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Lesa Humanidad

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Tercera jornada del alegato del Ministerio Público Fiscal a cargo del Fiscal General Marcelo García Berro.

En un polémico fallo, la Sala II de Casación ordenó revertir la cárcel común de un genocida. Lo insólito es que hasta ahora no se había ordenado que fuera a prisión. Mario Guillermo Ocampo, condenado en Contraofensiva II, sigue en su casa, aunque Casación parece defenderlo por las dudas. En esta nota intentamos contar algo difícil de explicar. (Por La Retaguardia) ✍️ Redacción: Paulo Giacobbe/Fernando Tebele 💻 Edición: Eugenia Otero/Fernando Tebele 📷 Foto de portada: Captura transmisión La Retaguardia La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, con el voto mayoritario de Carlos Mahiques y Guillermo Jacobucci y la disidencia de Ángela Ledesma, resolvió darle la razón a un planteo de la defensa pública oficial de Mario Guillermo Ocampo, exintegrante del Destacamento de Inteligencia 201 del Ejército en Campo de Mayo y condenado a prisión perpetúa por crímenes de Lesa Humanidad en Contraofensiva II, en relación a su prisión domiciliaria. Hasta aquí, una noticia rutinaria: la Sala II beneficiando a condenados o acusados por crímenes de lesa humanidad. Pero la situación es bastante más difícil de explicar, porque Ocampo está en su casa y el TOF N° 4 de San Martín que lo condenó todavía no decidió revocarla. “Asiste razón a la defensa en cuanto a que la decisión cuestionada resulta prematura y, por lo tanto, arbitraria, pues el tribunal resolvió revocar la prisión domiciliaria de Mario Guillermo Ocampo y ordenar su traslado a una Unidad del Servicio Penitenciario Federal sin contar con los informes médicos correspondientes que permitan establecer si subsisten las razones humanitarias ponderadas para la oportuna concesión del instituto”, dice el fallo de la Sala II CFCP, firmada por Carlos A. Mahiques, Guillermo J. Yacobucci y Angela E. Ledesma (en disidencia). El fallo resulta anticipatorio. Revoca una decisión que aún no se tomó.   Repasemos la historia de la condena de Ocampo, que por otra parte está en el propio escrito judicial firmado por la Cámara: “El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 4 de San Martín, en el veredicto del 30 de septiembre de 2021 —cuyos fundamentos fueron a dados a conocer el 26 de noviembre de ese año— resolvió, en lo que aquí interesa: ‘VIII.- Previo a verificar que la salud del imputado no sea un impedimento para ello, REVOCAR la prisión domiciliaria otorgada a Mario Guillermo Ocampo y ORDENAR su traslado a una Unidad del Servicio Penitenciario Federal, debiendo tramitar los reconocimientos médicos y los traslados a las partes y a las víctimas por vía incidental’”. Si pensamos que el Código Penal de Argentina nace en 1921, resulta apresurado asegurar que nunca sucedió algo así. Pero sin dudas es inaudito revocar un traslado a una Unidad del Servicio Penitenciario que nunca ocurrió con el argumento de que no se pidieron informes médicos… de los cuales se espera el resultado para definir dónde cumplirá la pena. La clave es: “Previo a verificar que la salud del imputado no sea un impedimento para ello, REVOCAR la prisión domiciliaria”. Mientras tanto, Ocampo sigue en su casa. Condenado y en su casa. Ya se le realizaron los estudios y el TOF está esperando que la U34 de Campo de Mayo responda si puede atender sus dolencias ahí. Seguramente sí, porque esa Unidad Penitenciaria, dicen quienes la conocen, es mejor que cualquier otra del Servicio Penitenciario Federal. Si la respuesta es afirmativa, el TOF revocaría la prisión domiciliaria, más allá del insólito fallo premonitorio de Casación. Así como se puede acusar a esta sala de Casación por tener una historia en defensa de condenados por crímenes de lesa humanidad, no puede decirse que el TOF 4 de San Martín actúe con una línea única de que todos vayan a cárcel común porque sí. Lo demostró con las condenas en Contraofensiva I: después de los estudios en cada caso, ordenó revocar las domiciliarias de Jorge Bano y Eduardo Ascheri, pero mantuvo las de Jorge Apa y Roberto Dambrosi. Antecedentes Mario Guillermo Ocampo es el séptimo represor condenado por los crímenes del Ejército Argentino en la represión de la Contraofensiva Montonera en esta tanda de juicios. Su juzgamiento se demoró porque estuvo prófugo seis años hasta que se lo descubrió viviendo en un country de Pilar, Provincia de Buenos Aires. Por esa fuga no fue parte del primer juicio por la represión a la Contraofensiva. Tiene actualmente otro juicio por crímenes de Lesa Humanidad en Mendoza, porque antes de estar destinado en Campo de Mayo había estado en el Batallón de Montaña de esa provincia. Esta misma Sala de Casación, también revocó la pena de cumplimiento efectivo en cárcel común a dos condenados por la represión a la contraofensiva: Jorge Eligio Bano y Eduardo Eleuterio Ascheri,  utilizando como principal argumento la edad, y también que no se habían fugado siendo imputados. Lo hizo después del fallo del TOF, como al menos corresponde técnicamente. Esta vez se adelantaron a un fallo que todavía no existe. Lo que bien podría ser un intento por adelantar el trabajo para aprovechar el feriado del 24 de marzo; o una decisión tomada para meterle presión al TOF y con el objetivo que deje de tener ideas estrambóticas, como que las condenas por delitos graves se cumplen en la cárcel, salvo que haya algún impedimento de salud.

Declaran Carlos Alberto Ramírez y Julio Ramírez.

Quizás haya sido porque algunas personas u organizaciones tenían abstinencia de marcha del 24 por la pandemia. Tal vez porque los discursos negacionistas se hacen más visibles y entonces aparece la necesidad de enfrentar a la reacción. Lo cierto es que las dos marchas realizadas hoy a la Plaza de Mayo rebalsaron de gente. Centenares de miles de personas participaron de alguno de los actos (el del Encuentro Memoria Verdad Y Justicia, primero; el de la Mesa de Organismos, después) o de ambos. Lo importante era estar en las calles. Otra vez un sector importante de la población puso un límite al negacionismo. Son 30 mil y fue un genocidio. Quien quiera negar, que niegue. Siempre que sucede un genocidio la primera gran sobreviviente es la verdad, aunque a veces tenga gesto de dolor y ausencia. Pero hay dos consignas que siempre se imponen sobre el resto. La primera: Madres de la Plaza el pueblo las abraza, de tan evidente cada vez que un pañuelo blanco asoma entre la multitud. La segunda, porque no termina de ser una realidad: Nunca Más. (Por La Retaguardia) 📷 Fotos: Natalia Bernades/Bárbara Barros/Nicolás Rosales

Uno de los imputados de la Megacausa Campo de Mayo, Carlos Francisco Villanova, murió sin recibir condena por sus delitos de lesa humanidad. En este texto, la sobreviviente uruguaya Griselda Fernández, quien declaró en el juicio en mayo del año pasado y lo identificó en 2014 a través de la foto de esta nota, plasmó sus primeras sensaciones tras la muerte, impune, del torturador conocido como ‘Gordo 1’ o “Tordo”, uno de los más feroces torturadores de El Campito. Era parte de la Inteligencia de la Policía Federal. (Por Griselda Fernández, especial para La Retaguardia) 📷 Foto de portada: Gustavo Molfino Mi primera sensación al enterarme de su muerte fue contradictoria, pero lo que más me quedó resonando en el corazón fue: “Otro más, como tantos otros”. Otro más ha muerto. Carlos Francisco Villanova, imputado, por lo menos, por 70 casos de delitos de lesa humanidad, ha muerto. La Justicia lo considera como el represor (asesino, genocida, etc., como gusten llamarlo) más buscado de la Megacausa Campo de Mayo. Como sobreviviente de El Campito (CCDTyE) puedo decir fehacientemente su alias: “El Gordo 1”, o “Tordo”. Uno de los interrogadores, cruel personaje, ha muerto. El “Gordo 1” se negó a declarar ante la jueza federal de San Martín, Alicia Vence, aduciendo problemas de salud. Resultó ser muy cobarde el asesino que andaba suelto impunemente y ahora ha muerto.  Pasaron 46 años desde aquel Golpe Militar Civil-Eclesiástico. 70 crímenes, 70 hermanas, madres, padres, hijes, nietes, que no pudieron continuar sus vidas con sus familiares como lo hicieron él y tantos otros. No pudieron continuar sus vidas porque un asesino anduvo suelto. Porque un genocida (entre tantos otros) no ha sido juzgado. Porque un asesino nos siguió torturando, victimizando, a quienes tuvimos que declarar muchas veces, como si luego de tantos años no se entendiera lo que denunciábamos; Recordando lo que sufrimos, el dolor que vuelve a pasar cada día por nuestro cuerpo y corazón.  Nunca dejaré de preguntarme y preguntar, ¿dónde están nuestros seres queridos, luchadores por una patria con justicia social? ¿Cuándo el Estado asumirá su responsabilidad por el Terrorismo de Estado de ayer y hoy?  Lo que sí sé, es que no bajaré los brazos hasta que aparezca el último de les compañeres. Es triste, otro genocida ha muerto impune.

Declaran

Planteos preliminares de las defensas y comienzo de las indagatorias.

Dan testimonio Alejandra Mobili, Martín Bonetto y Ana Julia Bonetto.

Horacio Conditi, uno de los 5 imputados que al juicio que está en instancias de alegatos, quedó eximido por razones de salud tras un pedido de su defensa y luego de varias pericias médicas. Lo anunció Walter Venditti, presidente del TOF N°2 de San Martín, al comienzo de la audiencia, que está en pleno desarrollo con la segunda jornada del alegato de la fiscalía. Conditi no tenía condenas anteriores, por lo que permanecerá impune. El juicio queda entonces con 4 imputados: el multicondenado Santiago Omar Riveros, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Luis del Valle Arce. Antes del comienzo del debate oral y público había sido apartado otro imputado sin condena: Alberto Luis Devoto. Es el primer juicio por lo Vuelos de la Muerte desde el que fuera el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio más grande del país, por el que se calcula pasaron unas 5 mil personas. La mayoría de ellas fueron asesinadas y desaparecidas con la perversa metodología de extermino que implicaba arrojarlos al mar o al río, en muchas ocasiones con vida y adormecidas con la droga Quetalar. (Por La Retaguardia) También se conoció este fin de semana la muerte de Carlos Francisco Vilanova, un integrante de Inteligencia de la Policía Federal conocido dentro de Campo de Mayo como “Gordo 1”. Fue uno de los más temibles torturadores según los testimonios de quienes pudieron reconocerlo por la foto que le sacó Gustavo Molfino en el momento de su detención. Vilanova, el Gordo 1, cuando lo detuvieron. (Foto: Gustavo Molfino)

Segunda jornada de alegato del Ministerio Público Fiscal a través del Fiscal General Marcelo García Berro.