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En una ronda más que especial las Madres de Plaza de Mayo de la Linea Fundadora fueron acompañadas por miles de personas que necesitaban verlas y escucharlas. La angustia colectiva se convirtió por algunas horas en sonrisas, abrazos, fotos y promesas de una resistencia que tiene de donde sacar sus fuerzas: las Madres nos miran y nos piden que sigamos con ellas y por ellas. Fotos: Natalia Bernades Videos: María Eugenia Otero y Camila Cataneo

El 1 de noviembre fue el homenaje a la histórica secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo, quien falleció en 2022. Participaron integrantes de su familia, personas allegadas y militantes de derechos humanos. Desde un video, las palabras de Lanzillotto no perdieron vigencia. Redacción: Julieta GaleraEdición: Pedro Ramírez OteroFotos: Julieta Galera “La memoria es algo que tiene que defenderse de todas maneras porque sin memoria es como si anduviéramos en el aire volando como hojas sueltas”, nos recuerda en un video la Abuela Alba Lanzillotto, con firmeza y tonada riojada, en tiempos en que desde los medios tradicionales y en las redes se promueven  discursos negacionistas. Y luego reflexiona y advierte: “¿Por qué no hay derecho a que uno piense distinto? Eso no es una democracia, no es algo bueno para el país, porque justamente lo que hace grande a un país es la posibilidad que haya muchos pensamientos que se enriquezcan mutuamente. La diferencia enriquece y ayuda a corregir errores. Una de las cosas más importantes de la democracia es esa. Más importante que votar es respetar el pensamiento de todos, eso es la democracia”. En tiempos en que parte de la ciudadanía cree que la democracia es algo que sucede cada cuatro años, que se ejerce sólo en el cuarto oscuro y que se puede rifar con el voto en las urnas, con estas palabras tan actuales y contundentes de Alba Rosa “Nena” Lanzillotto dieron inicio al homenaje a esta inmensa mujer que dedicó la mitad de su vida a la construcción de memoria colectiva, a buscar la verdad y a luchar por justicia para las víctimas del terrorismo de Estado. Y que en ese camino se comprometió desde el primer momento con la lucha por la expropiación del edificio del Ex Centro Clandestino de Detención (CCD) Virrey Cevallos hasta que lograron que sea convertido en Espacio para la Memoria.  Históricamente, el Espacio para la Memoria Ex CCD Virrey Cevallos, ubicado en el barrio de Monserrat, ha homenajeado a las mujeres que tuvieron una participación decisiva en la recuperación del lugar, reconocidas por su trabajo en organismos de derechos humanos vinculados a los procesos de Memoria, Verdad y Justicia. Por ese motivo, la biblioteca del Espacio para la Memoria lleva el nombre de Esther Potash de Pastorino y uno de los salones, el de Lylian Santochi de Paoletti. En esta oportunidad, realizaron un acto para la señalización y colocación de la placa que rebautiza a su espacio cultural con el nombre de Alba Lanzillotto.   No puede haber mejor homenaje y agradecimiento a esta Abuela de  Plaza de Mayo, porque Alba Lanzillotto, quien además de haber sido durante alrededor de 20 años secretaria del organismo y profesora de Literatura, trabajó para concientizar, comunicar, construir memoria y dejar un legado a las generaciones presentes y futuras. Desde que llegó a Abuelas de Plaza de Mayo en 1986 buscando al bebé que su hermana “Ani” había tenido en cautiverio, cuando Mirta Baravalle le encargó que recopilara todo recorte que hablara de las Abuelas y su búsqueda, comenzó a crear el archivo hemerográfico de la institución. Luego se hizo cargo de la edición del boletín de la organización, fundó la biblioteca, fue editora responsable de numerosas publicaciones que promovió el organismo, impulsó y acompañó muchos de los programas educativos vinculados con la literatura, la narración oral y la memoria de Abuelas y otros organismos de derechos humanos de entidades estatales y no gubernamentales. También fue de las personas que puso el cuerpo y peleó para que el Parque de la Memoria, en Costanera Norte, sea realidad. Absolutamente dominado por la emoción y el orgullo de esa madre ejemplar, su hijo Ariel Pereyra Lanzillotto la recordó con un emotivo texto que sintetiza quién fue “Alba, `la Nena´ transformadora y transformada”, una mujer  de formación católica, apostólica y romana, atravesada e interpelada por el Concilio Vaticano Segundo y por monseñor Enrique Angelelli con su interpretación del Evangelio por los pobres y oprimidos. La vida de Alba Lanzillotto, como la recuerdan todos los que dieron testimonio en el homenaje, estuvo marcada a fuego por su fe religiosa y por monseñor Angelelli, con quién trabajó como parroquiana de su comunidad en su La Rioja natal. A partir de esa experiencia, puso esa potencia transformadora de torbellino que la caracterizaba al servicio de la lucha para que el mundo sea un lugar más justo y solidario. Y en ese camino de lucha fue transformada por las circunstancias que le impuso la vida. “Alba: extranjera, exiliada en Madrid. Pudo ser , adaptada y aburguesada ama de casa. Pero entonces… Vallecas y la comunidad cristiana del barrio, la solidaridad latinoamericana y la denuncia de la dictadura. La Nena: de regreso a la Patria. Pudo ser una ciudadana más, ignota y hogareña, atravesando la adultez y al espera de los nietos. Pero entonces… Abuelas, el hijo apropiado de Ani, los desaparecidos, la lucha por la verdad y la justicia”, recordaba Ariel Pereyra Lanzillotto. En el evento participaron Buscarita Roa y Abel Madariaga, vicepresidenta y secretario de Abuelas de Plaza de Mayo;  María Adela Gard de Antokoletz , hija de una de las 14 fundadoras y miembro de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora y de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas;  referentes del Programa  “Abuelas Narradoras por la Identidad, la Memoria y la Inclusión Social” de PAMI; Miguel “el Tano” Santucho y Victoria Motenegro, de la agrupación HIJOS; sus hijos Ariel y Alba Pereyra Lanzillotto, y su nieta Clara. También estuvieron presentes otros y otras militantes de distintos organismos de Derechos Humanos, compañeros y compañeras de vida en el exilio y en la lucha que dedicaron honrosas palabras a Lanzillotto con enorme admiración, emoción, amor y nostalgia.  Como marcó el paso desde ese video y como lo hizo cada día de su vida con su integridad, tenacidad e inclaudicable fe que movía montañas a todas las personas que la conocieron y a las nuevas generaciones de niñeces y adolescencias a las que les compartía su testimonio

Las toses que escuchó Javier Milei en el debate. El desprecio de Victoria Villarruel sobre los derechos adquiridos. Su inventiva no tiene pudor. El destino de olvido que planea para los Sitios de Memoria y la renuncia a la soberanía por las Islas Malvinas. La Libertad Avanza hacia la Argentina del 1800.   Redacción: Paulo GiacobbeEdición: Pedro Ramírez OteroIlustración: Archivo Chechu Rodríguez / La Retaguardia Apenas finalizado el tercer debate presidencial, el del balotaje, los primeros análisis eran unánimes: Javier Milei había desempeñado un paupérrimo papel en la exposición. Así lo reflejaron los principales diarios del país y del extranjero. En las primeras horas del lunes y sin haber dormido, Milei explicó por Radio Mitre a Eduardo Feinmann que se sintió “muy cómodo” en el debate y que Sergio Massa tenía “preparado un conjunto de psicólogos buscando elementos” para provocarlo. “Cuando estoy haciendo el cierre, un momento muy importante, están todos tosiendo”, analizó Milei. “No me di cuenta”, sincero Feinmann. “Cuando yo hablaba todos tosían”, repitió el candidato de La Libertad Avanza provocando risas entre sus amigables entrevistadores. La situación hace recordar a cuando Milei interrumpió violentamente una entrevista porque escuchaba fuertes murmullos detrás de cámara. Sonidos que distraen.  Quizás para que su compañero de fórmula pueda dormir un poco, o para que el flojo desempeño del debate quede en el olvido, es que la candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, brindó una entrevista en el programa Una Vuelta Más de TN, donde ratificó su postura retrógrada en algunos temas y su desconocimiento en otros.  Preguntada por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, rápidamente dijo que hay que volver a dar la discusión sobre el tema porque, a su entender, cuando fue promulgada la ley no se realizó “sobre bases científicas”, ni con “argumentos serios”. La desmienten las horas y horas de debate en el Congreso de la Nación, para no contar los realizados en otros ámbitos. La candidata de La Libertad Avanza no puede “cifrar en tiempo”, cuándo darían esa nueva discusión y derogación porque hay otros temas más importantes.  “En el tema del aborto, la ley en Argentina se termina estirando hasta el infinito. Hoy encontrás mujeres que están abortando chicos a término”, desinformó Villarruel. El conductor del programa, Diego Sehinkman, quiso saber: “¿De dónde te documentás con estos datos?”. Como no existe documentación respaldatoria para sostener lo que había dicho, Victoria Villarruel balbuceo: “Solo con alegar que tenés problemas de tipo psicológico la madre puede obtener la autorización para el aborto”.  Los plazos estipulados en la Ley Nº 27.610, para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, son “hasta la semana 14, inclusive, del proceso gestacional”. Fuera de ese plazo “la persona gestante tiene derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo solo en las siguientes situaciones: a) Si el embarazo fuere resultado de una violación, con el requerimiento y la declaración jurada pertinente de la persona gestante, ante el personal de salud interviniente. En los casos de niñas menores de trece (13) años de edad, la declaración jurada no será requerida; b) Si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante”.  Las situaciones del punto a) y b) ya estaban contempladas en 1921 después de una reforma del Código Penal. Durante la dictadura de 1968 y de 1976 se realizaron por decreto modificaciones restrictivas a la de 1921. No es la primera vez que la candidata a vicepresidenta de la libertad, avanza contra los derechos de las personas. Anteriormente, frente a Luis Novaresio, se manifestó contra la Ley de Matrimonio Igualitario. Al profundizar la entrevista sostuvo que no le gustaba que le digan matrimonio porque “tiene que ver con lo religioso”. El conductor le aclaró que no tiene que ver con lo religioso: “El matrimonio fue laico, se celebraron a lo largo de la historia en instituciones civiles”. Pero ella volvió a decir lo mismo, que era una cosa religiosa. La situación se repitió tres veces. En su plataforma de campaña proponen “eliminar la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral en todos los niveles de enseñanza”. Eso es desde la educación inicial hasta la Universidad. La lista de derechos a cercenar es extensa, sino infinita, una Argentina del 1800 es la propuesta. Volviendo al tema del aborto, en su plataforma de campaña proponen: “Proteger al niño desde la concepción, y al adulto mayor hasta su muerte natural”. Ni la muerte digna nos va a quedar. En la entrevista formulada en A Dos Voces, Victoria Villarruel opinó sobre el predio donde funcionó el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), actual Sitio de Memoria. Dijo que se trataba de un predio de 17 hectáreas que debería disfrutar todo el pueblo argentino, “sobre todo porque en su momento estaban destinadas a ser escuelas, y lo que más necesitamos son escuelas”. Proponer que el Sitio de Memoria donde funcionó la ESMA vuelva a ser lo que era antes del 24 de marzo de 1976, una escuela de la marina, es desconocer el terrorismo de Estado y los crímenes de lesa humanidad cometidos en ese lugar, que incluyeron el robo de bebés, ya que en el predio funcionó una maternidad clandestina. Actualmente se está desarrollando un juicio de lesa humanidad por una apropiación ocurrida en ese lugar. Lo transmitimos en los canales de YouTube de La Retaguardia.    En su arremetida contra el proceso de Memoria, Verdad y Justicia que llevó adelante el pueblo argentino desde la vuelta de la democracia, Villarruel, nuevamente ignora adrede un dato clave: desde septiembre de este año, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO aprobó la inclusión del Museo Sitio de Memoria ESMA en la Lista del Patrimonio Mundial. No se trata de disfrutar hectáreas. Lo dice todo el mundo.  Pero las declaraciones de Victoria Villarruel no llaman la atención, no son novedad. Lo que sí resulta significativo es que no contradiga lo dicho en el debate por Javier Milei sobre la renuncia a la

La referenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora anunció que a sus 93 años va a ir a votar en contra de Javier Milei “sin odio”. Les pidió a los y las jóvenes que se informen sobre la dictadura, y dijo que si “volviera esta gente, volveríamos al horror, pero los argentinos no queremos más el horror, queremos respetar los derechos humanos de todos”. También opinó acerca de la censura a La Retaguardia por parte del TOF 5 de CABA que lleva adelante el juicio ESMA VIII. Entrevista: Fernando Tebele / Pedro Ramírez OteroRedacción: Pedro Ramírez OteroTextuales: Eugenia OteroEdición: Fernando TebeleFoto: Archivo Natalia Bernades / La Retaguardia “Estos días recordé mucho el día que asumió (Raúl) Alfonsín como presidente. Las Madres (un grupo de Madres) fuimos al Cabildo y desde ahí quisimos escuchar a Alfonsín. Y Alfonsín, durante la campaña, siempre prometió que se iban a abrir los archivos, que íbamos a tener alguna noticia, que se iba a aclarar algo de ese camino que habíamos hecho por la verdad, por la justicia. Entonces ese día teníamos mucha esperanza, todas. La verdad hasta ahora no se dio, no se abrieron los archivos”, comenzó Nora Cortiñas, referenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en el marco de los 40 años de democracia que se cumplieron el 30 de octubre. “Vivimos 40 años de democracia y yo la democracia la agradezco y se la debemos al pueblo argentino. Le debemos que, pasados 40 años, con problemas sí, pero siempre respetando ese caminar en paz que tuvimos gracias a que alrededor, hubo gente que nos supo apaciguar cuando vemos las cosas mal”, agregó. ―¿Qué pensás de este momento tan particular donde tenemos a Javier Milei a un lado y a Sergio Massa del otro? ―Que nunca tuvimos un estado de cosas tan desesperanzador como este momento para votar, porque nosotros tenemos que dar consejo a los jóvenes y tenemos que decirles no voten a Milei. Y a nosotras, que no hacemos nunca partidismo político, nos duele tener que decir que no voten a un candidato. Pero como lo que él propone es todo contra lo que se luchó años y años, y él ahora viene a proponer cosas que tirarían abajo todo el esfuerzo del pueblo para lograr avances, que eran imprescindible tener…, ¿qué quieres que te diga? Yo siempre tuve esperanza. Salí a la calle a luchar con esperanza, con amor. Siempre las Madres salimos con amor. A toda la gente la tratamos con amor, menos a los enemigos, asesinos y torturadores. Pero siempre fue desparramar amor, sonrisa, apretujón, abrazo. Hasta ahora que no se podía mucho abrazarse, estábamos soñando con salir a la calle, ir a una marcha para poder abrazarnos y seguir caminando juntos. Entonces yo no puedo dejar de decirle a los jóvenes por favor no voten a Milei. No lo voten porque las propuestas de él son más atrás de todo lo que se luchó en la Argentina. Así, sencillamente. Sin odio. ―¿Vas a ir a votar? ―Sí, voy a ir a votar. Nunca en la Argentina se dudó tanto para votar. Estuvimos incómodos, diciendo ‘¿y ahora a quién votamos?’. Y salimos de este intríngulis chíngulis como le digo yo. Pero bueno, vamos a salir. Lo que sí aseguramos a cualquier candidato es que vamos a estar en la calle todo lo que sea necesario, que vamos a repudiar todo lo que se haga en contra del bienestar del pueblo, todo lo que se haga en contra de lo que se mejoró luchando en la calle. Vamos a estar en la calle para repudiar, para decir qué es lo que queremos, qué es lo que no queremos. No perdimos la fuerza de pueblo resistente. La Argentina tiene un pueblo que ha resistido golpes de Estado, hambre, casi te diría que ahora últimamente hambruna. Repudiamos cuando vimos la hambruna en otros países, cuando vimos que muchos llegaron acá para poder dar de comer a sus hijos, por no soportar lo que pasaba en otros países. Los argentinos queremos vivir en paz y no la paz de los cementerios. Queremos tener amigos como ustedes que dicen la verdad. Que tienen un micrófono para transmitir la verdad y eso nos llena de orgullo y de satisfacción. Entonces queremos eso, vivir una Argentina transparente, donde los jóvenes puedan estudiar y trabajar después con lo que estudiaron y donde sean respetados los docentes, los médicos y enfermeras, que sean respetados y tengan la categoría que corresponde y el sueldo que corresponde. Queremos muchas cosas, ¿verdad? Bueno, pero hay que seguir en la calle. ―Hay una gran avanzada del negacionismo e incluso de sectores que reivindican la dictadura. ¿Qué le decís a esa parte del pueblo? ―Yo le diría primero que se informen de lo que fue la Argentina con el Terrorismo de Estado. De las torturas, de los campos de concentración, de todo lo que se sufrió. En realidad nosotros teníamos que haber empezado antes a informar, porque los jóvenes que viven en la Argentina no saben lo que vivimos del horror del Terrorismo de Estado. Y no saben que si volvemos a repetir, vamos a morir muchos más. Entonces tenemos que decirles a los jóvenes que nosotros tenemos una deuda: haber informado cómo vivimos los argentinos durante el Terrorismo de Estado. Los argentinos no queremos vivir más con horror. Queremos vivir pacificados, hermanados y con respeto a los seres humanos, unos con otros. Respetar los derechos humanos de todo el pueblo argentino. Necesitamos eso. Entonces, para eso hay que decirles a los jóvenes que tenemos una historia que está en libros y en películas. Los argentinos debemos ser valientes y transmitir la historia. Pero no como hace ahora la derecha que quiere igualar como si hubiera habido terrorismo o los demonios de los dos lados. Mentira, acá no hubo dos demonios, acá hubo un pueblo que luchó. Un grupo de jóvenes que salieron a la calle a pelear por la justicia social y por la dignidad del

Desde la Asociación Civil de Comunicación y Cultura La Retaguardia, y con el apoyo de todas las organizaciones y personas que firman debajo, queremos expresar: 1- Nuestro total asombro y absoluto desacuerdo con la decisión del Tribunal Oral Federal N° 5 de CABA, cuya conformación para este juicio es: Enrique Mendez Signori, Fernando Machado Pelloni y Sabrina Namer, quienes ordenaron “Dejar sin efecto la autorización oportunamente concedida” a nuestro medio para ingresar a la sala Zoom en la que se realiza el juicio ESMA VIII contra el imputado Horacio Luis Ferrari. 2- La decisión de excluirnos de la sala del juicio y mandarnos a “tomar la señal del ‘CIJ’”, por el canal oficial que depende del Consejo de la Magistratura, atenta gravemente contra la libertad de prensa, porque nos limita a tomar imágenes generadas con otros propósitos. El periodismo tiene otra misión, que es la de informar, y esa tarea se ve coartada ante la decisión tomada por el tribunal, que nos impide elegir libremente qué mostramos y qué no, así como desmejora la calidad técnica de nuestro trabajo. 3- Estas limitaciones no solo perjudican nuestra tarea periodística, sino que vulneran el derecho a la información de miles de personas que siguen diariamente las audiencias desde diferentes puntos del país. Muchas veces se trata de víctimas directas que no accedían a los juicios antes de nuestra televisación y para quienes la televisación pública y masiva del proceso judicial tiene un valor reparatorio. También tienen acceso, desde otros lugares del mundo, víctimas del genocidio que permanecen en el exilio y otras personas que admiran el ejemplo de Memoria, Verdad y Justicia de nuestro país. 4- El pedido realizado por la defensa del abogado defensor Guillermo Jesús Fanego, recurre a argumentos falaces expresados en términos inadmisibles, ya que asegura: “He tenido diversos altercados con esta asociación identificada ideológicamente con los ex delincuentes terroristas que asolaron a nuestra patria, pues, en lugar de cumplir con el dudoso objetivo expresado, se han dedicado a transmitir los procesos como si se tratase de un evento de revancha y linchamiento”. La Retaguardia solo ha recibido reiteradamente agresiones y descalificaciones de su parte, siempre en el tono referido en el párrafo anterior, tanto por escrito como durante las audiencias de todos los juicios de los que participa. 5- En los 35 juicios que hemos transmitido hasta la actualidad (muchos de ellos junto a otros medios autogestivos de todo el país, como Pulso Noticias de La Plata, FM de la Calle de Bahía Blanca, Radio Presente de CABA y La Nota de Tucumán) jamás hemos interferido de ninguna manera en el debate judicial. Somos absolutamente respetuosos/as con todas las partes involucradas en el juicio. Y a la hora de expresar opiniones, lo hemos hecho siempre con respeto, porque esa es nuestra manera de hacer comunicación. Esto último lo señalamos con la certeza de que si fuéramos descalificadores para opinar, como lo es el abogado con nosotros/as, eso no debería ser objeto de juzgamiento por parte de ningún tribunal, así como no le llaman la atención cuando él descalifica a un medio con 20 años de trayectoria en defensa de los derechos humanos. Pero de todas maneras aclaramos que no nos manejamos de ese modo. El único intercambio que tuvo Jesús Fanego con uno de nuestros compañeros fue a través del chat de nuestro canal, que utilizó para agredir a una víctima mientras en el juicio alegaba un colega suyo de otra defensa. Nuestra respuesta fue pedirle, respetuosamente, que le preste atención a su colega. 6- No queremos dejar de recordar que en este juicio del que nos acaban de excluir, el imputado Ferrari asistió inicialmente con un barbijo que ocultaba su rostro. Antes de declarar en indagatoria consultó a su abogado: “¿Están transmitiendo?”. Tanto el abogado como el Dr. Machado Pelloni, quien preside el debate oral, le respondieron que sí. “Entonces me dejo el barbijo”, fue la reacción del imputado. Luego de ese episodio, el juez le pidió que declarara a cara descubierta. Esto no es un detalle menor, porque desde que transmitimos juicios por crímenes de lesa humanidad, al menos dos sobrevivientes del último genocidio han reconocido a sus captores y torturadores a través de las imágenes de La Retaguardia. Los imputados y sus abogados defensores lo saben. 7- Confiamos en que la jueza Sabrina Namer y los jueces Enrique Méndez Signori y Fernando Machado Pelloni entiendan la gravedad de la decisión tomada, que pueda ser revertida en este juicio o la tengan en cuenta para los próximos, sobre todo atendiendo al documento de la Corte Suprema de Justicia de este viernes 27/10 en el que se ocupa de destacar la protección constitucional a la libertad de expresión. PARA SUMAR ADHESIONES INGRESAR ACÁ Adhesiones de organizaciones Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Comisión Vesubio-Puente 12, Familiares y Amigxs de Facundo Rivera Alegre, Encuentro Memoria verdad y Justicia, Comunicación y DDHH Undav, Radio Presente, Ceprodh, Comisión Memoria Verdad y Justicia de Zona Norte, Encuentro Militante Cachito Fukman, La Colectiva Radio, Comité de Acción Jurídica FIDH, APEL, Sobrevivientes del Directorio del Museo Sitio de Memoria exESMA, MULCS-MOVIMIENTO POR LA UNIDAD LATINOAMERICANA Y EL CAMBIO SOCIAL, Movimiento Argentina Rebelde, Cooperativa de Trabajo Pulso Noticias LTDA, Centro de Participación Popular Monseñor Angelelli, EATIP Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial, FM La Tribu, Intersindical de DDHH, ANCAP, Comisión Por la Memoria,La Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro, Radio Semilla, Marabunta, Corriente Social y Politica, Asociación Civil Moreno por la Memoria, Agencia de Noticias Red-Acción (ANRed), RedEco Alternativo, Sitraju RA (Sindicato de trabajadores judiciales de la República Argentina), Asamblea Ecoambiental de Luján, Intersindical de DDHH, Centro de Estudios Sociales y Legales NILDA ELOY, Casa de la Memoria y Resistencia Jorge Nono Lizaso, Somos Barrios de Pie Ramallo, Com.Memoria y DDHH V. ALLENDE, Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), Comisión DDHH SOBERANXS Vte López, Sindicato de Prensa Bonaerense (SiPreBo), FM De la Calle (Bahía Blanca), Radio Roja FM 90.1

En la audiencia 16, declaró Jorge Arnaldo Sarralle, el efectivo bonaerense que cumplió funciones en el centro de tortura y extermino. Durante su testimonio, el expolicía incurrió en una serie de contradicciones respecto de sus tareas allí y del contacto que tuvo con los y las secuestradas, lo que generó diversas intervenciones de la Fiscalía y un extenso debate entre las partes.    Redacción: Carlos RodríguezEdición: Valentina Maccarone Foto: Transmisión de La Retaguardia En la audiencia de cierre de la etapa testimonial, prestó declaración el expolicía Jorge Arnaldo Sarralle, quien cumplió funciones en el Centro de Tortura y Exterminio de Puente 12. La declaración estuvo plagada de contradicciones y  apelaciones a la obediencia debida. Sarralle dijo que su función era sólo “barrer y limpiar”. Al principio aseguró que no tuvo contacto con las personas secuestradas, pero luego admitió que sí lo tuvo y hasta relató un encuentro, fuera de Punte 12, con una de las sobrevivientes que lo reconoció.  A lo largo del testimonio, a pesar de su reticencia, el exintegrante de las guardias en el centro clandestino, incriminó con sus dichos a los cuatro policías que están imputados en la causa.  La declaración provocó revuelo entre los defensores, preocupados por los datos que incriminaban a los represores que representan. En varios momentos de la audiencia, la duda fue si Sarralle tenía que ser testigo o imputado.  Un testigo en el borde de la cornisa Algunos de los momentos más tensos del juicio Puente 12 III, se produjeron durante la declaración del policía retirado Jorge Arnaldo Sarralle. El testigo admitió que conocía a varios de los imputados, por la simple e incriminatoria razón de que cumplió funciones en el Centro Clandestino de Tortura y Exterminio Puente 12. Los policías imputados en la causa son el exoficial principal Enrique Osvaldo Gauna, los excabos Carlos Alberto Tarantino y Ángel Salerno, y el exoficial Néstor Alberto Ciaramella. Los otros dos acusados son el teniente primero Enrique José del Pino y el excapitán Walter Roque Minod, integrantes del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército.  Sarralle sostuvo que conocía a algunos de los imputados “porque estaban ahí”, en Puente 12, donde él también cumplía tareas como policía. El testigo dijo que ingresó a la Policía de la Provincia de Buenos Aires el 1 de mayo de 1975. Tenía 30 años cuando lo asignaron a la Brigada de San Justo, uno de los lugares del circuito represivo que conformaba Puente 12.  De la Brigada lo enviaron a la División Cuatrerismo, es decir, a Puente 12. Afirmó que le dijeron que en ese lugar iban “a aprender a ser policías”. Dijo no recordar quién ordenó su traslado a esa dependencia, un olvido difícil de explicar. Sobre el comisario a cargo en Cuatrerismo, primero afirmó que no recordaba su nombre, aunque señaló que era una persona que “tomaba mucho” y que siempre estaba “encerrado” en una pieza. Después, recordó que se llamaba Juan Modesto Carabajal.  Cuando le preguntaron si conocía a Miguel Colicigno, un oficial mencionado en el juicio por los y las sobrevivientes, apenas reconoció que “le sonaba” ese nombre.  Sobre las tareas que cumplía, Sarralle sostuvo que eran un poco “raras”, porque consistían en barrer y limpiar, aunque a veces hacían guardias externas, con armas largas, por temor a presuntos ataques. Afirmó que otra de sus tareas era la de mecánico, reparando vehículos del personal superior.  Según el expolicía, los cabos eran los que tenían la función de custodiar a las personas secuestradas. Los que tenían ese grado eran los imputados Tarantino y Salerno.  El testigo afirmó que sólo había personas detenidas en Cuatrerismo y no en Puente 12, pero después aclaró que todo “era lo mismo”, sólo que “para nosotros Puente 12 era Infantería, allí nos daban las instrucciones y a Cuatrerismo íbamos a limpiar y patrullar, a buscarle comida tanto para los detenidos de abigeato (robo de ganado) como para los detenidos por subversión”.  Aseguró que los y las detenidas estaban en lugares distintos, según la causa. No había celdas individuales. Las personas secuestradas por razones políticas estaban todas “juntos en un mismo calabozo” grande. La comida la iban a buscar al Regimiento 3 de Infantería de La Tablada.  Sostuvo que los militares eran los que realizaban los operativos nocturnos de traslado de personas secuestradas que eran llevadas en camiones.  El testigo dijo que conocía al imputado Enrique Osvaldo Gauna, a quien señaló como oficial de servicio de la Policía Bonaerense. Gauna, que estudiaba abogacía, “tenía un auto viejo y le decíamos Péndulo”. Era uno de los que “ordenaba las guardias”. Precisó que Gauna se movilizaba “en un Ford Falcon viejo”.  Las defensas de los represores, con intervención de Eduardo Chittaro, se opusieron a las preguntas de la Fiscalía, situación que fue zanjada por el juez Daniel Obligado, y se continuó con la declaración.  Sarralle siguió relatando que de los y las detenidas no sabían nada, porque no era su trabajo, sino del Ejército. “Ahí planificaban, no conozco a ninguno, nunca vi a nadie”, afirmó al principio, pero luego se rectificó. En este punto el testigo comenzó a contradecirse, negando todo lo que había expuesto en la instrucción y que tardó en corroborar en la audiencia.  Manifestó que los traslados “los hacían ellos (los militares)” y no involucraban a los policías, que no portaban armas y tenían sólo un papelito que decía “Policía de la Provincia”. Sus dichos despertaron sorpresa e incredulidad en la parte acusadora. Luego, afirmó que los policías no convivían con los y las detenidas salvo para llevarles comida y agua. Anteriormente había dicho que no tenían contacto con las personas secuestradas, pero sí lo tenían, salvo que enviaran la comida por encomienda.  Contó también que en una oportunidad, mientras esperaba el tren en Moreno para volver a su casa, sintió que una persona le tocó el hombro y tuvo “miedo”, porque era una exdetenida a quien le habían dado su libertad. “Ella me dijo ‘te acordás de mí’ y yo le dije ‘la verdad que no’”, recordó Sarralle. La mujer le expresó: “Yo soy

El sobreviviente Héctor Arias Annchini, relató el calvario que sufrió en Puente 12 junto con compañeros y compañeras del PRT-ERP y también de la Juventud Guevarista. La testiga Patricia Bernardi, del Equipo Argentino de Antropología Forense, habló sobre la identificación de los restos de 9 víctimas de ese centro clandestino.  Redacción: Carlos RodríguezEdición: Pedro Ramírez OteroFoto: Transmisión de La Retaguardia En la audiencia 16 del juicio Puente 12 III, se escucharon los últimos registros testimoniales de la acusación. El sobreviviente Héctor Ricardo Arias Annchini aseguró que en el centro de exterminio “sólo hubo torturas” y que “nadie se salvaba de las torturas”. Aseguró, además, que todas las mujeres que pasaron por Puente 12 sufrieron abusos sexuales por parte de los guardias. Dijo que fue testigo de algunos de esos ataques contra la integridad sexual de las secuestradas.  La declaración de Arias Annchini, más las denuncias formuladas en el juicio por las víctimas, serán parte de una presentación que harán la Fiscalía y las querellas para ampliar la acusación contra los seis imputados que tiene la causa.  Son ellos los militares Enrique José Del Pino y Walter Roque Minod, del Batallón de Inteligencia 601 del Ejércto, y los policías Enrique Osvaldo Gauna, Carlos Alberto Tarantino, Angel Salerno y Néstor Alberto Ciaramella. Están acusados de torturas y homicidios cometidos en perjuicio de al menos 185 personas.  La última testiga fue Patricia Bernardi, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), quien informó sobre el trabajo que realizan los expertos del grupo. Explicó cómo llegaron a la identificación plena de los restos de Angel Salomon Gertel, Diana Triay, Sebastián Llorens, Ismenia Insotroza, Leonor Herrera, Rodolfo Ortíz, Ana María Woichejosky, Julio Omar Di Gangi y María Cristina Lanzillotto. Todos fueron torturados y asesinados en Puente 12.  Los testimonios En la apertura de la audiencia, el presidente del Tribunal Oral 6, Daniel Horacio Obligado, dijo que incorporarán por lectura los testimonios anteriores del primer testigo de la jornada, Héctor Ricardo Arias Annichini, a pesar de la oposición de las defensas.  Arias Annichini volvió a declarar en este juicio, de manera presencial. Recordó que fue detenido el 30 de marzo de 1976, seis días después del golpe, en la Ruta 3, cerca de la localidad bonaerense de González Catán. Lo llevaron al centro clandestino de Puente 12. Aclaró que tenía conocimiento previo de que a ese lugar estaban llevando a compañeras y compañeros que habían sido secuestrados.  El sobreviviente militaba en el PRT-ERP, en Logística, y también realizaba actividades de propaganda en el cordón industrial de la zona oeste del Gran Buenos Aires, donde empezó a militar en febrero de 1975. En esa zona había fábricas importantes como La Cantábrica, Palmar y Mercedes Benz, entre otras. La pelea ideológica la estaban dando contra la burocracia sindical. Los sindicatos combativos habían sido intervenidos por el gobierno de María Estela Martínez de Perón.  En esos tiempos, dentro del PRT-ERP había sospechas sobre infiltrados en la organización por una serie de secuestros y desapariciones que venían ocurriendo desde 1974. Uno de los primeros casos fue el de Alberto José Munarriz, jefe de Logística. Luego siguieron Ricardo Abdón, Juan Eliseo Ledesma, Sebastián  Llorens y Diana Triay.  Recordó a otros dos compañeros, Sánchez y Canaris, hijos de españoles que habían nacido en Francia. Habían caído, pero por su nacionalidad tuvieron la opción de ser deportados. Ellos dos habían enviado el aviso  por la infiltración. Al principio no le dieron trascendencia, hasta que se confirmó la presencia en las filas de Jesús “El Oso” Ranier, enviado por el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. El testigo dijo que conoció a Ranier, a quien definió como “un lumpen” capaz de hacer “cualquier cosa” por dinero.  El testigo, a quien llamaban “El Tuerto”, dijo que después del golpe militar del 24 de marzo de 1976 no estuvo de acuerdo en seguir realizando tareas de propaganda en las fábricas, pero lo hizo para respetar lo decidido por la conducción del PRT-ERP. Él tenía relación con la comisión interna y los trabajadores de la Mercedes Benz, entre quienes repartía la publicación “El Combatiente”. Después del golpe, mencionó los secuestros de Enrique Pastor, su compañera María del Carmen Cantaro, Ricardo Mollo y Martín Márquez, trabajador de El Palmar. A Márquez, quien vivía en una casa que era del dueño de El Palmar, lo había visitado para advertirle que lo estaban buscando.  Al testigo lo detuvieron junto con su compañero Jorge Navarro, con quien concurrió a una cita en la localidad de González Catán. Dos cuadras antes de llegar, observó la presencia de unFord Falcon.  Lo rodearon varias personas armadas y se lo llevaron solo, aunque después supo por Navarro que, minutos después, también lo secuestraron a él. Varias personas presenciaron las detenciones, pero los de la patota hicieron disparos al aire para ahuyentar a los vecinos.  Arias Annichini y Navarro fueron llevados a Puente 12. Desde el primer día “sólo hubo torturas”.  Durante una de las sesiones se le cayó la venda que le cubría los ojos y pudo ver una ruta a través de la ventana. En el mismo lugar estaba Martin Márquez. En ese momento intentó desatarse para escapar por la ventana, pero los torturadores entraron de nuevo a la habitación. Las torturas fueron permanentes y cada noche ingresaban 15 o 20  personas secuestradas. Todas pasaban por la tortura.  “Yo no vi que ningún interrogatorio fuera coherente, salvo cuando aparecía ‘El Coronel’ que era un militar del ejército”, contó. Otros testigos reconocieron después, por fotos, al espía de la SIDE Aníbal Gordon como el personaje al que llamaban “El Coronel”. Ese represor fue el mismo que los interrogó cuando estaban detenidos en la Unidad 9 de La Plata.  El testigo aseguró que todas las personas secuestradas que mencionó fueron torturadas y que todas las mujeres sufrieron delitos contra su integridad sexual.  “Nadie se salvaba”, recalcó.  Relató también que “llevaban gente de las Unidades Básicas que hacían actividad política pública”, como el caso de un muchacho que estaba haciendo la colimba y que su madre tenía

Jan Van der Putten y Frits Jelle Barend, dos periodistas neerlandeses que denunciaron los delitos cometidos durante la última dictadura argentina, volvieron al país a principios de octubre. Fueron invitados por el Centro Ana Frank Argentina y fueron homenajeados por la Legislatura porteña. Redacción: Carlos Rodríguez Edición: Valentina Maccarone / Pedro Ramírez OteroFoto: Centro Ana Frank Argentina “En Argentina, hay un poco de zozobra, un proceso similar al de algunos países de Europa, con el crecimiento de propuestas huecas, de extrema derecha, que provocan inestabilidad y que reivindican un pasado nefasto”, dijo a La Retaguardia el periodista neerlandeses Jan Van der Putten. Junto con su compañero Frits Jelle Barend, realizaron una visita al país para recordar el viaje que hicieron en 1978, en plena dictadura militar, para cubrir la Copa del Mundo que se jugó ese año en Argentina.  Ellos entrevistaron y difundieron en el mundo la voz de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quienes comenzaban a denunciar el genocidio que se estaba ocultando detrás de la mascarada de la competencia futbolística.  Sobre la actualidad en Argentina, Van der Putten sostuvo: “Noto un poco de zozobra por esas promesas huecas de la extrema derecha, en un ambiente de exacerbación y polarización, en un marco de crisis económica que lleva a que la gente crea en cualquier cosa”.  El periodista neerlandés señaló que este es “un terreno propicio para la aparición de populistas de extrema derecha que reivindican el liberalismo más extremo, reivindicando el pasado, el genocidio, negando la verdad” de lo que se vivió en Argentina durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica. De esa forma, sin siquiera nombrarlos, se refirió a la campaña presidencial de Javier Milei y de su compañera de fórmula, Victoria Villarruel.  Consideró que la propuesta de La Libertad Avanza es “una típica alternativa de estos tiempos, con ese gran ‘precursor’ entre comillas que es Donald Trump, que plantea una ‘verdad alternativa’ que tergiversa todo, que convierte lo blanco en negro y lo negro en blanco”. Van der Putten puntualizó que es “el mismo discurso que levantó (Jair) Bolsonaro en Brasil y que mucho antes comenzó con (Silvio) Berlusconi en Italia”, en los años ’90, cuando el poderoso empresario milanés creó su partido Forza Italia. Ese partido, en alianza con agrupaciones fascistas dominó durante largos años, desde el poder político, los destinos del país europeo.  El periodista insistió en que eso lleva en Argentina a la aparición del “hombre fuerte que, con sus gritos, afirma que ya no hay futuro si no lo siguen a él. Es el viejo discurso de siempre, que ahora se trata de imponer de nuevo, como si no hubiéramos aprendido nada de ese pasado que vivimos todos”.  A principios de octubre, los periodistas neerlandeses  llegaron invitados por el Centro Ana Frank Argentina (CAFA). Durante su estadía recibieron un reconocimiento en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, dieron conferencias ante estudiantes de periodismo en la escuela TEA, fueron homenajeados en el Espacio de Memoria de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y estuvieron en el estadio del Club River Plate, entre otras actividades.  Van der Putten recordó que el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 fue “una campaña para decir que en Argentina todo estaba bien”. Jan llegó a Buenos Aires hace 45 años junto con su colega Frits , para cubrir el evento deportivo, pero descubrieron la realidad cuando entrevistaron a las Madres y Abuelas en la Plaza de Mayo. El video con los testimonios de las mujeres que denunciaban el genocidio, frente a la Casa de Gobierno, recorrió el mundo.  Frits, por su parte, logró ingresar con otro compañero, Bert Nienhuis, a la cena de premiación de la Copa del Mundo que se realizó en el Hotel Plaza. Pudieron entrar haciéndose pasar por dos integrantes de la Selección de Holanda, que había perdido la final con el equipo argentino.  Frits contó que, luego de “felicitar” al dictador Jorge Rafael Videla por el triunfo deportivo, le habló sobre las Madres de la Plaza y le preguntó por los desaparecidos. Como era de esperar, Videla respondió que “todo era una mentira, que no había desaparecidos”, pero los periodistas ya sabían la verdad a través de las víctimas y esa verdad fue la que transmitieron. Barend repitió ante La Retaguardia, lo mismo que dijo frente a los estudiantes de periodismo de TEA: “Siempre hay que escribir nuestra verdad y no la que la gente del poder dice”. En el acto realizado en la Legislatura, se resaltó que los dos periodistas “contaron lo que tenían que contar, a pesar de las amenazas que recibieron y los consejos de que no se metieran en problemas”. Lo que hicieron fue desnudar la mentira de que Argentina contaba con un gobierno que “defendía a los ciudadanos de las organizaciones guerrilleras que presuntamente atentaban contra el orden institucional”.  Barend dijo que la primera información que tuvo acerca de la situación en el país la recibió del entonces embajador de Holanda en Argentina. “Él me dijo que las versiones sobre violación de los Derechos Humanos eran falsas, y que las alentaban los terroristas que querían atentar contra la Nación”. De todos modos, el 1 de junio de 1978, día inaugural del Mundial, la atención de los periodistas estuvo centrada en lo que denunciaban las Madres y Abuelas en la Plaza de Mayo: “Nosotras solo queremos saber dónde están nuestros hijos, vivos o muertos”.  Cuando estaban realizando las entrevistas, aparecieron unos hombres que les dijeron que no les hicieran caso, que eran “unas locas” y las calificaron con insultos de todo tipo. “Hasta dijeron que ellas tenían que estar orgullosas de sacrificar a sus hijos por el bien de la patria”. La salida del país fue complicada para los periodistas y hasta el propio embajador holandés se negó a prestar su ayuda: “Estaba molesto por la información que habíamos dado a conocer” a nivel internacional.  En el encuentro en la Legislatura, la diputada Victoria Montenegro, nieta recuperada, destacó el valor el homenaje a los periodistas y

El Tribunal Oral Federal N° 1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conformado por los jueces Ricardo Ángel Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg, condenó a prisión perpetua a Alejandro Salice y Roberto Sifón. Los exmilitares estaban imputados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “Sheraton” o “El Embudo”. Las últimas palabras y el veredicto. La opinión de las víctimas.  Texto: Paulo GiacobbeEdición: Pedro Ramírez OteroCobertura del juicio: Fernando Tebele / María Eugenia OteroFotos: Transmisión de La Retaguardia Los jueces Ricardo Ángel Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg, del Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de la Ciudad de Buenos Aires, condenaron a prisión perpetua al exoficial de Logística del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela, Alejandro Salice; y al exjefe del Servicio de Finanzas y exjefe del Servicio de Administración de la misma unidad militar, Roberto Sifón. Los exmilitares fueron juzgados en esta causa p or los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Comisaria de Villa Insuperable, en La Matanza, Provincia de Buenos Aires, donde funcionó el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “Sheraton” o “El Embudo”. Para los jueces Basílico y Michilini los crímenes de lesa humanidad “fueron cometidos en el marco del genocidio perpetrado en la República Argentina entre los años 1976 y 1983”. El 6 de diciembre de 2023 se conocerán los fundamentos.  Tanto Salice como Sifón escucharon el veredicto desde sus casas, ya que han sido beneficiados con la prisión domiciliaria, situación que será analizada. Desde la sala virtual, cuando Salice escuchó la condena pareció quedarse congelado, apenas unos parpadeos o el movimiento leve de sus ojos de un lado para el otro daban cuenta de que no se trataba de una falla técnica.  Sifón, en cambio, escuchó su condena con los ojos cerrados y cuando Basilico dijo “prisión perpetua”, los abrió y tragó saliva. También un suspiro para mirar a los costados cada tanto. Sus anteojos reflejaban una luz natural delante suyo, un brillo que podría ser de un ventanal.  Tanto Salice como Sifón se habían declarado inocentes y, a lo largo del debate, hablaron en varias oportunidades, pero sin aportar ningún dato significativo para sus víctimas o para las y los familiares que buscan a sus seres queridos que están desaparecidos y desaparecidas. En sus últimas palabras Alejandro Salice dijo que es hipoacúsico y que lo perdonen si levantaba la voz al hablar, pero no la levantó. “Todo lo que he escuchado son conjeturas sin sustento. Se me quiere condenar sin haber comprobado ningún hecho ilícito, solo han sido suposiciones”, señaló. Por su parte, Roberto Horacio Sifón se quejó de su detención en mayo de 2018, “sin saber por qué y llevado esposado a la vista de mi familia y todos mis vecinos”. Se quejó de la cantidad de camionetas que fueron a detenerlo y dijo que le resultó “traumático” el fichaje de sus impresiones digitales y que le tomaran fotografías. Esa vuelta Sifón pudo evadir la justicia ya que la Cámara Federal dispuso su libertad. “Finalmente, el 5 de enero de 2021 me impusieron arresto domiciliario y la causa fue elevada a juicio oral”, repasó. Dijo que su acusación es injusta y que vive una “tremenda pesadilla junto a su familia”, que se siente “humillado y avergonzado” y sostuvo que en cada audiencia su salud se ha ido deteriorando. Quizás advirtiendo lo que ocurriría horas después dio cuenta de una serie de tratamientos médicos que lleva adelante.   En la sala, al cierre de la audiencia se escuchó el presente por los y las 30 mil compañeros y compañeras detenidas desaparecidas, y un canto popular recorrió el estrado: “Como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”. La fiscala, una parte de la querella y las víctimas dialogaron con La Retaguardia. “Ha costado mucho que este juicio pudiera llegar a realizarse”, dijo la fiscala general Ángeles Ramos. “Es la primera vez que llegamos al juzgamiento de un oficial de plana mayor,  integrante de la jefatura de personal, es un buen antecedente desde el punto de vista técnico”, agregó. Ramos explicó que  “siempre asociamos el plan sistemático (de exterminio) a los grupos de tareas, a la logística y demás, pero hay que verlo de forma integral, los documentos y toda la prueba que se ventiló en este juicio demuestra que el terrorismo de estado no estuvo integrado solamente por un sector”. En la misma línea, Sol Hourcade, integrante de la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), calificó a la sentencia como “muy buena y novedosa”.  “Nos trajo hasta acá todo lo que hemos podido saber a partir del trabajo de relevamiento documental en las fuerzas armadas, cómo funcionaba el aparato represivo. Acá nos encontramos con dos oficiales, en su momento, del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela, que tenían funciones específicas en la lucha contra la subversión y que sus tareas en aquella época se orientaban a implementar ese plan sistemático de represión y exterminio”, dijo Hourcade. “Estamos en una unidad militar que tenía a su cargo un área militar específica y bajo ese área se encontraban varios centros clandestinos de detención y todos los oficiales de ese grupo de artillería hicieron diferentes aportes para la comisión de los hechos, esto es importante que se reconozca y estaría bueno se traslade a otras investigaciones, donde finalmente los que son procesados son las personas que son identificadas por las víctimas”, explicó la querellante del CELS, al tiempo que resaltó la militancia sostenida de las víctimas: “Hace 40 años vienen denunciando y haciendo todas las declaraciones que pueden, todos los reconocimientos que pueden, es hora de que el Poder Judicial y los operadores de justicia nos tomemos el trabajo de procesar toda la información acumulada en este largo proceso de justicia en Argentina para llegar a estos responsables que están más bien ocultos dentro del aparato represivo”. Daniela Klosowski, es hija de Héctor Daniel Klosowski y de Norma Mabel Sandoval. Ambos fueron secuestrados, torturados y

El sociólogo reconocido por sus estudios sobre genocidios habló con La Retaguardia acerca de las cifras del último genocidio en Argentina y anunció un nuevo trabajo sobre el tema. También tocó otros temas sensibles: ¿hubo terrorismo en Argentina? VIDEO Entrevista: Fernando TebeleRedacción: Agustina Sandoval Lerner / Gabriela Suárez LópezFoto: Captura del video de la entrevista Daniel Feierstein es en estos momentos una de las personas clave para entrevistar. Sus trabajos tienen tanto respuestas para el negacionismo, como análisis acerca de cómo llegamos hasta acá. Ante las nuevas viejas discusiones acerca del concepto de “terrorismo” aplicado a la Argentina setentista, o al cada vez más utilizado “No son 30 mil”, su decisión es clara: hay que meterse en estas discusiones, por más que puedan generar incomodidades. —Vos has elaborado en tus libros sobre los nuevos discursos, entre negacionistas y apologistas. Pero me parece que en tus peores teorías, no imaginaste que podíamos estar ante este momento.  —Yo creo que sí. Es parte de lo que llamé esta versión recargada de los dos demonios. El sentido de esta versión recargada es justamente una relegitimación que además tiene como otro objetivo; digo, nunca cuando uno está discutiendo el pasado está discutiendo el pasado. Siempre son los usos del pasado en el presente. Y entonces esta relegitimación, el carácter más peligroso que tiene es que busca relegitimar la respuesta represiva en el presente. Y en este sentido coincido con vos en que estamos viviendo un momento que nunca hemos vivido. Desde el fin de la dictadura hubo discusiones, hubo idas y vueltas, conquistas y derrotas, pero no hubo nunca una mirada que pudiera tener llegada social y que buscara esta lógica apologista en clave de relegitimar la represión actual. Porque parte del sentido es cómo llevarse puestas conquistas que han sido muy profundas de la sociedad argentina y muy transversales, muy plurales, en el sentido que involucran tanto a todo el campo de la izquierda o a la enorme mayoría del peronismo, como a los sectores que provienen de las tradiciones radicales, o incluso sectores de derecha democrática; o que involucran a sectores liberales, a partidos provinciales, a distintas identidades políticas. Y en este sentido me parece que sí, que tiene muchísima gravedad y sobre todo, bueno, va creciendo más fuerte. Es justamente ahí donde estos consensos habría que construirlos otra vez, que es en los sectores más jóvenes.  —¿Estos discursos se cuelan ante sectores de la sociedad, como vos decías, que tienen otras prioridades o en realidad se están reforzando ideas sociales que estaban ahí como escondidas y que quizás no había un marco mayoritario para escucharlas y entonces permanecían en silencio?  —Las dos cosas. Obviamente cuando se construye cualquier hegemonía nunca es total. Entonces hay sectores que son derrotados y que se repliegan. Cuando encuentran un espacio donde pasa a ser formulable lo que no era aceptado socialmente, pueden reaparecer. Esto efectivamente es así. O sea, no es cierto que nadie dijera que estaba de acuerdo con una apología de la dictadura de la represión, no quiere decir que no lo pensaran algunos sectores, pero justamente la conquista política era que no se pudiera decir y que quedara muy relegado a sectores muy marginales, y que incluso cuando apareciera tuviera que aparecer de este modo que apareció, con la versión recargada de los dos demonios, que lo que hace no es una legitimación directa, sino estas igualaciones que ponen el eje en la condena de la violencia insurgente, de la violencia desde el ejercicio político de los sectores populares. Lo que pasa es que efectivamente ha habido una transformación. Y esa transformación tiene que ver con que hace 10 o 15 años, creo yo, podríamos decir que esos consensos empezaron a transformarse en un discurso demasiado muerto, demasiado consignista, que se habla a sí mismo, que se fue volviendo cada vez más sectario, que se fue encerrando en una identidad política. Entonces me parece que todos estos problemas, que son los que traté de señalar desde hace más de cinco años, hicieron que una nueva generación no se pudiera sentir identificada con esos consensos.  —En el debate presidencial de esta semana presenciamos como el candidato de la Libertad Avanza primero dijo que no son 30.000, que es seguramente lo más significativo, y después tiró la cifra de 8753 víctimas del Terrorismo de Estado. Ayer, en un juicio, uno de los abogados que más fervientemente defiende genocidas dijo que las víctimas de lo que ellos llaman “el terrorismo”, fueron 17.582e. Teniendo en cuenta que es gente que es del mismo sector, de hecho, Guillermo Fanego, este abogado, estuvo en el acto de la Legislatura que armó Villarruel, es como que la supuesta guerra que ellos dicen que hubo la ganó quien más víctimas tuvo por el doble de quienes fueron derrotados. ¿Cómo se combate esta construcción sobre las cifras? Que hace que quizás mucha gente de buena fe pueda pensar: “Y, si creo que no son 30.000, y efectivamente me mintieron en eso, por ahí me mintieron en todo”.  —Bueno, es que me parece que ahí hay un tema en el que nos estamos metiendo hace tiempo con la gente de mi equipo de investigación, porque hay un tema para plantear primero de qué son las cifras en un genocidio; y, después, la especificidad de qué pasó en el caso argentino. Las cifras en un genocidio son siempre estimaciones, porque en ningún genocidio se puede tener un número total de víctimas, básicamente porque algunos casos nunca se denuncian, producto de que continúa el terror, producto de la vergüenza, producto de que no quedó nadie para denunciar. Pero además es una cifra permanentemente dinámica, en el sentido que, si bien algunas nunca se van a denunciar, algunas sí se denuncian muchos años después, o algunas se descubren, no se denuncian. Pero, por ejemplo, y este es uno de los grandes aportes de los juicios, si vemos dónde se produjo la mayor cantidad de producción de nueva información en relación al genocidio argentino de