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Coronavirus

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En un repaso por últimos hechos durante la pandemia de COVID-19, puede verse como los sectores más reaccionarios de la población se van encontrando en la búsqueda de un enemigo en común, que puede ir desde el comunismo al peronismo sin escalas, o incluso juntándolos en una realidad paralela. (Por Paulo Giacobbe para La Retaguardia) ✏ Redacción: Paulo Giacobbe   💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Gustavo Molfino La advertencia está hecha: esta historia continuará. Y para colmo no comienza desde acá tampoco. Esto es como las revistas de historietas de antes, que venían seis o siete en un solo número y entonces ligabas algún principio, algún final y muchas partes del medio. Era una estrategia para engancharte y que compres el número siguiente. Si te gustaba una historia, salía publicada en varios números y entonces comprabas varias revistas. Pero seguro te gustaba otra de esos nuevos números, que saldría publicada completa en varios números y… el Moebius comercial se había activado sobre tu ansiedad. Este escrito no trata de eso, para nada. Solo habla de cacerolazos y otros ruidos, pero continuará…Lo innombrable. El terror que no se puede describir. Los escritos de H.P. Lovecraft nos afiebran en sueños y no distinguimos con certeza lo real de lo imposible. El terror nos aborda de distinta manera. Distintas personas al leer el mismo texto son visitadas por distintas monstruosidades. Lo mismo pasa con la propaganda de los medios de comunicación. El mensaje de muerte y terror nos llega de diferentes maneras.La liberación masiva de presos, especialmente violadores y asesinos, nunca fue real. Pero eso  no importa. Un cacerolazo sacudió la rutina de este chicle de aislamiento y pandemia, contra lo que, sin dudas, parecía ser un plan maestro ideado por algún villano de comics. Liberar a todos los presos de todas las cárceles al mismo tiempo. El gobierno estaba atrás de tal acto y merecía ser aleccionado ruidosa y furiosamente desde los balcones. Imposible medirlo, acreditarlo o hasta afirmarlo, pero me pareció percibir un odio pantanoso en el ritmo que marcaban. Un hilo El 29 de abril por la tarde, el presidente Alberto Fernández escribía en su cuenta de Twitter: “Es conocida mi oposición a ejercer la facultad del indulto. Digo esto en momentos en que una campaña mediática se desata acusando al Gobierno que presido de querer favorecer la libertad de quienes han sido condenados”. Él se refirió a las recomendaciones de organismos internacionales y el riesgo de contagio en lugares de hacinamiento, como las cárceles argentinas. Aclaró que otorgar libertades es una decisión que toman los jueces, para luego subrayar: “Formulo estas aclaraciones tan solo ante la malintencionada campaña que se ha desatado en redes y medios de comunicación induciendo a hacer creer a la ciudadanía que el Gobierno prepara una salida masiva de gente detenida en virtud de procesos penales”.El cacerolazo o ruidazo contra la libertad masiva de presos —especialmente asesinos, violadores y, en menor medida, narcos— era para el día siguiente. Los medios tradicionales de siempre y las redes sociales, cada cual a su estilo, eran convocantes. El 28 de abril, Clarín nos decía que “Alberto Fernández avaló la prisión domiciliaria para presos comunes”.  Un título de un medio, no el único, que por esos días informó similar.Cárceles y comisarías están pobladas por acusados sin condena, se violan los derechos humanos con frecuencia y los asesinos, violadores y narcos son la minoría. Eso no importa. El tema mueve una fibra insensible de la sociedad y esa fue la primera manifestación de esta serie a favor de la propiedad privada.Algunos de los genocidas que cometieron toda clase de crímenes fueron beneficiados con prisiones domiciliarias aunque sus condiciones no son de hacinamiento y gozan de todas las garantías que de manera sistemática negaron a sus víctimas. Para los editoriales del diario La Nación siempre fueron presos políticos. Eso no preocupa.Paralelamente, desde los medios habían comenzado su campaña anticuarentena. El 21 de abril, Eduardo Feinmann declaró que Alberto Fernández “está enamorado de la cuarentena obligatoria porque sabe que tiene todo el poder en sus manos”. De este modo, entraba en juego la libertad que perdíamos por estar encerrados. Además, la continuidad de la cuarentena dependía de los consejos médicos.Atrás, muy atrás en el tiempo, quedó ese histórico día donde todos los diarios apoyaron al gobierno y salieron con la misma tapa de fondo celestón: “Al virus lo frenamos entre todos. Viralicemos la responsabilidad”. Esa amistad, sellada con solemnidad al comienzo de la cuarentena, se quebró sin demasiado trámite y no parece ser por una masiva libertad de presos que nunca estuvo en mente, sino más bien por motivos económicos. Terminar con la cuarentena por la pérdida que supone para algunas empresas pujantes, no despachar un impuesto a las grandes fortunas y la negociación por la reestructuración de la deuda, eran la danza en ese momento. Ahora se le suma una red de espías ilegales y el anuncio de intervención a la empresa agroexportadora Vicentín, con la correspondiente Comisión Bicameral para investigar la última deuda con el Banco Nación.Entonces llegó la tercera convocatoria a un cacerolazo desde el comienzo de la cuarentena, con consignas varias, aunque la predominante era manifestarse contra el comunismo. Una autoproclamada ‘revolución de los barbijos’ proponía salir a la calle el 7 de mayo manteniendo la distancia y, superlógico, con barbijos. La peste comunista “Se está librando un batalla colosal entre las fuerzas que intentamos modificar el rumbo de la Argentina hacia una sociedad más libre, igualitaria, con más derechos y con la vieja derecha que, desplazada del gobierno a finales del año pasado, se permite una y otra vez lanzar ofensivas” dijo a La Retaguardia José Schulman, integrante de la Liga Argentina por Los Derechos Humanos, acerca de la convocatoria contra el comunismo.Cuando desde algunos medios analizaban la llegada de médicos cubanos y decían que se trataba de espías disfrazados, uno no podía suponer que alguien se lo tomara en serio. No hay forma de entender esa lógica. El gobierno los trae, pero no

Andrea Massaccesi, médica generalista de Cesac de Bajo Flores e integrante de la Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Hospital Piñero, describió un panorama sumamente complejo en la zona, por la pandemia de COVID-19. Massaccesi, en diálogo con el programa radial La Retaguardia, argumentó sobradamente por qué motivo decidieron salir a desmentir las cifras ofrecidas por la gestión porteña. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero ✏ Redacción: Rodrigo Ferreiro 💻 Edición: Fernando Tebele 🖍️ Ilustración: Lorenzo Dibiase La médica generalista Andrea Massaccesi denota en su voz una mezcla de ansiedad, tristeza y entrega que puede advertirse en estos tiempos en aquellas personas que, como agentes de salud, viven momentos de extrema tensión. En esta charla, desmintió algunas de las cifras que dio el Jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, durante el anuncio de la actual fase de la cuarentena. —La Retaguardia: ¿Es real lo que dice Larreta? —Andrea Massaccesi: Bueno, cada vez que escuchamos las declaraciones oficiales lo primero que sentimos es bronca. Un poco porque lo que sufren las personas que tienen Covid que se acercan a los hospitales no queda reflejado en esos relatos oficiales. Pero, además, porque los números que se dicen se usan de una manera mentirosa. Se hacen promedios, y los promedios dejan de lado las realidades de los barrios más vulnerables. Es indignante leer que están ocupadas el 50% de las camas de terapia intensiva cuando en el Bajo Flores se trata del 80%. —LR: ¿Eso cuántas camas son? —AM: Están destinadas ocho camas en lo que era la unidad de terapia intensiva original. De esas, hay siete ocupadas con pacientes con Covid-19, que tienen respiración asistida; y hay otras siete de cuidados intermedios para las personas que no tienen Coronavirus, con cinco ocupadas, cuatro con respiradores. Entonces, de quince camas tenés ocupadas doce. Eso es el 80%, no el 50% como dice Larreta. Y lo mismo sucede con las camas destinadas a la internación general de Coronavirus. Hay ochenta camas y están ocupadas sesenta y cinco. —LR: Una de las cosas que nos vienen diciendo es que todo este tiempo sirvió para organizarse y ganar camas. Los números que tirás no dan cuenta de eso… —AM: No. Y otra cosa que mencionó Larreta era que se habían cuadruplicado los recursos críticos para Coronavirus y acá hay ocho camas originales para terapia intensiva y siguen estando las mismas ocho camas originales, con el agravante que la mayoría de la población del área programática del Piñero usa eminentemente el sistema público de salud, no tiene obra social o prepaga. Esto no pasa en todos los barrios. —LR: O sea que ese 50%  del que habla Larreta es el promedio con otros hospitales. —AM: Es el promedio con otros hospitales, con otros barrios, con otros lugares donde el recurso de la obra social y el privado se pueden utilizar. Acá no se da eso. —LR: ¿Cuál sería la situación cuando se ocupe el 20% restante? —AM: Que buena pregunta… Yo trabajo en un Centro de Salud, no estoy en el hospital. Los datos los recolectaron compañeros y compañeras que están en la asamblea y sí laburan en el Piñero. Sigue siendo una gran pregunta…, la capacidad que tenemos hoy para pacientes con Covid es porque se frenaron otras internaciones, que por no ser Covid eran menos importantes. Creemos que deberían ponerse al servicio de la población los recursos del sector privado, porque claramente el sector público no ha logrado estar adecuadamente preparado para lo que se viene. Recién ahora, por decreto, el Grierson, que está cerca del Jumbo de Lugano, se convirtió en Hospital General de Agudos, pero es todo a las apuradas, sin recursos, sin personal, tratando de paliar una situación que supuestamente se está previniendo desde marzo. Estamos muy cortos de recursos, la situación va a ser crítica y los trabajadores y trabajadoras no queremos llegar a eso porque es una situación de mucha violencia. Cuando una tiene que poner la cara para decirle a alguien que se tiene que ir a hacer el hisopado, contarle por todo lo que va a pasar, es espantoso. Porque va a estar en un sitio frío, al lado de personas con Covid positivo, mientras ella tal vez no lo es, sin agua, sin comida, sin saber cuándo le van a dar el resultado, sin saber si se va aislar, cómo va a ser el seguimiento, quién la va a asesorar, quién le va a avisar a su familia, es tremendo. Es muy violento. Es una violencia muy grande. Los usuarios y usuarias, junto a los trabajadores y las trabajadoras, nos vemos sometidos a una violencia que genera un deterioro de la salud enorme. Y por lo que estamos viendo esto no va a mejorar. Estamos muy preocupados. Además implementaron los testeos rápidos, que son bastante ineficientes, la primera semana tuvieron que sacar un lote entero porque estaban fallados. —LR: ¿Cómo está la cuestión de los contagios entre trabajadores y trabajadoras de salud? —AM: Bueno, fallecieron dos compañeros enfermeros en dos hospitales, uno de ellos había solicitado la licencia hace tiempo y se la dieron mucho después, quince días antes de fallecer. La circulación de los equipos de protección es aleatoria, escasa, muchas veces de mala calidad.El personal trabajador de limpieza está tercerizado y el Estado no se hace cargo de su protección. Y ellos y ellas, que son fundamentales, quedan sometidos a la arbitrariedad a la empresas que los y las contratan, o sea que a veces pueden estar equipados y a veces no. Y un compañero que no está protegido se contagia… y nos contagiamos todos. Si sigue todo así, los testeos no van a sumar mucho porque lo que importa es lo previo. Los testeos sirven a fines estadísticos, lo que nos cuida de los contagios es contar con las medidas y la cantidad de personal adecuadas. Y esto es algo a tener en cuenta, porque al ser menos estamos cansados, trabajamos más, y el rito de ponerse y sacarse el equipo de protección

“Artesanos Unidos de la calle Defensa” de la Feria del Barrio porteño de San Telmo realizaron hace unas semanas una olla popular para que se escuchen sus reclamos. Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio no han podido generar ningún tipo de ingreso. Se trata de un reclamo directo al Gobierno de la Ciudad para pedirle que responda a los petitorios que hicieron desde las distintas ferias regularizadas. En diálogo con el programa Tengo una idea, la artesana y delegada integrante de “Artesanos Unidos de la Calle Defensa al 700”, Sita Ram Díaz Zamorano, explicó cómo fue la reunión, que promesas obtuvieron, y describió la difícil situación que les toca vivir. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Graciela Carballo/Carlos Morchio ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Foto de portada: Archivo Agustina Salinas La Retaguardia El aislamiento social a raíz de la pandemia ha hecho que diversos sectores de la sociedad con trabajos independientes y autogestivos hayan dejado de generar ingresos. A esto se le suma que los reclamos fueran silenciados e invisibilizados. Sin embargo, los y las artesanas de la reconocida y turística Feria de San Telmo, tras la realización de una olla popular y muestra de taller, aún poniendo en riesgo su salud, pudieron por fin ser escuchados por el Director de General de Conservación del Espacio Urbano, Miguel Ángel Estrada, en las puertas del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, en la calle Martín García 346, frente al Parque Lezama.“Lo que hizo Estrada en primer lugar fue dividir a los sectores. Nosotros, como delegados, queremos ir juntos de todas las ferias de la Ciudad de Buenos Aires y ya dividió a las reuniones vía zoom. En primer lugar, les va a tocar a las ferias de sistema, que son las viejas ferias de artesanos de la antigua ordenanza; y, después, nosotros esperamos a ser notificados. Como recién ahora se empieza a hacer una presión desde todos los ámbitos posibles, estamos tendiendo algunas respuestas”, detalló. En mi caso estuve todo el día de hoy (por el martes) ocupada con la entrega de cajas alimentarias para los compañeros. Después de 90 días, no voy a ser una malagradecida, porque no lo soy, pero les puedo contar de qué consta para que se entienda la gravedad del asunto: una lata de choclo de grano amarillo de 200 gramos, una lata de durazno, tres paquetes de bizcochitos de 120 gramos cada uno, un aceite mezcla de 900 gramos, una leche en polvo de 800 gramos, dos chocolates de 170 gramos, una polenta de 500 gramos, un paquete de azúcar y una caja de té de 50 saquitos. Fueron ochenta y cinco de estas cajas vía padrón que les corresponden a los compañeros después de más de 80 días de no haber recibido ninguna notificación”, detalló Sita Zamorano.“Entendemos y creemos que hasta pasado septiembre las Ferias de la Ciudad de Buenos Aires no van a poder volver. Es iluso pensar que la gente pueda tener el poder adquisitivo, que vaya a ir a las ferias, y que la gente vaya a correr el riesgo de ir a trabajar. Tenemos muchos compañeros en edad de riesgo”, vaticinó. “Lo que esperamos es que el Gobierno realmente nos escuche y realmente tenga seriedad en poder tener una mesa de diálogo, porque necesitamos que esta gestión avance un poquito más que con un bolsón de alimentos. Tenemos compañeros que llevan dos o tres meses sin poder pagar el alquiler. Y es completamente falso que el DNU (en referencia al congelamiento de los alquileres) se cumpla porque lamentablemente no toda la gente alquila en blanco, y hay muchos que están siendo desalojados, quedando en situación de calle. Y que le están aumentando el alquiler”, continuó describiendo.Con respecto al alcance de la IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) dijo: “Muchos compañeros lo han recibido, pero si tenés en cuenta que tenés que sustentar a una familia con 10 mil pesos en 90 días, es una medida celebrada pero insuficiente, y ni hablar si uno alquila. La situación es que muchos compañeros no la cobraron por errores que no se entienden; hay un ejemplo de una compañera que, según ANSES, nació en 1901, o compañeros extranjeros que no han podido demostrar sus años de residencia, que están en el sistema, lo que implica que pagan impuestos, que demuestran que están en la rueda económica del país, también alquilan, se alimentan. En nuestro caso, nuestras artesanías, como usamos insumos de acá, somos industria nacional”.“El Gobierno de la Ciudad con nuestro sector ha sido nulo. Se demostró legislativamente con el fallo del juez Gallardo, y ejecutivamente con nosotros cuando nos manifestamos en la calle (se cumplió una año de la represión por parte de Policía de la Ciudad a los feriantes). Esperamos que el gobierno tome cartas en el asunto y traiga soluciones concretas y no dilate las cosas, porque en este momento un protocolo no es algo para discutir,. Queremos soluciones para los compañeros que alquilan, sobre todo para quienes no han recibido la IFE, y una canasta alimentaria razonable”, agregó.Tras la realización de las ollas populares, la semana pasada el Gobierno porteño les dio una reunión. Sita detalló los acuerdos alcanzados: “Conseguimos que se traten seriamente nuestros petitorios, esto habiendo hecho ingreso al hall de entrada del ministerio. Quedamos con el compromiso del Gobierno para entablar la mesa de trabajo y así contener a los compañeros, mejorar los productos de la caja alimentaria y trabajar con funcionarios de otras dependencias como el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, órgano que se encarga del subsidio habitacional. Producto de la reunión previa vía Zoom, llevada adelante con el Director de Conservación del Paisaje Urbano, Miguel Ángel De Estrada, quien también está a cargo de la Gerencia Operativa de Ferias, Gabriel Kuasñosky,  y otros funcionarios del Ministerio de Espacio Público, se comprometieron a seguir entregando la caja de alimentos cada diez días. Además, llevarían adelante las gestiones para el acceso de la ‘Ciudadanía porteña’ (es una tarjeta alimentaria que no es compatible

La médica generalista Charo Blasco, en su columna Destrozando la Salud del programa radial A mi no me importa, compartió algunos relatos que dan cuenta de cómo se vive la pandemia de COVID-19 desde la perspectiva de los y las trabajadoras de la salud. El último de estos escritos es de Belén Brizuela, también médica, reformulado con su autorización y con los nombres cambiados para preservar la identidad de las personas. Mientras los medios tradicionales muestran números y hablan de casos, aquí elegimos ponerles nombres y contar sus historias, aunque nos embargue la tristeza. (Por La Retaguardia) ✏ Redacción: Charo Blasco/Belén Brizuela💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/Fernando Tebele 🖍️ Ilustración: Lorenzo DibiaseDe un tiempo a esta parte, el grupo de whatsapp que comparto con mis amigas, el que usábamos para arreglar cómo ir a los partidos del Argeñero o en la casa de quien tocaba juntarse en la semana, se llenó de estos mensajes: 🔔 Me mandó un mensaje, me dijo que no sabía dónde estaba, que le habían hecho el hisopado. La subieron a un remís y la llevaron a un predio pero nadie le dijo dónde era. Le pedí que me mande la ubicación por whatsapp, le explique como hacerlo…  🔔 Estuve hasta las ocho esperando la ambulancia con él ahogándose. Un código rojo de SAME tardó más de cinco horas. Todo después de haberlo mandado a la guardia el día anterior y que sin más le dijeran que mejor volviera a su casa. 🔔 Che, Charo, se fue Inés. Se la llevó el COVID… Y yo pensé: eso y haber vivido la vida entera con las necesidades básicas insatisfechas y subiendo la escalera caracol de su casa de rodillas los últimos diez años, porque ya no podía hacerlo de otra manera por la artrosis. 🔔 Nos reunimos antes de empezar el operativo, nos hicieron entrar en calor, mover las articulaciones, bailar el carnavalito, y respirar mientras una persona tocaba un cuenco y otra la flauta. Había que estar energéticamente listas y lindas para la foto, para salir a buscar personas con contacto estrecho de otras personas con hisopado positivo en el barrio. 🔔 Che, amiga, te queria contar que ayer falleció Teresa…  Yo la conocía de haberla atendido algunas veces en la salita, para ella yo era “esa la que está toda escrachada”, porque tengo tatuajes. Tenía 30 años y cáncer de cuello de útero, alcanzó a despedirse de uno de sus hijos por teléfono, estaba sola en el hospital, por esto del COVID-19. Ayer a la mañana, una de mis amigas nos mandó un mensaje, decía algo como “creo que acabo de presenciar el récord de las desgracias en tiempos de COVID”. Después no supimos nada más de ella hasta la noche, cuando nos compartió un relato que hoy me gustaría compartir con ustedes. 🔔 Como todos los días, abrimos la pantalla y vemos cómo se va alargando la lista de las personas con COVID. ¿Cómo que lo mandaron a la casa y era positivo? ¿Cómo que no saben que vive con diez personas y comparte el baño con otras veinte? ¿Cómo que le empezó a faltar el aire y el SAME no fue? ¿Cómo que no sabes dónde está tu familia? ¿Cómo no te comunicaron nada? ¿Como que te echaron del trabajo porque tenes COVID?Hoy, a las 9.24 me senté para llamar a Juan. Él vive con su papa Severo, su hermana Ana y su mamá Rosa. Este es el llamado que hago a diario desde que internaron a Severo y a  Ana en distintos hospitales, por diagnóstico de COVID. ¿Cómo estás Juan? ¿Cómo está Rosa? ¿Hoy tuvieron algún síntoma? ‘Doctora’, dijo con la voz entrecortada. ‘Paso una tragedia’. La angustia que tengo, ya habitual, se transformó en una presión en el pecho, bien fuerte. No podía imaginar qué cosa empeoraría su situación. Ya sabía que Severo empezaba a necesitar oxígeno, nos lo habían comunicado desde el hospital; y Rosa, con muchas enfermedades crónicas, dependía de que Juan no enferme.‘Mi mamá falleció anoche’, dijo. Fue a levantar Rosa, a la hora de la cena y ella no respondió. Llamó al SAME. La ambulancia la llevó al hospital y él no puedo ir porque ambos estaban haciendo aislamiento por contacto estrecho con personas con diagnóstico de COVID-19. Lo llamaron horas después, para comunicarle que la madre había fallecido de un probable ACV sin más explicación, y le pidieron que se acerque a la mañana siguiente a retirar el certificado de defunción.Juan no sabía cómo ni cuándo comunicarle a Ana, su hermana, sobre el fallecimiento. Y mucho menos a Severo, ya que sabía que su estado de salud estaba empeorando. Él, en aislamiento, se acercó al hospital donde está Severo, su papá, para llevarle algo de ropa. Habló con lxs medicxs y les pidió que no se le diga nada, tenía miedo que la noticia lo empeore.Le pregunté cómo le parecía hacer con Ana, si necesitaba algo del equipo de salud. Él prefirió que seamos nosotras quienes le contemos la noticia.Conocí a la familia en el 2019, cuando abrió la salita. Rosa entró al consultorio en una silla de ruedas empujada por Juan. Ella, una mujer adulta mayor, hablaba con firmeza y mirada profunda. Sabía su medicación, las dosis exactas y los horarios de toma. Me pidió explicaciones sobre las múltiples intervenciones que le había hecho en el último año, no confiaba.Vuelvo a llamar a Juan para avisarle que van a ir a ver Ana y comunicarle la noticia. Me atiende y me dice que está en la entrada del Hospital, donde la policía lo retiene: ‘No me dejan irme’. Le habían avisado por teléfono que su madre era COVID positivo. ‘Me retienen porque quieren que me hisope doctora’. Le pido que me pase con las fuerzas de seguridad, escucho que se niegan a hablar. Llamo a una conocida que está en el hospital, ella avisa a la guardia para que alguien se acerque a ver qué pasa con Juan, él solamente quiere despedirse de su madre. El médico de la guardia le comenta que en

Lo dijo Laura Taffetani, de la Gremial de Abogados y Abogadas y la Agencia Pelota de Trapo, en diálogo con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. Taffetani reflexionó acerca de la muerte de Agustín Lara, el joven de 16 años que tuvo que escapar de su barrio perseguido por la policía y otras bandas y murió cuando le cayó encima la mampostería del lugar donde dormía, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, tras haber sido rechazado en paradores. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero El fin de semana pasado, la mampostería de un local abandonado cayó sobre Agustín Lara, de 16 años, y le quitó la vida.  La familia y la Gremial de Abogados y Abogadas, denunciaban que el joven estaba sufriendo acoso por parte de la Policía de la Comisaría 48 de Villa Lugano y tuvo que abandonar su barrio, deambulando de ranchada en ranchada.Laura Taffetani, integrante de la Gremial, dió sus impresiones sobre el hecho: “Sabemos que a estos chicos y chicas no les cabe ningún derecho real de toda la legislación que se ha ido sancionando este tiempo. Son esos que hace muchos años los llamábamos ‘los chicos marcados para morir’. Que ya hay destino trazado, y que se hace muy difícil poder luchar por cada uno y una de ellas porque el sistema está armado de este modo. En el caso de Agustín, lo que más causa impotencia es que la Gremial tuvo que intervenir por una situación de allanamiento ilegal de la policía en su casa.  Tuvimos que interponer un habeas corpus preventivo que cesó el accionar de la policía. Pero por estos entramados, que nosotros llamamos cárceles a cielo abierto de los barrios donde intervienen varios actores, él empezó a ser amenazado por bandas de ese lugar y se fue a capital a buscar reparo”, expresó.La abogada contó que el joven fue a los paradores y centros de día del Gobierno de la Ciudad y le cerraron la puerta. No le permitieron entrar. “Y así es que Agustín como tantos otros se encontró en situación de calle. Es increíble, porque mientras estamos discutiendo si los chicos y chicas salen en la hora recreativa en Capital, el control sobre estos chicos y chicas es invisible para cualquier persona que pasa y para todas las autoridades. Él estaba en lo que se llama una ‘ranchada’, un grupo de niños y niñas que busca cobijo entre sí, en un lugar en pleno centro. En San Martín y Sarmiento, en Capital, zona de bancos”, continuó. El derrotero estatal“Estaba ahí y nadie intervenía. La mamá se movió muchísimo para ver cómo podía intervenir, porque cuando se está frente a estas situaciones hay momentos para actuar y si no se actúa en ese momento el pibe descree de lo que venga. En todo ese derrotero sucede esta fatalidad, que no lo es, porque es esta cuestión de que toda muerte que sucede cuando pudo haber sido prevenida, no es una fatalidad, es un verdadero crimen de Estado”, aseveró.Taffetani recordó las palabras de Alberto Morlachetti, el fundador de la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. “Él decía que cada niño o niña que se pierde es una parte de un rompecabezas del futuro que jamás podrá ser saldado y que quedará vacío. Y hasta que no comprendamos esto, con esa fuerza que tiene pensar en un futuro del país y en las generaciones que vienen va a ser muy difícil que tengamos una sociedad como corresponde”, compartió..“En Capital hay como cuatro organismos que intervienen en el tema de niñez, de las jurisdicciones es la que más tiene una estructura. Tiene el Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, La Dirección General de Infancia, La Asesoría General Tutelar, y tiene la Justicia. Todo esto obviamente no sirve, no actúa. En el fondo, lo que sucede, y que me pasó durante el habeas corpus, es que enseguida salta qué antecedentes tienen. Digamos que son chicos desechables. Entonces no tienen la entidad para poder actuar. Lo que fue una burla es que se estuvo discutiendo todo este tiempo en Capital la hora recreativa de los niños y las niñas que tienen el privilegio de gozar de todos los derechos. Sin embargo, estos chicos y chicas están en la calle y nadie dice nada”, dijo. Además, la integrante de la Gremial de Abogados y Abogadas se refirió a otra serie de irresponsabilidades del caso: “En lo previo hay una responsabilidad del Estado muy profunda que tiene que ver en dos aspectos, una es del CAINA (Centro de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes) que es este lugar donde Agustín tocó sus puertas y no lo dejaron entrar, que depende de la Dirección General de Niñez. Sostuvieron que por el COVID no pudo ingresar y lo echan a la calle. Cuando queda en la calle nosotros hablamos al Consejo de Derecho que es otro organismo, ellos en ese caso sí arman todo para poder darle alojamiento y piden al equipo móvil, que justamente trabaja con estas situaciones de calle”, explicó.  La realidad es que el hospedaje no se hizo efectivo. Taffetani contó que el equipo móvil nunca llegó a la puerta, que no lo fueron a buscar y armó su ranchada y se fue.. “Él quería ir a otro lugar, y ahí no hubo caso. Si en el momento que él huye de Villa Lugano por esta situación no queriendo involucrarse en la situación que se estaba dando en su barrio, se va para huir de esto y busca refugio. Porque no es que estuvo deambulando por calles. Hay una responsabilidad de las políticas del Gobierno de la Ciudad en su conjunto por el tema de los niños y niñas en la calle, mucho más en este momento. Y después está la responsabilidad que tiene que ver con la cuestión urbana: un local abandonado que se estaba cayendo. Una desgracia que le podría haber pasado a cualquier persona que pasaba

El violento ataque a la comunidad qom en Chaco fue, esta vez, registrado y atendido por los medios tradicionales de comunicación. Sin embargo, las persecuciones y la discriminación que sufren los pueblos originarios son cotidianas y se repiten en todos los gobiernos. Graciela Duarte, la tía de Alejandro Saravia, uno de los pibes torturados, dialogó con el programa radial La Retaguardia y contó el episodio de esta semana, pero también detalló descarnadamente el constante maltrato y humillación a la que su pueblo se ve sometido históricamente. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero ✏ Redacción: Diego Adur 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Revista Cítrica El video y las imágenes de la crueldad con la que se manejó la policía para golpear y torturar a jóvenes qom del barrio Bandera Argentina de Fontana, en Chaco, expresan por sí solas la violencia y el desprecio que algunos sectores de la sociedad sienten por los pueblos originarios. Lamentablemente, no es un hecho aislado. Estas vejaciones se repiten continuamente con el pasar de los años y los gobiernos. La diferencia fue que esta vez las familias pudieron registrar el episodio y tuvieron el valor para compartirlo. Allí se observa claramente como efectivos de la policía de Chaco tiran una puerta abajo y golpean incansablemente a las personas presentes, para luego llevarlas a la comisaría para seguir siendo torturadas, tanto física como psicológicamente. En el caso de las mujeres, con abusos sexuales incluidos.Graciela Duarte es la tía de uno de los chicos violentamente golpeado por la policía. Sus palabras transmiten dolor, pero no es un dolor nuevo. Ella y toda su comunidad están cruelmente habituados a sufrir estos castigos, solamente por ser parte de un pueblo originario. Sus palabras también transmiten esperanza de que se haga justicia: “Mi sobrino no está nada bien. Ninguno de los chicos. Tiene un ojo muy hinchado y no puede ni comer. Lo lastimaron muchísimo. No es, como dicen, que son chicos que andan robando. Mi sobrino es deportista y está estudiando psicología. Me encantaría que esto se investigue a fondo. Somos una comunidad perseguida desde hace muchísimo tiempo. El Estado y la Nación tienen una deuda con nuestros pueblos. No es por esta pandemia. Se dio a conocer porque lo grabaron, pero estas persecuciones vienen desde hace muchísimo tiempo. Somos un pueblo maltratado y discriminado. Las imágenes hablan por sí solas. Yo le pido al presidente, ya que solidarizó, que tome cartas en el asunto. En este barrio y en el barrio Cacique Pelayo se aumentaron las persecuciones. Necesitamos que nos escuche la justicia. Nosotros somos pacíficos. Si hubiésemos sido intolerantes, hace tiempo nos habríamos levantado para ir a Casa de Gobierno o a cortar rutas. No somos así. Somos un pueblo educado, muchas veces sumisos, para evitar que les peguen a nuestros hijos y a nuestros nietos”, expresó. Duarte dio un ejemplo que grafica que la persecución a los pueblos originarios no es algo nuevo: “Yo me capacité en derechos humanos. Estuve en el Congreso nacional dos veces, contra la violencia institucional. En 2010, sufrí la muerte de un tío mío. Su hija también murió buscando justicia. Hasta el día de hoy, nosotros no encontramos un abogado que nos represente penalmente para investigar. Yo trabajaba con el juez de garantías, limpiándole la casa. Jamás me dijo que pasó con mi tío. Me lo entregaron en una bolsa negra, ni siquiera en un cajón. Hasta el día de hoy no sé qué le pasó. Quedó como muerte dudosa. Yo hablo con conocimiento. Tengo pruebas de lo que sucede en nuestra comunidad. Ya sucedió en el gobierno de (Jorge) Capitanich hace 10 años y ahora nuevamente. El gobernador tiene que ser investigado”, exigió.Las torturas y humillaciones a los que sometieron a chicos y chicas tienen, además del dolor físico, un componente psicológico. “A una chica la encerraron en el calabozo, le tiraron alcohol y la amenazaron con que la iban a quemar con cigarrillos. La manosearon, le apretaron sus senos, le pegaron. Torturaron a dos jóvenes mujeres y a los chicos. A mi sobrino le sacaron la ropa. Le pasearon por toda resistencia en shorcito. Le tiraban la rueda de auxilio y se paraban arriba. Está totalmente torturado. No puede dormir de noche, se larga a llorar. Es una persona que se estaba instruyendo para aportar a esta sociedad. Necesitamos un abogado que represente a las familias y lleve esto hasta el fin, caiga quien caiga. Hay malos policías que actúan contra la comunidad. Yo pido justicia. Psicológicamente, las chicas están muy mal. A una de ellas el lunes tuvo que ir la ambulancia para ponerle un calmante porque le dolía en las partes donde ellos la lastimaron. Se le subieron encima y la pisaban. El otro chico tiene marcas en el rostro de no sé qué arma. El pueblo originario no tiene ayuda psicológica ni económica. No tiene nada, ninguna herramienta. Vivimos de artesanías. Yo soy empleada doméstica. Mi sobrino está intentado darles una mejor vida a sus hermanas más chicas. Por eso él se esmeraba en hacer deporte y estudiar. Estudiaba psicología porque quería saber qué pasa en la mente humana que nos tratan de esta manera. Nosotros jamás le enseñamos a odiar. Siempre ayudamos en todo lo que pudimos. La madre no puede hablar por el dolor que tiene. No solo en el cuerpo sino en el alma y el corazón. Está desgarrada”, dijo. El reclamo histórico de la tierraLa tía del joven torturado por la policía hizo un repaso general sobre la situación actual que se vive en Chaco y la desidia a la que se enfrentan los pueblos originarios de la provincia: “Nosotros somos argentinos originarios. Somos dueños de esta tierra. El Estado tiene una deuda con nosotros. Nos están sacando todo. Lo que falta es que nos encierren y exterminen. Qué culpa tenemos nosotros de este flagelo que trajeron; la droga, la delincuencia. No podemos vivir entre las comunidades criollas. Ellos quieren que vivamos en un basural. Quieren seguir sacándonos de

Tras la búsqueda de un pensamiento crítico y reflexivo en la marea de desinformación de los medios de comunicación tradicionales, el sociólogo Daniel Feierstein fue convocado por el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. En un análisis agudo, invitó a pensar sobre el verdadero sentido del periodismo, reflexionando además sobre los discursos contra las minorías, los conceptos de “multiplicación de la angustia” y “genocidio” aplicados a la pandemia.  (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele —La Retaguardia: ¿Cuál es el rol particular que están cumpliendo los medios de comunicación tradicionales en este contexto de pandemia?—Daniel Feierstein: A mí me ha sorprendido el nivel de irresponsabilidad de gran parte del sistema de medios. Yo tendía a plantear en los últimos años no entrar en esta cuestión de creer que los medios definían todo. Yo creo que había y sigue habiendo una mirada como que se les da mayor relevancia de la que tienen y planteaba que cuando uno observa transformaciones políticas tiene que ver lo que va pasando en distintos espacios en la construcción del sentido común. Pero justamente, en esta pandemia, muchas de esas dudas que tenía y planteaba  se vieron arrasadas, sobre todo a partir de la segunda y tercera semana de cuarentena. El nivel de irresponsabilidad de salir a proyectar  ante la audiencia las propias ansiedades, los propios temores, una campaña casi de desinformación e irresponsabilidad en el términos de no tomar en cuenta la situación excepcional que uno está viviendo. —LR: En tu libro “La construcción del enano fascista, los usos del odio como estrategia” das cuenta  del rol de los medios de comunicación para generar estigmas. En el contexto de hoy, ¿esto se ve multiplicado?—DF: Claro, lo que yo analizaba ahí era distinto, era una transformación de un sector de los medios. Lo que pasa es que se conecta con lo que estoy diciendo ahora. Porque era un sector que apareció hace unos 20 años, que yo identifico con el grupo de medios de Daniel Hadad en su momento. Primero con la revista “La primera de la semana”, después con lo que va a ser Infobae, y todo una cantidad de medios que  transforman situaciones, las lógicas del periodismo. Y las transforman muy para mal, en el sentido de la aparición de la chicana, del elemento soez, digamos una cantidad de pérdida elementos de lo que era, más allá de un perfil político de un periodista, cierta profesionalidad periodística de lo que tenía que ver con un modo de dirigirse a la audiencia, una lógica del uso de la información, el chequeo. Vos por supuesto, que podés tener siempre tu editorial, y cada medio tendrá miradas distintas, pero esa mirada estará dada por hechos que se toman de la realidad y que serán analizados a su manera. Lo que yo marcaba en el libro es como va surgiendo un periodismo absolutamente estigmatizador, descalificador, que hace uso de una mentira intencionada del sentido. Recuerdo una campaña que había salido en el año 2000/2001 sobre la migración de los países limítrofes,  tratando de desplazar la responsabilidad por el malestar al migrante con datos que eran absolutamente falsos. Esto implicó un giro en la lógica del periodismo y fue la cantera de muchos periodistas que yo analizo en el surgimiento de lógicas fascistas dentro del conjunto de la sociedad, porque pensemos que de esa cantera salieron un Baby Etchecopar, un Eduardo Feinmann y  una cantidad de periodistas que luego van haciendo su trayectoria en otros lugares pero que vienen de la cantera del grupo Haddad. Lo que uno empieza a observar, ya hace 2 o 3 años, es que otros periodistas que venían de trayectorias distintas, más profesionales, empiezan a entrar en esa lógica. La más notoria fue la transformación de Jorge Lanata en la última década, pero otro conjunto de periodistas van ingresando en esta cuestión del escarnio, de la mentira, de la descalificación en medios masivos, más allá de lo que había sido ese primer grupo que había transformado las lógicas. Creo que todo eso se potenció muchísimo en este contexto que es cuando  más necesitamos serenidad, información confiable, chequeo, intento de contener la angustia de la gente y no de asustarla y de proyectarla. Hay un caso que me preocupa en estos días, que es el de Luis Novaresio, que venía de otro estilo. Un buen entrevistador, un tipo que en general dejaba hablar a sus entrevistados. Después, podía tener la postura que uno imaginara, pero que hoy conduce uno de los programas de mayor audiencia y parece un niño ansioso y molesto en un viaje a la costa preguntando cuando termina todo. —LR: Por la lógica del aislamiento, en los medios alternativos hemos cambiado un poco nuestro estilo. Hay gente que se está informando más y por otros medios que no son los tradicionales, como escapándoles a aquellos, ¿será pasajero?—DF: Creo que tendría que verlo en el futuro, pero también pienso que como dicen, cambiamos un poco nuestro estilo. Porque me parece que es algo que la gente esté buscando y necesitando. Un espacio con mayor serenidad, y de no estar con esto que veníamos diciendo de una espectacularización del horror por un lado, o lo que me parece aún más grave esto de la proyección de la ansiedad. Que lo único que hace es potenciar al infinito la propia angustia. Más allá de que es legítimo que un periodista se encuentre angustiado, que pueda entender que lo que se está reclamando de él en este momento es parar la pelota, es un poco de serenidad, es poder trasmitir información confiable, es no insistir todo el tiempo con preguntas que en medio de la incertidumbre no tienen respuesta, esto de: ¿cuándo va  terminar?, ¿cuándo viene la vacuna?, ¿cuándo podemos salir a la calle? Son preguntas que nadie puede responder en este contexto, y que el periodismo insista permanentemente con la pregunta a todo entrevistado no hace más que multiplicar al infinito la angustia. —LR: ¿Por qué prima cierta

Lo dijo Marina Joski, referente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) e integrante del Movimiento Popular la Dignidad (MPLD). Las organizaciones sociales habían anticipado lo que sucedería en las villas con la llegada de los contagios de COVID-19 y exigen un protocolo adecuado a las características socioambientales de los barrios. En diálogo con el programa Tengo una Idea, Joski repasó los principales reclamos de las organizaciones para lograr ajustar un trabajo articulado con el Estado, y contó cómo fue la reunión que mantuvieron con el jefe de Gobierno porteño. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Carlos Morchio/Nicolás Rosales  ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: La Villa Azul cercada por la policía (Agustina Salinas) El aislamiento preventivo, social y obligatorio está vigente en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, y los casos de COVID-19 van en aumento. Son muchas las necesidades a las que el Estado debe responder y, en el caso de las villas porteñas, no están cubiertas a pesar de los pedidos de adecuación de los protocolos para estos sectores. “Hay que partir del día uno de la pandemia, porque nosotros los protocolos de abordaje en barrios populares los venimos exigiendo y construyendo desde el primer día de decretado el aislamiento social preventivo”, expresó Marina Joski, referente de la UTEP e integrante del MPLD. “Nosotros sabíamos porque venimos reivindicando y luchando por tierra, techo y trabajo, por integración sociourbana de hace muchísimo tiempo. Dábamos cuenta al gobierno de la Ciudad que iba a haber un desborde a causa del hacinamiento. No es fortuito que comenzara en Retiro, la 1-11-14, y Barrio Rivadavia. Porque allí, el hacinamiento es moneda corriente y luego le siguen el resto de los barrios. Estos protocolos los fuimos construyendo muy de a poquito, diciendo que acá donde no hay capacidad de aislamiento, hay que ofrecer alternativas. Hay que universalizar las prestaciones de servicio alimentarios, repartir y resolver el tema del agua, el tema del gas”, agregó. Joski también explicó que la gran mayoría de los vecinos y vecinas que viven en las villas de nuestra ciudad trabajan en la economía popular, viven del día a día y trabajan en la calle o en la feria. “Son trabajadores sociocomunitarios que hoy están muy, pero muy por debajo de la línea de la indigencia. Veníamos en principio no solo alertando, sino construyendo esos protocolos a la interna de nuestros espacios comunitarios, gestionando y organizando mesas de crisis por barrio que fueron en la realidad los catalizadores luego de propuestas de Desarrollo Social de Ciudad, el IVC (Instituto de la Vivienda de Ciudad), de Desarrollo Social de Nación y luego el Programa DETeCTAr (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina)”, contó. La complejidad del trabajo articuladoEn referencia a la articulación entre las organizaciones sociales y los Estados porteño y nacional, la referente de UTEP detalló: “Hay tres dificultades muy fuertes que se presentan: una tiene que ver con lo alimentario, porque con hambre es imposible la pandemia. Otra que tiene que ver son los servicios públicos, sin agua es muy difícil sostener aislamiento. Y la tercera es sobre la implementación del operativo DETeCTAr en los barrios populares. Esto quiere decir que este dispositivo de Nación en realidad se dinamiza localmente. Esto sucede en el Gran Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires”.La situación de hacinamiento en las villas hace imposible que una persona con síntomas pueda aislarse del resto la gente con la que convive. En relación a esto, Joski remarcó que alertaban que la necesidad concreta tenía que ver con espacios de albergue entre el hisopado y el resultado, y también el fortalecimiento de espacios de aislamiento para los casos positivos y para aquellas familias que no pudieran aislarse en sus casas. “Nuestra realidad es que convivimos en una habitación toda nuestra familia y en otra habitación hay otra familia. Hay 7 o 10 compartiendo baño y cocina, entonces es imposible aislarse. La proliferación del contacto comunitario y la circulación comunitaria es enorme. Entonces el cuello de botella fue este. Todos los videos que estuvieron circulando en relación a familias enteras, mujeres con sus hijas conviviendo a la espera del resultado, siendo positivos o negativos indiscriminadamente, esto fue una preocupación central que les planteamos”, aseguró. Y añadió: “Acá, en los barrios populares, es importante también el reconocimiento de quienes están en la primera línea, los y las trabajadoras de espacios de cuidado que son los que cocinan, los que reparten, las promotoras comunitarias en salud, las promotoras de género”. Un trato desigualLa integrante del Movimiento Popular la Dignidad opinó acerca de las cuestiones de clase y las diferencias que éstas generan: “Creemos que hay un delay muy grande. Porque se tuvo dos meses para preparar estos espacios. Se contrataron hoteles, y quienes importaron el virus, sin culpabilizarlos, tuvieron el privilegio de viajar a países de Europa y Estados Unidos y portaron el virus. Tuvieron un trato preferencial al igual que los repatriados. Yendo a hoteles, con comida garantizada. Esto no está sucediendo hoy, pero es innegable que sí sucede porque sabemos que hay compañeros, vecinos y vecinas en aislamiento en hoteles cuando son positivos. Hay familias que están conviviendo, lo que pasa es que es deficitario, hay que reforzar. Sabemos que ahora se están preparando espacios un poquito más grandes, poniéndole el oído a las recomendaciones de las organizaciones populares que somos vecinos y vecinas organizados y trabajamos el día a día en las villas de nuestra ciudad”. Reunión con Rodríguez LarretaJoski se refirió al encuentro que las organizaciones populares lograron tener con Horacio Rodríguez Larreta, y mencionó que no los recibía un jefe de Gobierno porteño desde hacía muchísimos años. “Compartimos la reunión los referentes de UTEP Capital, La CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) Autónoma y el FOL (Frente de Organizaciones en Lucha). En principio reivindicamos el trabajo de nuestros compañeros, de los referentes villeros que fallecieron, especialmente por Ramona (Medina) y por Agustín (Navarro) de Barrios de Pie.

La artista travesti/trans/sudaca, como ella misma se define, participó de Hasta que vuelvan los abrazos, el programa matutino de Radio La Retaguardia. El diálogo fluyó entre las formas de resistir a la pandemia y la crítica al discurso heterosexual que se impone desde el Estado. “Tenía esperanzas de que fuera el fin de la especie, pero parece que vamos a seguir”, suelta, e invita a la fuga y a la resistencia: “Tenemos que encontrar lugares donde no nos puedan encontrar”. (Por La Retaguardia)🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff/Fernando Tebele✏ Redacción: Andrés Masotto💻 Edición: Fernando Tebele📷 Foto de portada: Susy Shock en un homenaje a Lohana Berkins (Bárbara Ann)📷 Foto interior: Andrés Masotto Susy es así. No existen las formalidades. Entonces toma la primera pregunta, casi inevitable, ¿cómo estás en este contexto de pandemia?, y la desarma con crudeza mostrándose tal cual es, como ante cada paso, y con una diábetes recién diagnosticada. “En lo personal estoy muy bien porque vengo de un diagnóstico de diabetes en julio, que me apareció así de repente, me caí redonda en un estudio de grabación con convulsiones, internación, coma diabético, todo. Y estalló mi vida que venía creyendo que era muy armoniosa y no. Y la enfermedad me planteó algo que es crónico y me hizo cambiar y valorar un montón de cosas. Entonces a mí me agarra la pandemia en el medio de todos esos cambios. y a partir de eso y de un descanso necesario después de tantas giras, de repente me levanté y dije ya está, ya descansé, es hora de seguir pensando, de aflorar el espíritu crítico, de empezar a evaluar desde lo colectivo, que es desde donde siempre lo hicimos, por dónde pasan y pasarán las siguientes estrategias” reflexionó al principio de la charla Susy Shock, escritora, cantante, pensadora, y continuó: “Entonces estoy en esa tensión: tratando de no perder la lucidez, que es lo que creo está haciendo la mayoría de la gente, porque todo esto nos está invitando a perder la lucidez. Tratando de pensar más exhaustivamente con amigas, con mis grupos de pertenencia, y confirmando la salida es siempre desde lo colectivo”.El arte de Susy Shock se caracteriza por romper estructuras desde la crítica. Una crítica muchas veces graciosa, pero profunda. En ese sentido, acerca de las medidas tomadas por el gobierno nacional para sobrepasar la la crisis sanitaria, la artista apuntó: “me parece que en principio este es un fracaso enorme de nuestra democracia. El modo en que se está tomando la crisis de la pandemia, porque es una crisis que existe, no niego que exista. Pero sí me permito la duda y sí nos tenemos que permitir ciertos debates, como por ejemplo que nuestra democracia ha fracasado porque la coordinación de todo esto son las fuerzas de seguridad. Que la democracia no haya podido encontrar otros actores y actrices sociales que puedan estar guiando, coordinando, acompañando este momento me parece que en sí ya es alarmante”.Pero no se quedó ahí, y fiel a su reivindicación del sentido crítico, siguió cavando: “nosotres, que venimos discutiendo a la heteronorma como el gran violentador y disciplinador de los últimos tiempos, esa voz uniforme que se ha vuelto a poner. A mí no me alcanza que me hablen con e si en el fondo todo es un gran discurso heterosexual que no ha tomado ni de los feminismos, ni de las disidencias, ni de los transfeminismos, ninguna de las batallas logradas, ninguna de las discusiones alcanzadas, de los pisos enormes ganados que hemos tenido. Esa voz uniforme plantea, por ejemplo, el Estado maternal, y vuelve a la prehistoria el concepto de la mujer, lo deriva de vuelta al vientre materno. Y después habla de la casa. La casa y la familia es lo que venimos discutiendo y no es el lugar seguro que dicen. Yo no estoy exagerando: mi propio colectivo trans-travesti huye de esa casa si no es expulsado. Tiene que huir o es expulsado entre los nueve y los doce años a una calle. Entonces pensarnos ahí adentro es como si fuera un cuento rosa de Disney. Es el discurso del banner que pierde el espíritu crítico que yo insisto nosotres no tenemos que perder”. La resistencia “El desafío de todo esto es que no estamos cerca, no nos tenemos en ronda para vencer. Nuevamente la calle es esa zona prohibida, inhabilitada. Pero yo creo en nuestras resistencias. Y no me estoy quejando, porque el discurso después lo quieren unir con los idiotas que quieren cortar la cuarentena porque lo que quieren es que salgamos a la calle a producirles a ellos y que ellos sigan teniendo todas sus riquezas. Yo no estoy diciendo eso, estoy diciendo que nos dejen confiar, también, en nuestro criterio colectivo. Que nos dejen proponer desde nuestros criterios colectivos porque sabemos cuidarnos, porque siempre vamos a priorizar el cuidado colectivo. Entonces me parece que es un avance enorme de un discurso uniforme heteronormativo patriarcal”, criticó.Pero, una vez más, la reflexión continuó: “Hay que exprimir las herramientas tecnológicas que tenemos a mano. Tenemos herramientas poderosas que habitar desde nuestros modos. Mi generación es hija y nieta de la revolución sexual, y todos esos despertares han producido enormes intentos de disciplinamiento, censura, represión. Hay que leer la historia, no la estoy inventando yo. Y siempre detrás de algo así, del disciplinamiento y de la violencia, aparece una resistencia. Coincido con las movidas que dicen que no hay que comparar esto con la pandemia del VIH porque no es lo mismo, pero ellos sí son lo mismo. Ellos, milimétricamente, repiten las mismas consignas, las mismas sospechas, y siempre les sospechades somos les mismes. En ese momento no se podía tomar mate con alguien porque supuestamente te contagiabas. Y eso tuvo una resistencia, un paremos la pelota y veamos qué nos pertenece de todo este cuentito, qué no, confiemos también en nuestros cuidados. Porque si la idea es que, después de la revolución sexual, cortar el deseo implica quedar embarazada, y después del VIH asumir el deseo

Con la profundización de la cuarentena y las personas contagiadas de COVID-19, los y las trabajadoras de la salud del Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, también aumentan sus reclamos: siguen exigiendo insumos básicos de higiene y cuidado, piden que se contrate personal de enfermería, de medicina y de limpieza. Además, muchos y muchas no cobraron el bono de $5000 que brindó el Estado al personal esencial. Este mediodía realizaron una olla popular en la puerta del hospital para denunciar la precarización y los bajos sueldos que reciben. “No somos héroes ni heroínas, somos trabajadores precarizados”, sostienen para remarcar que necesitan ser escuchados en sus reclamos por mejores condiciones de trabajo en el contexto de emergencia sanitaria. Aquí un fotoinforme (Por La Retaguardia) 📷 Fotos: Agustina Salinas