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El 30 de marzo del año 2006, en la calle Luis Viale 1269, en el barrio porteño de Caballito, se incendió una vivienda en la que funcionaba un taller textil  clandestino. En el hecho murieron 4 niños y niñas, una adolescente y una mujer embarazada. En el taller vivían 65 personas, entre ellas, muchas niñas y niños. Se realizó una jornada cultural para recordar a las víctimas y seguir pidiendo justicia. (Por La Retaguardia) ✍️ Redacción: Julián Bouvier 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Fotos: Nicolás Rosales/Florencia Propato El martes pasado, la calle Luis Viale se llenó de música, de rabia, de alegría, poesía, arte y lucha. A 15 años de la Masacre, se realizó una actividad durante toda la tarde. Entre artistas de la música, la danza, con una feria de fanzines, de comidas, de parches con consignas, transcurrió la jornada en las puertas de lo que fue el taller clandestino donde 7 personas perdieron la vida, bajo las condiciones más indignas de la clandestinidad. Sin embargo, la actividad transmitió mucha claridad, ante tanta oscuridad. El festival “No nos callarán, el taller no se toca”, comenzó con una radio abierta y una conferencia de prensa de la Comisión por Memoria y Justicia por lxs obrerxs textiles de Luis Viale. Patricia y Julián bailaron unos tangos y una milonga sobre la Masacre del taller, recitada por Lourdes Hidalgo, sobreviviente de aquella trágica fecha. Hubo también un baile de Tinkus wistu’s Vidas y lectura de poesías por Susana Anahí Vidal. Durante toda la jornada, una muestra de fotografías acompañó la visual de la actividad. “Fischberg y Geiler Culpables”, expresa un cartel bien grande en la fachada de lo que fue el taller. Daniel Alberto Fischberg y Jaime Geiler eran, y todavía son, los dueños del taller y principales responsables de lo sucedido. Tras un primer juicio que solo condenó a los capataces del taller en mayo del año 2019, el juez Alberto Baños, titular del Juzgado Criminal y Correccional Nº 27 de la Ciudad de Buenos Aires, sobreseyó a los empresarios y, en noviembre del mismo año, les devolvió la posesión del inmueble.  A lo largo de la jornada, iban circulando planillas para recolección de firmas. Cada una pertenece a tres diferentes proyectos de Ley de iniciativa popular: -Proyecto de Ley Día de la Masacre de la fábrica textil Luis Viale, que busca instituir el día 30 de marzo como el “Día de la Masacre de la fábrica textil Luis Viale” en todo el territorio de la Ciudad de Buenos Aires. -Proyecto de Expropiación, que busca que se declare al inmueble de utilidad pública, en los términos de la Ley N°238. -Proyecto de Patrimonialización, que busca que se lo catalogue con nivel de Protección Estructural y Edilicia y se denomine Sitio de Memoria contra la Trata de Personas con fines de Explotación Laboral. También compartieron sus canciones Abelardo Martín junto a Pica Para Todxs Mis Compas!, Fernanda Ortega Villa, Luciana Gómez, El Pampa Ubertalli, Dúo Tawa Ñan Urraca Mc, Las Pulgas de mi perro rock , La Huesuda y hacia el final de la noche sonó la Murga “No somos títeres de nadie”. El cierre estuvo en manos de Sikuris Autoconvocadxs.

El pasado viernes 12 continuó el juicio contra el periodista Eugenio Veppo, quien mató a la agente de tránsito Cinthia Choque y dejó con secuelas permanentes a su compañero Santiago Siciliano. El 8 de septiembre de 2019, al momento del siniestro, Choque y Siciliano estaban haciendo un operativo de control en Avenida Figueroa Alcorta y Tagle, en el barrio porteño de Palermo. En la audiencia anterior habían declarado Alberto Aznar y Camila Villaverde, quienes acompañaban en el auto al periodista. (Por La Retaguardia) ✍️ Texto y cobertura del juicio: Luis Angió 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Eugenio Veppo durante su declaración Alberto Aznar contó que junto con Eugenio Veppo y Camila Villaverde fueron a comer un asado a la casa de Kevin, un amigo de Aznar, y que Veppo llevó una botella de vino. Además en la casa había otras dos botellas. Aclaró que tomaron una sola. Después de terminar el asado, Kevin dijo que se quería ir a dormir y los tres decidieron ir a bailar a Jet, un boliche por la costanera. Pasaron primero por la casa de Camila, porque se quería cambiar de ropa antes de ir al boliche. De ahí fueron a la casa del periodista, donde tomaron unos vasos de whisky. Aznar contó que el auto de Veppo era un Volkswagen Passat con caja automática que le habían entregado el día anterior. Planteó no tener constancia de a qué velocidad manejaba Veppo, pero recuerda que iba más rápido que otros autos. En un momento de su declaración, recordó: “Se cruza un taxi y para no chocar nos fuimos hacia la derecha y allí nos encontramos con el control”. Continuó contando que luego de que atropellaron a Cinthia Choque y Santiago Siciliano, le preguntó a Veppo: “¿Vos sos consciente de que esto es lo peor que nos pasó en nuestras vidas?”. Veppo, según Aznar entró en estado de pánico y shock, y en la calle Ruggieri dejaron el auto y se tomaron un taxi junto a Camila hasta la casa de Veppo. Cuando llegaron, él y Camila se querían ir a su casa, pero Veppo les pidió que se queden porque iba a hablar con un abogado. Luego llegó Pedro,  hermano del periodista, junto con un abogado que le manifestó que se tenía que poner a disposición de la justicia.  Sobre el hecho en sí, Aznar declaró que se les cruzó un taxi desde el segundo carril hacia el tercero, donde venían ellos a gran velocidad, y se tuvieron que desplazar hacia la derecha. Ahí es donde se encontraron con en control y atropellaron a las víctimas. Camila Villaverde, la otra persona que ocupaba el auto de Veppo, relató que viajaba en el asiento de atrás sin cinturón de seguridad. Ella en ese momento era pareja de Alberto “Beto” Aznar y, según contó, a Veppo solo había visto un par de veces y no eran amigos. “Veppo también tomó vino de la botella que trajo, recuerdo que cuando estaba charlando con el tenía una copa de vino en la mano”, aclaró. Como narró Aznar, fueron a comer un asado a la casa de Kevin. “Seguimos bebiendo, yo seguía bebiendo, bebiendo…”, prosiguió Villaverde. Luego de terminar de cenar, Eugenio propuso ir a su casa y ahí sacó una botella de whisky. “Yo para entonces estaba bastante ebria”, recordó. Luego les surgió la idea de ir a bailar, por lo que pasaron por su casa para que se pudiera cambiar de ropa. “No recuerdo nada en el trayecto. Lo próximo que recuerdo es sentir un sacudón y ver en mi cuerpo como que tenía vidrios”, dijo. Unas cuadras después tomaron un taxi hasta la casa de Veppo. Lo próximo que recordó es que se despertó a las 10 de la mañana y pensó en llamar a su mamá. Lo vio a Veppo sentado en un sillón con cara de trauma, le preguntó qué pasaba, y él le dijo: “Mirá Cami, te tenemos que contar. Anoche tuvimos un accidente, chocamos, no sabemos si falleció alguien o no, pero probablemente a la velocidad en la que íbamos pudo haber pasado algo grave”. Camila contó que se puso a llorar y que se quería ir a la casa. Veppo se puso de rodillas, relató Villaverde, y les pidió que no se vayan porque sino se iba a suicidar, se iba a tirar por el balcón. Posteriormente, narró que llegó el hermano de Veppo, dijo que lo iba a llevar a la comisaría a declarar, y que se podían ir a su casa.  “Siento mucho por la familia (de Cinthia) y mucho dolor por Santiago, y la verdad es que lo lamento muchísimo. Mi tristeza y angustia vienen de haber estado totalmente inconsciente y que no hice nada al respecto porque estaba fuera de mí”, aseguró. Foto: Archivo Agustina Salinas/La Retaguardia Declaración de Eugenio Veppo En la primera audiencia, antes de que declarara Santiago Siciliano, Veppo se negó a declarar. Pero, sorpresivamente, en la pasada audiencia pidió brindar declaración al presidente del Tribunal, Domingo Luis Altieri, ya que era su voluntad decir toda la verdad de los hechos. Comenzó narrando prácticamente lo mismo que sus acompañantes en el auto al momento de los hechos. Reconoció que llevó una botella de vino a la casa de Kevin pero que, si bien él tenía una copa servida, no tomó nada, así como cuando en su casa llenó tres vasos de whisky y, aseguró nuevamente, él no tomó. Sobre el auto Volkswagen Passat que manejaba, dijo que lo había comprado el día anterior y que lo manejaba por primera vez, que era la primera vez que manejaba un auto con caja automática. Tenía una buena insonorización, planteó, y por eso no podía escuchar el ruido del motor y  nunca le pareció que iba a mucha velocidad, justamente porque al tener caja automática no podía regular la velocidad. “Nunca percibí que fuera a un exceso de velocidad. Camila venía atrás y percibía que estaba algo alcoholizada”, recordó. Luego, el periodista manifestó que a la altura

Comenzó el juicio contra Eugenio Veppo, quien mató a la agente de tránsito Cinthia Choque y dejó malherido a Santiago Siciliano. Veppo se negó a prestar declaración el pasado viernes 26 en el inicio de juicio que se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 14 de la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con el programa radial Oíd Mortales, Siciliano repasó las semanas en las que estuvo internado y cómo fue su lenta recuperación. Además, brindó algunos detalles acerca del  juicio y denunció cómo los y las agentes de tránsito siguen trabajando en condiciones precarias. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Luis Angió/Cristina Varela ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Archivo Agustina Salinas/La Retaguardia El periodista Eugenio Veppo está acusado de “homicidio simple con dolo eventual” por la muerte de la agente de tránsito Cinthia Choque (28 ), y las “lesiones graves” que sufrió su compañero, Santiago Siciliano (31). El 8 de septiembre de 2019 Veppo los embistió con su auto a una velocidad de 130 kilómetros por hora, sobre la avenida del Libertador, en el barrio de Palermo, y escapó. Cuando el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N° 14, el juez Domingo Luis Altieri, le preguntó a Veppo si iba a prestar declaración indagatoria, el acusado respondió: “Por el momento no voy a declarar”. Santiago Siciliano comenzó expresando sus sentimientos de cómo vivió la primera audiencia del juicio: “Se remueven muchas emociones, muchos recuerdos.  Porque parece que fue hace mucho, pero un año y medio para una situación así no es nada. Ni físicamente, ni emocionalmente”, dijo. Por otro lado denunció la precarización laboral y el incumplimiento de los derechos laborales que sufren los y las agentes de tránsito que dependen del Gobierno de la Ciudad. “No solo Cinthia y yo fuimos víctimas de Eugenio Veppo sino que también fuimos víctimas de la precarización laboral, al igual que la mayoría de los agentes de tránsito. También podemos usar la palabra ‘atropello’ como una metáfora: porque no deja de ser un atropello a los derechos laborales”, planteó. Siciliano también hizo un repaso de cómo fue su recuperación y describió su actual estado de salud: “Por suerte, y gracias a la ayuda de los médicos del Hospital Fernández y del cuidado emocional de mi novia Rocío, mi mamá, mi abuela, mi tío, de todos mis familiares, nombro a estos porque fueron los más conocidos al haberse convertido en personajes mediáticos. Y agradezco el apoyo incondicional de mis compañeros de tránsito que también me apuntalaron emocionalmente. Lamentablemente tuve bastante más suerte que Cinthia, porque estoy hablando con ustedes. Justo estoy en la plaza viendo a jugar a mi hijo, y ahora quizá las hijas de Cinthia estén en la plaza pero su mamá no está más. En cuanto a mi evolución física, la verdad es que no me puedo quejar. Muchos médicos se sorprendían de cómo estaba, de cómo pude volver a mover mis cuatro extremidades. Tengo algunas complicaciones, al caminar por un tiempo de 30 minutos y se me hincharon la rodilla y el tobillo. Por la placa que tengo en la cabeza ante un movimiento brusco me mareo. Tengo también visión doble, de la que he hablado y seguiré hablando ahora con el juicio. Además tengo insomnio, cuando salgo a la calle y escucho un motor me acuerdo de todo eso. Tuve una pérdida de memoria en el lapsus del tiempo que ocurrió el accidente, y no me acuerdo nada por suerte, porque recordar eso sería horrible, mucho peor”, contó. “Al principio me estuve tratando psicológicamente ahí mismo en el hospital. Pero las atenciones por el hospital público duran seis meses. Después empecé a ir a un lugar por la obra social, pero también la atención deja mucho que desear en cuanto atención psicológica, porque las prestaciones son bastantes recortadas. Son 12 sesiones anuales de media hora. Esto no alcanza. Después seguí un tiempo con la misma profesional de la obra social pagándole de manera particular. Y ahora abandoné por una cuestión económica. Quizá busque algún centro comunitario, pero eso es algo pendiente. Por ahora, retomé hace unos dos meses el tratamiento de kinesiología de rehabilitación, que durante todo el 2020 por la pandemia quedó interrumpido porque iba como a un gimnasio de la obra social”, continuó describiendo. Juicio por Zoom: Veppo no declaró “Entré a declarar por una sesión de Zoom. El anfitrión me permitió entrar a la reunión cuando terminó la declaración de Eugenio Veppo. No lo pude escuchar. Sí estuvo presente Rocío, mi novia, porque yo lo pedí. Me comentó que no declaró nada. Yo pensé que iba a pedir disculpas o que iba a mostrar signos de arrepentimiento, pero ni siquiera eso. Tampoco es que lo esperaba. Había familiares de Cinthia presenciando la audiencia. Me pidieron que relate los hechos acontecidos esa noche, que pude reconstruir en base a los relatos de mis compañeros, esa fue mi testimonial. Veppo no solo fue imprudente por manejar al doble de la velocidad permitida, sino que tuvo el desprecio de dejar a dos personas ahí a su suerte, no le importó nada. Reconozco y envío mis respetos al padre, que él sí se comunicó conmigo y con mi novia. Después declararon las otras tres personas presentes en el accidente, el chofer y dos chicos más agentes de tránsito, que tuvieron la suerte de no ser atropellados porque estaban arriba de la camioneta. También declaró otra persona testigo que iba con su auto en el momento del impacto y que vió todo. Todos fueron sometidos a preguntas del juez y los abogados querellante y defensor. A mí el abogado de Veppo no me preguntó nada, y el abogado de la querella de la familia de Cinthia tampoco. Creo que podrían declarar los acompañantes del auto que iban con Veppo. Tengo entendido que después del accidente, después del atropello estas personas abandonaron el auto, y se habrían ido al departamento de Veppo, y este al parecer los dejó encerrados. Los amigos declararon que

El dirigente político y gremial Víctor De Gennaro pasó por el programa radial Sueños Posibles. En una extensa charla opinó acerca de la fuerza del Frente de Todos, planteó sus diferencias, y reflexionó sobre la lucha social en las calles como algo esperanzador para lograr cambios. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Alfredo Grande/Irene Antinori ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero Víctor De Gennaro tiene un vasto recorrido político. Es dirigente gremial y social. Fue uno de los fundadores de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). En 1986 fue miembro de la presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). También se desempeñó como secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y presidió la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado.   Comenzó repasando su actual vida política: “Hoy mi actividad fundamental está encarada en lograr la ampliación y la presencia de un Instrumento Electoral por la Unidad Popular (partido conocido como Unidad Popular). Fundado en el 2013, cuando éramos diputados nacionales con Claudio Lozano, Graciela Iturraspe, Liliana Parada, Marta Maffei. Un montón de compañeras y compañeras que hoy tienen presencia y dirigencias nacionales como Hugo ’Cachorro’ Godoy. Dirigentes de todo el país, y que se ha logrado instalar llegando a tener hoy nueve distritos con personería nacional. Vamos a llegar a 12 a fin de año. Prácticamente la mitad de las provincias, y en cuatro de las más importantes con la mayor cantidad de electores y con una distribución nacional muy destacada como Jujuy, Tierra del Fuego, Misiones, Neuquén. Una diversidad interesante. Que surge de los movimientos sociales, desde distintas expresiones, venimos todos de campos partidarios. Yo tuve la posibilidad de llevar la conducción nacional del PJ (Partido Justicialista) y renuncié en 1990 cuando se firmó el indulto y se empezó la traición del PJ a esa cultura peronista, privatizando todo”. De Gennaro continuó historizando y contando su presente militante. “Con el correr del tiempo, la construcción de la Central de los Trabajadores que terminó por abrir una instancia nueva a partir del 2001 de que necesitábamos una construcción distinta. También tengo el orgullo de estar siendo vicepresidente de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) con Adolfo Pérez Esquivel y Dora Barrancos como presidentes. Es un área que tiene que ver con toda una experiencia de un organismo público democratizado en su conducción y que es hoy un ámbito muy importante en la lucha contra la violencia institucional en la Provincia de Buenos Aires con todo lo que está pasando”, expresó. “Vivo en Lanús, donde siempre viví. Y tengo un sueño, que es que lo gobernemos los lanusenses y no el negocio inmobiliario que se extiende desde la capital conducido por (Horacio Rodríguez) Larreta. Pero acá está el señor Néstor Grindetti, cajero de (Mauricio) Macri, que tiene una propuesta muy clara de terminar con la vida comunitaria que dio origen a Lanús para que termine siendo una comunidad de negocios inmobiliarios para ellos”, denunció. El hambre como un crimen Por otro lado, el dirigente analizó algunas medidas del Gobierno nacional durante la pandemia y se refirió a la dificultad para disminuir la pobreza y paliar el hambre en el país. “Nosotros fuimos los que nos sumamos a la conocida frase ‘el hambre es un crimen’. En aquel momento, lanzamos la campaña de shock de distribución del ingreso que tuvo una consulta popular en el 2001, y que cuando terminó más de 3 millones de personas dijeron que sí. A los días estallaba la rebelión popular. Creo que en aquel momento como hoy el hambre es algo planificado, es un genocidio por planificación de la desigualdad. Camino a resolverlo, nosotros desde todas las áreas, tanto de las organizaciones sociales y sindicales afines como la propia Central o mismo la FENAT (Federación Nacional de Trabajadores del Territorio), lo que son organismos de la niñez como los son los compañeros de distintas organizaciones de aquel movimiento como ‘Luca Huenei’, ‘El Che Pibe’, el MAP (Movimiento de Acción Popular) y tantos otros. Conjuntamente con la Unidad Popular sacamos una propuesta camino hacia Argentina libre de hambre, que es nuestra bandera para terminar con ese crimen. Hay que aprobar un Salario Básico Universal o la continuidad del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y reconocer salarialmente a todos los trabajadores esenciales de los barrios. El gran conurbano, para que ustedes se den una idea, estamos hablando de más de 120 mil compañeras y compañeros, que todos los días laburan para terminar con este flagelo. Hay que resolverlo. Es fácil si se dirige parte del presupuesto nacional, de la recaudación, si se cambia toda esta política que concentra y extranjeriza la riqueza, y que evidentemente termine esa circunstancia. ¿Por qué no se hace? Porque si vemos desde (José Alfredo) Martínez de Hoz en toda la Argentina instaló el 24% de pobreza cuando se fue la dictadura, y la cuadriplicó en tres años. Y desde ese momento hasta hoy, ha fluctuado a 40, 32, 25, 28, 29, pero nunca bajó porque es una herramienta de disciplinamiento social. Por eso hay que pelear contra ella. Por eso los movimientos sociales y populares tenemos que unirnos y no abandonar esta consigna que es prioritaria. No hay transformación sin participación masiva. Es más, estoy en Lanús y acá  discutimos mucho sobre el futuro, porque ellos (quienes gobiernan) plantean que hay que hacer la política del negocio y del conocimiento. Y es verdad, el cerebro humano tiene que desarrollarse, el pensamiento, la cultura, es producto del colectivo. Acá en Lanús tenés 75 mil pibes que no acceden al alimento adecuado, estamos hipotecando ese nivel de futuro”, planteó.  Mirada crítica hacia el Frente de Todos Víctor De Gennaro opinó sobre el disciplinamiento social de los últimos tiempos: “Por nuestra parte, denunciamos todo lo que significaron las políticas de represión a las compañeras, compañeros y vecinos que estaban en la toma de Guernica. Fue un punto de inflexión. Un gobierno no puede asumir ese nivel de represión. Tanto las organizaciones sociales como la CPM nos hicimos presentes, y la

En diálogo con el programa radial Tengo una idea, Andrea Cohen, integrante del colectivo de “Familias por un Retorno Seguro”, detalló una serie de exigencias para garantizar la vuelta a las clases presenciales en el ámbito de la educación pública porteña. Además, aportó su mirada como docente y madre de un estudiante secundario. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Nicolás Rosales/Carlos Morchio    ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Archivo Valentina Maccarone/La Retaguardia En los últimos meses, la discusión acerca de la necesidad de que la educación sea presencial en todos los niveles tomó una fuerte presencia en la sociedad. Por un lado, hay pibes y pibas que no tuvieron ni tienen posibilidades de sostener la cursada virtual y, a su vez, muchas de las instituciones no cuentan con la infraestructura para cumplir los protocolos necesarios para la asistencia a las aulas. La docente Andrea Cohen, integrante del colectivo Familias por un Retorno Seguro, analizó esta situación y contó cómo lo vive la comunidad educativa: .“Acá estamos, preocupados. Creo que la política tiene que estar al servicio de la gente para organizarle la vida. Francamente lo que está sucediendo es exactamente lo contrario. Hablo como docente y como madre. Nosotros el año pasado recibimos un mail en donde nos decían que a partir del 17 de febrero iban a rendir exámenes, de manera virtual, los alumnos que no hubiesen aprobado las distintas materias durante el ciclo 2020. Y ahora, el Gobierno de la Ciudad viene a decir que hay que volver a la actividad docente, a las clases presenciales el 17”, expresó. Semáforo en rojo, no avanzar “Ahí, ya empieza a surgir un problema porque no se pueden superponer dos ciclos. El ciclo 2020 no terminó todavía, porque es de marzo a marzo. Y el tiempo que nosotros habíamos previsto para evaluar y ver si habían aprobado o no las materias, o si había una promoción o una acreditación de un grado, o de un año a otro, ahora de repente nos dicen que tenemos que volver bajo condiciones epidemiológicas que son inaceptables. Y no porque lo diga yo, una mamá o un docente, sino porque hay un semáforo epidemiológico que indica justamente que la Ciudad de Buenos Aires, y hablo de ella porque es lo que conozco, está en rojo. Entonces, no podemos avanzar cuando un semáforo está en rojo. Se mezclan varias cosas, la desorganización por un lado, el apuro por volver a la presencialidad cuando hay un semáforo aprobado por el Consejo Federal de Educación en octubre del año pasado”, explicó. Exigencia de las familias Cohen enumeró una serie de exigencias que fueron elaborando desde la organización: “Creemos, el colectivo Familias por un Retorno Seguro, que en este momento las clases deberían ser virtuales. Y que tanto el Gobierno nacional como el porteño deberían proveer el equipamiento necesario para la conectividad con las netbooks. Por otro lado, tal vez puedan pasar de dos a tres meses hasta que todos estemos vacunados, y mientras tanto tenemos que seguir preservándonos. Además, desde Ciudad lo que se está planteando es una presencialidad absoluta. En otras provincias, hablan de un sistema mixto. Mucho se llenan la boca de Dinamarca, de Alemania o de otros países del primer mundo, pero ninguno de ellos empezó la escolaridad de manera presencial a un 100 por ciento. Y todos los alumnos ingresaban en los mismos horarios”.  “Yo planteo lo siguiente: trabajo en una escuela donde hay 1.600 alumnos y 600 docentes Cómo hacés para tomarle la temperatura a las 7:45 para entrar, por ejemplo. Es imposible. La presencialidad todos los días es una utopía, o un disparate por decirlo suave. ¿Cómo hacés para mantener a todos estos chicos a un metro y medio de distancia? Otra cosa que tampoco puede ser admitida, que es la confusión, no sé si adrede o por desconocimiento por parte de la ministra (de Educación porteña, Soledad Acuña) que dice que los grados o los cursos son burbujas. Porque es algo completamente distinto. El año pasado cuando se hizo la revinculación, que fue absolutamente recreativa y fue un fracaso, porque los chicos y las familias después se dieron cuenta de que no era el momento y que además ellos seguían educándose virtualmente. Porque tenemos que tener esto presente: el año 2020 fue el año en que docentes, padres y alumnos aprendimos qué es la educación virtual. Yo lo aprendí en el momento, nadie me explicó nada, nos fuimos empapando con lo que teníamos a mano. La burbuja del año pasado, fue un grupo de chicos y un docente que iba, hacía una actividad recreativa, una o dos veces por semana, y listo. Ahora, yo que trabajo en escuela secundaria y mi hijo concurre a una, donde 11 docentes van a entrar a un curso. Eso ya no es una burbuja. Porque una burbuja es un aislamiento. Y si yo tengo 11 cursos por semana, tengo a 300 alumnos entrando y saliendo. Y otros 20 profesores van a hacer lo mismo. Eso ya serían clases normales. En este contexto no se puede volver”, continuó. “Necesitamos que se vuelva a garantizar que los padres y madres de alumnos menores de 14 años puedan estar teletrabajando. Y de esa manera acompañar también a sus hijos, y que la educación pueda ser virtual. En el mientras tanto nos están obligando todos: padres, madres y docentes a que volvamos a una presencialidad en la que sentimos que estamos yendo más a un matadero que al disfrute. Porque el ir a una escuela e ir una clase tiene que ser un disfrute, tiene que ser placentero. Cómo va pasar esto cuando los chicos van a tener que ir y estar sentados a un metro y medio de distancia y permanecer con barbijo durante cuatro horas”, detalló la integrante de Familias por un Retorno Seguro.   ¿En la vanguardia o en la retaguardia? La docente se refirió a las razones por las que cree que el Gobierno pretende que se vuelva a las

El defensor de la tercera edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires dialogó con el programa radial Otras Voces, Otras Propuestas. Allí, analizó la nueva fórmula que el Gobierno nacional quiere aprobar en el Congreso para modificar el cálculo de movilidad de los haberes jubilatorios. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Luis Angió ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Página 12 —La Retaguardia: ¿Cómo quedan los haberes con esta nueva fórmula que se quiere implementar? —Eugenio Semino: En realidad el primer dato es que de nuevo no tiene nada. Porque es la misma fórmula que había regido entre el 2008 y el 2017. En segundo término, se venía discutiendo en una Comisión Bicameral desde hace cinco meses, y el lunes 10 de noviembre apareció precipitadamente a la diez de la noche sin ningún tipo de consenso previo, aun con los propios, esta fórmula. Que es simplemente mostrarle a quienes llegaron hoy al país, el FMI (Fondo Monetario Internacional), que el Gobierno nacional tiene el absoluto control sobre las voluntades de aquellos que se ven damnificados por estas ridículas quitas de haberes que sufren, en este caso los jubilados y pensionados. En las reuniones de comisión, me tocó participar en una de ellas como invitado, yo hice un planteo que creo que es el válido, en cuanto a que no vale ninguna fórmula de movilidad, mientras no exista la recomposición del haber. Es decir, sobre 18 mil pesos, que es lo que ganan cuatro millones de jubilados, jubiladas, pensionados y pensionadas, cualquier fórmula que apliquemos, nos va a dar resultados absolutamente ridículos, porque con 18 mil pesos en Argentina no se puede vivir. Vale decir que si tenemos en cuenta que en los últimos tres años, incluido este, los haberes jubilatorios perdieron prácticamente entre el 40 y el 50 por ciento de su poder adquisitivo. A lo que debieran estar dedicados hoy los funcionarios y los legisladores es a ver cómo se recompone ese haber. Doy un ejemplo muy elocuente: en el mes de diciembre nuevamente el Ejecutivo va a sacar un decreto para reajustar ese mes. Y el reajuste va a ser aproximadamente de seis puntos, el 6%. Esto, sobre las mínimas de 18 mil pesos, son exactamente mil pesos. Es decir, 33 pesos por día. Que alguien consiga un alfajor por ese precio, porque el jubilado va a tener que llegar con los 19 mil pesos al mes de marzo. Estamos hablando de algo inmoral directamente, que genera la política, y que pagan con su vida los trabajadores jubilados que por otra parte aportaron al Estado durante 30, 40 años y que hoy no pueden siquiera cubrir un cuarta parte de lo que son sus necesidades básicas.   —LR: Esta fórmula arrancaría desde el 2021, ¿habrá algún retroactivo o el reconocimiento de alguna pérdida? —ES: No. En el 2017, los jubilados en el llamado cambio de fórmula, en el factor empalme, les robaron seis puntos. Esto no lo digo yo, si no que ya lo dijo la Corte Suprema en una cantidad de casos. Durante los años 2018 y 2019, perdieron veinte puntos respecto a la inflación. Y tampoco lo digo yo, lo decía quien era candidato en ese momento y hoy es el presidente de la Nación. Es más, decía suelto de cuerpo: “Yo ni bien asuma, esto lo resuelvo rápidamente, vendo las Leliqs (Letra de Liquidez del Banco Central) y pago los veinte puntos que perdieron los jubilados. No vendió las Leliqs. Decretó la emergencia previsional e hizo por decreto todos los reajustes del año hacia la baja. Por otra parte, hoy cuando acumulamos desde aquellos seis puntos hasta diciembre de este año, es donde vamos a ver que hay haberes que perdieron el 40% de su poder adquisitivo, y otros, los medios o más altos, que perdieron alrededor del 50%. Ergo, el problema está dado en que el ajuste se da sobre un sector que tiene dificultades en términos de la posibilidad de reclamo. Y ha sido el más afectado en el mundo y en Argentina por parte del coronavirus. El 80% de los fallecidos son adultos mayores. Y, a su vez, quienes los podrían haber ayudado respecto a la vida cotidiana en muchos casos, que son sus familias, están también quebradas económicamente como lo está el jubilado. Así que, frente a esta situación, se avanza contra este despiadado ajuste sobre las jubilaciones y pensiones. En definitiva, sobre lo que el trabajador aportó durante toda su vida. —LR: Se estima que va a haber un tope anual para los aumentos de las jubilaciones definido por los recursos que reciba el ANSES, ¿será así? —ES: Claro. El tema es el siguiente: las dos variables que va a utilizar para reajustar esta fórmula son la variación del salario del trabajador activo por un lado en el 50%, y la otra mitad la recaudación impositiva, es decir impuestos que tienen destinados porcentajes a la seguridad social. Ahora bien, ambas variables hoy están absolutamente depreciadas porque el salario y las paritarias se han ido a la baja, y de la recaudación que está atada al consumo, también va a la baja. Lo que dice la ley es que si va bien la recaudación y esa mejora supera el 1.3% del promedio de años anteriores, directamente no es que va a mejorar el haber del jubilado si no que se le pone un tope. No va a trasladarse por las dudas al jubilado. La verdad es que la ley es macabra, monstruosa. Es inmoral la reforma que pretende hacerse.  —LR: ¿Qué se puede esperar? —ES: Yo espero que en la Legislatura los distintos bloques de oposición no sean condescendientes. Desde el punto de vista judicial nosotros ya llevamos los tres amparos colectivos a la Corte, que lo tratará algún día. Ni abrió el cajón. Nosotros llegamos por vía per saltum cuestionando la emergencia y los decretos del 18 de marzo, y al día de hoy no tomó ningún tipo de acción. Al margen de

Las denuncias de quienes sobrevivieron al incendio en el taller clandestino de Luis Viale 1269, en el barrio porteño de Caballito, contribuyeron a poner en agenda en los medios alternativos y luego en los medios tradicionales la explotación laboral de la industria textil en la Ciudad de Buenos Aires. Lourdes Hidalgo, una de las sobrevivientes de aquella tragedia, en diálogo con el programa radial La Retaguardia, dijo que junto con otras y otros compañeros reclaman que allí funcione un lugar para la memoria. La Justicia, por su parte, les devolvió las llaves del taller a los antiguos dueños. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Comisión por la Memoria y Justicia de los obreros textiles de Luis Viale Escuchar a Lourdes Hidalgo resulta doloroso y al mismo tiempo esperanzador, su entereza en la lucha emociona. Sobrevivientes, junto y la Comisión por la Memoria y Justicia de las obreras y obreros textiles de Luis Viale realizaron una radio abierta el pasado viernes en Plaza de Mayo y exigieron la expropiación y patrimonialización del ex taller textil de Luis Viale, para que se convierta en un espacio de memoria. “Será una jornada de lucha por la expropiación y patrimonialización del taller donde perdieron la vida trabajadores junto a sus hijos el 30 de marzo del 2006, entre ellos una mujer embarazada y cuatro niños. Todos ellos fueron víctimas de trata y explotación laboral. Son 14 años de lucha y de un caso que quedó impune”, contó Hidalgo unos días antes de la convocatoria.  Justicia a medias “En el 2016 fueron condenados los capataces. Los dueños del inmueble y de las máquinas con las que cosíamos, Daniel Alberto Fischberg y Jaime Abraham Geiler. Los jueces los sobreseyeron por falta de pruebas. Para que haya verdadera justicia, ¿cuántas muertes más hacen falta?, ¿no les bastaron las 6 muertes? Porque ahí perdieron la vida mis compañeros junto a sus hijos cosiendo la ropa. Al lugar entraba la policía, los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, entraban los dueños. Y no hicieron nada. Estas muertes eran evitables. A nosotros no nos dieron lugar para reclamar. Yo reclamé por el baño, porque teníamos uno solo para 65 personas. Estaba conectado con un cono de hilo para ducharse. Eso para ellos fue un delito, porque a los pocos días me dijeron que me vaya. Ellos estaban acostumbrados a trabajar de esta manera”, recordó. “Acá se paga cada tres meses” “Antes del 30 de marzo hubo otro incendio dentro de ese taller. Los dueños solo querían ganancias. En las condiciones en que estábamos, muchos nos preguntaron ‘¿por qué no se fueron?’. Yo me quise ir del lugar. Trabajé un mes y medio, y pedí que me pagaran. Y uno de los capataces me respondió: ‘acá se paga cada tres meses’. Esa fue la estrategia para retener a los trabajadores, para que no se vayan. Esto no fue un incendio, fue una verdadera masacre por la patronal. La Justicia los dejó libres de culpa, pero para nosotros ellos son los asesinos por su sed de ganancia. Venimos exigiendo que el lugar sea un espacio de memoria para los trabajadores y trabajadoras migrantes en lucha. No vamos a permitir que nuevamente sea un lugar de masacre. La Justicia les volvió a entregar las llaves a los responsables de estas muertes”, denunció la sobreviviente.  Los talleres clandestinos y la explotación laboral continúan “Hoy en día, a una cuadra de ahí, en la calle Artigas 1241, tienen otra fábrica que sigue funcionando y sigue explotando trabajadores. Y la Justicia los va encubriendo. No cambió nada, porque en el 2015 nuevamente por un incendio perdieron la vida dos niños, hijos de trabajadores textiles en el barrio de Flores. En el 2018, en otro incendio, murió otra nena. En pandemia se ha seguido trabajando en estas condiciones, cosiendo barbijos. En las mismas fábricas que dicen tener a sus trabajadores en blanco han muerto trabajadoras textiles”, aseguró.  Por último, dijo: “El incendio de Luis Viale fue o es el único caso, otros tantos casos quedaron impunes. Son 14 años de lucha, no vamos a callarnos y a esperar más. No podemos dejar que el lugar vuelva a las manos de los mismos patrones que hoy en día siguen explotando a obreros migrantes”.

La situación legal de la posesión del inmueble y la crisis del sector turístico se les hicieron irremontables. . El grupo de cooperativas de trabajo que conforman el espacio, buscan ahora otro lugar para continuar con algunos de sus emprendimientos. En el programa radial Sueños Posibles, Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa, brindó más detalles, con una mezcla de tristeza y esperanza: “Creo que tomamos la decisión más dolorosa, pero más responsable”, afirmó. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Alfredo Grande/Irene Antinori     ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele “Dejamos el hotel y nos llevamos el Espacio Cooperativo BAUEN. Acá no termina nada. Acá empieza todo. Vamos a revivir el mundo social, político y cultural que latió en las paredes del Bauen en otro rincón de nuestra ciudad”. De esa manera, y a través de un comunicado, quienes integran la cooperativa de trabajadoras y trabajadores del Bauen, dieron la triste noticia: se van del edificio que supo albergar tantos sueños y luchas; tanta militancia y trabajo. Federico Tonarelli fue presidente de la cooperativa. Ahora ocupa el cargo de vice. En este diálogo con el programa radial Sueños Posibles de Radio La Retaguardia, repasó algunas de las razones que derivaron en la salida del espacio físico.   —La Retaguardia: ¿Cuán dolorosa es la situación actual y que plazos tiene para dejar el lugar? —Federico Tonarelli: Las compañeras y compañeros del hotel estamos un poquito adelantados de lo que están sintiendo hoy ustedes, ni más ni menos porque venimos madurando esto hace tiempo. Entonces el bombazo que representa para gran parte de los compañeros del cooperativismo, la lucha social, la economía solidaria, el mundo cultural, gremial y político afín, es mucho más duro, porque es algo que nosotros hemos empezado a internalizar hace meses. Estoy obligado a decirles que todo esto comienza y se define porque nunca en 17 años se resolvió el bendito conflicto por la posesión del inmueble. Ocultar esto sería solo contar una parte del último tramo de la historia. Y la verdad es que la cooperativa puso sobre el tapete o echó luz acerca del conflicto que había detrás de la propiedad del Hotel Bauen y gran parte de los involucrados y este hermoso mundo de gente que nos manda mensajes súper cariñosos y afectuosos sabe exactamente que, cuando nosotros empezamos a plantear que el edificio era del Estado, y aunque parece abstracto, creo que hay responsabilidades políticas y de gestión. No ha querido (el Estado) recuperar este activo para su patrimonio, ni más ni menos que un edificio de veinte pisos en la calle Corrientes. Lo digo sin temor a equivocarme, porque efectivamente es así. Nosotros logramos después de mucho tiempo, en 2015 en senadores y en 2016 en diputados, la ley que declaraba de utilidad pública del edificio y que solucionaba esto no solo para nosotros, sino también para el Estado. La cooperativa en la ley no planteaba que le regalaran el edificio. La propiedad del inmueble pasaba a ser del Estado y a nosotros nos daban un comodato para gestionar el hotel. Se la dejamos en bandeja a Macri  para que la vetara. Lo vetó, y después no hubo voluntad política para volver a avanzar. Estuvimos 17 años durmiendo con un ojo abierto, todas las noches de nuestras vidas. Pensando en que se venía el desalojo, y si no una clausura, o una intimación de cualquier tipo. Y por eso nosotros estamos dolidos en la no resolución. Después del veto del 2016, el Gobierno de la Ciudad tuvo una seguidilla de hostigamiento para con nosotros imponiéndonos clausuras tremendas. Pero después se ensañaron con la cooperativa pidiéndonos cosas que tenían que ver con la posesión del inmueble. En el 2019 estuvimos prácticamente seis meses clausurados, con un gran daño económico. Porque gran parte de nuestra fortaleza estaba apoyada en dos patas: primero el arco infinito de solidaridad que rodeaba la cooperativa, y que hacía que cuando nos impusieron cuatro o cinco oportunidades concretas de desalojo, todo eso terminase en un acto con 5000 personas en la puerta. La otra pata era el hotel funcionando en perfectas condiciones que nos permitió vivir de eso, y que por momentos tenía hasta 1000 personas circulando. Entre espectáculos, eventos sociales en los salones, pasajeros, gente en el restaurante. Llegamos al 2020 con las expectativas del nuevo gobierno y sobreviene la pandemia. A nosotros nos termina reventando, porque estamos dentro de los tres sectores más golpeados, que son el turismo-hotelería, gastronomía y espectáculos. Cerramos el 20 de Marzo y nunca volvimos a abrir. —LR: Con lo sucedido, ¿quién recuperará el edificio del Bauen? —FT: Lo recuperarán los antiguos dueños (la familia Iurcovich). Hubo hipotecas a favor del Estado sin pagarpor 20 o 30 años. El Estado es el mayor acreedor. Ellos verán qué hacen, y el Estado verá que hace con ellos. En algún punto creo que tomamos la decisión más dolorosa, pero más responsable. Porque si no le soltábamos la mano, el edificio se iba a llevar puesto todo. Lo nuestro, lo del movimiento cooperativo que gira alrededor, iba a ser un golpe para el movimiento obrero y para el conjunto de los trabajadores. Veníamos de años muy complicados, con cuestiones de mantenimiento del edificio sin poder realizarse. —LR: Durante el kirchnerismo, ¿por qué pensás que no se pudo avanzar en la ley de expropiación? —FT: Si te dijera que fue absolutamente consciente te mentiría. Lo que sí fue consciente fue la construcción de la cooperativa y después el planteo de que habíamos recuperado un espacio que entendíamos que era público, que debía ser declarado de utilidad pública. Yo creo que el conflicto del Bauen tenía infinidad de cuestiones de carácter político ideológico y material que a veces pone a los gobiernos frente a la disyuntiva de avanzar o no avanzar. Estamos hablando de un edificio millonario, de una deuda millonaria de empresarios. De cruces de todo tipo, en relación a relaciones políticas que los iniciadores de la empresa Bauen comenzaron en dictadura, pero que deben haber tenido del 83 para acá.

12 personas que trabajaban bajo relación de dependencia decidieron hacer una toma de los lugares de trabajo para preservar sus puestos laborales y mantener abierto el Bar Piazza, en el barrio porteño de Congreso. En el programa Hasta que vuelvan los abrazos, al aire en las mañanas de Radio La Retaguardia, Analía González contó cómo transitan el proceso para llegar a ser una empresa recuperada. (Por La Retaguardia) ✍️ Texto 👉 Diego Adur💻 Edición  👉 Fernando Tebele 📷 Fotos 👉  La Negra Ríos El Bar Piazza está ubicado en la calle Luis Saez Peña 24, entre Avenida de Mayo y Rivadavia, a paso de la Plaza Congreso. Hace por lo menos cuatro años que sus 12 trabajadores y trabajadoras padecen las por lo menos desprolijidades del dueño del lugar, que les pagaba los salarios de manera incompleta y fuera de término, al tiempo que no realizaba los aportes sociales. Analía González, una de las dos mujeres que trabajan en el bar, contó que a partir del lunes iniciaron la toma de sus puestos de trabajo. Es decir, no están simplemente ocupando el lugar sino que van a trabajar como cada día de sus más de 15 o 20 años de desempeño laboral: “La toma tiene que ver con nuestros puestos de trabajo. Dentro de Piazza tenemos entre 15 y 30 años de antigüedad de trabajo. La trabajadora con menos antigüedad tiene 6 años. Han cambiado los dueños. Ayer (por el lunes) le dijimos que nos cansamos y que no ingresara más. Los últimos 4 años cambiaron la razón social y nos cortaron la antigüedad a todos y a todas. No nos pagaban cargas sociales ni aportes, ni sueldos. Los sueldos enteros no nos los estaban pagando desde hace mucho. Nos pagaban por día, a veces $300 o $500”, contó la trabajadora.   La situación empeoró aún más por la pandemia: “En marzo se cerró el lugar. Después, volvió a abrir con un grupo de gente muy reducida. Nosotros no percibíamos salarios, menos en esta situación. Al estar en negro y solamente declarados como trabajadores, también nos privó de recibir cualquier beneficio que el Estado nos podía llegar a otorgar y agudizó mucho más nuestra condición”, explicó. Por lo tanto, se organizaron y recurrieron a la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas, a cargo de Eduardo “Vasco” Murúa, referente de la legendaria metalúrgica recuperada IMPA y parte del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), con el objetivo de mantener sus puestos de trabajo: “Nos fuimos reuniendo entre los compañeres y asesorando. Estamos junto con el Ministerio de Desarrollo Social, con la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas. El director es el Vasco Murúa. Nos acercamos a ellos y nos recibieron muy bien. Hoy, la parte legal la tienen ellos para ir continuando esta lucha. Lo único que pedimos nosotros es preservar nuestra fuente de trabajo. La mayoría tenemos 40 años para arriba. El rubro gastronómico sabemos que viene decayendo bastante, sobre todo en esta situación. Conseguir laburo es dificilísimo. Necesitamos entrar y preservar nuestra fuente de trabajo, que es lo que sabemos hacer”, reclamó Analía. En estos momentos, el Bar Piazza se encuentra en funcionamiento gracias a sus trabajadores y trabajadoras. El lugar realiza delivery de comida, se puede comprar y retirar en el local y también cuenta con mesas en la calle, respetando los protocolos establecidos por el Gobierno de la Ciudad: “Estamos trabajando con todos los recaudos y el protocolo que sabemos que hay que tener. A nosotros nos importa nuestra salud y la de nuestras familias y todos los cuidados para los clientes también”, aseguró. La parte más difícil para quienes intentan recuperar una fábrica o una empresa vaciada por sus dueños es la de hacerse cargo de todas las deudas que esas personas contrajeron hasta el momento, por ejemplo, el pago de servicios y el alquiler del lugar: “El local pertenece a una inmobiliaria. Nos van a recibir. Planteamos la situación de abandono de esta persona (el dueño). No solo no nos pagaba los sueldos sino que tiene una deuda terrible de gas y de luz, arriba de 1 millón de pesos. A su vez, también debe 12 meses de alquileres. Esos gastos los vamos a tener que afrontar nosotros, los trabajadores”, asumió González.  En los pocos días que llevan de toma, los trabajadores y trabajadoras del bar ya recibieron la visita de la policía, presenciaron “la huída” del dueño del lugar, y recibieron el apoyo de los vecinos y vecinas de la zona: “Para nosotros era la primera vez. Había muchos nervios e incertidumbre. Han mandado a la policía. Como no fue una toma hacia el lugar sino que apunta a preservar nuestros puestos de trabajo, ya que nos centramos en hacer lo que hacemos todos los días, no lo consideraron toma. Esta persona ingresó a retirar sus pertenencias. No nos interesa nada de él. Simplemente queremos trabajar. Los vecinos y vecinas tuvieron una respuesta excelente. Conocían a esta persona y sabían cuál era la situación. Siempre nos decían que hagamos algo y que lo manejáramos nosotros. Ayer nos dieron su apoyo. Fue hermoso escucharlo. Muy emocionante todo. Más allá de los trabajadores y trabajadoras, somos 12 familias que dependemos de esto”, argumentó. De todos los empleados y empleadas que trabajan en el Bar Piazza, el 100% decidió quedarse a participar del camino hacia la autogestión, algo que no es habitual en las empresas recuperadas, en las que siempre hay personas que prefieren buscar otro trabajo en relación de dependencia. Las pésimas condiciones laborales que ya tenían se intensificaron por la pandemia. Eso llevó a la organización y lucha que hoy tiene al Bar Piazza gestionado por quienes lo trabajan: “Nunca se nos cruzó por la cabeza accionar de esta manera. Creo que el agotamiento y la incertidumbre de la pandemia agudizaron aún más la situación que estábamos viviendo. Nos llevó a organizarnos entre los trabajadores y a tomar la decisión. Éramos 12 y nos quedamos los 12. Venimos trabajando en relación de dependencia y uno no sabe cómo es pasar a ser

La Dra. Tamara Socolvsky, médica psiquiatra, trabajadora de la salud del CeSAC (Centro de Salud y Acción Comunitaria) 41 del Barrio de La Boca, en diálogo con el programa Oíd Mortales, habló sobre la situación que están viviendo por amenazas de parte de personas que viven en un predio lindero. Además, dijo que el Gobierno de la Ciudad hasta ahora no ha tomado los recaudos para darles seguridad al personal que trabaja en el lugar. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Cristina Varela/Luis Angió ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Fotos: CeSAC 41 El equipo de salud del CeSAC 41 de La Boca tomó la difícil decisión de no atender hasta tanto la Justicia y el Gobierno de la Ciudad garanticen condiciones de seguridad para todas las personas que asistan a la salita de salud.  A través de un comunicado, se supo que las amenazas y la violencia ya vienen desde hace años, pero que se repitieron. Sucede que unas pocas personas tomaronel control del predio lindero al centro de salud, propiedad del Estado porteño y que actualmente se encuentra en desuso.    “El CeSAC pertenece al área programática del Hospital Argerich. Es un centro de salud que funciona allí desde el año 2008. La construcción de este centro, que en su origen tuvo que ver además con un presupuesto participativo, en la época que se practicaba en las comunas de la ciudad de acuerdo a la Ley de Comunas. El barrio de La Boca definió la necesidad de tener un nuevo sector de salud para el primer nivel de atención y se llegó a la construcción. Se encuentra en Ministro Brin entre Villafañe y Aristóbulo del Valle, cerquita por donde la gente ahora conoce más como la Usina del Arte. Se construyó en un predio que pertenece a un polideportivo municipal”, detalló Tamara Socolvsky. Además, mencionó la tenencia irregular del predio, desde sus orígenes, y de las tensiones que se fueron dando: “Desde que tuvimos esa vecindad nunca funcionó como polideportivo. Siempre tuvo una situación de tenencia irregular de parte de personas que controlan ese lugar y que hacen distintos usos, según el folclore del barrio. En esa relación  siempre hubo un nivel de tensión, de cierta hostilidad. Que tuvo que ver con no pensar que el Centro de Salud era un emplazamiento que tenía que ver con una política pública. Un espacio que tendría que estar destinado a eso, sino que se sintió que veníamos a ocupar un lugar que no nos correspondía”. Tras mencionar algunas situaciones de apriete, el equipo de la salita tuvo que ponerse en acción y comenzar a realizar denuncias: “A partir un corte de luz que sucedió la semana pasada en ese predio, se viene a increpar a compañeras y compañeras que en ese momento estaban en el Centro de Salud, exigiendo que les diéramos acceso a la caja de electricidad. Nosotros no teníamos ese acceso y significó una violencia con intimidaciones verbales. El equipo de salud viene trabajando muy intensamente y estamos muy cansados de estas situaciones de amedrentamiento e impunidad, Producto de una inacción que ha habido a lo largo de los años respecto de esta situación irregular por parte del Gobierno de la Ciudad, que es quien debiera estar interesado en que esto se normalice y que el uso del predio realmente tenga que ver con las cosas que deberían estar alojadas allí: recursos, actividades relacionadas a los derechos de la población del barrio”, contó.  Los y las trabajadoras tomaron la decisión de cerrar momentáneamente el espacio hasta tanto no se llegue a una resolución favorable. Apenas se hizo pública esta acción, las vecinas, vecinos y organizaciones barriales, se convocaron a defender la salita en un abrazo que se llevó a cabo el pasado lunes sobre la calle Ministro Brin 843: “Decidimos, por esta vez, que quienes tienen que tomar cartas en el asunto, lo hagan y lo resuelvan. Y que no vamos a tener seguridad hasta que esto se termine. Y vamos a normalizar la actividad del Centro de Salud. Recibimos mucha solidaridad de los pacientes, porque ellos saben de la situación, y que nuestra preocupación es que el Centro de Salud  vuelva a funcionar en las condiciones de tranquilidad que todos nos merecemos”, agregó. “Sabemos que es un momento especialmente difícil para tomar esta decisión, pero lo hacemos porque es una medida de cuidado para todos”, expresaron las y los trabajadores del CeSAC de La Boca, sobre el cierre temporal del lugar. Lo hicieron a través de un comunicado. Ante el mal uso de los espacios, la médica se refirió a otras dificultades edilicias que no van acorde a la distancia social que requiere el contexto de pandemia: “Nosotros hacemos muchos trabajos de abordaje grupal en el Centro de Salud, pero tenemos un problema muy serio: no tenemos espacio, no tenemos un SUM (salón de usos múltiples) construido, utilizamos la antesala de un vestuario que era parte de la construcción estándar del edificio”. El espacio del polideportivo está habitado, pero no es lo que se suele imaginar y entender como una ocupación de una vivienda por diversas intenciones o necesidades: “Hoy están viviendo dos personas, que cuando se hizo el abrazo el otro día y vino del Defensor de la Ciudad (Alejandro Amor), le dijeron que eran ocho, y no nos consta”, dijo. Sobre el final, Socolvsky aseguró: “Hay denuncias policiales, y una causa judicial, que por haberse trabado en el ámbito de la Ciudad pasó al ámbito nacional, está en la Cámara Civil. Hay otra causa que es por desalojo. Ha habido avisos a las autoridades superiores nuestras, pedidos de reunión en el Ministerio de Salud. La presencia del jefe de Gobierno de la Ciudad tomando nota de que el problema existe. Sabemos que el hecho de ocupación de ese lugar y el usufructo de intereses particulares es también una violencia contra un barrio que tiene gran necesidad de ese espacio. También recibimos la solidaridad de otros espacios de salud”.  Por último, indicó: “El Centro de Salud está cerrado