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A un año de su muerte, los homenajes y los recuerdos para el poeta, pensador, militante de derechos humanos, maestro, y tanto más, se multiplican. Llevan su nombre salas, escuelas, aulas, teatros. Lo seguimos escuchando y celebrando. El recuerdo de su hija, Vanesa, y su compañera Regine Bergmeijer en el Programa de Radio Sueños Posibles, que conducen Irene Antinori y Alfredo Grande en La Retaguardia. Compartimos algunos enlaces y videos, para recordarlo en diversos formatos.

Hoy, en otro aniversario del Cordobazo, compartimos las palabras de Vicente Zito Lema. El poeta, docente y filósofo pasó en 2021 por el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos, de La Retaguardia y Radio Sur y se refirió a aquellos sucesos. “El Cordobazo no es solo un ayer pétreo, sino que debe convertirse en algo más positivo, como memoria viva, como historia viva. Es una fecha que marca nuestra historia política, y por qué no decirlo, de la historia de Latinoamérica. Es un hecho de conciencia muy fuerte en la historia social, especialmente de los trabajadores en sus luchas en América Latina. Me marcó la vida el Cordobazo, porque tuve el privilegio histórico de ser uno de los abogados de Agustín Tosco, acompañando sus luchas. Me llena de emoción recordar el Cordobazo y a Agustín, que para mí siempre fue como un hermano mayor, de quien siento admiración y un gigantesco orgullo, que cuando estuvo preso, humildemente ayudé para que recobrara su libertad. Aquel ejemplo de lucha hay que practicarlo hoy y hay que lograr que los compañeros más jóvenes lo vean así, lo sientan propio. Que se internalicen en la realidad social, sentir que el mundo se abre en su totalidad, que la revolución es posible, para cada compañero, cada compañera, que sientan que el dolor del mundo se le vuelvo propio. Y que no acepta tener que esperar la muerte para ver si existe el cielo como único final feliz. Y creo que ese cielo no es perfecto nunca, y que hay que construirlo. En cada momento histórico, ver las realidades y luchar frente a ellas”.

El poeta, escritor, abogado y periodista (entre otras muchas prácticas) Vicente Zito Lema pasó por el programa radial Sueños Posibles para dar cuenta de su último libro. “Estos tres conceptos podrían servir para contar la historia de la humanidad”, señaló durante la charla en la que habló del libro que reúne sus textos de los últimos 40 años. AUDIO Entrevista: Alfredo Grande/Irene Antinori

El abogado, escritor, poeta y autor teatral, Vicente Zito Lema dialogó con el programa Sueños Posibles. “Sobre pestes y bellezas” fue el título de invitación a reflexionar sobre la desaparición forzada de personas en democracia, con el caso de Facundo Astudillo Castro como disparador para luego pensar acerca de sueños, castillos de arena y algunas monstruosidades humanas. (Por La Retaguardia) 🎤 Entrevista: Alfredo Grande/Irene Antinori ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/Fernando Tebele Escuchar la sabiduría de Vicente Zito Lema emociona. Sus palabras invitan a la reflexión crítica de la sociedad en la que vivimos. Su relato, por momentos filosófico y también poético, viene a dar luz a los problemas que aquejan a la humanidad. Las personas desaparecidas, el capitalismo, los derechos humanos, la justicia y la vida, suelen ser ejes recurrentes de sus explicaciones. Aquí compartimos sus aportes sobre las desapariciones forzadas en democracia.  Fábrica de monstruos   —La Retaguardia: ¿Cómo han cambiado la figura del desaparecido y la lucha de los derechos humanos de aquellos años de dictadura a la actualidad?   —Vicente Zito Lema: Es muy complejo y doloroso a la vez. Tal vez no sea una buena introducción partir de lo personal, pero yo intento ser un hombre dialéctico y a veces me gusta ir de lo general a lo particular. Cuando  uno tuvo la experiencia de algo puede ayudar a comprender el todo. De las partes al todo también. En este caso es que se llega a ciertas edades que uno hace balances históricos de todas las cosas: de las importantes y de las menores. Y para mí el tema de los derechos humanos es una de las más importantes de mi vida. Varias veces he dicho que estos 80 años de mi vida están movidos por dos pasiones: la justicia y la belleza. Y en relación a la justicia he ido viendo que pasan muchos años y siento que uno ha estado como sentado en la arena frente al mar. Y con ilusiones ha ido generando a veces sólo pequeñitos castillos. Otras veces, con compañeros y compañeras, castillos que parecen un poco más sólidos como son algunas instituciones en las que uno participó en la lucha que ya creo que es eterna, entre lo que llamamos la luz y las tinieblas, y en otra lengua el poder por los que están por fuera del poder históricamente. Y también esa eterna lucha entre el poder y la riqueza. Y que tiene después una lectura profundamente ética que es de donde se nutren y tienen vida los derechos humanos. Y uno ha pasado por muchas experiencias, por muchos acontecimientos. Y uno creía en algún momento, especialmente para mí generación después de la última dictadura militar, que las cosas podían cambiar.  La pregunta es qué ha cambiado y que sigue igual, o con otras formas pero con el mismo contenido.  Porque acá se da el hecho: estamos obligados a diferenciar calidad de cantidad. La calidad de la cosa es la figura  de los desaparecidos. Esa figura histórica en nuestro país y, como todos sabemos, con un pico de monstruosidad a partir de la última dictadura cívico militar. Ahí conocimos cantidad y calidad. Calidad por la hermosa gente que fue sujeto del drama. Y por la cantidad, porque por más que los perversos quieran cambiar lo de la dictadura militar con el advenimiento de las normas constitucionales, la violación de los derechos humanos no ha cesado. Y la figura de los desaparecidos, no en la monstruosa y casi imposible cantidad, que cuando uno ve la cantidad de lo que fue, queda como golpeado, sofocado. Pero sí, lo que en la figura de la desaparición como terror, como angustia, como dolor innombrable sigue constituyendo con el pavor que genera y con la carga de disciplinamiento monstruoso con que es aplicado esta figura a lo largo de la historia. Y lo real es que desde que se fue la dictadura hasta el día de hoy, con distintas cantidades pero con la misma monstruosa calidad  de la herida, las cosas siguen.  Y aquí vienen como preguntas de fondo, que son dos: una es si los seres humanos pueden construir sociedades humanistas donde las aberraciones, monstruosidades, y perversiones que conocemos bien puedan dejar de suceder. Otra es pensar que, el fondo es la manera de reproducción material de la existencia. Es decir, que en buena lengua podríamos decir que mientras exista la propiedad privada, y en la medida que se van organizando las sociedades a partir de las acumulaciones de la riqueza y de las acumulaciones de la pobreza, no va a haber otra forma de vivir que con un humanismo que es como una línea de horizonte. Caminás un paso y el horizonte vuelve a alejarse. Es decir, es una monstruosidad que en sí no tiene cambio, o es una monstruosidad que depende de la situación con que uno organice como ser humano la vida en sociedad. Y llega un instante en que uno ya no sabe bien en que pensar. Uno quisiera aferrarse al sueño, a que la construcción alguna vez, por más que los ojos de uno no lo vean, habrán unas sociedades realmente humanas, organizadas materialmente desde otra forma. Y donde estas perversiones a la vida, estas perversiones del orden humano, ni en cantidad ni en calidad sigan reproduciéndose. Lo cierto es uno llega a un punto donde solo he conocido la repetición de monstruosidades. La Bonaerense y las otras malditas policías   —LR: ¿Qué reflexión te merece el accionar de la policía bonaerense y otras policías en democracia?   —VZL: Yo creo que más allá de nuestro deseo, la realidad se impone a patadas. El poder no ha cedido en Latinoamérica. En el mundo. Pero vayamos, para no ir de tan a lo general que pareciera que me quiero escapar de hablar del hoy concreto: la realidad es que las fuerzas en pugna en nuestro país organizan sociedades de tal injusticia, de tal atroz forma de vida, que se vuelve casi como natural que sucedan las cosas que

Vicente Zito Lema habló de sus ObrasCompletas y de Scioli en IMPA.  (Por RNMA) Durante la emisión del viernes 31 de julio de  Enredando las Mañanas conversamos con Vicente Zito Lema a propósito de la presentación de su obra completa ligada al teatro, en un libro de dos tomos que se presentó el 1 de agosto. Además, hablaron de lo que significó para él la visita de Daniel Scioli a la fábrica recuperada IMPA. “A mí nunca me comentaron que vendría Scioli” afirmó.“Si los trabajadores de IMPA consideran que conversar con Daniel Scioli es el camino para lograr la estabilidad laboral me parece que tienen todo el derecho,  por más que política y éticamente yo no lo comparta y me genere tristeza” De la emoción por su obra Vicente comenzó manifestando la emoción que le genera el reconocimiento a tantos años de esfuerzo, a lo que en modo de agradecimiento se comprometió a hacer empanadas para compartir entre los asistentes.“Lo hago como una forma de agradecer todo el amor que recibí hace unos meses cuando tuve una operación quirúrgica del corazón, bastante complicada y necesitaba mucha sangre y muchísima gente compartió mi necesidad, entonces quería hacer algo de mí, y otra cosa no sé hacer aparte de empandas” dijo Zito Lema.Después comentó que el encuentro dirigido por su amigo, Oscar Mongiano, se compuso de lecturas realizadas por el propio Vicente, su otro gran amigo, Alfredo Grande, y por distintos actores y actrices.Invitando a todo el mundo a participar previo al evento aclaró: “Estará toda la gente que quiera ir y si alguien quiere decir algo lo dirá, y si quieren vino y empandas la tomaran, y si quieren compartir un abrazo me abrazare con todo aquel que quiera.”Respecto de la presencia confirmada de la Escuela de Psicología Social que lleva su nombre, Vicente confesó que le produjo dos sensaciones, “por un lado el pudor, porque algo que tenga mi nombre es impensable que eso se haya dado, que alguna gente quiera honrarme, porque para mí es un honor que figure mi nombre en una Escuela de Psicología Social, por otra parte,  tengo una especie de humor negro, me gusta reírme de mí, entonces si se me permite, esa sería la única escuela que yo nunca iría a estudiar. Me puedo reír un poco de mí, Obviamente es una risa, y estoy feliz que vaya la gente a la escuela, estoy feliz que haya gente que crea en lo que he hecho y pensado. No puedo negar que desde muy joven lo conocí a Pichon-Rivière, a mediados de la década del 60, y me produjo un impacto importante que alguien haya convertido lo que es una cosa gigantesca, la búsqueda de entender el comportamiento humano, pero especialmente el comportamiento humano en vínculo con los otros humanos, con la sociedad, y que eso sea un aporte a nuestra cultura como argentinos, como latinoamericanos, y que yo haya tenido el privilegio de ser discípulo de él, de trabajar juntos,. Pichon siempre ha trabajado con un amor profundísimo por la sociedad, y especialmente por la gente que más sufre en la sociedad. Eso es una marca fuerte en mi alma y es también una gratitud que haya gente que siga fundando escuelas de Psicología Social como lo han hecho ustedes” Sobre la visita de Daniel Scioli a IMPA Consultado sobre su opinión respecto de la ida de Daniel Scioli a la fábrica recuperada  IMPA afirmó: “me lleva otra vez a la sensación que tuve con la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, de la que soy fundador y de la que fui su primer rector. Yo sueño siempre que los espacios de la educación tienen una trascendencia que le dan vida en la medida en que superan lo cotidiano de la política y se convierten realmente en espacios transformadores apostando a la construcción de una sociedad donde citando a Artigas ´ donde naide es más que nadie´ cosa que por supuesto, con la vigencia del capitalismo, no sucede.”“Además yo creo que realmente la universidad de madres, como ahora la universidad de los trabajadores no tiene que tener vínculos directos con los gobiernos de turno, tienen que estar abiertos en igualdad a los debates, a las diferencias fraternales y no quedar ligados con una sola  la mirada del mundo” Agregó Zito Lema.Vicente afirmó sentir tristeza porque no fue avisado del hecho, como tampoco lo fueron su hija y su mujer, quienes trabajan en esa institución de forma gratuita desde hace muchos años.“Deben ser respetadas esas personas que participan en el espacio, pero no fueron consultadas, se enteraron como yo después de que ocurrió, es un maltrato en lo personal, que para mí muestra que hay en lo que se hizo una conciencia de que fue un acto del mal, porque cuando las cosas se esconden es porque uno no está seguro de lo que está haciendo.” declaró VicentePor otro lado,  Vicente Zito Lema manifestó “que las asambleas de los trabajadores son para mí un espacio sagrado, donde si me invitan hablo, si me permiten discuto, pero también espacios donde cuando las asambleas deciden, yo acepto lo que se decide ahí. Especialmente porque en IMPA hay una orden de desalojo vigente”Sobre esto último dijo que “sucede entonces que en IMPA como en otras fábricas recuperadas, o como en el hotel Bauen, lo único que puede salvar a los trabajadores, porque judicialmente ya se terminó, es lograr que en la legislatura de C.A.B.A., o a nivel del parlamento nacional, salgan las leyes que garanticen a nivel de ciudad capital o a nivel nacional la vida, la persistencia de esa gigantesca y hermosa aventura de que los obreros puedan ponerse al frente de su trabajo.”Finalmente dejó en claro su opinión afirmando que “si los trabajadores de IMPA consideran que conversar con Scioli, que  tener las promesas de su apoyo para que salga esa ley que permitiría la seguridad laboral, si ellos piensan  que ese es el camino, y lo han decidido, libremente y en mayoría me

Zito Lema representando su obrateatral sobre Darío y Maxi. (Por La Retaguardia) El escritor, poeta y militante de derechos humanos se está recuperando de una operación de corazón a la que se sometió hace 3 meses. Ya volvió a dar clases y se encuentra presentado los dos volúmenes de “Todo es teatro. Obras Completas 1970-2015”. En una extensa y profunda charla con este poeta interminable hablamos de su pasión por la vida, de sus diálogos con la muerte, del arte como herramienta para el cambio social, y también de su amor incondicional por su familia y por Racing Club. A Zito Lema cualquier pregunta puede dispararle una respuesta tan extensa como interesante. En este caso, el disparador fue hablar sobre Todo es Teatro: “Yo empecé a escribir teatro en esos años, 1970, cuánto hace ya, y de ahí datan mis primeras obras, mis primeros poemas escénicos. Es una tarea que seguí desarrollando hasta estos días porque la última obra la escribí precisamente en este 2015, “El hombre de la laguna”, que es una obra basada en la irrupción violenta de la Policía Metropolitana, del laureado señor Macri, en el Hospital Borda, y a partir de esa irrupción violentísima, violatoria de los derechos humanos y de cualquier sentido común que implica entrar con armas en un hospital psiquiátrico, escribí esta obra y con eso se culminó el libro. Son dos volúmenes de unas 1000 páginas en total, lo que puede asustar, y a mí también me asusta haber escrito tanto, porque aparte está todo lo que he escrito en poesía, filosofía, psicología, así que a veces es como si tomara cuenta que la mayor parte de mi vida, cuando no hablo para dar clase o esas cosas, escribo, o sea que muy poco tiempo pareciera que he dejado para otras cosas, pero no, porque también he militado activamente con mi generación en la política, y a la vuelta del exilio en el campo de los derechos humanos. Estoy conforme con mis 75 años de vida. Y también quiero marcarlo porque es justo, que estos dos tomos del libro se publican por una editorial, pero no una comercial, es la editorial universitaria, en este caso es la Universidad de Río Cuarto la que saca la obra, lo cual fue realmente un empeño porque fueron más de dos años de trabajo buscando las obras, organizándolas, yo con ellos y también con el apoyo de Regina, que es mi mujer, que trabajó duro porque había muchas obras que alguna vez se habían publicado en libros, otras obras cortas habían aparecido en revistas, pero también había poemas escénicos que estaban publicados en revistas literarias, esas hermosas y de corta vida revistas literarias, así que se juntó todo el material; también reflexiones mías sobre las relaciones entre el arte y la política, el arte y la pobreza, el arte y la locura, y el arte y los espacios carcelarios, también mi teoría de cómo se construye arte con un sistema que yo llamo antropología teatral poética. Todo ese conjunto son estos dos tomos que la verdad que la Universidad ha hecho un trabajo muy fuerte y, doy fe, sin ninguna voluntad económica. -LR.: ¿Qué es el arte para un militante político y social como vos?VZL.: Es complejo, yo tengo una visión esperanzadora pero no en el sentido de una esperanza tonta, sino de una esperanza dialéctica o de una esperanza planificada como alguna vez nos enseñó Enrique Pichón Rivière. No la esperanza de fe, esperanza y caridad de la virtud teológica que es como mantener una esperanza pero como dejándola en manos de que los otros te resuelvan tu problema, si los ángeles y los dioses existen, y no me meto en ese mundo, soy muy respetuoso de las creencias, pero si existen en general no se ocupan de las cosas dolorosas y cotidianas, de las que tenemos ejemplos dolorosísimos todos los días, pienso en los dos chicos que han muerto en la Ciudad de Buenos Aires en una fábrica clandestina, en pleno barrio de Flores, quemados con una muerte espantosa, y donde ya eso desapareció de los medios de comunicación, porque entre otras cosas no hay que molestar a las autoridades metropolitanas, por más que en las denuncias queda claro que el Gobierno de la Ciudad estaba enterado de la situación de clandestinidad de esas fábricas y de esclavitud de la gente que está ahí, de la gente grande y de estos dos niños de 7 años, 9 años. Este es un hecho de crueldad y contra eso no hay esperanza que sea quedarse con los brazos cruzados, hay una esperanza en movimiento, esa esperanza en movimiento que yo trato de tener siempre me lleva a creer, a sostener, a luchar por un arte como un arma para cambiar el mundo, conocemos esa hermosísima frase de la poesía española republicana, de Cernuda, el gran poeta, “la poesía es un arma cargada de futuro”, y esto fue escrito en medio de la guerra civil; en nuestro país en este momento no hay ninguna guerra civil, pero también hay una fuerte lucha entre los sectores más humildes de la sociedad y aquellos sectores que hacen de la humildad una fuente para su riqueza. ¿Y qué hago yo en esa lucha? Aprovecho todo espacio que tengo, público y privado, de amigos y de no amigos, para hablar de estos temas, y cuando escribo si bien tengo conciencia que mi lenguaje es poético, lírico, que no son panfletos, también creo que lo mejor que puedo hacer desde el punto de vista técnico, teórico, y con un esfuerzo que me lleva muchísimo, trato de registrar los momentos más crueles de una sociedad cruel. Yo no hago arte para entretenimiento, hago arte para – si es posible – contribuir a sacudir las conciencias, llegar lo más que puedo a fondo desde las armas del arte, de situaciones en la más máxima tensión y conflicto, y ahí está mi obra. Y de golpe se da que ustedes me llaman y tengo

Zito Lema y Grande: dos amigos de charlasprofundas.(Foto: Juan Carlos Sánchez (Por La Retaguardia) La referencia es al día en el que vio juntos, en la Plaza de Mayo, a los presidentes de Cuba y Chile, Dorticós y Allende, durante la asunción de Héctor Cámpora.Volvió Vicente Zito Lema. Nunca se fue, eso es cierto. Pero tras la operación a la que fue sometido, y que preocupó a todos quienes lo admiramos, su reaparición pública era esperada. Fue la semana pasada, durante el programa radial Sueños Posibles, que conduce Alfredo Grande junto a Irene Antinori. Durante la charla, Zito Lema habló de la luz y las tinieblas; de la guerra y la paz; de la Revolución cubana, de Mozart, Pound y Marx; en definitiva, de la humanidad en guerra permanente. También mostró su preocupación por las declaraciones de Barack Obama sobre Venezuela: “su amenaza es para tomar en cuenta”, dijo, durante esta charla para leer, escuchar y compartir. —Sueños posibles: El planteo respecto a la guerra, la paz o la tregua, ¿cuál dirías que es la situación actual en la Argentina? —Vicente Zito Lema: Creo que la historia de la humanidad habla de una perpetua guerra. Recuerdo al gran poeta, Ezra Pound, que en uno de sus cantos dice: “La guerra es eterna entre la luz y las tinieblas”. También recuerdo en este momento La flauta mágica, de Mozart. Un momento culminante de la poesía musical que está construida a partir también de esta idea, de que los cuerpos y las almas están en perpetuo combate. La luz y las tinieblas, en el caso de La flauta mágica, remite a un principio masón; en ese momento la cultura masónica tenía una potencia relevante. En la luz se veía, finalmente, el bien. Pero no el bien individual, sino el bien social, o lo que Aristóteles trataba de explicar con el concepto del bien común. A lo que vamos es al convencimiento, que tanto Pound como Mozart —y puedo seguir buscando antecedentes potentes de la mejor cultura humana— han visto con que la paz es un momento de transición, de excepcionalidad. Cada cuerpo está en guerra. La pregunta sería si puede existir una situación de paz cuando existe la muerte, existe una historia en la que prácticamente el dominio de unos seres sobre otros en forma violenta ha sido una constante. Obviamente, hay un momento histórico. Cuando aparece la división del trabajo y el concepto de propiedad privada, como bien enseña Lévi-Strauss, desde entonces ya no se puede hablar de la paz ni a nivel del sujeto en relación a sí ni a nivel del sujeto como parte de las sociedades. Me atrevería a decir que en un mundo en el que el concepto de propiedad privada cada vez ha sido más legalizado, y hasta, por instantes, legitimado, hablar de guerra es la normalidad y hablar de paz, son momentos de excepcionalidad. En cuanto a mí, creo que conocí poquísima paz, tal vez —y ya es cuestión personal— unos pocos meses, cuando fue lo que se llama la Primavera de Cámpora, en el momento de la finalización de la dictadura que conocimos, y el advenimiento por un período corto de la posibilidad de transformar, al menos, la sociedad argentina. Tengo en mis ojos para siempre la imagen de Osvaldo Dorticós, presidente de la Cuba revolucionario, junto a Salvador Allende, al lado del doctor Cámpora en la Plaza de Mayo. Ese día yo sentí una profunda paz, pero no la paz de los cementerios, sino, precisamente, la paz de los que intentan cambiar el mundo. El resto de mi vida, con 75 años, creo que siempre viví en el medio de la guerra. Lo que sí, también, la guerra que uno vive a veces se da en contextos de más guerra a nivel del continente y a nivel del mundo, donde, incluso, las posibilidades de paz —pero no cualquier paz, la paz del triunfo en el cambio de las grandes estructuras—ha tenido cierto auge. La gigantesca destrucción de Vietnam por parte del imperio norteamericano también trajo en un momento dado, con la derrota del imperio, una posibilidad de paz, pero de paz en el triunfo, paz en un gran cambio. Puedo hablar de paz en los momentos en que la Revolución cubana se afianzó. Es decir, desde lo personal, son distintos momentos de paz que yo los ligo a triunfos estratégicos en el perpetuo combate, que desde, insisto, desde la propiedad privada y la división del trabajo no han dejado de darse como continuidad de una guerra de vida y muerte. Ahí está también, por ejemplo, el poeta Dylan Thomas, cuando dice que vida y muerte están en guerra, pero no siempre triunfa la muerte. Bueno, puede ser que algunos momentos no triunfe la muerte. Pero el sistema de la defensa a ultranza de la propiedad privada, de la división el trabajo, que vuelve como una pesadilla la vida cotidiana para la mayor parte de la humanidad, es una constante histórica. Yo diría que vivimos en guerra. Y vivimos en guerra con derrota, no con triunfo en general. Los momentos de triunfo son como momentos de delirio, de poesía, que rompen la continuidad histórica del sufrimiento humano. —SP: León Rozitchner, gran amigo tuyo, decía que cuando la guerra empieza cuando el invadido, el agredido, decide defenderse. Él llamaría guerra, en todo caso, guerra de liberación. —VZL: O de resistencia. —SP: Muchas de las cosas a las que llamamos guerra, en realidad son exterminio. La guerra empieza cuando el agredido puede hasta pensar esa categoría, porque muchas veces no se da cuenta de que está sometido. —VZL: Así es. Pero en general está sometido con violencia como efecto de una guerra. Ahora, creo que —siguiendo tu pensamiento— cuando el sometido toma conciencia de su sometimiento, de su derrota, comienza el proceso de liberación, que hace que la guerra como dolor se transforme en guerra como esperanza. —SP: A estas guerras las llamo lucha de clases. Las luchas por la liberación siempre son con violencia, porque,

Vanesa, hija del poeta, docente y filósofo Vicente Zito Lema, pasó por el programa radial La Retaguardia y reflexionó acerca de la coyuntura sociopolítica en Argentina. También convocó al homenaje que se realizará el viernes 1 de agosto a las 19 en el salón principal del IES N°1. Participarán Alfredo Grande, Eugenia Otero y Marcelo Percia. 🎧 Entrevista completa 👇🏽

Redacción: Fernando Tebele Ya son dos las noches de sueño entrecortado. Durante la primera, el calor tomó forma de infierno en la tierra. Esa definición que Vicente Zito Lema tenía siempre a mano para calificar los malos pasos de la humanidad, esta vez se tornó imagen para adornar su propia muerte. Nos fuimos a dormir con una tristeza que pateó de zurda, con tres dedos y la clavó en el ángulo de las peores derrotas. Sin Vicente la vida será menos bella. Tendrá menos poesía. Menos esperanza. Esa primera noche se empecinó en meterse en un sueño interrumpido. La secuencia de sueños confirmaba su partida. La segunda noche, ya con la certeza irrefutable de su ausencia, volvió a suceder. Lo más llamativo es que ya no fue un sueño irreal; todo lo contrario. Se apareció para revivir hechos vividos. Como aquella primera vez que visitó Radio La Retaguardia, de la mano de Alfredo Grande e Irene Antinori, para acompañarles en Sueños Posibles. Con Eugenia queríamos luego que se quedara un rato más, pero nos dio pudor pedirle tiempo adicional al maestro. Lo habíamos conocido en la Universidad de los Trabajadores que pergeñó con astucia en IMPA, pero no teníamos confianza. Recorrió los ambientes. Posó sus ojos en algunas de las obras que cuelgan de las paredes. La miró a su compañera Regine, y nos facilitó todo, quizás adivinando con sabiduría esa invitación que no se había consumado por timidez, pero se adivinaría en nuestras sonrisas: “Yo me quiero quedar a tomar un vino en esta casa”, le dijo. Esa noche mágica disparó una serie de cariñosos abusos de confianza. Siguió regalando varias brillantes charlas anuales a sus amigos de Sueños Posibles. Más tantas otras extras que le arrancamos para escucharlo sobre Trelew, el exilio, la muerte, la locura, el hambre o la represión; o de su brillante disco Épocas junto al Violinista del Amor y los pibes que miraban, admirados por unir sus músicas con semejantes letras. Se apareció, en este formato nuevo de sueño entre recuerdos, el día del lanzamiento de La Retaguardia Papel en el que su alegría superó la nuestra. Para un periodista de los años dorados del papel militante, que supo jugar en dream teams con Cortázar, Galeano, Conti, Urondo, Walsh, entre otros, que asomara en tiempos de Macri un nuevo proyecto en papel militante lo entusiasmó notablemente. Esa noche anduvo con la revista bajo el brazo compartiendo preocupaciones con Nora Cortiñas, por supuesto también entre Malbec. Regresa ahora en formato de sueños, con su humildad de gambeteador de potrero, para pedir vía mail la publicación de unas palabras: “Te mando este poema que acabo de escribir, me gustaría que lo puedas leer y si te parece bien difundirlo en la revista o por los medios que veas mejores, ya que necesito dejar mi huella en este momento tan dificil que enfrentamos”. La huella que deja Vicente se verá más clara con el paso del tiempo; pero, más que huellas, lo que deja se asemeja más a senderos cargados de esperanzas entre tanta desesperanza, que cada cual andará libremente. Algo es seguro: continuará metiéndose en los sueños de mucha gente. Tendrá esa capacidad, entre otras, aún después de la muerte, que pretende llevárselo para siempre sin asumir su derrota. Porque Vicente se queda acá, en formato de sueños ajenos, de poesía propia, de inspiración para nuevas generaciones que tendrán que conocerlo. Se queda acá, volando sus cenizas en cada jornada por Darío y Maxi, entre el olor a metal de la fábrica recuperada IMPA, o a goma quemada en un piquete. Y se queda también acá, en esta casa, aunque dé tristeza esa próxima botella que nunca se abrirá. Más notas sobre Vicente Zito Lema en La Retaguardia por acá: https://laretaguardia.com.ar/?s=vicente+zito+lema

A partir de los 70 años de la consolidación de la gratuidad universitaria en nuestro país, Vicente Zito Lema visitó La Retaguardia para dialogar con Alfredo Grande e Irene Antinori en el programa Sueños Posibles y analizó los distintos tipos de universidad, la realidad de las del conurbano y todo su recorrido militante para llegar a sus 80 años, cumplidos hace días, “sin pudor y sin culpa”. (Por La Retaguardia) En su visita a Radio La Retaguardia, Vicente Zito Lema, poeta, abogado, docente y periodista, entre otras tareas de su provechosa vida, comenzó la reflexión recordando las efemérides más importantes en materia de derechos: “En estos días se celebraron dos hechos muy importantes que en general no tuvieron la trascendencia que su importancia implicaría. Por un lado, los 30 años del acta o convenio en defensa de la niñez y los adolescentes salido de un acuerdo internacional que impulsó las Naciones Unidas y Argentina es miembro adherente desde un año después. Era el gobierno de Carlos Menem, con todas sus contradicciones, hay que reconocerle que fue uno de los primeros que firmó este convenio. Una primera mirada: ¿Valen para algo estos convenios? Es un punto a discutir. Pero los que no aman la vida, que viven lucrando sobre el dolor, cuerpo, espíritu, trabajo ajeno, por supuesto que tratan de que estas recordaciones queden lo menos posible en la conciencia social”, consideró el poeta. “Desde donde me viene la sospecha de que debe ser positivo a pesar de lo difícil que es poner en pie los derechos humanos. El enemigo de los derechos humanos, ese poder concentrado, trata por todas las formas de desmerecer estos convenios. Algo de lo que acabo decir también lo podemos aplicar al recuerdo de los 70 años del decreto de Perón sobre la gratuidad universitaria. Lo concreto, y me animo a cualquier disputa, es que la universidad gratuita abierta a cualquiera que quiera estudiar lo considero uno de los mayores actos revolucionarios que conozco del siglo XX en América Latina”, reivindicó Zito Lema.Mirarse al espejo después de 80 años “Uno nunca imagina que puede llegar a cumplir 80 años. Pensando en mi familia, de los que tengo un recuerdo cercano, no hay nadie que haya vivido la cantidad de años que yo viví. A mí en general me cuesta mucho mirarme en el espejo, siempre me siento frente a un ser extraño. En estos días, trataba de apagar la luz y ver cómo me podía ver de día. Miraba mi rostro. Y en general lo que pude ver es el rostro de un niño. Tengo conciencia de que desde algún lugar uno da vueltas y vueltas en la vida y está en el mismo sitio donde empezó. Esa es una sensación. Por otra parte, tengo el recuerdo o el sueño, o fue una lectura o mi imaginación, de que si uno fue un hombre rebelde frente al poder, frente a la injusticia, si luchó para que el mundo fuera, como diría Discépolo, menos porquería de lo que lo recibió, uno tiene una posibilidad. Platón algo dice de eso, y si no lo dice Platón también lo puedo decir yo porque a esta altura de mi vida me puedo dar algunos lujos”, aseguró sonriente. “El lujo que me doy es verme de otra forma, no como el Vicente que fue, me veo muchas veces con la cara de un lobo. Eso puede causar extrañeza a otros, no a mí, yo me veo como un lobo. De todas formas, eso es la parte externa. Lo que queda adentro es que siento que cumplí 80 años y esa rebeldía mía frente a lo injusto, a todas formas de autoritarismo, a la riqueza concentrada que humilla la vida, a la violación de la dignidad por todas las formas con que el capitalismo, el neoliberalismo y todas las miserias del poder reproducen materialmente en la existencia, frente a eso tengo la misma potencia de vida desde que tomé conciencia de que no se puede estar vivo y no luchar contra esa forma de muerte organizada que hoy tiene forma de neoliberalismo y que es el viejo cuco del capitalismo al que le han cambiado un poco las formas pero no los fines ni su esencia de ser”, consideró. Además, Zito Lema se refirió a su profesión: “La profesión de abogado no la he ejercido como una profesión liberal. Me recibí muy joven, tendría 21 años, y en mi vida usé mi formación en el Derecho como un instrumento en defensa de los derechos humanos. Toda mi vida he sido defensor de los derechos humanos y pude usar algo que en general es un arma para los actos del mal para generar algunos minúsculos actos del bien. Creer que uno frente al poder puede poner en pie los derechos humanos es una ilusión, pero sí sé que se puede igual luchar. No importa que la estructura real de los derechos humanos sea, como decía Eduardo Galeano, una línea de horizonte a la que uno se acerca y esa línea siempre se aleja. También cito a Joseph Conrad, quien dice que lo importante es el acto de viajar, no de llegar a un puerto. Desde los 20 años hasta los 80, 60 años de militancia en los derechos humanos, he viajado, viajado y viajado. La línea de horizonte se ha corrido pero a mí nadie me quita el viaje. Es cierto que he tenido momentos de peligro, los dioses no son muy buenos con los que desafían el destino. He sufrido atentados, persecuciones y he llegado a tener 80 años y sigo en pie”, reivindicó Zito Lema. “También tengo en claro, y lo he dicho, que al recordar mis 80 años no puedo dejar de indignarme frente a la injusticia de que buena parte de mis amigos, de mis compañeros de lucha, de militancia política y humanística y artística, quedaron como sombras de ese futuro que tenían. En mi época, los viejos no morían primero, sino los jóvenes que combatían las injusticias del