue la reunión que mantuvieron con el jefe de Gobierno porteño. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Carlos Morchio/Nicolás Rosales  ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: La Villa Azul cercada por la policía (Agustina Salinas) El aislamiento preventivo, social y obligatorio está vigente en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, y los casos de COVID-19 van en aumento. Son muchas las necesidades a las que el Estado debe responder y, en el caso de las villas porteñas, no están cubiertas a pesar de los pedidos de adecuación de los protocolos para estos sectores. “Hay que partir del día uno de la pandemia, porque nosotros los protocolos de abordaje en barrios populares los venimos exigiendo y construyendo desde el primer día de decretado el aislamiento social preventivo”, expresó Marina Joski, referente de la UTEP e integrante del MPLD. “Nosotros sabíamos porque venimos reivindicando y luchando por tierra, techo y trabajo, por integración sociourbana de hace muchísimo tiempo. Dábamos cuenta al gobierno de la Ciudad que iba a haber un desborde a causa del hacinamiento. No es fortuito que comenzara en Retiro, la 1-11-14, y Barrio Rivadavia. Porque allí, el hacinamiento es moneda corriente y luego le siguen el resto de los barrios. Estos protocolos los fuimos construyendo muy de a poquito, diciendo que acá donde no hay capacidad de aislamiento, hay que ofrecer alternativas. Hay que universalizar las prestaciones de servicio alimentarios, repartir y resolver el tema del agua, el tema del gas”, agregó. Joski también explicó que la gran mayoría de los vecinos y vecinas que viven en las villas de nuestra ciudad trabajan en la economía popular, viven del día a día y trabajan en la calle o en la feria. “Son trabajadores sociocomunitarios que hoy están muy, pero muy por debajo de la línea de la indigencia. Veníamos en principio no solo alertando, sino construyendo esos protocolos a la interna de nuestros espacios comunitarios, gestionando y organizando mesas de crisis por barrio que fueron en la realidad los catalizadores luego de propuestas de Desarrollo Social de Ciudad, el IVC (Instituto de la Vivienda de Ciudad), de Desarrollo Social de Nación y luego el Programa DETeCTAr (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina)”, contó. La complejidad del trabajo articuladoEn referencia a la articulación entre las organizaciones sociales y los Estados porteño y nacional, la referente de UTEP detalló: “Hay tres dificultades muy fuertes que se presentan: una tiene que ver con lo alimentario, porque con hambre es imposible la pandemia. Otra que tiene que ver son los servicios públicos, sin agua es muy difícil sostener aislamiento. Y la tercera es sobre la implementación del operativo DETeCTAr en los barrios populares. Esto quiere decir que este dispositivo de Nación en realidad se dinamiza localmente. Esto sucede en el Gran Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires”.La situación de hacinamiento en las villas hace imposible que una persona con síntomas pueda aislarse del resto la gente con la que convive. En relación a esto, Joski remarcó que alertaban que la necesidad concreta tenía que ver con espacios de albergue entre el hisopado y el resultado, y también el fortalecimiento de espacios de aislamiento para los casos positivos y para aquellas familias que no pudieran aislarse en sus casas. “Nuestra realidad es que convivimos en una habitación toda nuestra familia y en otra habitación hay otra familia. Hay 7 o 10 compartiendo baño y cocina, entonces es imposible aislarse. La proliferación del contacto comunitario y la circulación comunitaria es enorme. Entonces el cuello de botella fue este. Todos los videos que estuvieron circulando en relación a familias enteras, mujeres con sus hijas conviviendo a la espera del resultado, siendo positivos o negativos indiscriminadamente, esto fue una preocupación central que les planteamos”, aseguró. Y añadió: “Acá, en los barrios populares, es importante también el reconocimiento de quienes están en la primera línea, los y las trabajadoras de espacios de cuidado que son los que cocinan, los que reparten, las promotoras comunitarias en salud, las promotoras de género”. Un trato desigualLa integrante del Movimiento Popular la Dignidad opinó acerca de las cuestiones de clase y las diferencias que éstas generan: “Creemos que hay un delay muy grande. Porque se tuvo dos meses para preparar estos espacios. Se contrataron hoteles, y quienes importaron el virus, sin culpabilizarlos, tuvieron el privilegio de viajar a países de Europa y Estados Unidos y portaron el virus. Tuvieron un trato preferencial al igual que los repatriados. Yendo a hoteles, con comida garantizada. Esto no está sucediendo hoy, pero es innegable que sí sucede porque sabemos que hay compañeros, vecinos y vecinas en aislamiento en hoteles cuando son positivos. Hay familias que están conviviendo, lo que pasa es que es deficitario, hay que reforzar. Sabemos que ahora se están preparando espacios un poquito más grandes, poniéndole el oído a las recomendaciones de las organizaciones populares que somos vecinos y vecinas organizados y trabajamos el día a día en las villas de nuestra ciudad”. Reunión con Rodríguez LarretaJoski se refirió al encuentro que las organizaciones populares lograron tener con Horacio Rodríguez Larreta, y mencionó que no los recibía un jefe de Gobierno porteño desde hacía muchísimos años. “Compartimos la reunión los referentes de UTEP Capital, La CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) Autónoma y el FOL (Frente de Organizaciones en Lucha). En principio reivindicamos el trabajo de nuestros compañeros, de los referentes villeros que fallecieron, especialmente por Ramona (Medina) y por Agustín (Navarro) de Barrios de Pie.

Hace varias semanas que Matías Paradiso cerró la fábrica de alfajores La Nirva. Para mantener sus puestos e impedir el vaciamiento de la empresa, los trabajadores y trabajadoras iniciaron un acampe en la puerta de la fábrica en Lomas del Mirador, haciendo ollas populares, vendiendo golosinas y productos para tener ingresos. El último lunes tras semanas de acampe, también reclamando en el Sindicato de Pasteleros y el Ministerio de Trabajo, y 7 meses sin cobrar sus sueldos, obtuvieron respuesta y la empresa se dispone a pagar los sueldos adeudados y retomar la producción en junio. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción: Agustina Salinas/Andrés Masotto 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Fotos: Agustina Salinas/Andrés Masotto En Lomas del Mirador se escuchan aplausos. No son programados, ni desde balcones. Son en respuesta a las donaciones que reciben las y los 65 trabajadores de Alfajores La Nirva, que acampan en la puerta de la fábrica, sobre la calle Dorrego al 800, desde hace ya tres semanas, cuando el dueño Matías Paradiso decidió cerrar las puertas. La empresa que produce el alfajor Grandote arrastra su primer conflicto desde hace casi dos años, cuando el actual dueño la compró y echó a más de 80 trabajadores y trabajadoras, reduciendo turnos. En noviembre del año pasado dejó de pagar los sueldos y en diciembre entregó cheques a 90 días que resultaron no tener fondos. Estas maniobras de Paradiso son respaldadas por el Sindicato de Pasteleros, dirigido por Luis Hlebowicz, que a lo largo del conflicto no dio respuestas en defensa de sus afiliados hasta este lunes que, con intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, se instó a la empresa a abonar los sueldos adeudados. Luego de tres semanas de acampe, mientras exigían respuestas tuvieron que hacer venta ambulante por el barrio y asegurarse algunos ingresos. Hace unos días atrás fueron presionados por una patota, con amenazas diciendo que iban a “pegarle dos tiros a cada uno” si no levantaban el acampe. Pese a esto, siguen resistiendo, turnándose para las guardias cuidándose entre todas y todos porque no confían en la patronal y, más allá del cobro de sueldos, temen que el dueño quiera llevarse las maquinarias de la planta. En una de las banderas que cuelgan en las paredes de la fábrica se lee: Ocupar, Resistir, Producir. Y con apoyo de muchos trabajadores y trabajadoras que se solidarizan con su lucha, van en ese camino.

Con la profundización de la cuarentena y las personas contagiadas de COVID-19, los y las trabajadoras de la salud del Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, también aumentan sus reclamos: siguen exigiendo insumos básicos de higiene y cuidado, piden que se contrate personal de enfermería, de medicina y de limpieza. Además, muchos y muchas no cobraron el bono de $5000 que brindó el Estado al personal esencial. Este mediodía realizaron una olla popular en la puerta del hospital para denunciar la precarización y los bajos sueldos que reciben. “No somos héroes ni heroínas, somos trabajadores precarizados”, sostienen para remarcar que necesitan ser escuchados en sus reclamos por mejores condiciones de trabajo en el contexto de emergencia sanitaria. Aquí un fotoinforme (Por La Retaguardia) 📷 Fotos: Agustina Salinas

Lo dijo Irina Alonso, actriz, docente y directora teatral en referencia a la situación actual de los trabajadores y trabajadoras de la cultura, en especial de las artes escénicas. Alonso dialogó con el programa radial Tengo una Idea y explicó el momento crítico que atraviesa el sector independiente, en el marco de la pandemia de COVID-19 (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Graciela Carballo/Nicolás Rosales ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: http://irinaalonsoactriz.blogspot.com La precarización y desprotección de los y las trabajadoras de la cultura independiente se intensificó con el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Irina Alonso explicó cómo viven en este contexto de pandemia: “Hubo muchas encuestas en estos días de parte de diferentes entidades para ver en qué situación estamos los trabajadores del teatro. Estamos en una situación muy delicada porque la mayoría vivimos de nuestras funciones y de nuestras clases, ambas interrumpidas. Por lo cual tenemos a muchísimas compañeras y compañeros que están sin ningún ingreso”.La actriz también mencionó algunas medidas que el sector está proponiendo. “Por un lado estamos pidiendo que los dirigentes de la Asociación Argentina de Actores elaboren un padrón nacional que debería estar confeccionado por las delegaciones y asociaciones afines al sector en todo el país que avale la tarea de los artistas que representan. Ya sean afiliados al sindicato o no. Después solicitamos que ese padrón sea llevado a las autoridades del ANSES como para ser incluidos en el Ingreso Familiar de Emergencia. Y también hacer extensiva una copia al Ministerio de Desarrollo Social para quienes necesiten obtener y gestionar la Tarjeta Alimentaria”, dijo. “Se está pidiendo la exención de pago de los Ingresos Brutos para los y las trabajadoras del sector que trabajen en aquellas provincias donde no se encuentre exento. La suspensión de los pagos de los servicios públicos para todas las salas y centros culturales. Celeridad por parte de las instituciones correspondientes como el INT (Instituto Nacional del Teatro), el FNA (Fondo Nacional de Las Artes) Iberescena, Proteatro, FMA (Fondo Metropolitano de las Artes), Consejo Provincial del Teatro Independiente para la tramitación de subsidios”, continuó exigiendo. Alonso se animó a proyectar el después de la pandemia con más propuestas: “Que haya una articulación con los Ministerios de Educación y de Ciencia para realización de contenidos que puedan ser viabilizados por los canales de televisión universitarios. Apoyo para la realización de festivales escénicos una vez que se la crisis finalice y así cubrir toda la necesidad de trabajo que habrá en el sector”, manifestó.“Entendemos que el país está pasando por una situación compleja donde los gastos en sanidad se llevan la mayoría de las partidas presupuestarias pero también creemos que es importante direccionar la mirada a aquellos organismos, entidades privadas, que sean los recaudadores de las grandes sumas de dinero como supermercados, industria de la construcción, la farmacéutica, laboratorios, creemos que es el momento que lo que más tienen aporten para los sectores más vulnerables”, expresó la directora teatral. Cerca del final, Alonso remarcó que este contexto de pandemia es una oportunidad para visibilizar la enorme desprotección en la que se encuentra la actividad cultural autogestiva, en particular la de los trabajadores de las artes escénicas. “Es una oportunidad también para empezar a revertir esta situación a partir de políticas concretas con leyes específicas. Nuestras condiciones de trabajo están muchas veces están idealizadas bajo el rótulo de pasión. Pero ya eran precarias desde antes del coronavirus. Este nosotros y nosotras no pretende recortar un segmento en particular sino que comprende a todos los roles del quehacer escénico: actores, directores, dramaturgos, bailarines, coreógrafos, titiriteros, escenógrafos, iluminadores, realizadores, técnicos, talleristas, docentes, coordinadores de espacios culturales”, agregó. “Lo que decimos desde este sector es que no hay ninguna normalidad a la que hay que volver, porque es en esa normalidad en la que se funda nuestra precarización. Lo que ahora proponemos es crear alianzas corriendo el foco de lo individual o de lo sectorial. A ver si podemos repensar nuestro lugar dentro del tejido social y económico como trabajadores de la cultura. Así podemos tal vez lograr que no se nos siga considerando prescindibles ya sea con o sin pandemia de por medio. Al final de esta cuarentena a lo mejor nos encontramos con menos recursos pero ojalá nos encontremos con mejores estrategias porque nunca en nuestra historia se realizaron tantas encuestas y relevamientos sobre el sector cultural, y nunca antes fue tan clara la importancia económica y simbólica de nuestra actividad. El indudable diálogo con el resto de los actores de la sociedad, incluido el Estado. Pensamos que volver a la normalidad es hacer caso omiso a esta enorme evidencia.”, concluyó.

Mientras los medios de comunicación tradicionales construyen un discurso de odio y un sector de la población hipnotizado por la televisión golpea cacerolas, en el segundo piso del edificio de la Mutual Sentimiento hombres y mujeres que recuperaron la libertad reconstruyen su vida entre costuras. Fotoinforme y crónica de una jornada de trabajo en la Cooperativa Textil Hombres y Mujeres Libres. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción: Andrés Masotto 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Fotos: Andrés Masotto Mientras tomamos algo caliente para bancar el incipiente frío otoñal, Claudio Castaño cuenta, entre risas, el laburo que hacían y el que hacen ahora en la cooperativa: “Nosotros hacemos ropa. Conjuntos de jogging, buzos de egresados, guardapolvos. Y ahora nos pusimos con los barbijos”, detalla mientras responde mensajes en su celular. Y, como para dar cuenta de ese viraje en la producción, nos lleva hasta una de las salas del taller. Cinco mujeres están en plena costura. “Tenemos que coser 70 mil barbijos”, cuentan y se ríen como quien dice qué lindo día. Trabajan metódicamente, con prolijidad, pero sin la respiración de la patronal en la nuca. Es que Hombres y Mujeres Libres nació y se mantiene como una cooperativa. El germen empezó a crecer en la Unidad Penitenciaria de Marcos Paz. En una celda de una cárcel en la que, si sobrevivir es difícil, gestar algo nuevo lo es más. Recuperar la libertad después de haber estado en prisión es empezar de cero. Incluso peor. Si antes las oportunidades escaseaban, con antecedentes cualquier puerta entornada, cualquier haz de luz, se cierra y apaga definitivamente. “Perdés cosas que por ahí no recuperás más”, reflexiona Claudio con cierto abatimiento en los ojos. Durante toda la mañana y parte de la tarde quedará implícita en la conversación la importancia de tener algo al momento de recuperar la libertad. Un lugar a donde ir, un compañero o compañera, un trabajo, o al menos un plato de comida asegurado. Algo. Marcelo, socio fundador de la cooperativa, desfila de a ratos con una olla en la mano entre el baño y la cocina. Va y viene. Está recolectando agua para el guiso de lentejas y arroz que se servirá en el almuerzo. El aroma no se hará esperar mucho tiempo. Y el hambre tampoco. En un rincón hay una pila de bolsas con un cartel pegado que dice “donación para mujeres con arresto domiciliario”. Y Claudio, otra vez, comienza a relatar. Cuenta que si hay personas que la pasan mal, son las mujeres con arresto domiciliario, que se tienen que tapar la tobillera electrónica para conseguir un alquiler. La mayoría, con varios hijos e hijas, no tiene cómo darles de comer, entonces hay un montón con desnutrición. Dice que a veces las va a visitar y en algún momento le piden que se vaya a dar una vuelta porque tienen que atender a un cliente. Que nadie, pero nadie, se anima a hablar de ese tema. Sí se habla de “los presos”, sobre todo, desde el viernes 24 de abril, cuando internos del Complejo Penitenciario Federal -con sede en Devoto- realizaron una protesta para exigir medidas de prevención ante la pandemia. Ese genérico que reduce un mapa complejo y dinámico a una categoría (y a un estigma): presos. Para el mercado laboral un preso y una presa serán siempre delincuentes. Y en tanto delincuentes no merecen una oportunidad de trabajo. Ya fracasaron y no tienen arreglo. Pero eventos como el de Devoto -la cobertura mediática de eventos como el de Devoto, mejor dicho- machacan y exacerban a la audiencia. Y la audiencia reacciona ante el estímulo. Es esa construcción del enemigo que los Estados necesitan para justificarse, para justificar ciertos despliegues de fuerzas, cierto control. Y también lo necesitan ciertos sectores para aceptar esos despliegues y ese control. Nietzsche decía que “la diferencia entre el bien y el mal es que los buenos siempre somos nosotros”, y esa idea explica, entre otras cosas, lo que está sucediendo con los presos y presas. Durante el almuerzo surge el tema, que es ineludible. La postura de la mesa es clara y determina que son puras fake news. Incluso surge una hipótesis interesante. Una compañera de la cooperativa dice que no fue un error que liberaran a algunos condenados por delitos violentos, que fue una estrategia de la misma justicia para generar revuelo y así suspender todas las domiciliarias. No suena tan disparatado. Pero esas noticias falsas, con intencionalidad, despertaron al enano fascista que habita en el inconsciente colectivo. ¿Qué sienten cuando escuchan las cacerolas? Es la pregunta clave. Todos hablan de ellos y de ellas, pero pocos abren los oídos para escuchar sus voces sin juzgarles. Las cucharas y tenedores dejan de escarbar los guisos y sus miradas se cruzan. “Sentimos mucha angustia”.

Carlos Carvalho, presidente de la cooperativa Los Cabritos, histórica parrilla recuperada del barrio de Mataderos, contó en el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos cómo viene funcionando el establecimiento durante la cuarentena ante las dificultades por el contexto económico en plena pandemia de COVID-19. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Nicolás Rosales/Diego Adur 💻 Edición: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Nicolás Rosales El sector gastronómico, entre muchos otros, es uno de los más afectados desde que se decretó la cuarentena. Los Cabritos es una parrilla cooperativa gestionada por sus trabajadores y trabajadoras de de la Avenida Alberdi casi Murguiondo, en el barrio de Mataderos de la Ciudad de Buenos Aires. Antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio se formaban largas filas esperando ingresar al gran salón.Carlos Carvalho, su presidente, contó cuales fueron las estrategias que fueron adaptando para continuar trabajando: “Al segundo día de cuarentena empezamos a hacer delivery los fines de semana. No sabíamos cómo nos iba a ir ni cuánto tiempo iba a durar esta pandemia. Somos 28 personas que estábamos trabajando. Hoy en día, venimos entre 4 o 5 personas para trabajar con el delivery, casi siempre los que estamos más cerca del lugar. Fuimos agregando días. Estamos abiertos de lunes a domingos de 12 a 15 hs y de 20 a 23 hs. Así y todo estamos trabajando al 10% de lo que se trabajaba en febrero”, relató. Si hay algo que sobresale en Los Cabritos es la solidaridad entre los compañeros, uno de los valores primordiales del cooperativismo. Carvalho explicó cómo se las vienen arreglando con esta nueva metodología de trabajo: “Teníamos una pequeña reserva. Fuimos dando de ahí a cada trabajador, menos de lo que le correspondía, pero por lo menos no dejamos a ninguno afuera. Todos tienen su parte para llevar. El delivery no es la solución para el negocio, pero nos ayuda con los ingresos. Nos quedaron deudas de servicios y con los proveedores. Decidimos darle prioridad a que cobren los trabajadores”, dijo.En 2016, gracias a la presentación que hicieron los diputados Jorge Taiana y María Rachid, les otorgaron la ocupación temporaria del espacio por dos años. El trámite lo terminó el diputado Gabriel Fucks, por haberse cumplido el mandato de los anteriores, quien consiguió, además, ampliar el plazo de dos a cinco años: “El vencimiento es en noviembre del 2021. Hay un litigio por el tema de los créditos laborales que hubo en su momento. Hubo un problema judicial. El Gobierno de la Ciudad sancionó esta ley de ocupación temporaria. Cuando se cumpla el plazo de cinco años veremos si hay una renovación de la ocupación temporaria o se llegará a un acuerdo con los dueños”, amplió el cooperativista sobre la situación legal del negocio.Desde su gestión cooperativa, Los Cabritos viene demostrando que se puede trabajar bien y competir con los precios: “Priorizamos el factor humano. Cada trabajador necesita plata para subsistir incluso si no puede venir a trabajar. Hay muchachos que vienen de muy lejos. Los pocos que venimos sabemos que tenemos que priorizar y todos tienen que llevarse algo de plata. Estamos organizando la rotación de trabajadores para que vayan viniendo a cooperar. De los 28 que somos, hay 8 de los muchachos que están cobrando el salario social complementario”, señaló.Frente a la alternativa de que el Gobierno de la Ciudad habilite determinados comercios gastronómicos para que la gente pueda comprar la comida y retirarla, Carvalho opinó: “Cuando empezó la cuarentena, nos pusimos a pensar alternativas para que la gente pueda comprar desde su domicilio. Incorporamos las aplicaciones para que puedan abonar desde su casa. Tenemos un grupo de gente que no maneja esas aplicaciones. Están acostumbrados a llamar por teléfono y pagar en efectivo o venir al negocio a buscar. A nosotros nos va a ser bastante beneficioso que se aplique esa forma de que la gente pueda pedir y venir a buscar,”. Trabajar con miedo “El temor siempre está desde que uno sale de su casa hasta que regresa -manifiesta Carvalho-. Tratamos de tomar todas las precauciones posibles, como lo estipula el Gobierno de la Ciudad. No sabemos cómo sería esta nueva implementación; si la gente podrá entrar al negocio, o tendremos que poner un mostrador y atender en la puerta”, dijo al respecto de tener la posibilidad de sumar la atención al público.Por último, y cerca de cumplir 5 años de gestión cooperativa, Carlos brindó algunos detalles acerca de cómo fueron transitando ese camino al que definió como “un proceso arduo pero con resultados que generan orgullo y satisfacción”. Carvalho recordó aquella etapa. “En mayo del 2015 nos conformamos como cooperativa. Cuando formamos el negocio no sabíamos qué era una cooperativa. Antes que perder el trabajo, no nos quedaba otra… La mayoría de los muchachos fue tomando conciencia de que había que cuidar el trabajo. De un negocio prácticamente fundido, llegamos a ser una de las  diez mejores parrillas de la Ciudad de Buenos Aires. Agradecidos también por las cooperativas que nos dieron esa ayuda inicial. Muchos trabajadores de lugares muy importantes de la ciudad me están llamando frente a la incertidumbre que no les están pagando y piensan en la posibilidad de formar una cooperativa. Me da mucho orgullo. Nos vamos a poner las pilas para ayudar a esa gente también”, finalizó. La conciencia social es una posta que circula de mano en mano.