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Carolina Llorens dio un testimonio conmovedor en el que recorrió las historias de su familia diezmada durante el genocidio. Entre las duras vivencias, la hija de Sebastián Llorens y Diana Triay contó cómo su abuela consiguió probar su relación a través de un vestidito, ya que casi no habían tenido contacto. Terminó cantando una canción popularizada por Viglietti cuyo fragmento compartimos. Redacción: Carlos RodríguezEdición: Fernando Tebele Luego de un emotivo relato sobre el secuestro de sus padres y la persecución que sufrió toda su familia, María Carolina Llorens reclamó que “la justicia llegue para los militantes populares” y para “los que luchamos por eso”.  Carolina leyó una carta escrita en 1972 por su madre, Diana Triay, en la que reivindicaba “la justicia revolucionaria, de los desposeídos” por encima de “la justicia de los que lo tienen todo, de los que asesinan y secuestran cobardemente a los militantes populares”.  María Carolina Llorens es hija de Sebastián Llorens y Diana Triay, militantes del PRT-ERP torturados y asesinados en Puente 12. Cuando secuestraron a sus padres, ella tenía un año y medio; y su hermano Joaquín, apenas cuatro meses.  Los dos fueron llevados a Casa Cuna y su abuela materna, que no tenía papeles para demostrar el parentesco, tuvo que describir en detalle, ante una jueza, el vestidito que ella le había hecho a su nieta y que la niña llevaba puesto en una foto que se había publicado en el diario La Razón para ubicar a los familiares “de dos chicos abandonados” tras el secuestro de sus padres.  Al declarar en el tercer juicio por los crímenes de lesa humanidad en Puente 12, Carolina Llorens hizo un dramático recorrido por los secuestros, asesinatos, allanamientos y atentados con bombas sufridos por sus familias maternas y paternas. También reivindicó “la lucha permanente de mis cuatro abuelos para buscar y pedir justicia por mis padres”.  Aunque eran nacidos en Córdoba, la familia vivía en  Mendoza, pero el 8 de diciembre de 1975, cuando se produjo el secuestro de sus padres, todos estaban en Buenos Aires.  “Mis padres eran militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y entre los años 1973 y 1975, sus actividades estaban centradas en Mendoza”. Sin embargo, en esa fecha su madre había viajado a la Capital Federal para “cubrir tareas de logística nacional” del PRT-ERP. Carolina reconstruyó lo sucedido con sus padres, con información que le dieron militantes amigos de la familia.  El día del secuestro, su madre estaba ilusionada porque la familia iba a estar junta en Buenos Aires después de algún tiempo separados. A la vez, estaba preocupada porque sabía del secuestro de algunos compañeros, entre ellos Ricardo Elías Abdón.  “Mi mamá estaba preocupada porque teníamos que mudarnos a un lugar seguro”. Diana Triay, mientras seguía buscando ese “lugar seguro”, reunió a su familia en un departamento del décimo piso de Callao 1158.  “En la madrugada del 9 de diciembre entró una patota que al principio no dijo a qué fuerza pertenecía, pero luego se identificaron como policías”, según el testimonio del portero del edificio. Luego de revolver todo el lugar, la patota se llevó a sus padres.  Los dos chicos, de cuatro meses y un año y medio, quedaron a cargo del portero, quien denunció la situación a la comisaría cercana. “A mí y a mi hermano nos llevaron a Casa Cuna” y se abrieron dos causas, una por el secuestro y otra por la situación de abandono en la que se encontraban los niños.  En medio de tal desgracia, tuvieron la suerte de que en el caso de los dos hermanos intervino la jueza de menores de la Capital Federal Alicia Oliveira. Años después, en 1979, Oliveira fue fundadora, junto con Emilio Mignone y otros abogados, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).  Carolina dijo que la actuación del juzgado de menores fue “una de las pocas acciones de justicia que nos amparó en ese momento”. El resto de la familia de los chicos seguía viviendo en Córdoba, y no tenía conocimiento de que los padres y los niños estaban en Buenos Aires. El juzgado decidió sacar una foto a los chicos y publicarla en la edición del sábado 13 de diciembre del diario La Razón. El texto informaba: “Se encuentran desamparados estos niños, ante el secuestro de sus padres”.  En Córdoba, los familiares de los chicos no leían La Razón. Tiempo después, tomaron conocimiento por dos llamados telefónicos. Uno fue de Ofelia Paz, quien había estado secuestrada en Puente 12, donde conoció a Diana Triay. Como la mamá de los chicos sabía que Ofelia iba a recuperar su libertad, le dijo que memorizara el número telefónico de un familiar, para que buscaran a los chicos. Ese llamado fue hecho “el 13 o el 14 de diciembre” de 1975.  El otro contacto telefónico fue de Yolanda Ripoll, que aportó en clave el dato publicado en el diario: “Ha sucedido un accidente, fíjense en el diario La Razón del 13 de diciembre”, fue lo que dijo.  Al tomar conocimiento de la situación, se trasladaron a Buenos Aires Carolina Durán de Triay, abuela materna, y Nilda Triay, tía de los chicos.  El 11 de diciembre María Nocetti de Angeleri, secretaria del juzgado de Oliveira, fue a Casa Cuna donde realizaba tareas comunitarias y aceptó asumir la guarda transitoria de los dos niños.  Cuando llegaron los familiares de Córdoba, el problema era que ellos no tenían forma de demostrar su parentesco con Carolina y Joaquín. La niña había sido anotada en el Registro Civil, pero su hermano bebé no tenía ningún papel. “No había ADN, no teníamos fotos con nuestros familiares”, a los que habían visto muy poco, no había forma de probar el parentesco. “A la edad que yo tenía, no podía reconocer a mi abuela porque no teníamos familiaridad”, porque se habían visto una vez en Mendoza.    Ante ese impedimento, “otra vez aparece lo fortuito, porque en la foto del diario yo tenía puesto un vestidito que había hecho mi abuela”. Esa fue “la prueba” que

Personas que se hacen pasar por garantes de derechos, se ubicaron esta mañana a metros del Hospital Argerich, en la Ciudad de Buenos Aires, para tratar de impedir que quienes tienen capacidad de gestar accedan a interrupciones del embarazo. A través de información falsa, atentan contra el derecho consagrado por la ley 27.610 y generan temor al tergiversar datos sobre los efectos adversos del misoprostol, aunque las posibilidades de complicaciones graves en el procedimiento son muy bajas. Viviana Mazur, referente de acceso a IVE-ILE de la Coordinación de Salud Sexual, VIH e ITS de la Ciudad habló con La Retaguardia acerca de esta situación. Redacción: María Eugenia Otero/Julián BouvierEdición: Pedro Ramírez Otero Desde que se aprobó la Ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Argentina, a finales de 2020, grupos antiderechos realizan estrategias en las puertas de los hospitales para intentar impedir que las personas con capacidad de gestar accedan a ese derecho. La Retaguardia, en febrero de 2021, había advertido cómo funcionaban estos grupos a través de una investigación. Esta mañana volvió a ocurrir, en las puertas del Hospital Argerich. Viviana Mazur, médica referente de acceso a IVE-ILE de la Coordinación de Salud Sexual, VIH e ITS, habló de lo sucedido: “No es la primera vez, ya ha sucedido, se van transformando de versión en versión para intentar a través de cualquier forma impedir que las personas con capacidad de gestar que desean interrumpir sus embarazos puedan acceder a los derechos que tienen consagrados por la ley 27.610 que tanto esfuerzo le costó a la sociedad argentina y al movimiento de mujeres en particular. En esta ocasión, lo hacen disfrazadas de compañeras verdes o con gorros verdes, banquitos verdes y violetas, simulando ser feministas”. Estas personas, explicó la médica, “usurparon los colores” que el movimiento feminista acuñó para la defensa de los derechos de las mujeres, como el violeta y el verde como símbolo de la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. “Estos personajes se instalan con mesitas, con esos colores, con gorros color verde para desinformar, para deformar la información sobre el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. Ofrecen folletos sobre el misoprostol, uno de los medicamentos que se utilizan para interrumpir los embarazos, difundiendo información inexacta, exagerando los efectos adversos, generando miedo”, agregó. Mazur se refirió a la estrategia de los grupos antiderechos ante estas situaciones: “Ponen en el centro efectos adversos que son casi inexistentes. Por supuesto esa información siempre se brinda en una consejería, pero avisando que esos efectos se producen en muy pocos casos y que la gran mayoría de las situaciones son procesos con bajas complicaciones, sin ningún problema, que transcurren sin afectar la salud de la mujer o de la persona gestante que está interrumpiendo el embarazo”.

A finales del mes pasado, organizaciones que trabajan con el acompañamiento a personas que atraviesan hechos de violencia sexual en la niñez u adolescencia realizaron un abrazo al Congreso de la Nación. Allí evidenciaron la necesidad de poner en la agenda política la modificación de algunos de los instrumentos jurídicos para que quienes acudan a la Justicia no se encuentren con obstáculos como el paso del tiempo. Redacción: Tamara Alfaro MorenoEdición: Pedro Ramírez OteroFotos: Natalia Bernades/La Retaguardia El sistema judicial en Argentina les dice a quienes acuden a las realizar denuncias que debe haber respeto por los tiempos de las víctimas, pero, por otro lado, las causas prescriben y con ellas se imposibilita la investigación. Por ende se cierra el camino legal para quien se anima al acto de denunciar. A una persona que ha transitado la tortuosa experiencia de padecer violencia sexual en su niñez o adolescencia, y que a la vez fue sometida a la condena del silencio por quien la agredió, explicarle que tiene un tiempo límite para salir de ese encierro ahora por la fuerza del vencimiento del plazo legal, es doblemente violento. Así como irrumpen a diario caras, historias, vivencias —algunas actuales y otras históricas—, que relatan en los medios de comunicación sus padecimientos con la crudeza de la vida misma, al mismo tiempo se pierden en el minuto a minuto con el que se miden los programas habitualmente. En la actualidad, se cuelan proyectos que chocan directamente con esta lucha por los derechos humanos que tienen las víctimas de delitos contra la integridad sexual. En la Legislatura de Ciudad de Buenos Aires hubo una mesa de trabajo en la que se abordó el tema de las falsas denuncias, en línea con las presentaciones que aparecen a diario en contra de derechos ganados para la población como la aparición y el repudio posterior al “0800 VIDA” que va en contra del Ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo y a la atención postaborto de todas las personas con capacidad de gestar. Reclamar por ampliación de derechos para las niñeces y adolescencias requiere de implicación ciudadana y coherente: no es ético invitarles a denunciar y al mismo tiempo decirles que mienten, exageran o que se les llenó la cabeza en contra de una persona o varias. Esto incluye a profesionales que a diario trabajan acompañando desde el terreno estos develamientos, y que con el impulso de estos discursos que están emparentados a la teoría de los dos demonios, padecen la violencia de los violentos. Hay varios proyectos de ley para intentar abordar esta temática de la imprescriptibilidad de los delitos contra la integridad sexual contra niños, niñas y adolescentes . Es el momento de ponerlo en discusión y que sea ley.

Con la participación de Julia Izumi (Tiempo Argentino), Felicitas Bonavitta (AM530), Pablo Dipierri (FM La Patriada) y Irina Hauser (Página 12/C5N). Moderan Fernando Tebele (La Retaguardia) y Nicolás Mársico (FM La Patriada/AM530) Organiza: Gabriela Sosti

Viviana Mazur es médica generalista e integrante de la Coordinación de Salud Sexual, VIH e ITS en la Ciudad de Buenos Aires. Mazur, pasó por el programa radial La Retaguardia y habló de la línea 0800 VIDA y de la necesidad de difundir los derechos sexuales y reproductivos. Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez OteroRedacción: Gabriela Suárez LópezEdición: Pedro Ramírez OteroFoto de portada: Archivo Natalia Bernades/La Retaguardia Finalmente, el Gobierno porteño dio marcha atrás con la implementación del convenio entre el Consejo Social de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio de Salud porteños para poner en marcha el 0800 VIDA. El 28 de abril, se realizó un pañuelazo verde frente a la Legislatura porteña en defensa de las leyes 27.610 y 27.611. La movilización convocada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito y los desacuerdos dentro del Ministerio de Salud de la Ciudad pusieron un límite a la amenaza sobre los derechos sexuales y reproductivos y el intento de avance en la privatización de políticas públicas de salud. En una clara muestra de avasallamiento a “los derechos que supimos conseguir”, el Gobierno porteño estuvo hace unas semanas a punto de brindarle a la nueva presidenta del Consejo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Cynthia Hotton, el poder de inmiscuirse en las políticas y acciones vinculadas a la salud sexual y reproductiva. Si bien es conocida por haber sido una referencia de la cruzada por la Ley de Interrupción del Embarazo, con estrechos vínculos con la iglesia evangelista, la funcionaria porteña pretendió penetrar en los asuntos de la salud pública a través del 0800 VIDA. Ahora la línea pasará a manos del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad y será operada por personal municipal en lugar de organizaciones antiaborto. Al respecto, la médica generalista Viviana Mazur, integrante de la Coordinación de Salud Sexual, VIH e ITS, explicó: “Ese era el peligro, ese era riesgo. Porque los profesionales de la salud nos entrenamos particularmente en tratar de acompañar a las personas en sus decisiones con autonomía y hacemos un esfuerzo importante porque es un deber bioético para dejar nuestras posiciones particulares o lo que nosotros haríamos de lado en la consulta y poder centrarnos en lo que la persona, la usuaria o quien consulte quiera hacer”. La línea que Hotton pretendía poner en funcionamiento a través del Estado, donde iba a tercerizar el call center de atención a embarazadas en situación de vulnerabilidad, estaba conformado por 400 instituciones de dudoso origen sin formación científica o académica. “Pero cuando se trata de una organización que tiene posiciones ancladas en contra de las  leyes y de los derechos que hemos conseguido y que se han promulgado es muy difícil pensar que esa parcialidad pueda existir”, agregó.  La ley 27.610 regula el acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo y a la atención postaborto de las personas con capacidad de gestar y entró en vigencia el 24 de enero de 2021 en todo el territorio nacional. Desde ese momento, las y los profesionales de la salud comprometidos y que trabajan en las áreas vinculadas, dan una lucha diaria para que la ley se cumpla. Acerca de esto la médica, también integrante del Consejo Académico del Postítulo de Educación Sexual del Profesorado Joaquín V. González, aclaró: “La verdad es que nuestro deber es acompañar a las personas en sus decisiones y a veces sí las ayudamos a pensar, a evaluar las condiciones que tiene alrededor. Pero se trata de trabajar porque el deseo de la persona y sus decisiones afloren. Y por el contrario sí que conozca todos los recursos que tiene para llevar adelante esas decisiones, y todos los apoyos que se le podrían brindar”. Viviana Mazur, desde su experiencia en el trabajo diario hospitalario explicó: “A quienes trabajamos en salud nos da mucha alegría cuando una persona decide interrumpir un embarazo y podemos acompañarla de una manera cuidada, tanto como cuando una persona decide continuar un embarazo y también hacemos todo lo posible para acompañarla en ese recorrido, en el cuidado de su salud, en el cuidado de su futuro hija, hija, hije. Es nuestra tarea”. Cynthia Hotton no solo es presidenta del Consejo Social de la Ciudad de Buenos Aires, también es una referencia de las agrupaciones que se hacen llamar “Pro Vida” y que, hace un tiempo,  es la nueva aliada de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad. Por parte del jefe de Gobierno porteño, esta incorporación a su gabinete se puede leer quizás como un guiño para captar el voto de los pañuelos celestes, o tal vez como furcio de lo que realmente piensa y desea hacer en el futuro.  En un agudo gesto antiderechos de Juntos por el Cambio, intentaron arremeter sin éxito con carteles de la línea 0800 VIDA en los centros de atención de salud porteños. “A mí me aparecen dos preocupaciones muy fuertes. La primera es el hecho de la tercerización, cuando se supone que la Ciudad de Buenos Aires tiene una estructura de salud y particularmente del primer nivel de atención capaz de acompañar a las personas en cada una de sus decisiones para el cuidado de su salud, de su vida, ya sea en vínculo con los derechos sexuales y reproductivos como el resto del cuidado de su salud. Y que si no es suficiente, habrá que ampliarla con gente capacitada para que pueda llevarlo adelante. Entonces la tercerización ya es un problema y la verdad es que es un problema innecesario”, analizó Mazur. Con la puesta en marcha a nivel estatal del 0800 VIDA no solo tenían la intención de poner un manto de niebla sobre la Ley de Interrupción Legal Voluntaria del embarazo, sino también iban por la Ley de los 1000 Días. Al respecto, la integrante del Postítulo de ESI de CABA explicó: “No se iba a tercerizar en manos de instituciones que podrían tener un perfil aséptico. Incluso podría ponerse en manos de instituciones que tengan valores y principios, que

Lo dijo la actriz y música Valeria Leiva, creadora de “Se hizo costumbre”, una obra de teatro sobre abuso sexual en la infancia. Leiva pasó por el programa radial Estás Muteadx y contó cómo surgió la obra. También habló acerca de los silencios, el sistema patriarcal y la Justicia en los casos de abuso.  Entrevista: Pedro Ramírez Otero/Julián BouvierRedacción: Gabriela Suárez López/Tamara Alfaro MorenoEdición: Pedro Ramírez OteroFotos: Comisión de Mujeres, Géneros y Diversidades del Club Larrazábal La idea de hacer una obra de teatro sobre abuso sexual en las infancias es jugada, disruptiva. Teniendo en cuenta lo político y lo estético del tema, Valeria Leiva, creadora de “Se hizo costumbre contó cómo surgió la idea de hacer una obra de teatro sobre abuso sexual en la infancia: “Ante todo, yo soy víctima, sobreviviente de abuso en mi infancia. Eso por un lado. Y la identidad de las víctimas de abuso las solemos construir en soledad. No hay mucha difusión, no hay mucho material. Es un tema que está más bien silenciado y del cual cuando se habla, se habla siempre en un tono condescendiente. Es muy complejo construir esta identidad de sobreviviente y poder después de alguna manera correrse del lugar de víctima por más que lo hayamos sido”. Leiva explicó que trabaja con infancias vulneradas y que en su trabajo diario era recurrente esta situación de ir a espacios donde se tocaba la temática de abuso y esa temática estaba siempre en presencia intereses académicos y con una bajada muy verticalista. Por eso surgió la necesidad de hacer algo distinto: “La idea, como mi formación también es teatral, fue armar un dispositivo, una herramienta que funcionara para bajar al cotidiano, a algo más coloquial un tema del cual no se habla. Se habla cuando acontece un medio más bien de tono amarillista y hace una tapa o una placa y el morbo empieza a actuar en torno a eso. La obra fue una excusa para poner sobre el tapete y visibilizar algo de lo que deberíamos hablar muchísimo más porque es transversal en cuanto a generaciones, a niveles socioeconómicos, a geografías, a religiones, a todo”, dijo la actriz y creadora de “Se hizo costumbre”. Acerca del modo de mirar a las infancias y la incomodidad que genera el tratamiento social de las niñeces, Leiva planteó: “En una sociedad adultocentrista, tan patriarcal como la que vivimos, tan capitalista, si nos ponemos a hurgar y a hacer memoria cada une de nosotres seguramente sufrimos algún tipo de vulneración en nuestra infancia. Desde un docente que te decía ‘no llores’, o alguien que te bajaba línea de alguna manera agresiva o violenta, o ciertos mandatos. La infancia suele ser una etapa en la que estamos susceptibles de ser agredides todo el tiempo. Parece algo muy común pero también parece algo de lo que rápidamente queremos salir. Viste que cuando somos chicos todo el tiempo estamos hablando de ‘cuando yo sea grande voy a hacer tal cosa’. Como que rápidamente queremos salir de la infancia por ese lugar de vulnerabilidad en el que estamos”.  “Se hizo costumbre” Valeria Leiva fue la creadora de esta obra que aborda el abuso sexual en las infancias, pero la dramaturgia fue construida de manera conjunta: “La idea fue mía pero la dramaturgia terminamos armándola colectivamente todas las personas que integramos este colectivo que somos las tres actrices y el director. La dramaturgia es una construcción de todos. La historia son tres mujeres de distintos estratos, con distintos recorridos, con distintos bagajes socioculturales que narran sus historias, rememorando y todo el tiempo corriéndose del lugar de adultas, pasando de adultas a niñas. Y esta variedad hace que sea muy fácil identificarse o ponerse en ese lugar. Y la obra es esa herramienta que es un poco la excusa para lo que viene después que es el espacio de debate. Nosotras siempre proponemos la obra como una apertura para el debate que es lo que más nos interesa que es lo que después termina enriqueciendo la experiencia total. O sea que es teatro-debate”, contó. Sobre la relación de la problemática de abuso sexual en las infancias, el movimiento feminista, el Estado y la Justicia, Valeria afirmó: “Creo que tenemos desde el feminismo una gran deuda todavía con las niñeces en ese sentido. Creo que todavía nos debemos una revisión y volver a repautar cómo vamos a encarar esto. Porque lo que le pasa a las niñeces es que no pueden armar un plan de protesta por sí mismas. Necesitan la voz adulta. Entonces, un poco necesitan esa voz adulta, responsable y comprometida que pueda salir, reclamar, decir lo que se tenga que decir en este sentido. Y en relación a políticas públicas, tenemos en el país leyes que son de vanguardia a nivel mundial. En el 2004 se modificó la ley que se llamaba de Patronato, por la Ley 26.061 a nivel nacional, que constituye a las niñeces como sujeto de derecho. El tema es la aplicabilidad de esas leyes porque sino terminan siendo letras muertas que es lo que nos está pasando hoy en nuestro país”. La actriz se refirió a la dificultad en la aplicabilidad efectiva de las leyes cuando apelan a distintos organismos o a la Justicia: “El Estado debe un ajuste en sus políticas de actualización y de implementación de estas leyes”. Que las causas no prescriban Hace algunas semanas, en la Cámara de Diputados y Diputadas presentaron un proyecto de ley para que las causas de abuso sexual en la infancia no prescriban. Leiva se refirió a la importancia de una ley de ese estilo, porque muchas veces cuestionan a las personas que denuncian hechos de abuso varios años después. ”Empieza a circular este discurso de ‘20 años después lo dice, ¿por qué lo dice justo ahora?’. Te revictimizan desde un lugar social que lo que termina generando es más silenciamiento”, dijo. Y profundizó: “¿Para qué me voy a animar a decir esto? Me van a decir que lo invento, que porqué lo

Lo dijo la sobreviviente Isabel Mercedes Fernández Blanco en el juicio por crímenes de lesa humanidad del Circuito ABO. En aquel momento había formado un grupo junto a otras 5 mujeres que también estaban transitando sus embarazos en cautiverio. Además testimonió Diana Kordon, quien repasó las marcas de la dictadura y la historia de acompañamiento a Madres, víctimas y familiares. Redacción: Camila CataneoEdición: Pedro Ramírez OteroFoto de portada: Transmisión conjunta de La Retaguardia y Radio Presente El 28 de julio de 1978 Isabel Mercedes Fernandez Blanco fue secuestrada y estuvo en cautiverio en los centros clandestinos de detención tortura y exterminio “El Banco” y “Olimpo”. Estaba embarazada y con el pasar de los días comenzó a formar un grupo con otras mujeres que tuvieron que gestar en cautiverio. “Éramos varias. Estaba Lucía Tartaglia, que llegó a finalizar su embarazo y hace poco su hija pudo recuperar la identidad porque la habían apropiado. Marta Vaccaro, al momento que nos sacan del Olimpo, el 28 de enero de 1979, estaba con un embarazo casi a término. No supimos nada de su hijo o hija. Dos días antes de sacarnos del Olimpo, a Graciela Trotta la llevaron a la “maternidad Sardá”, nombró tal como le decían al espacio donde se daban los nacimientos clandestinos en la ESMA, en referencia al hospital público que lleva ese nombre. “Allí nació su hijo Julian”, agregó. También estaba ‘Pequi’ (Irma Nesich), que perdió su embarazo; como también le sucedió a Marta Muñoz (Cuca) que tenía un embarazo muy avanzado, pero lo perdió”, recordó Fernandez Blanco. “Cuca estaba en el Olimpo, en la celda al lado nuestro. Ella compartía con Salo. No sabíamos su nombre ni apellido, pero siempre nos preguntamos porque nos había pasado esto. Pensábamos que salíamos todas y que después íbamos a poder juntarnos una vez por año. Del grupo es la única desaparecida. Cada vez que nos encontrábamos, Cuca estaba en nuestros recuerdos”, contó Isabel en audiencia de ABO V, y recordó cuando conoció a los sobrinos y al hijo de Cuca. “Me llamaron de la subsecretaría de Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad para que vaya urgente porque tenían algo importante que decirme. Así que fui y me encontré con ellos. Ahí supe que era Marta Muñoz, fue muy emotivo”, dijo. La Mudanza Este juicio tiene la particularidad de ventilar hechos ocurridos en tres centros clandestinos que funcionaron como un circuito concentracionario. Primero estuvieron en El Atlético, luego en El Banco y finalizaron en El Olimpo. “Mudaron a presos y archivos del Banco al Olimpo”, recordó Isabel sobre el momento en que fue trasladada al centro clandestino del barrio porteño de Floresta. La sobreviviente contó que las personas secuestradas fueron llevadas en un camión y estaban engrilladas de a dos y en la culata llevaban los archivos. Al ser consultada acerca de si había visto algunos de esos archivos, la sobreviviente manifestó que no logró saber qué eran esos papeles. En cada uno de los centros clandestinos el trato era diferente. Isabel dijo que “en El Banco los represores eran parte de las patotas y también hacían guardias. (…) Había otros represores que recorrían, pero no estaban a cargo de la vigilancia de los presos”. Respecto a lo que sucedía en El Olimpo, recordó los sobrenombres de los represores: “Cortéz, Quintana y Nelson, eran los jefes de los gendarmes”. Y continuó con los detalles: “Había un grupo de paraguayos, después había uno de más jóvenes”. Además, se refirió puntualmente a uno de los represores. Dijo que lo recordaba muy bien, que tenía el sobrenombre “Pajarito” y que él siempre decía que venía del Operativo Independencia. Según lo que contaron las y los sobrevivientes del Olimpo, allí estaban atendiendo dos médicos. Isabel aclaró que “a uno le decían ‘El Tordo’, que era del ejército y otro era un preso llamado Jorge Vazquez y le decían ‘Caballo Loco’”. La sobreviviente recordó que fue atendida por él cuando tuvo una gran hemorragia y estaba a punto de perder el embarazo. El Tarta y La Gorda Casi al final de la audiencia, Fernandez Blanco fue consultada por los nombres “El Tarta y la Gorda”. La sobreviviente hizo una pequeña mueca y dijo: “La conocí ahí, era la compañera de él, la vi cuando nos bañamos”. También comentó que el hombre era una persona de contextura grande. Un día sacaron de las celdas a “El Tarta” y al compañero de Isabel para que se pelearan entre ellos. Ella se enteró cuando su esposo volvió a la celta y estaba todo golpeado. “Los obligaron a pelear y con un borcegos le pegaron en la frente y lo atendió el Cabo Loco”, recordó. Las heridas de la dictadura En la misma audiencia fue citada Diana Kordon, fundadora y coordinadora del Equipo de Asistencia Psicológica de Madres de Plaza de Mayo (1979-1999) y también co-fundadora y actual coordinadora del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATIP). Allí contó su relación con Teresita Castrillejo, la esposa de Manuel Guerra y su trabajo con las Madres. Luego analizó cómo afectó la dictadura a las y los sobrevivientes y sus familias. Diana conoció a las Madres de Plaza de Mayo en plena dictadura. “Cuando se enteraron de mi profesión, atendí a Madres que estaban deprimidas. En ese camino surgió la necesidad de convocar a Lucila Edelman y Darío Lagos para formar el Equipo de Asistencia Psicológica de Madres de Plaza de Mayo, y luego armamos el Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATIP)”, recordó. “Las Madres son un símbolo extraordinario. Haber ocupado la escena pública fue muy importante para su preservación psíquica”, dijo sobre el trabajo que realizaron y siguen haciendo las Madres de Plaza de Mayo y remarcó que “primero pidieron aparición con vida y luego exigieron el castigo a los culpables”. La psiquiatra planteó, en referencia a cómo se fueron armando las historias de las y los desaparecidos y sobrevivientes, que hubo una “transmisión transgeneracional de la construcción de la memoria colectiva”, y agregó: “Los desaparecidos fueron los

Se trata de Gerardo Jorge Arráez y de Juan Carlos Avena, de 70 y 75 años respectivamente. Ambos integraron el circuito represivo conformado por los centros clandestinos de detención tortura y exterminio Club Atlético, Banco y Olimpo. Actualmente purgan sus condenas en la Unidad N° 31 de Ezeiza, Provincia de Buenos Aires. El TOF N°2 les negó el beneficio y todavía tiene pendiente la situación de otros dos genocidas, Eduardo Kalinec y Luis Donocik. Redacción: Paulo GiacobbeEdición: Fernando TebeleFoto: La Retaguardia En las últimas 48 horas, el Tribunal Oral Federal N°2 de la Ciudad de Buenos Aires negó dos arrestos domiciliarios a los represores Gerardo Jorge Arráez y  Juan Carlos Avena. Ambos actuaron en el circuito comprendido por los tres Centros Clandestinos de Detención Tortura y Exterminio Atlético, Banco y Olimpo (ABO).  En el caso de Avena además se requirió al Servicio Penitenciario Federal “que analice la posibilidad y/o conveniencia de alojar al nombrado Juan Carlos Avena en la Unidad N°34 (Instituto Penal Federal de Campo de Mayo)”. Ocurre que el 12 de diciembre de 2022, un informe de la División Sanidad del Servicio Penitenciario Federal señaló que la Unidad N°31 de Ezeiza no posee la infraestructura necesaria “considerando la senectud del paciente” y recomendó el traslado a Campo de Mayo. Avena ya había sido trasladado de la Unidad 19 a la 31, por otro informe del SPF. Ya veremos las virtudes del lugar donde se encuentra alojado actualmente.  El 4 de abril de este año, el Tribunal escuchó a las víctimas de Avena que se manifestaron en contra del beneficio.   Arráez ya había pedido el mismo beneficio el 14 de marzo de 2019 y también fue rechazado. En ese momento tenía 66 años. El 20 de septiembre de 2019 la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal rechazó el recurso interpuesto por la defensa. Pero Arráez no se rindió y pidió su excarcelación que fue desestimada el 6 de diciembre de 2019 por el mismo tribunal. El 20 de marzo de 2020 el Tribunal de Alzada confirmó lo actuado. En total este mismo tribunal, con distinta conformación, le negó cuatro pedidos de arresto domiciliario. En cuanto a las demandas realizadas por Arráez en relación a su estado de salud, el tribunal fue tajante: “Respecto al interrogante de si sus patologías -ya conocidas- pueden ser abordadas dentro de la unidad 31 del SPF, la respuesta es afirmativa”. En ese sentido se refirieron al informe del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos: “La U31 ofrece atención médica y de enfermería las 24 horas los 7 días de la semana y cuenta con una ambulancia para uso exclusivo de la unidad”. Cumple los protocolos para evitar COVID 19 – uno de los reclamos de Arráez – pero además cuenta con todo lo necesario en caso de urgencias: “carro de paro completo con ECG y desfibrador, equipo para oxigenoterapia, set de drenaje pleural, set para vía central, tabla larga, collar de filadelfia, silla de ruedas, camilla. En caso de ser necesario en 8 (ocho) minutos se produce el traslado al Hospital Dr. A. Eurnekian, unidad de mayor complejidad, que queda a 3 (tres) kilómetros de distancia”. Una ambulancia con chofer asignado está pendiente de eso las 24 horas del día.  La Unidad Penitenciaria cuenta con “consultorios médicos de otras especialidades, tales como: kinesiología y rehabilitación, psicología y psiquiatría como así también odontología” y, lógicamente, “espacios recreativos que hacen al estado de bienestar de quienes están allí alojados”. También consta del área educativa donde se desarrollan distintos talleres. Una biblioteca con siete computadoras donde se dictan clases y pueden tomar cursos de manera virtual. Tema aparte es la actividad deportiva y las visitas: “un gimnasio externo, una cancha de tenis criollo, una huerta lineal y espacios para interacción con familiares y visitas”. Por último, los jueces valoraron la opinión de las víctimas, “quienes en líneas generales se opusieron categóricamente a la pretensión de la defensa”.  Casación Ahora seguramente la defensa realizará una apelación y deberá resolver la Cámara Federal de Casación Penal o la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 2×1 a los genocidas. La rueda vuelve a girar en un bucle infinito. Este tribunal tiene en sus manos la definición de otras dos prisiones domiciliarias: Eduardo Emilio Kalinec y Luis Donocik, que fueron compañeros de crímenes de Lesa Humanidad con Gerardo Jorge Arráez y  Juan Carlos Avena en el circuito ABO.

El comunicador e investigador boliviano Edson Hurtado reeditó su libro “La Madonna de Sorata” en Argentina, a través de la editorial “Corazón de Perrx”. Allí cuenta historias, costumbres e ilustra lugares de Bolivia atravesados por una sociedad machista, transfóbica, lesbo y homofóbica. El autor pasó por el programa radial “Estás Muteadx” y profundizó acerca de este libro que será presentado el viernes 28 de abril desde las 20 en La Tribu Mostra (Lambaré 873, CABA). Entrevista y redacción: Julián BouvierEdición: Pedro Ramírez Otero Edson Hurtado es comunicador, investigador y documentalista. Nació en 1980 en Vallegrande, un pueblo cercano a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. La mayoría de sus libros son independientes, financiados con sus propios recursos. Escribió biografías, antologías, poesía y luego se centró en las investigaciones sobre las diversidades sexuales en su país. Hizo radio durante quince años y realizó un programa de entrevistas a escritores en la televisión.  Hace un año terminó su primer documental y está realizando otro acerca de la Ley de Identidad de Género que fue aprobada en 2016 por la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. El autor se refirió a cómo viven las diversidades sexuales en su país. “Bolivia hoy tiene un andamiaje legal mucho más amigable que antes con las diversidades sexuales. Tenemos una Constitución que penaliza la discriminación por orientación sexual e identidad de género. También reconoce la diversidad de las composiciones familiares. Tenemos espacios en resoluciones ministeriales, en decretos supremos, en ordenanzas municipales. Y luego, la Ley de Identidad de Género, que ha cambiado un poco la vida de las hermanas, los hermanos, les hermanes trans en nuestro país. Pero esos pasos importantes, se han quedado en el espíritu bonito de la ley y no han trascendido a la sociedad. El pueblo no está todavía sensibilizado con estas demandas. Seguimos viendo muchos casos de discriminación, de violencias, de asesinatos, de expulsión de hogares de mucha gente perteneciente al colectivo. La sociedad está preocupada en muchas otras cosas, pero no en la defensa de los derechos civiles de estas poblaciones vulnerables. Este proceso de cambio, que ha comenzado hace ya muchos años en Bolivia, ha respondido en importante medida a las demandas del colectivo. Todavía no hemos logrado el Matrimonio Igualitario, por ejemplo, pero imagino que es parte de un proceso y que hay ciertas cosas que restan avanzar. De todos modos, se ha avanzado mucho en el tema legal. No se ha encontrado todavía una manera eficaz de llegar a la gente para que entienda estos temas”, dijo.  Hurtado publicó en 2011 el libro de crónicas ‘Ser gay en tiempos de Evo’ y en 2014 ‘La Madonna de Sorata’, recientemente reeditado en Argentina por la editorial Corazón de Perrx. El escritor contó cómo fue la recepción de estos textos en Bolivia: “Causó mucho revuelo porque es uno de los primeros libros que se publica abiertamente con estas temáticas. Imagino que hacerlo en tiempos de Hugo Banzer Suárez o de Goni Sánchez de Lozada, dos dictadores que tuvo nuestro país, hubiera sido más difícil. Creo que se ha entendido que la iniciativa tenía que ver con contar historias. Desde el periodismo, desde la investigación, contar realidades, historias de gente que vive, que sobrevive con toda la discriminación, el racismo, la pobreza, la segregación. Entonces, creo que el valor que se le ha dado a estos libros tiene que ver con ese aporte a la visibilización del colectivo”.  Cosmovisión de las diversidades sexuales En la solapa del libro hay una palabra que resuena cada vez que hablamos de Bolivia y sus pueblos originarios: cosmovisión. En este caso, viene acompañada de “diversidad sexuales”. Hurtado explicó de qué se trata el concepto de cosmovisión de las diversidades sexuales: “Los pueblos en América Latina tenemos muchas cosas en común, tenemos raíces muy cercanas. La cosmovisión es la manera de ver el universo que tenemos y cómo interpretamos o argumentamos sobre la vida, sobre la muerte, sobre las dinámicas sociales. En esta investigación me interesaba tratar de entender cómo estos pueblos originarios entendían las diversidades sexuales, cómo explicaban la identidad de género, desde esa posición, con esa herencia ancestral, desde la relación con la madre tierra, con el pasado. Mi intención es bucear en esas aguas. Es doloroso, pero siempre gratificante, porque he encontrado historias muy impresionantes, que me han acercado a comprender nuestra realidad. Les adelanto que ninguna de las historias de este libro tiene final feliz. Pero muestra la complicación de las comunidades originarias en relación a estas diversidades. Seguimos teniendo sociedades machistas, homofóbicas, transfóbicas. Es parecido a lo que pasa en Perú, en Colombia, en México, en Centro América”. Corazón de Perrx, la editorial independiente que reeditó “La Madonna de Sorata en Argentina”, surgió en 2019 en Buenos Aires, de la mano de Matías Borsani y Andrea Del Zorro Bogado. Sus publicaciones abordan temáticas sociales y políticas y trabajan de manera colectiva con cada autor y autora. Esta es su cuarta publicación. El prólogo del libro fue escrito por Chana Mamani, integrante de Identidad Marrón y la contratapa cuenta con unas palabras de la escritora Claudia Piñeiro. “A Claudia la conocí en Bolivia, en un encuentro de escritores y entablamos una relación de amistad. Cuando se dio la oportunidad de publicar en Argentina, le pedí si me escribía unas palabras y con mucho gusto aceptó, por lo cual estoy muy agradecido. Chana Mamani es allegada a la gente de Corazón de Perrx, pero cuando discutimos con los editores quién debía interpretar esta investigación, coincidimos en que tenía que ser Chana y la gente de Identidad Marrón. Porque están poniendo en el tapete discusiones y están provocando un debate sano sobre estas cuestiones que son tan importantes. El prólogo intenta entender esta propuesta literaria periodística y creemos que lo hace muy bien”, dijo el escritor. La presentación del libro en Buenos Aires será este viernes 28 de abril, en La Tribu Mostra (Lambaré 873, CABA) desde las 20. El panel estará conformado por Chana Mamani, de Identidad Marrón; la gente de Corazón

Lo dijo Elena de Matteo, médica del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Habló acerca de la intoxicación por monóxido de carbono que sufrieron niños, niñas, personal de salud y otras personas que estaban en el hospital. De Matteo pasó por el programa radial Oíd Mortales y contó lo sucedido. Entrevista: Luis Angió/Cristina VarelaRedacción: Nicolás RosalesEdición: Pedro Ramírez Otero Una fuga de monóxido de carbono provocó un susto en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Es que 17 menores, 9 médicos y médicas y 10 familiares fueron evacuados y trasladados al Hospital Fernández. Sucedió a finales de abril durante la madrugada y se investiga si fue por un desperfecto técnico. El escape de gas se produjo en la Unidad 4 de internación. El operativo fue rápido gracias a las ambulancias derivadas por el SAME. “Las personas afectadas empezaron a tener síntomas y surgió la posibilidad, como lo referían varias de ellas al mismo tiempo, que pudiera ser monóxido de carbono. Así se empezó a ventilar y evacuar. La jefa de toxicología del hospital organizó la presencia de bomberos, de la policía, así como de la gente de Metrogas. Al poco tiempo terminaron de hacer la evacuación con las indicaciones de los bomberos también”, comenzó explicando la doctora Elena de Matteo, médica del Gutiérrez. También dio algunos detalles acerca de en qué estado se encuentra la investigación del hecho. “En el informe preliminar de lo que pudo investigar esa misma noche, se supo que había un error o desperfecto entre la conexión de gas y el aire acondicionado. Esto se encuentra en una pericia y no tenemos los detalles de la investigación tanto del cuerpo de bomberos como de la fiscalía que está a cargo del tema. Estamos esperando que nos puedan explicar exactamente las causas y poder dilucidar las responsabilidades”, dijo. “A los niños los evacuaron y se los llevaron a las distintas salas del hospital, excepto a uno que se lo llevó a terapia intensiva, un poco por su enfermedad de base y otro poco porque en un principio hubo niveles muy altos de carboxihemoglobina, y los familiares y residentes recibieron oxígeno y los trataron en la guardia”, continuó describiendo. Desinversión La doctora también refirió al mantenimiento del hospital y a las condiciones en las que trabajan en líneas generales: “El mantenimiento de estas instalaciones está tercerizado hace muchísimos años. La empresa acá en el hospital se llama Mejores Hospitales y no es la misma en todos los hospitales públicos. El mantenimiento es muy básico, los hospitales son viejos y se necesita un cambio permanente edilicio de toda la estructura eléctrica”.Además, De Matteo contó que hay hospitales en la Ciudad de Buenos Aires que están sin gas y en malas condiciones: “Se caen techos, se desmoronan paredes, hay muchas cosas que están con un atraso de mantenimiento por falta de inversión del Gobierno”. Las personas adultas tuvieron intoxicaciones leves y posteriormente les hicieron un seguimiento en el Hospital Fernández. “Varios de ellos fueron a cámara hiperbárica. El seguimiento de los residentes fue en el hospital de niños. Este episodio agudo fue superado y no tuvimos que lamentar ninguna muerte porque fue en horas de la tarde, de haber sucedido de noche la alarma no hubiese sido tan rápida como para iluminarse de lo que estaba pasando y tendríamos que lamentar otro escenario”, dijo. Por su parte y en un comunicado, la dirección del hospital había considerado innecesaria la participación del SAME, algo que generó cierta polémica. “La no presencia del SAME en las primeras horas está siendo también investigada porque tendría que haber estado ahí colaborando con los adultos. Todo esto no está del todo aclarado. Hay dudas de que esto se tapó, de que no salió en ningún noticiero de los que más se ven”, aclaró la médica. Las y los trabajadores de salud del Hospital Gutiérrez están esperando el informe oficial de la pericia para conocer también la respuesta del Gobierno de la Ciudad. “Hay relatos de los médicos involucrados en el hecho que se contradicen mucho con la versión oficial de la dirección del hospital. En todos los hospitales estamos trabajando en pésimas condiciones”, planteó De Matteo. Por último, los trabajadores y trabajadoras tomaron algunas medidas de fuerza para visibilizar lo que pasó. Las personas afectadas fueron dadas de alta.