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En contexto de pandemia, la cultura porteña se encuentra en estado de emergencia. Las fuentes de trabajo, muchos proyectos y espacios que la componen están cerrando sus puertas. En diálogo con el programa Tengo una idea, Juan Guardia, integrante del Espacio Cultural El Puente, de Villa Luro, describió la situación y manifestó la necesidad de que se tomen medidas extraordinarias y urgentes para recomponer al sector. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Carlos Morchio/Nicolás Rosales ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero —La Retaguardia: ¿Cuál es la situación actual y real de emergencia cultural dentro de la Ciudad de Buenos Aires? —Juan Guardia: Los espacios culturales estamos sin poder trabajar, con la actividad totalmente frenada y sin un pronóstico de cuándo podemos volver a trabajar. Entonces, nosotros  pedimos que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declare la emergencia cultural y tome medidas al respecto. Porque el Gobierno de la Ciudad hace como si nada y no toma ninguna política al respecto y para nosotros es muy difícil. Hay espacios culturales que están cerrando, otros que nos estamos replanteando qué hacer con las deudas que se van acumulando y demás. —LR: ¿Cuál es la diferencia entre aquellos espacios culturales que dependen del Gobierno y aquellos que son autogestivos e independientes? —JG: La diferencia es que nosotros somos totalmente independientes. No pertenecemos a lo que sería el Programa Cultural en Barrios, que es un programa del Gobierno de la Ciudad, que paga sueldos a los profesores y coordinadores. Nosotros, todo eso lo sacamos de las actividades que hacemos. Cobramos por los talleres, por los espectáculos. Hay muchas cosas que funcionan a la gorra y le ponemos mucho corazón para que eso funcione. Pero cuando se decreta el aislamiento social, preventivo y obligatorio, cosa que nos parece bien, quedamos sin ningún tipo de ingreso. Creemos que es importante que el Estado intervenga, en este caso donde nosotros pertenecemos que es el Estado de la Ciudad, y que tome medidas al sector. Porque creemos que somos quienes aportamos a la Ciudad de Buenos Aires con todos los teatros independientes, los centros culturales, y creemos que entre todos tenemos que pasar esta crisis. El rol del Estado es fundamental para no dejar que el que no pueda se caiga. —LR: ¿Cómo se han venido sosteniendo ustedes en estos meses de aislamiento social? —JG: No nos venimos sosteniendo. Muchos cobraron el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), algunos trabajamos virtualmente como podemos, pero hay muchos a los que se les complicó la situación. Por ejemplo, en el Puente doy clases de plástica para chicos y es imposible. Dar un taller de arte con una computadora, se hace realmente más complejo. Hay realidades muy diferentes, pero nosotros lo que pensamos es que esto no puede quedar a que cada uno o una se arregle. Sino que por eso exigimos esta emergencia cultural. Se podría hacer un registro de trabajadores y trabajadores de la cultura. Presentar, en el mejor de los casos, una renta básica para estos trabajadores. Se puede pensar una mesa en conjunto con el Ministerio de Cultura de la Ciudad para buscar soluciones para el sector, y pensar de cara al año que viene. En el Puente tenemos un montón de deudas de servicios, no pagamos la luz, el gas, el agua. Y estaría bien también tener una perspectiva de cómo va a ser el año que viene. O mismo, se dará comienzo al Festival de Tango, con el sector de las milongas y el tango, que quedó abandonado dentro de la emergencia cultural por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ellos hacen un festival virtual, y hay mucha gente que no está pudiendo llegar a fin de mes. No hay y no crean un vínculo, y no piensan soluciones y políticas públicas al respecto para ninguno de estos sectores de la cultura que evidentemente abonamos a esta Ciudad. —LR: ¿Se evidencia en el horizonte algún proyecto de ley para el sector? —JG: No, no hay ninguna respuesta clara. Por eso es que salimos con esta campaña que es “Emergencia Cultural BA”. Fuimos los espacios culturales los que empezamos a proponer cosas. —LR: ¿De qué se trata esta campaña de emergencia cultural? —JG: Somos un frente, hay un montón de espacios culturales, de actores de la cultura en general gente del tango y demás, que nos estamos reuniendo vía zoom virtualmente. Se va ir proponiendo sostener una campaña en redes sociales los jueves, para instalar este tema. Haciendo distintas actividades, jamás proponiendo que se junte gente, sino de manera virtual y proponiendo que se tomen medidas. Nosotros no queremos ir en contra de lo permitido, no queremos hacer una movilización, no queremos que se abran los espacios, pero sí que se piensen políticas culturales para el sector. Se está redactando un proyecto y un petitorio para juntar firmas. Para que la gente participe estamos instalando el hashtag #EmergenciaCulturalBA. Se puede buscar y los jueves vamos a ir lanzando las distintas campañas. Una va a ser la de juntar firmas a través de las redes de los espacios culturales y hay un montón de actores de la cultura que lo van a estar replicando.  —LR: ¿Cuántos años tiene El Puente y cuán importante es para el barrio de Villa Luro? —JG: El Puente tiene 20 años, siempre en el mismo lugar. Yo extraño todo, es tremendo porque mi vida sucede ahí adentro. En este caso, la importancia de la cultura o de los teatros, desde mi perspectiva son fundacionales para la historia de la Ciudad. Pensarla sin los teatros, sin los espacios culturales, sin los artistas callejeros, se me hace muy difícil, y en la vida de la comuna y de la sociedad es imprescindible. Hay espacios que son más antiguos, otros que son nuevos. Tener este parate de casi un año, y no sabemos tampoco cuando se va a poder volver, para cuidar estos espacios tienen que haber políticas públicas. https://www.facebook.com/elpuentecultural Por último, Guardia citó un ejemplo de política cultural europea que se podría imitar

Con un gran operativo represivo la Policía de la Ciudad se encargó de desplazar y detener a cientos de trabajadores manteros. El saldo fue 3 personas de origen senegalés detenidas porque al componente de clase que aplican al detener a los trabajadores, se le suma el racismo que imponen cada vez que operan en el barrio de Once con la mayoría de trabajadores migrantes, de países limítrofes o tan lejanos como Senegal.  ✍️ Redacción: Agustina Salinas  📷 Fotografías: Agustina Salinas Esta mañana la noticia de diversos medios fue la apertura de locales comerciales en el barrio de Once. A su vez, un descomunal operativo de Espacio Público del Gobierno de la Ciudad y la Policía, reprimía e incautaba las mercaderías de los trabajadores manteros. Cientos de ellos fueron desplazados de las veredas de la calle Pueyrredón hacia la avenida Corrientes. Las bolsas de residuo que utilizan para proteger la ropa, juguetes, o accesorios que venden estaban  desplegadas en la vereda, vacías por el alerta constante de un nuevo operativo. La mayoría de los trabajadores manteros son perseguidos no solamente por no presentar factura de compra (que es lo que se exige desde Espacio Público) sino que también por ser migrantes. “Negros de mierda” es una frase común de los empleados del Gobierno de la Ciudad en cada operativo represivo.  “Nosotros quisimos respetar la cuarentena, pero no podemos, tenemos que vivir, pagar alquiler, pagar servicios. Es mentira que no pagamos impuestos, yo pago siempre. Ahora tuve que salir a trabajar porque vivo con mi hermano y el dueño del lugar me quiere echar. Debo 3 meses de alquiler. Vendo en la calle porque no tengo otra opción, y gano muy poca plata porque donde antes compraba está cerrado.” dice Tala, senegalés de 27 años, que llegó hace 4 a la Argentina. Todos los días extraña su país. Tiene pensado regresar de visita a fin de año. Martha, comenta que lo peor de estos operativos son los policías de civil quienes “marcan” a los vendedores y eligen qué incautar. Es terrible la tensión que se vive cuando se trabaja estando alerta por si llega la policía. “Estamos desesperados, no quiero llegar a vivir en la calle. Nuestro “delito” es trabajar en la vía pública. Pero no nos dejan, queremos que nos den un poco más de tiempo para trabajar. Estamos escapando por todas las calles, antes estábamos en Pueyrredón y tenemos que venir corriendo acá. Necesitamos comer, ni si quiera tengo mucha ganancia con lo que vendo. Hoy vendí solo una prenda, hay días en los que no vendo nada. Es desesperante. Antes de la cuarentena me incautaron todo, me quedé sin nada y gracias a las personas que me ayudaron puedo sobrevivir.” comenta Margot entre lágrimas. Casi nadie quería ser entrevistado. Las y los laburantes tienen miedo, están a la defensiva y con razón. Los medios comerciales que estuvieron presentes todo el tiempo buscaron la riña entre laburantes, entrevistando a trabajadores de comercios para tener opiniones negativas hacia los manteros. Es por eso que Abdou le gritó “Mentiroso” a un cronista de TN que pasaba buscando opiniones negativas hacia los trabajadores, o justificando la represión. Las y los manteros siguen firmes en las veredas de Once intentando no ser detenidos o protegiendo su mercadería para no quedarse sin nada. En tiempos de coronavirus, están expuestos a la adversidad de la calle y también de la policía, la otra pandemia. 

Lo dijo Héctor Castro, que es delegado de la sucursal 160 de la empresa de supermercados Coto, en Retiro. En diálogo con el programa Hasta que vuelvan los abrazos, denunció la falta de cuidados a las y los trabajadores frente a la pandemia de COVID-19. También denuncio el silencio de los medios tradicionales en los que la empresa tiene publicidad. Al día de hoy, son 58 las personas contagiadas en la sucursal Retiro y el total en la cadena llegó a 600. (Por La Retaguardia)  🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero La responsabilidad patronal por los contagios del personal de trabajo en los locales de la cadena COTO será investigada judicialmente, a partir de las denuncias que los delegados, delegadas,  trabajadoras y trabajadores autoconvocados realizaron ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, continúan organizándose con mucho esfuerzo para enfrentar las represalias y la persecución.    “Es terrible lo que está pasando en los supermercados Coto. Nosotros desde el inicio de la pandemia que venimos denunciando esta situación para tratar de contener la expansión, más que nada de los compañeros en el lugar de trabajo. Hoy por hoy, Coto tiene el podio de contagios positivos en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Nosotros incansablemente venimos tocando puertas por todos lados: Gobierno nacional, de la Ciudad, Ministerio de Trabajo, de Salud. Y lamentablemente desde mayo que venimos haciendo todo esto y tenemos que lamentar dos muertes. En el caso de la sucursal 160, la mujer de un compañero de la sucursal en la que que yo me desempeño como delegado falleció porque la empresa no cumple los protocolos como corresponde. Él la contagió, los dos se internaron, y lamentablemente ella no pudo salir de esto. Este compañero había denunciado ante jefe de personal que se sentía mal. Que estaba muy preocupado por su familia, por sus hijos. Esto él me lo contó a mí. Ya le dieron el alta. Necesitaba que le den los elementos correspondientes porque tenía miedo de contagiar a su familia, a su hijo. Y pasó esto, que hicieron caso omiso a los reclamos. La única respuesta que recibimos por parte de la empresa fue callar a los empleados, a mí, venir a golpearme, a patotearme. La patota sindical que tiene la empresa. Me amenazaron de muerte. Me despidieron también. Después, gracias a otros apoyos sindicales, pude otra vez retomar mi trabajo. Falleció un compañero del COTO de Quilmes también, Jorge Alcaraz, quien trabajaba hace mucho tiempo en la empresa”, detalló el delegado de la sucursal de Retiro, Héctor Castro.   COTO S.I.I. (Sociedad de Irresponsabilidad Ilimitada) Además, Castro mencionó las irresponsabilidades de la empresa: “Nunca se tomaron las medidas de precaución correspondientes. Porque lo único que le interesa a la empresa es facturar. Nosotros somos para el gobierno empleados esenciales, pero para COTO somos una máquina de facturar. Precisamente lo que denuncian los compañeros es que no se les dan el aislamiento como corresponde, y eso es lo que venimos denunciando desde el inicio de la pandemia. Por ejemplo, si en un grupo de trabajadores hay diez y se contagia uno, solamente le dan el aislamiento correspondiente a uno, dos, o tres como mucho. Eso a ellos le sirve como para presentar un informe a las autoridades. Sin embargo, nosotros tenemos contactos estrechos: compartimos baños, comedor, duchas, etc. La empresa jamás activó el protocolo como corresponde, no se cerró una sucursal para desinfectar. Lo que también estamos denunciando nosotros es  que la desinfección que llevan a adelante es una desinfección común. No sabemos si está certificada por el Gobierno de la Ciudad, o por el Gobierno nacional. Es una empresa tercerizada que viene, dan dos o tres vueltas y se van. Y de esa manera jamás vamos a detener el foco de contagio en el trabajo”, expresó. “COTO es el responsable exclusivo de esta dos muertes. COTO es igual a pandemia. Ya estamos cansados de seguir luchando, no vamos a parar. El Ministerio de Trabajo nos derivó con Fernando Cohen (Director General de Protección del Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires). Yo tuve la oportunidad de hablar con él telefónicamente, y lo primero que me dijo fue: ‘ya fuimos’. Pero fueron a pasear, a dar vueltas, a fumarse un cigarrillo. Y se fueron”, denunció.  Ciberpatrullaje y despidos El delegado se refirió a las persecuciones sindicales por parte de la empresa: “Coto silencia a los empleados, les hace ciberpatrullaje. No les permiten que hablen, poner en sus redes sociales algo sobre el COVID-19. Porque inmediatamente los llaman a oficina de personal y eso es una sentencia a futuro despido. No pueden opinar. Hemos creado a propósito una página para que la gente pueda comunicarse, se llama ‘Trabajadores Autoconvocados de Coto’, y nos llueven miles de denuncias. En mi caso, cuando me metí la primera denuncia me rompieron la boca. No cerraron la sucursal, me cerraron la boca a mí”, manifestó.  Castro habló también de una lucha dividida. “El sindicato está fracturado. Hay agrupaciones que responden más a la parte empresarial. En mi caso estoy llevando el reclamo de esta manera, porque considero que no es un reclamo de un inodoro que está roto, o de un asunto de paritarias. Considero que está en juego la vida los hijos de los compañeros, los trabajadores. De sus padres, porque muchos de ellos viven con los padres, o sus abuelos”, comentó. Por último, aludió a ciertas dificultades para poder expresarse en algunos medios tradicionales de comunicación: “A nosotros con los portales de noticias nos va bien. El otro día estuve hablando con una colega de Crónica, que tiene rating. Y le reclamé que me iba a sacar un informe. Me dijo: ‘Mirá, vino el productor, me agarró la carpeta de COTO y me la corrió al costado. Vos ya sabrás que es la pauta publicitaria’. Me pasó algo parecido con alguien del Grupo Clarín también”, sentenció.  

Lucila Núñez, enfermera de 57 de años del Hospital Gandulfo, falleció por una afección pulmonar a causa del COVID-19. Natalia Ledesma, su compañera de turno, pasó por el programa Hasta que vuelvan los abrazos. Allí denunció la alta cantidad de personas contagiadas, la falta de insumos en el Hospital, y recordó a Lucila, a quien despidieron sus compañeros y compañeras ayer al mediodía en la puerta del Gandulfo. La Retaguardia acompañó la despedida. (Por La Retaguardia)🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Agustina Salinas 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Fotoinforme: Agustina Salinas —La Retaguardia: ¿Cuál es la situación que se vive en el Hospital Gandulfo? —Natalia Ledesma: Desde que comenzó la pandemia venimos reclamando los EPP (Equipos de Protección Personal),  necesarios para enfrentar esta situación. Realmente venimos con un atraso a través de los reclamos sin recibir los equipos. Los primeros fueron de muy mala calidad ahora recién están  mejorando pero para todo esto tenemos un montón de compañeros contagiados. Esta es la situación y se sigue reclamando más cantidad de personal porque continuamente nos estamos contagiando dentro del hospital. Y no solamente tenemos compañeros que se contagian, tenemos que seguir trabajando y atendiendo, así que van bajando la cantidad de enfermeros.  —LR: ¿Cómo recae en todos ustedes la cuestión de tener poco personal? ¿Cómo se traduce en cantidad de horas trabajadas? —NL: Desde que se sacó el decreto desde el Ministerio, tuvimos un momento con muchos compañeros contagiados. Trabajábamos con un solo franco semanal. Antes teníamos permiso para salir más temprano, nos suspendieron las vacaciones por el decreto que sacó el Gobierno en donde los empleados de salud tenemos que estar dentro del hospital. Así que tenemos una cantidad de compañeros con agotamiento anual y se suma la pandemia. Psicológicamente la estamos pasando muy mal. —LR: ¿Tienen ocasión de charlar con colegas de otros hospitales? ¿Saben si algunas cosas que pasan en el Gandulfo también suceden en toda la Provincia? —NL: Es en toda la Provincia. Vemos en Facebook que todos los compañeros piden Equipos de Protección Personal, reclaman más personal. En el Hospital del Cruce (De Florencio Varela) piden aumento salarial porque estamos por debajo de la canasta familiar. Por todo, está toda la Provincia de Buenos Aires igual. —LR: ¿En este momento están despidiendo a Lucila? —NL: Sí, tuvo los pulmones afectados y no resistió. —LR: ¿Qué nos podés contar de ella para quienes no la conocimos? —NL: Era una compañera totalmente entregada a su vocación. Excelente profesional, una mujer luchadora que vino de Formosa a Buenos Aires. Levantó su casa desde cero, con sus hijos. Siempre estaba con una sonrisa trabajando, siempre luchadora. No faltaba nunca, ella siempre estaba ahí, al pie de la cama del paciente. Era una excelente profesional, no tengo palabras, era mi compañera de turno.

Lo contó Ramón Bonato en su declaración testimonial del último miércoles en el marco del juicio que se está llevando a cabo de manera virtual por la megacausa Campo de Mayo. El testigo declaró por la desaparición de Lucía Rey, el 14 de abril de 1976, cuando secuestraron a trabajadoras/es de la fábrica Del Carlo. También declararon familiares de Lucía. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción y crónica de la audiencia: Diego Adur  💻 Edición: Fernando Tebele Ramón Bonato trabajó con Lucía Rey en Del Carlo durante 5 años. La fábrica ubicada en la calle Andrés Rolón 1107, San Isidro, fue una de las subsidiarias más importantes de los monopolios de la industria automotriz, Ford entre ellos. Entre abril y mayo de 1976, desaparecieron 14 personas. El testigo habló sobre el contexto que se vivía en la empresa antes de producirse el Golpe de Estado y sus consecuencias: “En la fábrica había mucha explotación. Las condiciones de trabajo eran pesadas y duras. Hubo conflictos importantes que llevaron a paros y tomas de fábrica para conseguir mejores condiciones de trabajo. Los ritmos de producción eran altísimos. Nosotros pertenecíamos al sindicato de metalúrgicos. Se lograron conquistas importantes, pero después del 24 de marzo de 1976 se produjo una ofensiva de toda la fábrica. Cambió la relación de fuerza”. Ahí comenzó el horror: “Desaparecieron muchos compañeros que habían participado de las luchas y conquistas. No sabíamos de dónde los secuestraban. Lo sabía la empresa, que mandó a secuestrar a los compañeros. A los tres o cuatro días del golpe militar, desaparecieron entre 10 y 14 compañeros. Nosotros paramos la fábrica. La policía pasó con las Itacas amenazando a la gente. Andaban en Ford Falcon verdes. Hubo una ofensiva de la empresa contra los trabajadores. Ese día nos llegaron las noticias de todos los compañeros que habían ido a buscar a su casa. Algunos se escaparon”, contó el testigo, y también se refirió a la búsqueda que llevaron a cabo por Lucía Rey y los demás compañeros y compañeras desaparecidas de Del Carlo: “Todos los familiares se reunían en la fábrica para preguntar dónde estaban. Se formó una comisión. Ahí no nos podíamos reunir. Fuimos a una iglesia, ahí cerca. Había un cura bastante progresista que nos dio un lugar para reunirnos y organizar la búsqueda de los compañeros. Fuimos a la Iglesia de San Isidro, a la de San Miguel y a Campo de Mayo, pero nunca nos recibió nadie” dijo. Bonato recordó a Lucía Rey como una mujer luchadora: “Era una mujer activa que discutía todas las cosas. No se quedaba callada. Defendía sus derechos”, expresó el testigo de manera virtual frente al TOF 1 de San Martín. El camino de LucíaEn la misma audiencia del miércoles 15 de julio, Oscar Rey declaró por el secuestro y desaparición de su hermana, Lucía Rey, ocurrido el 14 de abril de 1976 a las 4:10 de la mañana en el domicilio Beltrán s/n, Barrio La Paloma, General Pacheco, partido de Tigre. En la casa, además, estaban Soledad e Irma, hermanas del testigo y de la víctima; Carlitos, un hermanito de 5 años; su padre, Mamerto Rey; y su madre, Elisa Godoy. Rey, que al momento del operativo tenía 22 años, contó que la gente que participó del secuestro “era de la Policía y del Ejército. Rompieron la puerta de una patada y tiraron tiros en el techo. Había vehículos Falcon esperando afuera”. Lucía tenía 26 años cuando la secuestraron. Oscar también era empleado de la fábrica Del Carlo: “Yo trabajaba en la sección de ensamblado y mi hermana en espumado. Se llevaron a varios compañeros. A algunos el 14 de abril del ’76 —misma fecha de la desaparición de Lucía—, desde sus domicilios; a otros, el 12 de mayo del ’76, desde la fábrica. En total fueron 14. Los conocía porque fueron delegados”, declaró Rey, y recordó algunos de esos nombres: Arturo Apaza, Eduardo Barrios, y Alberto Coconier, entre otros, permanecen desaparecidos. Nilda Delgado sobrevivió al Terrorismo de Estado. Después del secuestro, Oscar y su padre se presentaron en la fábrica para preguntar por la desaparición de Lucía: “Dijeron que no sabían nada. Se lavaron las manos”, contó. Si bien Lucía no tenía actividad sindical dentro de la fábrica, “ella colaboraba con los delegados por los derechos del trabajador, los salarios y el bienestar del obrero”. Una semana después del secuestro de Lucía, a Oscar lo obligaron a renunciar:“Te conviene renunciar por tu propio bien”, lo amenazó un tal Bertoli, gerente de la fábrica. Por comentarios de sobrevivientes, la familia pudo saber que Lucía Rey estuvo en Campo de Mayo. Ella “era flaquita, menudita y tenía el pelo corto. Le decíamos Lucy”.En la audiencia siguiente, del miércoles 22 de julio, además de Bonato también declararon las hermanas de Lucía Rey, Soledad e Irma. El relato de Soledad fue muy emotivo. Reconstruyó el momento del secuestro de su hermana y su desesperación ante el operativo: “Me agarró un ataque de nervios. No sabía qué pasaba. Yo quería ver a mi hermana. Era desesperante. Tiraron un tiro y lo primero que pensé fue a quién mataron. Me pegaron con una taza en la cabeza y nos tiraron una frazada encima. Nos encerraron en la habitación. No la vimos más a Lucía y nunca más supimos de ella”, declaró. Su papá, Mamerto Rey, y su mamá, Elisa Godoy, realizaron denuncias y habeas corpus por Lucía sin resultado alguno: “Mi mamá buscó mucho a Lucía. Marchaba todos los jueves en Plaza de Mayo. Iba con una tía, Rafaela, que tiene el nieto desaparecido”, contó Soledad. Cuando Mamerto quiso hablar con Nilda Delgado, la sobreviviente de Campo de Mayo que identificó a Lucía dentro del Centro Clandestino,  ella no pudo decirle nada. Lo que supieron fue tiempo después, tras la declaración testimonial de Delgado. Al terminar su declaración, Soledad, envuelta en lágrimas, reclamó memoria, verdad y justicia por su hermana: “Yo quiero saber dónde está Lucía, qué hicieron con Lucía. Yo quiero sus restos. Yo pido que nunca más vuelva

Desde la proto-creación del SiPreBa, La Retaguardia viene apostando al crecimiento de un sindicato de trabajadores y trabajadoras de prensa democrático, que sea independiente de los intereses de los dueños/as de las empresas,  con autonomía de los gobiernos y que contenga (también) a quienes integran medios como el nuestro. En ese camino cada vez más afianzado, nos entramamos en un ida y vuelta permanente. El periodista Diego Pietrafesa aporta en esta columna una mirada acerca de los cómo y los por qué de estos lazos. (Por Diego Pietrafesa* para La Retaguardia) *Periodista de Telefe NoticiasSecretaría de Derechos Humanos del SiPreBA Una pregunta y una respuesta. ¿Por qué? Porque sí.La relación entre los medios autogestivos y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) podría explicarse con solo una línea de texto, la misma línea describe el lazo que une a las y los trabajadores de prensa organizados con La Retaguardia.¿Por qué? Porque somos trabajadores. De prensa. Porque la conciencia de sabernos trabajadores nos marca hacia dónde ir. Vamos al abrazo de los nuestros, a su ayuda, nos fortalecemos con ellos, aprendemos, construimos. Por eso decidimos llevar a la fría letra legal el calor que ya sentíamos al compartir las mismas luchas, las mismas pasiones, la misma manera de entender nuestra tarea, esa que tan bien orientó Osvaldo Bayer cuando hablaba de “un periodismo para el Pueblo”. E incorporamos al estatuto de nuestra organización la figura de los y las que desarrollaban su actividad en medios comunitarios y cooperativos. Y en la nueva estructura sindical elevamos a rango de Secretaría la representación de ese sector.Anida en La Retaguardia, como en otros medios de similar esencia, la semilla del periodismo en el que creemos: que sea libre, porque si no es una farsa; que se ejercite con dignidad y compromiso, porque sino se vuelve cómplice.Leemos, vemos y escuchamos en La Retaguardia aquello que los discursos únicos intentan -en vano- callar. Sabemos que ese camino tiene dificultades de todo tipo: el SiPreBA se enorgullece de sumar su apoyo.Valoramos la decisión histórica que supone la cobertura de los juicios de Lesa Humanidad. Esos testimonios constituyen no solo un necesario registro del pasado y un aporte al presente. Son un material imprescindible a futuro, cimientos de la Memoria, la Verdad y la Justicia que deberemos levantar hasta que se nos termine la vida. Que el trabajo con un tema tan sensible este enriquecido con contexto, archivo, mirada propia y otras voces vuelve a la cobertura de los juicios una lección sobre el buen desempeño profesional: están informando y nos están enseñando a informar.No son pocos los desafíos que nos esperan. Son tiempos de la peor agresión a las y los trabajadores de prensa desde la dictadura Cívico Militar hasta hoy. Perdimos más de 5.000 compañeras y compañeros en los últimos cuatro años, sufrimos persecución y descuentos ilegales de salario en los medios públicos, padecemos la precarización y el ajuste y la mayoría de nosotros tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza. A ese ataque respondemos con organización, con construcción de base, con presencia en las comisiones internas de los principales diarios y canales de TV del país y en compañía de La Retaguardia y otros tantos medios autogestivos.No estamos solos. Seguimos, codo a codo. Verlos caminar al lado es señal de que vamos bien.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley que regula las aplicaciones de reparto y envíos. Lucas, un trabajador de delivery, en dialogo con el programa Hora Libre, dio detalles acerca de la nueva ley y aseguró que empeora aún más las condiciones laborales contra las que ya estaban luchando. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Rodrigo Ferreiro/Matías Bregante✏ Redacción: Nicolás Rosales💻 Edición: Pedro Ramírez Otero Impulsado por el bloque de Vamos Juntos, el proyecto de ley para regular las aplicaciones de reparto fue aprobado con el acompañamiento de UCR-Evolución, mientras que el bloque del Frente de Todos se abstuvo en la votación. Cabe aclarar además que las empresas de aplicaciones de reparto no se hacen cargo de seguros de trabajo, tampoco del equipamiento de seguridad vial y de insumos de higiene ante la pandemia de COVID-19. La nueva norma estaría lejos de los marcos de la legislación laboral. La ley fue impulsada como modificación del Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad de Buenos Aires y contó con la aprobación de 39 votos a favor, 4 en contra y 17 abstenciones. La propuesta no pasó por Comisión de Legislación del Trabajo. Las y los repartidores son monotributistas, no tienen un salario fijo y obtienen sus ganancias por cantidad de de pedidos que hagan en las horas que le dediquen a su trabajo, que a veces alcanzan las 12 horas diarias. Una ley a favor las empresas“Yo soy repartidor de Rappi, que es una de las empresas de delivery de aplicaciones. Como trabajadores de estas empresas facilitamos la llegada a la casa de cada uno de los clientes de los productos que venden los comercios”, se presentó Lucas, quién no quiso dar su apellido para esta entrevista. “Lo que se aprobó es la modificación de un código vial de tránsito que establece algunas pautas que para nuestra actividad son importantes, pero que sientan un precedente para nosotros malo, negativo. En primer lugar porque se crea un registro de habilitaciones para repartidores y para comercios que si uno no está dentro del mismo y estás trabajando, te agarran y podés sufrir infracciones. Multas que, por lo que anunciaban, son de montos muy altos. Para que te aprueben la habilitación y todo hay que cumplir con una cantidad de normas que se exige, obviamente tener los papeles en regla. Toda una cantidad de requerimientos que todavía no tenemos la letra chica fina de cómo van a ser, pero que a priori significan que una cantidad de compañeros no puedan continuar trabajando”, explicó acerca de lo que se trató en la Legislatura porteña. Y detalló: “Hoy en día son miles de compañeros los que llevan a cabo esta tarea en la Capital Federal pero también muchos de la provincia que van a trabajar a la Ciudad. Nosotros tenemos compañeros de La Plata que trabajan en Capital y  que se van a ver afectados por la creación de este registro y seguramente muchos queden sin la posibilidad de seguir trabajando. Está este registro con las consecuentes multas e infracciones que sabemos que van a servir para que haya una persecución y un mayor énfasis en el seguimiento a los repartidores. Es decir, que se trasladan un montón de obligaciones a los trabajadores, como vestimenta adecuada o los cascos homologados. Toda una cantidad de requerimientos que van a cargo o las espaldas de los repartidores, porque ninguna de todas estas medidas las tiene que garantizar las empresas. Todo lo que nosotros estamos viendo es que el gobierno lo que hace es aprobar una ley que le transfiere un montón de cargas y requerimientos al repartidor pero mantiene vigente una relación laboral que no está reconocida por parte de las empresas. Se mantiene esta figura que nosotros somos trabajadores monotributistas y según las empresas somos ‘colaboradores’,, no somos trabajadores de ellos. Digamos que legaliza que la empresa sea una intermediaria y no una patronal o un empleador”. Rechazo a más explotación “El régimen laboral que de precarización que nos afecta a nosotros , que ha dado como resultado que durante estos meses de cuarentena siete compañeros hayan perdido la vida, está intacto. Lo único que cambia ahora es que para poder trabajar y no sufrir las multas tenemos que estar en un registro de habilitaciones. Pero todas las condiciones laborales precarias de ultraexplotación que nosotros ya sufrimos se mantienen iguales. Lo que decíamos es que esta ley lo que hace es legalizar la precarización porque nos considera a nosotros como personas que estamos ofreciendo un servicio y considera a las aplicaciones como meros intermediarios. Entre nosotros que ofrecemos el servicio de la mensajería o de la logística, y el comercio y el cliente. Por eso, nos movilizamos rechazando la aprobación de esta ley. Porque no resuelve el problema que nos afecta a nosotros”, aseguró el repartidor. “La ley provee que supuestamente tenemos que tener un seguro, pero nosotros consideramos que lo que tiene que haber es un convenio colectivo de trabajo, un reconocimiento de la relación laboral y por lo tanto lo que nosotros necesitamos no es un seguro, es una Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART). Necesitamos también licencias. Avanzar y reconocer los derechos que tiene cualquier trabajador que desenvuelve una tarea en lo que es el rubro de la logística o el transporte. En esta ley no hay nada para festejar, la verdad es esa. Con lo cual, ahora continúa el debate, porque hay un rumor de que en la Provincia de Buenos Aires también se estaría avanzando en algún tipo de regulación similar a esta que se aplicó en la Ciudad. Y está también la discusión en el ámbito nacional de un estatuto de los trabajadores de aplicaciones por parte del Ministerio de Trabajo de la Nacional. Lo que ha salido a la luz de este proyecto, de este nuevo estatuto que está escribiendo la cartera del ministro (Claudio) Moroni, marca que los trabajadores de las aplicaciones y del reparto en este estatuto nos vamos a encontrar por fuera de

La agresión fue en el playón de ingreso al espacio del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño que funciona en Villa Lugano, en el edificio conocido como el Elefante Blanco. Los y las trabajadoras que realizaban la protesta tuvieron que protegerse dentro del edificio. Al cierre de este informe, esperan la atención de la ministra María Migliore, mientras intentan averiguar cómo van a salir sin ser recibir nuevos ataques. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción: María Eugenia Otero 💻 Edición: Fernando Tebele El grupo de trabajadoras y trabajadores había llegado cerca del mediodía al edificio Elefante Blanco, ocupado ahora por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. Fueron a protestar “en reclamo por mejoras salariales, mejores condiciones de trabajo y porque las personas más vulnerables sean atendidas con políticas públicas como corresponden”, según anunciaron. Pero se encontraron con una suerte de represión privatizada, ya que no fue la Policía de la Ciudad la que intentó dispersarles mientras les pegaban con palos. Como puede verse en el video, recibieron el ataque de una patota a la que identifican con el gremio SUTECBA. “Cuando nos estábamos retirando de forma pacífica, una patota identificada como del gremio SUTECBA avanzó sobre nosotrxs a golpes de puño y palos al grito de ‘váyanse de acá’, ‘nosotros somos mafia’, ‘acá manda SUTECBA’”, cuenta un comunicado de la Junta Interna de ATE Promoción Social.  También dicen allí que se guarecen dentro del edificio: “En este momento nos encontramos dentro del Ministerio al resguardo de la situación de violencia y exigimos que la ministra María Migliore se haga presente y garantice nuestra seguridad e integridad”. 

Lucas Peralta Luna, de 21 años, murió el viernes 10 de julio. Conducía su moto como repartidor sobre la Avenida Corrientes, en el barrio porteño de Villa Crespo. Sebastián Di Pietro, quien manejaba el vehículo que lo arrolló a más de 100 km/h, tenía 1.7 de alcohol en sangre. Sabrina Mascarello, la mamá de Lucas, habló acerca del hecho en el programa Otras Voces, Otras propuestas, donde manifestó que buscan testigos oculares para declarar y lograr el cambio de carátula, mientras que Di Pietro está en libertad. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista y testimonios: Luis Angió  ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero📷 Foto de portada: Gentileza de la familia 📷 Fotos: Luis Angió —La Retaguardia: ¿Cómo están? —Sabrina Mascarello: Estamos un poco más tranquilos, porque se difundió la noticia que no había tenido repercusión. Desde el viernes 10 de julio que estamos, y recién el lunes empezamos a hablar con los medios. Agradezco a  las Madres del Dolor que lo hicieron posible y les agradezco a ustedes que se pongan en contacto para mantener al tanto a la gente de lo sucedido.  Lucas estaba trabajando como todos los días por Avenida Corrientes, el es delivery. Y este hombre vino de atrás y lo mató directamente. No midió las consecuencias. En realidad, una persona que sale con 1.7 de alcohol en sangre a manejar un auto a 150 km por ahora, no midió muchas cosas. No solamente que iba a atropellar a alguien. Nosotros estamos muy mal. Yo estoy entera porque necesito hacer justicia por mi hijo. Este hombre está libre, a dos días de haber estado solamente preso,  y yo todavía sigo esperando que me den el cuerpo de mi hijo. Como dije ayer en los medios, la comisaría fue muy escueta con muchas cosas, y tengo recién para mañana o quizá pasado el cuerpo de mi hijo. Son muchos días después de lo que sucedió. Con muchas cosas en el medio, extravío de documentación, varias cosas. Yo creo que la policía después de haber visto que nosotros exigíamos que ellos estén más al pendiente, empezaron a mover un poquito también los hilos. —LR: Muchos vecinos y vecinas se acercaron para solidarizarse, ¿también hubo gente que se haya ofrecido a prestar testimonio?—SM: Nosotros desde el principio pedimos que se acerquen testigos, que el que sabe algo llame al 0800 de las Madres del Dolor  Mi hermana creó un grupo en facebook, “Justicia por Lucas”, porque yo estoy con tantas cosas en la cabeza que necesito ayuda. Después tenemos un grupo por Whatsapp en el que nos estamos comunicando para hacer marchas. La realidad es que queremos que este hombre esté preso. Yo creo que la gente se acercó porque se enteró de que él estaba libre, de la impunidad de este caso. La gente se solidarizó desde ese lugar y aparecieron muchos testigos. Mucha gente nos comentó que pudo auxiliar a Lucas desde un principio, que pudo detener a este hombre para que no se escape, que se dio cuenta que este hombre se quería ir de la escena. Gente que pudo contar un poco lo que sucedió. Cuesta mucho que la gente declare, lamentablemente. Todos tenemos mucho miedo, pero yo creo que hay que solidarizarse. Los argentinos somos solidarios. Hoy lo hablaba con una amiga, y somos muy solidarios en estos casos, en estas cosas. Nos falta ese poquito de no tener miedo, de perder un poquito de tiempo y acercarse a la comisaría para declarar. Ayer se acercaron tres o cuatro testigos, por suerte varios que lo vieron venir, que era lo que nos faltaba más que nada. Después tenemos las cámaras: el domo de Juan B. Justo ya está a disposición y las cámaras de las cuadras también. Estamos ya a pasos de cambiar la carátula, creo yo. —LR: El domo que mencionás se encuentra a dos cuadras de donde terminó Lucas. Según cuentan las personas que estuvieron presentes, desde allí venía zigzagueando hasta que chocó con un auto y atropelló a Lucas, ¿es así? —SM: Tenemos que ver exactamente cómo fue. No sabemos si Lucas llegó a ver a este hombre cuando lo embistió. Estamos esperando las pericias: la cantidad de metros del primer empujón hasta donde terminó Lucas es de media cuadra. Volaron zapatillas, casco anteojos, voló todo lo que tenía mi hijo puesto prácticamente. Y el golpe fue tan fuerte que murió en el acto. Es impresionante, ese tipo de golpes no te lo dá un auto que va 30 km por hora. Ese auto iba a 150 km por hora fácil. Esperemos que la cámara de Juan B. Justo lo demuestre. —LR: ¿Qué argumentos dió la justicia para no entregarte el cuerpo? (Al momento de la entrevista, aún no le habían entregado el cuerpo a la familia) —SM: Tengo que esperar que la comisaría me llame por teléfono para poder ir. Yo fui cuatro días seguidos a la comisaría para pedir pruebas, los datos de este hombre, un montón de cosas que amigas y abogados me fueron diciendo que tenía que pedir. Y la comisaría siempre era muy escueta en decirme algo. Ayer, después de haber hablado con los medios, la comisaría está a 5 cuadras y habrá visto o escuchado lo que yo fui diciendo, que dije que yo quiero el cuerpo de mi hijo y que no tengo ninguna respuesta; me acerqué a la comisaría. Me atendieron, faltaba que me dieran una silla de oro para contenerme, ayudarme, y contarme lo que iba sucediendo. Yo creo que se apuraron un poco más y esto sirvió para que ellos se movilizaran.La gente obró de justiciera porque vió lo que había pasado. La gente del barrio lo primero que dice es que escuchó el ruido, que pareció como una bomba. Después de haber tenido lo de Pigmento la otra vez, es como que ya están un poco sensibles. Escucharon eso y pensaron que era una bomba, no un accidente.Esto pasó a las 23:20, yo fui a las 2:00 y ví el destrozo, lo

A partir de un relevamiento llevado a cabo en la Comuna 11 de la Ciudad de Buenos Aires, tras iniciativas de vecinos, vecinas y asociaciones comerciales, se concluyó que la situación de las PyME en medio de la pandemia de Covid-19 es muy crítica. En entrevista con el programa Tengo una Idea, la periodista y vocera vecinal Mónica Rodríguez, describió un escenario alarmante: estas pequeñas y medianas empresas no pueden pagar los sueldos, tampoco los servicios, y muchas de ellas han tenido que cerrar las persianas. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Carlos Morchio/Nicolás Rosales ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Página12  Mónica Rodríguez, periodista y vocera vecinal, explicó de qué se trató el relevamiento que se realizó en la comuna porteña que comprende a los barrios de Villa General Mitre, Villa Devoto, Villa del Parque y Villa Santa Rita: “Entre el 29 de mayo y el 1 de junio realizamos un relevamiento en la Comuna 11 , acerca de cómo estaba la situación de las MiPyme, que son las mircro, pequeñas y medianas empresas. Nosotros lo observamos a título de buen cubero circulando por la zona. Pero queríamos saber con más precisión cómo estaban y lanzamos una encuesta. Nosotros tenemos una base muy grande de empresas de la región. Surgieron datos que eran bastante alarmantes, y que después se fueron constatando a medida que pasó el tiempo. Los datos son alarmantes fundamentalmente porque cuando uno habla de pequeña y mediana empresa, está hablando del conglomerado de PyME que en la Ciudad de Buenos Aires son la principal actividad económica. El 97% de las empresas son pequeñas y además dan trabajo al 45% de la población de la Ciudad y del conurbano bonaerense. La desaparición de la pequeña y mediana empresa significa el quiebre económico no solamente en la Ciudad, está pasando algo similar en la Provincia de Buenos Aires. El proceso de destrucción se acelera a medida que avanza la cuarentena”. “Nosotros sacamos una serie de conclusiones a partir de este relevamiento. Para que ustedes tengan una idea, el 80% de las empresas de la Comuna 11 piensa que no pude pasar fines de agosto. Estarían quebradas para principios de septiembre manteniéndose la cuarentena. Y manteniéndose los mismos tipos de ayuda o no del Gobierno. Porque los únicos que han dado un nivel de ayuda es el Gobierno nacional. Solamente el 27% de las PyME de nuestra zona han obtenido esta ayuda, ya sea vía ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) para el pago de una parte del salario, o vía Monotributo. Estas son las únicas ayudas y, en nuestra encuesta, ninguna empresa accedió al crédito del 24% (para el pago de sueldos a tasa fija) y por parte del gobierno de la Ciudad hasta al día de hoy no hay ningún tipo de ayuda. Más que ayuda, las empresas empiezan a necesitar salvatajes. Porque  directamente están en plano de quiebra”, dijo analizando algunas conclusiones.“Le hicimos llegar la encuesta a las empresas, vía Whatsapp, redes sociales y mail. La verdad es que recibimos una importante recepción. Después que hicimos el relevamiento, continuó abierta para más respuestas, y las tendencias se siguen manteniendo prácticamente de la misma manera. La Comuna 11 en el mes de junio ha sido privilegiada, porque ninguno de los centros comerciales fueron cerrados. Pero en la Ciudad de Buenos Aires, se mantuvieron sin la posibilidad de poder abrir 22 centros comerciales de grandes avenidas. Es decir, gente que no ha abierto nunca, o a lo sumo la dejaron abrir una semana”, agregó. Nueva etapa de cuarentena Desde el miércoles 2 de julio, se comenzó con una fase de mayor restricción para intentar frenar la circulación de personas y achatar la curva de contagios de Covid-19. Esto, en términos económicos para el sector empresarial al que se viene haciendo referencia, representa una crisis mayor. “Esto va hacia un mayor agravamiento. Los que venden take away, como las casa de comidas, principalmente restaurantes, están trabajando a un 5%, o 10 % de la actividad. Lo que observo en los últimos 60 días es que hemos terminado en una cuarentena económica, y el único proceso de destrucción y de cierre es el de las pequeñas y medianas empresas. Mientras que se las prohíbe trabajar, en paralelo la gente está circulando, te das cuenta de esto en el barrio. Si el Gobierno no presta atención rápido, vamos a frenar el virus, pero vamos a generar un derrumbe económico de impredecibles consecuencias. Vuelvo a repetir, en Argentina el 98% de las empresas son PyME, producen para el mercado interno y dan el 65% del empleo del país. La gran mayoría, más allá de que las tres cuartas parte del país hoy está en distanciamiento social y no aislamiento, la mayor parte de las empresas están el conglomerado del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), entonces si no se toma una medida y se va hacia una cuarentena estratégica y segmentada, lo que tenemos es que el virus no lo vamos a parar, y por el otro lado se va seguir generando un proceso de destrucción que cada día es más acelerado. Porque cada día el empresario tiene menos reservas”, expresó la periodista. Por último, Rodríguez detalló: “Este estudio lo hicimos en conjunto con la Unión de Comercio de Villa del Parque, y ellos a su vez lo elevaron FECOBA (Federación de Comercio e Industria de la Ciudad la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)  y CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), y desde esas entidades están permanentemente trabajando, sobre todo FECOBA, con el Gobierno de la Ciudad, que creo que algunas cosas las entienden pero no aplican medidas. Yo escuché el otro día a Rodríguez Larreta cuando hizo la conferencia el presidente y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que esta semana iban a lanzar algunas medidas crediticias, pero hasta el momento no hay nada. Una de la preguntas que hicimos era qué es lo que les estaba afectando más la